enero 01, 2022

Caprichos de restaurador

 

¡Hola a todos!

Cuánto tiempo sin subir una entrada sobre arte, ¿verdad? Creo que ya tocaba traeros algo cultural y entretenido a la vez, pero confieso que últimamente tengo el cerebro como una esponja y me cuesta un poco pensar cosas originales que os podrían gustar y, de paso, que sean  interesantes y curiosas. Pero estos días, viendo fotos de cuando estudiaba la carrera, vino a mi mente un tema que ya me gustó mucho en su día por lo extraño, simpático e instructivo que puede ser.

Imaginad por un instante que estáis de excursión con un grupo de estudiantes o haciendo turismo por una ciudad con un casco antiguo que se ha conservado casi intacto desde la Edad Media. Si os gusta conocer la Historia de una ciudad, seguramente dar un paseo por esa urbe antigua entrará dentro de vuestros planes. Pues, ¿qué puede haber más hermoso que pisar una callejuela asfaltada en el siglo XIII, perderse en una laberíntica judería, contemplar las magníficas iglesias y catedrales, y descubrir nada más y nada menos que la imagen de un astronauta?

Sí, habéis leído bien. Hay iglesias a lo largo y ancho de este mundo que poseen imágenes y esculturas sorprendentes por lo inesperadas y anacrónicas que son. ¿Qué pinta un astronauta en una catedral construida en el siglo XVI? ¿Cómo es posible hallar una cámara de fotos, un teléfono móvil o un combate de boxeo en una iglesia de más de quinientos años? La explicación es muy sencilla, y no tiene nada que ver con viajes temporales ni visitas extraterrestres a este planeta. Así que dejad de enviarle mensajes a Iker Jiménez y a la patrulla del Ministerio del Tiempo, y permitidme que os muestre algunas de las esculturas anacrónicas más curiosas que existen.


El Astronauta, Catedral Nueva de Salamanca




Salamanca es una hermosísima ciudad que, entre otras cosas, puede jactarse de tres cosas: Poseer uno de los conjuntos monumentales más importantes de España, ser el lugar donde dio clase el insigne Fray Luis de León y tener edificios emblemáticos con las tallas más sorprendentes que jamás veremos. Es muy famosa la tradición de visitar las puertas de la Universidad y buscar en su fachada plateresca la pequeña figura de una rana, por poner un ejemplo, pero hay muchos más secretos por descubrir en los antiguos muros salmantinos, y el Astronauta es uno de los más emblemáticos.

Fue tallado en la fachada de la Catedral Nueva de Salamanca en el año 1992, momento en el que se llevó a cabo la restauración de algunos edificios emblemáticos de la ciudad. Miguel Romero, uno de los canteros que trabajó en la restauración, decidió incorporar a la decoración de la Puerta de Ramos la famosa figura del astronauta como forma de dejar su firma personal en el monumento, tal como hacían los canteros medievales. Pero, ¿por qué eligió un astronauta? Pues porque el tema que se celebraba aquel año era el de las Edades del Hombre. La elección del astronauta fue un homenaje al siglo XX, como símbolo de la modernidad.



El Tuno, Iglesia de San Benito, Salamanca




Menos conocido que el Astronauta, pero igualmente curioso, es este tuno esculpido en la iglesia salmantina de San Benito en el año 1995, también durante una restauración. La figura, ataviada con el jubón y los bombachos característicos de la tuna, porta un instrumento musical, posiblemente un laúd o una bandurria, y se encuentra mirando hacia arriba, en una posición tal que parece que se disponga a iniciar la ronda de un momento a otro.

El autor de esta curiosa figura es Miguel Romero, el mismo cantero que talló el Astronauta, no solo con la intención de dejar su firma en la iglesia de San Benito, sino también como homenaje a un estudiante fallecido que tocaba en una de las rondallas universitarias. Es digno de elogio que Romero haya representado sus figuras respetando el estilo escultórico del resto del programa iconográfico, ya que hace que tanto su Astronauta como su Tuno pasen desapercibidos o incluso se tomen como figuras hechas en el siglo XVI.



El Fotógrafo, Catedral de San Antolín, Palencia




En la Catedral de Palencia, una de las gárgolas del ábside se sale de lo común, ya que muestra una figura portando una cámara fotográfica. Posiblemente se trate de José Sanabria, un conocido fotógrafo de principios del siglo XX. Fue un personaje muy popular en Palencia, ya que se dedicó a inmortalizar en sus fotografías el patrimonio artístico de la ciudad y la provincia. Por ello, como homenaje a este personaje tan querido en su tierra, el arquitecto palentino Jerónimo Arroyo lo inmortalizó para siempre con su cámara entre las piedras de la catedral.



Combate de boxeo, Monasterio de Santa María de Sandoval, Villaverde




Nada más y nada menos que un combate de boxeo se puede contemplar en uno de los canecillos del monasterio de Santa María de Sandoval, sito en León. A pesar de que ya se han visto representaciones arcaicas de pugilistas griegos o romanos, si prestamos atención a los guantes que utilizan estos dos luchadores nos daremos cuenta de que es una restauración bastante actual. Este curioso anacronismo se lo debemos al cantero leonés Andrés Seoane, quien quiso de esta forma dejar testimonio para la posteridad de su afición al boxeo. Se trata, pues, de un detalle reciente, producto de las últimas intervenciones que se hicieron en el monasterio en la década de los setenta del pasado siglo XX.



Dragón comiendo un helado, Catedral Nueva de Salamanca




Regresamos a la Catedral Nueva de Salamanca, concretamente a la llamada Puerta de Ramos o de la Borriquilla, para encontrarnos con este curioso dragón que, como vemos, está degustando un cucurucho de helado de dos bolas. La historia de este dragón es exactamente la misma que la del famoso astronauta (de hecho, fue esculpido por el mismo escultor, Miguel Romero), que consistía en añadir un anacronismo escultórico pero sin romper con la estética decorativa original de la Puerta. Este dragón podría pasar por un animal salido de algún bestiario medieval, de no ser por ese cucurucho tan característico que le da el toque actual sin romper con lo antiguo.



Teléfono móvil, Catedral de Calahorra, La Rioja




Las obras de la Catedral de Calahorra fueron bastante largas, puesto que empezaron en 1484 y se prolongaron durante doscientos años. Fuera de la catedral, en la calle Arrabal se encuentra la puerta de San Jerónimo, de estilo plateresco del siglo XVI. Pero uno de los detalles llama poderosamente la atención, pues se trata de un teléfono móvil. Este anacronismo fue introducido de manera voluntaria para cubrir la pérdida de un elemento anterior por causa de la meteorización. Se sustituyó por un teléfono móvil modelo Nokia con la fecha de 1996 para simbolizar algo propio de la época aunque, a día de hoy y con los muchos avances tecnológicos que hemos visto, queda bastante desfasado.



Aliens enfrentados, Catedral de San Antolín, Palencia




En la arquivolta exterior de la portada de San Juan o de los Reyes de la catedral de San Antolín de Palencia, donde también está el famoso Fotógrafo del que ya hemos hablado, se puede encontrar también un elemento que, evidentemente, no formaba parte del programa iconográfico original. Y es que en dicha arquivolta nos vamos a topar, nada más y nada menos, que con dos aliens mirándose de frente. Y no unos alienígenas cualquiera, sino dos monstruos salidos de la mismísima saga de películas Alien. Este añadido, realizado en piedra artificial, fue creado en 1995 por el arquitecto Fernando Díaz-Pinés. Este hombre, gran aficionado al cómic y a la ciencia ficción, realizó el boceto de estos aliens y se lo pasó a los escultores encargados de la restauración, elevando la famosa saga de ciencia ficción al rango catedralicio.



El Octavo Pasajero, Paisley Abbey, Glasgow




Y de Palencia nos vamos a Escocia siguiendo la pista de los aliens, donde nos encontramos con este aterrador xenomorfo ejerciendo las funciones de gárgola. La abadía de Paisley, construida en el siglo XII en la orilla este del White Cart Water, muy cerca de Glasgow, tuvo que ser sometida a una serie de remodelaciones en el año 1997. Según las palabras del rector de la abadía, fue a uno de los albañiles de la empresa contratada de Edimburgo al que se le ocurrió la idea de plasmar su admiración por la famosa saga de ciencia ficción creando esta gárgola con la forma del Octavo Pasajero que acosó sin descanso a la teniente Ripley. A pesar de que en la distancia no se distinguen bien sus rasgos, a medida que uno se acerca a la abadía puede contemplarse en todo su esplendor.



Darth Vader, Catedral Nacional de Washington




Es la sexta catedral más alta del mundo y la única que tiene una réplica de Darth Vader en su fachada. ¿Acaso George Lucas vio esta falsa gárgola y la tomó prestada para crear a uno de los villanos más famosos de todos los tiempos? Pues me temo que no, amigos; ni fue creación propia de ningún arquitecto, ni Lucas se inspiró en ella para la saga de Star Wars. La catedral neogótica de Washington se construyó entre los años 1907 y 1990. Durante los años 80, un colegio estadounidense organizó un concurso de diseño de gárgolas, y la ganadora se exhibiría en una de las torres de la catedral. La gárgola premiada fue esta efigie de Darth Vader. En realidad, no se puede calificar de 'anacronismo', ya que el personaje en cuestión, aunque sea ficticio, corresponde al período en el que la catedral se estaba construyendo. Con todo, sigue siendo una curiosidad digna de mención.



Escudo del Athletic de Bilbao, Iglesia de Santa María la Mayor, Trujillo




El deporte ha sabido hacerse un hueco en el imaginario iconográfico de iglesias y catedrales, pero este es uno de los ejemplos más llamativos. Hemos visto ya un combate de boxeo y ahora le toca el turno al deporte rey, representado por uno de los equipos españoles más famosos: el Athletic de Bilbao. En 1972, durante la reconstrucción de la torre gótica Julia de la iglesia de Santa María la Mayor, sita en Trujillo (Cáceres), el cantero Antonio Serván, con el beneplácito y consentimiento del jefe de obra, se tomó la licencia de labrar en uno de los capiteles esquineros anteriores a la cornisa el escudo del Athletic de Bilbao, que era el equipo de fútbol favorito de ambos maestros.



Ángel con teléfono móvil, Catedral de San Juan Evangelista, Hertogenbosch




Que vivimos en tiempos modernos no es nada que no sepamos a estas alturas, pero uno nunca imaginaría que los avances tecnológicos del siglo XX llegarían incluso a Dios. Sin embargo, al ver a este ángel con pantalones, bolso de bandolera y un teléfono móvil, uno no puede evitar pensar que esto de las nuevas tecnologías igual se nos ha ido un poco de las manos. Esculpido por el artista Ton Mooy, este ángel con móvil pertenece a un conjunto de otras treinta y nueve estatuas que se le encargaron para sustituir las deterioradas figuras de la catedral. Tras un arduo trabajo de doce años, Mooy decidió tomarse una pequeña licencia con el último ángel y lo esculpió a la manera de un adolescente de nuestros tiempos hablando a través de un Smartphone. Y dado que los ángeles son los mensajeros de Dios, ¿qué mejor manera de asistirle que poner un móvil a su servicio con línea directa con el Altísimo?

Lo que empezó como una broma, no tardó en convertirse en todo un mito en los Países Bajos y dio pie a la creación de un call-center para que la gente con problemas pudiera "hablar" con el ángel. Todo un detalle para quienes necesitan del consejo divino para superar sus problemas.



Gizmo, Capilla de Belén, Saint-Jean-de-Boiseau




En el municipio de Sain-Jean-de-Boiseau, situado en la zona de Nantes (Francia), en un rincón de una pequeña ruta campestre se encuentra la capilla de Belén. Este edificio de estilo gótico flamígero fue construido en el siglo XV, durante la Guerra de los Cien Años. El edificio tiene también un pasado de culto druídico a la fecundidad y el nacimiento de la vida, pero tras la consagración de la capilla a la Virgen de la Natividad se cristianizó también su nombre.

En 1993, el ayuntamiento decidió iniciar unas obras de restauración de la capilla, para lo cual se recurrió al escultor Jean-Louis Boistel para que restaurara los siete pináculos con sus respectivas quimeras, unos animales fantásticos que evocaban la dualidad entre el bien y el mal. Pero dado que las fuentes arqueológicas eran insuficientes para conocer con detalle el bestiario original, Boistel decidió recrear sus propias quimeras con un toque más contemporáneo. Una de ellas es este Gizmo, el adorable bichito de la película Gremlins (1984-1990), aunque también se puede encontrar un Gremlin malo y un Goldorak, un robot luchador muy parecido a Mazinger Z. El caso es que el resultado no gustó a todo el mundo y la polémica se desató, pero las constantes peregrinaciones de frikis que acuden a esta capilla, hoy cerrada, para hacer fotos a Gizmo y sus otras quimeras, son prueba de que también hay un lugar en la Iglesia para estos animalitos.



Grace Kelly, fachada del Ayuntamiento de Sevilla




Sevilla es una ciudad con una gran Historia detrás que esconde todo tipo de maravillas y secretos, pero lo que menos se podría esperar un visitante es encontrarse con la mismísima princesa Grace Kelly de Mónaco, y en un lugar tan llamativo como la fachada del propio Ayuntamiento de Sevilla. El escultor Manuel Echegoyán, gran admirador de este inolvidable icono del cine clásico, decidió inmortalizar su efigie tallándola en un medallón entre otros personajes de gran categoría como emperadores romanos. Quien quiera encontrarla, tendrá que buscar entre los medallones que dan a la plaza de San Francisco, muy cerca de la calle Sierpes.

¿Pero por qué, entre tantos personajes famosos, eligió Echegoyán a Grace Kelly? La razón es una visita de la princesa de Mónaco a la Feria de Abril del año 1966. Como era de esperar, Grace Kelly fue el centro de todas las miradas, y no pasó por alto al propio Echegoyán, al que se le había asignado la tarea de tallar los medallones de la fachada plateresca del edificio consistorial. Además de esculpirse a sí mismo y a su esposa, Echegoyán decidió plasmar la belleza de la actriz que tanto le había impresionado. Curiosamente, la Primera Dama Jackie Kennedy también visitó la Feria de Abril y pasó totalmente inadvertida para el artista.



¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Espero que os haya gustado esta selección de caprichos de restaurador, aunque reconozco que hay algunos más que se me han quedado en el tintero. Os animo a viajar, visitar iglesias y catedrales, y tratar de descubrir los secretos que ocultan. ¡Hasta pronto!

diciembre 20, 2021

"La Navidad es machista"

 

¡Hola a todos!

¡Bienvenidos un día más a mi biblioteca, amigos! Hoy os traigo un post muy interesante sobre la Navidad. De los creadores de "Amiga, date cuenta" y "No eres tú, son tus privilegios", llega hoy a vuestros hogares "La Navidad es machista", producida por el famoso estudio Miami Me lo Confirmó y que aportará una nueva luz sobre los problemas machistas a los que las mujeres debemos enfrentarnos a todas horas, y la Navidad no es la excepción.

Se nota que estoy siendo sarcástica, ¿no?

Antes de proseguir, diré que esto no se trata de una idea que a mí se me haya ocurrido, sino que va a ser una reacción a un vídeo que vi hace un año en YouTube y que el algoritmo me ha vuelto a recordar, no sé muy bien por qué. El caso es que lo ha hecho y eso me ofrece una oportunidad de oro para hacer un nuevo artículo de reacción, que es el que aquí os traigo.

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué odiáis celebrar la Navidad con vuestra familia? ¿Es porque sois antisociales y rancios? ¿Es porque la alegría navideña a vosotros os produce repulsión? No, es porque es machista. ¿A que no lo sabíais? Pues sí, es machista cisheteropatriarcal. En el susodicho vídeo, una chica nos va a dar ocho razones por las cuales ella cree que la Navidad es una fiesta machista y hacer que os deis cuenta de ello.


1. ¿Quién decora y limpia tu hogar?

Para ser la primera pregunta que se hace, la chica bien podría haberse explayado con un par de buenos argumentos, pero ha preferido hacer una mini representación de un chico que admira su Belén y le sugiere que le coloque un árbol de Navidad. No viene al caso y la chica tampoco lo explica, pero lo haré yo por ella.

La casa la limpia y la decora el que tiene más tiempo y/o el que tiene más ilusión por poner los adornos de Navidad. A mí no me importa adecentar mi casa ni adornarla para las fiestas precisamente por eso: porque soy la que tiene más tiempo para hacerlo y porque me encanta decorar la casa con el arbolito, las campanitas, el trineo de Papá Noel o lo que sea que me apetezca poner. Pero si durante la semana no tienes tiempo para hacerlo, siempre puedes sacar un par de horitas el fin de semana o en tu día libre, y eso si tu pareja, tus hijos o quien sea no son los que quieren ocuparse de esa tarea porque les apasiona y les hace ilusión. La chica tal vez intentó decir que son las mujeres las que nos encargamos de eso, pero ni lo dijo ni trató de explicarlo. Siguiente cuestión.


2. ¿Las mujeres tienen que hacer la cena?

Según esta chica, las mujeres tenemos la misión casi imposible de preparar una cena impactante con un presupuesto paupérrimo (todo esto lo dice ella; yo no me invento nada). Evidentemente, para que se sepa que la Navidad es machista, ese presupuesto se lo da el hombre, que para eso es el que trabaja fuera de casa, entregándole lo que sobró de los regalos y sin tener ni idea de lo que cuesta preparar un banquete así, como lo explica perfectamente en la representación que le sigue.

¿Cuál es la realidad al respecto? La cena la prepara la persona que tiene más tiempo o más ganas, o incluso aquella a la que se le da mejor cocinar.  Además, el que no cocina, aporta su granito de arena preparando los ingredientes, atendiendo a los invitados o sirviendo la mesa. Lo del presupuesto "paupérrimo" no sé de dónde lo saca, porque tampoco hace falta gastarse una millonada para hacer una cena rica y abundante (yo te la hago por menos de treinta euros). ¿Es posible que esta chica considere que la Navidad es menos machista si hay más dinero de por medio? Ni lo aclara, ni le interesa. Pero a mí sí me gustaría aclararle que ese presupuesto paupérrimo del que se queja seguramente lo han aportado sus padres, salido de su trabajo y esfuerzo para que todos pasen un buen momento.


3. ¿Tienes que convivir con un familiar acosador?

¿Perdón? ¿Me he perdido algo? ¿Desde cuándo el acoso o el abuso sexual está relacionado con la Navidad? Esto me parece bastante grave y es incluso denunciable. Si en tu familia hay algún pariente que te trata de manera que te hace sentir incómodo, te manosea de manera impropia o abusa de ti, tienes que denunciarlo inmediatamente. ¿Qué tienen que ver aquí el machismo y la Navidad? Me parece una vergüenza que esta chica intente convertir el abuso sexual en un meme o una anécdota contada así a la ligera. Esto está mal. Si sufres abusos o acoso sexual en el seno de la familia, debes tomar las acciones legales correspondientes y ser asesorado por un adulto de confianza en el caso de que seas menor de edad, no intentar generalizar y normalizar algo así.


4. ¿Los hombres se sientan en la cabecera?

La chica vuelve a la carga protestando por el hecho de que sea el padre o un hermano el que ocupe la cabecera de la mesa, resaltando lo injusto que es eso porque ninguno de ellos ha cocinado ni hecho nada en toda la noche, pero se les concede el privilegio de ocupar el lugar de honor de la mesa, quedando relegado para las mujeres el puesto que está más cerca de la cocina, para que sirvan mejor a sus parientes varones.

Bien, ahora hablemos en serio: En la cabecera de la mesa se sienta cualquiera, aunque lo lógico es que se sienten los anfitriones por ser quienes organizan la mesa y agasajan a sus invitados. Normalmente, el encargado de la comida se sienta lo más cerca posible de la cocina para no molestar a los demás invitados si tiene que levantarse y poder ir más rápido para ir y traer cosas. Además, a menos que sea redonda, las mesas tienen dos cabeceras, así que, ¿dónde está el puto problema? ¿Dónde está el machismo?


5. ¿La familia de tu pareja te cambia el nombre?

A la lista de lloriqueos de esta señorita se suma el hecho de que la familia de su pareja no se acuerda de su nombre. Para la representación ha elegido, muy convenientemente, a un hombre para que sea el que le inventa mil nombres y luego pase de ella porque, en el fondo, el nombre de la novia de su primo/sobrino no es tan importante.

En serio, lo de esta chica no es normal. Ahora resulta que es machista que los demás no se acuerden de tu nombre. Entonces, ¿cómo lo habré de pasar yo con la familia de mi novio, que son más de cuarenta primos carnales y segundos? El problema ahí lo tengo yo, porque ellos se acordarán de mi nombre pero a mí me resulta casi imposible acordarme de todos. Y eso no es machismo, señorita feminista. Puede ser descuido, despiste o incluso desinterés, dependiendo del caso, pero no es machismo ni hace que la Navidad sea machista.


6. ¿Algún hombre se molesta si las mujeres se divierten?

Si la pregunta número 4 ya era una burrada, con esta riza el rizo. ¿De verdad alguien está tan amargado como para ir a llamarle la atención a las mujeres (solo a las mujeres) si están bailando, riendo y divirtiéndose? No te lo crees ni tú. Lo que seguramente ha pasado es que tus padres estaban preparando la cena y haciendo todo el trabajo mientras tú estabas de cháchara o hablando con tus amigas por el móvil, te han dicho que te pongas a ayudar y eso te ha parecido machista. Pues te diré algo que te sorprenderá: los hijos deben estar atentos a lo que les pidan sus padres. Si tú ves que quien cocina necesita ayuda, ¿qué te cuesta pelar unas cebollas o atender la sopa? Eso lo pueden hacer tanto hombres como mujeres. No hay un inquisidor machista mirando a ver si hay mujeres divirtiéndose para ir a echarles la bronca y aguarles la fiesta.


7. ¿Las mujeres deben comprar los regalos?

En este punto, la chica vuelve a cargar contra los hombres (concretamente contra el padre) diciendo que son siempre las madres, abuelas y tías las que compran los regalos porque son las únicas que se molestan en conocer a sus hijos, nietos y sobrinos, dando a entender que el padre no conoce ni se preocupa por nadie salvo por sí mismo, y por ello le regalará objetos absurdos a sus hijas porque no las conoce en lo más mínimo ni se preocupa por sus gustos.

La realidad es que los regalos los compra cualquiera cuando tiene tiempo para hacerlo, da igual que sea hombre o mujer. Cualquiera puede tener dudas sobre qué regalarle a la otra persona, y está bien hablar y pedir consejo, o incluso escuchar si a la otra persona se le escapa algo acerca de un regalo que le gustaría tener. Estar atento es la clave, pero muchas veces esto no es posible porque tenemos mil cosas en la cabeza, y eso no tiene por qué ser machista, ya que ocurre en ambos sentidos. Y, por cierto, todos nos equivocamos alguna vez al hacer un regalo. Aunque tú no lo sepas, es posible que alguna de tus amigas haya ido a devolver un regalo que le has hecho porque le parecía un mojón.


8. ¿Tienes que ser amable con alguien que no te quiere?

Voy a reproducir punto por punto la pregunta que nos hace la chica porque creo que lo vale: ¿Tienes que ser amable, cariñosa, confiada y segura con personas que no te conocen, no te quieren y te violentan en tu propio hogar?

¿Pero tú dónde te has criado, hija mía? ¿Qué clase de violencia has sufrido? De verdad, por las cosas que dice, me da por pensar que abusaron de esta chica en su casa y ella lo ve tan normal que cree que eso pasa en todas las casas. Claro que después veo la representación que hace con su colega, en el que hace de machito que le dice que se pinte y se arregle un poco, y veo lo que ella entiende por violencia.

Vamos a ver, corazón. En todas las familias hay parientes con los que te llevas mejor o peor, pero el propósito de la Navidad es tratar de limar asperezas (si es posible) y convivir en familia. Además, también puede haber parientes femeninas que te pueden caer mal. Si tan mal te llevas con esa persona en concreto, nadie te obliga a ser amable pero sí educada. No le faltes al respeto, no converses con esa persona si no quieres y retírate antes si la situación se te hace insoportable, pero no montes una escenita ni hagas un drama de ello. Se llama tener educación. Ya sea en Navidad o en cualquier evento social, guárdate tu bilis y tus insultos para ti, y no le arruines la fiesta a los demás.


Resumiendo: los aportes de esta chica no tienen la menor lógica ni argumentos válidos para considerar que la Navidad sea machista. La Navidad, en todo caso, se puede calificar de tradicional, y lo bueno que tienen las tradiciones es que, si hay algo que consideras grave o pernicioso, se puede tratar de cambiar. Aunque, ¿qué tiene la Navidad que sea tan malo? Es una celebración alegre, familiar y apta para todas las edades, y no tiene absolutamente nada que ver con ese supuesto machismo que se le trata de inculcar.

diciembre 15, 2021

100 preguntas que nadie te hace


¡Hola a todos!

Pues ya se va acercando otro fin de año, y se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. O, al menos, así me lo ha parecido a mí.

Aunque otras veces he puesto entradas navideñas, este año he decidido recuperar algunos de mis antiguos memes de preguntas y dejároslo por aquí, no solo para que me conozcáis mejor (aunque si me seguís desde hace tiempo, me conocéis de sobra), sino también para que os lo llevéis a vuestros blogs o redes sociales si os apetece hacerlo vosotros.

Poco me queda que deciros. Espero que tengáis unas felices navidades, que seáis muy felices, que dejéis atrás todo lo malo y miréis al año nuevo con ilusión, que vuestros deseos se cumplan y vuestros proyectos vean la luz y tengan éxito. Yo, como siempre y mientras pueda, seguiré por aquí con mis artículos, mis cosas y mis pensamientos.

¡Muchas gracias por leerme!



1. ¿Duermes con las puertas del armario abiertas o cerradas?

Cerradas. No me gusta dormir con ninguna puerta abierta.


2. ¿Te llevas las botellas de gel y champú de los hoteles?

Sí, a día de hoy se considera que son productos de cortesía por parte del hotel.


3. ¿Duermes con las sábanas metidas bajo el colchón o sacadas?

En invierno me gusta meter bien las sábanas para arrebujarme debajo, como un oso en su madriguera. Pero en verano las saco para que me dé un poco el aire en el brazo o en la pierna (y, de paso, retar al monstruo que vive debajo de mi cama).


4. ¿Has robado alguna vez una señal de tráfico?

Dios, no. ¿Quién narices hace algo así?


5. ¿Te gusta usar post-its?

Sí, pero no los que tengo ahora mismo. Son unos post-its muy básicos con forma de flor que no pegan una mierda y se caen todo el tiempo.


6. ¿Eres de las que junta cupones y luego nunca los usa?

Sí. Seguramente tendré unos ochocientos cupones de compras que nunca reviso y, por lo tanto, me estoy perdiendo jugosas ofertas.


7. ¿Prefieres que te ataque un oso gigante o un enjambre de abejas?

Un oso gigante. Creo que con el oso al menos tendría alguna posibilidad de victoria.


8. ¿Tienes pecas?

No.


9. ¿Sonríes siempre para las fotos?

Sí. Desde hace tiempo sé que la expresión que más me favorece es una sonrisa bien abierta.


10. ¿Cuál es tu peor manía?

Poner todos los cacharros de cocina en su sitio. Me molesta muchísimo que alguien cambie un cacharro de lugar.


11. ¿Cuentas los pasos cuando caminas?

No, no tengo TOC.


12. ¿Has meado alguna vez en el campo?

Sí, claro. En la naturaleza no abundan los urinarios públicos.


13. ¿Y cagado en el campo?

Nunca me ha pillado el toro en ese sentido, ^^U


14. ¿Eres de las que baila incluso si no suena música?

Solo si estoy de muy buen humor; por lo general, prefiero bailar con música.


15. ¿Muerdes los lápices y bolígrafos?

Tengo esa mala costumbre, sí.


16. ¿Con cuántas personas te has acostado esta semana?

Con mi novio.


17. ¿Cuánto mide tu cama?

1,80 x 2,00 metros. Es una cama de Ikea, y los suecos son muy largos.


18. ¿Cuál es tu canción de la semana?

Gold, de Neon Hitch ft. Tyga. La encontré hace poco y me encanta escucharla. Me anima mucho.


19. ¿Te gusta que los chicos vistan de rosa?

Ni me va, ni me viene. Me resulta raro ver a un hombre llevando ropa de color rosa, pero si a él le gusta y le favorece el color, me gusta.


20. ¿Sigues viendo dibujos animados?

Siempre. Creo que es algo que nunca dejaré de ver.


21. ¿Cuál ha sido tu última película favorita?

Reconozco que soy más de series que de películas, pero si tengo que decir una, diré The Witcher: La Pesadilla del Lobo. Me gustó más de lo que esperaba.


22. ¿Dónde enterrarías un tesoro secreto si tuvieras uno?

En algún lugar de mi pueblo natal, pero no se lo diría a nadie. Seguramente escribiría unas pistas en mi diario para que el buscador más avispado lo encontrara.


23. ¿Qué bebes durante la cena?

Casi siempre bebo agua.


24. ¿En qué untas un nugget de pollo?

En ketchup.


25. ¿Cuál es tu comida favorita?

Las chuletas de cerdo empanadas.


26. ¿Qué películas podrías ver una y otra vez y seguir enamorada de ellas?

La trilogía de El Señor de los Anillos, sin duda.


27. ¿Quién fue la última persona que te besó/has besado?

Mi novio.


28. ¿Fuiste alguna vez un boy/girl scout?

No. En mi país no se lleva mucho lo de ser un boy o girl scout, aunque ahora se pueden ver más grupos de los que había cuando yo era pequeña.


29. ¿Alguna vez posaste desnuda para una revista?

Eh... no.


30. ¿Cuándo fue la última vez que le escribiste a alguien una carta en papel?

Si contamos con eso las postales de Navidad, pues hace tan solo unos días.


31. ¿Sabes cambiar el aceite del coche?

No, pero prometo aprender. Algún día.


32. ¿Te han puesto alguna vez una multa por exceso de velocidad?

Los camiones me adelantan en las autovías, ¿tú qué crees?


33. ¿Te has quedado alguna vez sin gasolina?

Nunca. Siempre estoy muy atenta al depósito.


34. ¿Cuál es tu bocadillo favorito?

El de queso con pechuga de pollo empanada.


35. ¿Qué es lo que más te gusta comer para desayunar?

Dos tostadas con aceite de oliva, un zumo de naranja y una tacita de Cola Cao.


36. ¿A qué hora sueles irte a la cama?

Tarde. A eso de la 1:30 am.


37. ¿Eres perezosa?

Debo admitir que sí, algo perezosa sí que soy.


38. Cuando eras niña, ¿de qué te disfrazabas en Halloween?

Cuando era niña no celebraba Halloween porque no es una fiesta de mi país. En Carnaval sí que me disfrazaba, y casi siempre era de personajes que llevaran falda larga, como princesas, hadas y cosas así.


39. ¿Cuál es tu signo en el horóscopo chino?

El tigre.


40. ¿Cuántos idiomas sabes hablar?

Gallego y castellano. Y sé lo suficiente de inglés como para defenderme en una conversación que vaya despacio.


41. ¿Tienes suscripciones de alguna revista?

No. Hace tiempo estuve suscrita a la revista National Geographic, hasta que me cansé de que nunca llegaran a la Edad Contemporánea.


42. ¿Qué molan más: Legos o Lincoln Logs?

Me gustan más los Legos. Son más icónicos.


43. ¿Eres testaruda?

No tanto como debería, la verdad.


44. ¿Quién es mejor: Leno o Letterman?

No sigo a ninguno de estos dos showmans, así que...


45. ¿Has visto telenovelas alguna vez?

Pfff! He perdido la cuenta ya. Las he visto de todos los tipos: latinas, coreanas, chinas de época, turcas...


46. ¿Tienes miedo a las alturas?

No, pero tampoco me expongo a ellas.


47. ¿Cantas en el coche?

Si la canción lo merece, sí.


48. ¿Cantas en la ducha?

No suelo hacerlo, aunque a veces suelto algún gorgorito.


49. ¿Bailas en el coche?

Solo si voy de copiloto. Soy una conductora responsable.


50. ¿Has usado una pistola alguna vez?

No, nunca.


51. ¿Cuándo fue la última vez que un fotógrafo te hizo un retrato?

Hace tres o cuatro años, para unas fotos de carné.


52. ¿Crees que los musicales son cursis?

No soy muy fan de los musicales; no me gusta que estén todo el tiempo cantando. Pero reconozco que los hay muy buenos, como El Fantasma de la Ópera, Anastasia o Hamilton.


53. ¿La Navidad te parece estresante?

Para nada. ¡Es una época que me encanta!


54. ¿Has comido pierogi alguna vez?

Nunca he tenido la oportunidad.


55. ¿Cuál es tu tarta de frutas favorita?

La de fresas con nata. ¡Me encanta!


56. Cuando eras niña, ¿qué querías ser de mayor?

Bailarina, gimnasta, reina o princesa.


57. ¿Crees en fantasmas?

No.


58. ¿Alguna vez has tenido sensación de deja-vù?

Sí, pero eso es porque soy una persona muy cíclica. A veces, en ciertas épocas del año, pienso que me gustaría hacer algo, y recuerdo que hace dos o tres años, por la misma época, estaba haciendo eso mismo que me gustaría hacer ahora.


59. ¿Tomas vitaminas a diario?

Solo la vitamina C del zumo de naranja.


60. ¿Llevas pantuflas?

Oh, sí. De gatitos.


61. ¿Llevas albornoz?

Sí. Prefiero el albornoz a las clásicas toallas.


62. ¿Qué te pones para dormir?

Pijama.


63. ¿Cuál fue tu primer concierto?

Un concierto que dio el cantante Alberto Comesaña cerca de mi pueblo natal, hace ya muchos años.


64. Wal-mart, Target o Kmart?

No hay ninguno en España, así que paso.


65. ¿Nike o Adidas?

Adidas.


66. ¿Cheetos o Fritos?

Me pirran los Cheetos, sobre todo los Pandilla.


67. ¿Pipas o cacahuetes?

Pipas. Son un auténtico vicio. Y cuanta más sal tengan, mejor.


68. ¿Has escuchado alguna vez al grupo Très Bien?

No me suenan de nada.


69. ¿Has ido alguna vez a clases de baile?

Sí, hace unos años.


70. ¿En qué profesión te imaginas trabajando a tu futuro esposo?

Mi novio trabaja en IT, así que me lo imagino a él trabajando en IT, ya que es lo que más le gusta ^^*


71. ¿Sabes torcer la lengua?

No, no tengo esa habilidad sobrehumana.


72. ¿Has ganado alguna vez un concurso de deletreo/ortografía?

No, pero de haberlo habido en mi colegio, habría ganado sin lugar a dudas. Soy muy buena deletreando y me considero una sargento de la ortografía.


73. ¿Alguna vez has llorado de felicidad?

Sí, varias veces.


74. ¿Tienes discos de vinilo?

Yo no, pero mi madre sí.


75. ¿Tienes tocadiscos?

En casa de mi madre.


76. ¿Quemas incienso regularmente?

No. No me gusta el olor tan penetrante del incienso.


77. ¿Has estado enamorada alguna vez?

A día de hoy, lo estoy.


78. ¿A quién te gustaría ver en concierto?

Al grupo Blind Guardian o a Sabaton. Me gustan mucho los dos.


79. ¿Cuál fue el último concierto al que fuiste?

A un concierto del grupo gallego Herdeiros da Crus, hace ya bastante tiempo.


80. ¿Té frío o té caliente?

Los dos, cada uno en una estación diferente. Me encanta el té.


81. ¿Té o café?

Té, sin dudarlo. El café me provoca temblores y me quita el sueño.


82. ¿Azúcar o galletas snickerdoodle?

No sé qué son las galletas snickerdoodle, así que me iré al azúcar.


83. ¿Sabes nadar bien?

Nací en un pueblecito costero, con el mar a menos de un kilómetro de mi casa, así que sí, sé nadar bien.


84. ¿Puedes aguantar la respiración sin taparte la nariz?

Sí, no me parece difícil.


85. ¿Eres paciente?

Depende de para qué cosas.


86. En una boda, ¿prefieres orquesta o DJ?

No sabría elegir. Tener una orquesta me parece muy romántico, pero un buen DJ que pinche tus canciones favoritas también es algo a tener en cuenta.


87. ¿Alguna vez ganaste un concurso?

Una vez quedé segunda en un concurso de carteles que celebró mi instituto (gané un bolígrafo y un libro). Más adelante, en la escuela de idiomas, gané el premio al postre más rico y al más vistoso durante tres años seguidos.


88. ¿Te has hecho alguna cirugía estética?

No. Ni me gustan, ni las necesito.


89. ¿Son mejores las aceitunas verdes o las negras?

Las verdes; las negras no me gustan.


90. ¿Sabes ganchillar o hacer punto?

Ni una cosa, ni otra. Pero sé bordar a punto de cruz.


91. ¿Cuál es el mejor lugar para poner una chimenea?

El salón, sin duda.


92. ¿Quieres casarte?

Sí, me encantaría casarme ^^*


93. Si estás casada, ¿cuánto tiempo llevas casada?

Aún no me he casado, pero llevo dos años viviendo con mi pareja.


94. ¿Quién fue tu crush en el instituto?

Nadie importante.


95. ¿Lloras y te cabreas hasta que consigues lo que quieres?

No. Eso es propio de personas inmaduras y caprichosas, y no me considero ni una cosa ni la otra.


96. ¿Tienes hijos?

No.


97. ¿Quieres tener hijos?

No estoy muy segura. A veces me pregunto si sería una buena madre para mis hijos, si los tuviera.


98. ¿Cuál es tu color favorito?

Me gustan todos los colores, pero me decanto por el azul y el verde.


99. ¿Echas de menos a alguien en este momento?

A mi abuela América. Murió tan solo hace unos meses y la echo mucho de menos.


100. ¿Crees en Papá Noel?

No. Eso es cosa de críos.


octubre 30, 2021

Carmen Mola que te cagas

 

¡Hola a todos!

Hoy toca hablar de Carmen Mola. ¿Sabéis quién es Carmen Mola? Hasta hace poco, lo único que se sabía de esta misteriosa escritora es que era una mujer oriunda de Madrid, profesora y madre de tres hijos, autora de varias novelas negras de bastante éxito y, recientemente, ganadora del Premio Planeta 2021 con la novela titulada La bestia, un thriller histórico con un trasfondo bastante interesante. Pero en realidad no es la ganadora, sino los ganadores del Premio Planeta. Y es que Carmen Mola, para pasmo de muchos, no era una mujer, sino tres hombres: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, tres guionistas con cierto bagaje en cine y televisión que decidieron probar suerte en el mundo de la literatura policíaca bajo el pseudónimo de Carmen Mola. De hecho, hasta la entrega del Premio Planeta, nadie sabía que el nombre de Carmen Mola era un pseudónimo, y la polémica quedó servida.

¿Pero por qué causó tanta polémica Carmen Mola? ¿Qué tiene de especial que tres hombres hayan escrito una serie de novelas bajo pseudónimo? Os lo he revelado en la misma pregunta: que eran hombres.



El mundo de las artes, y sobre todo el editorial, es mercantilismo puro y duro. Está todo tan comprado y premeditado que el talento da igual. A estas alturas, no creo que haya muchos que sepan reconocer el talento ni aunque lo tengan delante de sus narices. No son capaces de saber si algo va a vender o no va a vender, si ese libro que han leído gustará o no gustará, si les va a salir rentable apostar por un escritor o no. El premio al mérito ha desaparecido y ha sido sustituido por las modas del momento. Es el problema al que a diario deben enfrentarse miles de escritores noveles, que se curran una historia y dedican meses e incluso años a ponerla por escrito hasta que queda perfecta para que luego vengan unas personas disfrazadas de editores pero con nula preparación y no sepan reconocer ni su valía ni el trabajo que le ha costado llegar hasta ellos. Es lo malo que tiene que tu talento dependa de la visión de otros. Me temo que, a día de hoy, tener talento está infravalorado, pues lo que priman son las modas, el qué se lleva ahora. No importa que tengas una idea genial, rompedora, original o divertida, sino el nombre que va a figurar en la portada. Rizando el rizo, ni siquiera importa de quién sea el nombre, sino que el nombre sea de mujer.

Esto fue lo que pasó con Carmen Mola, autora de la trilogía negra formada por las novelas La novia gitana, La red púrpura y La nena, publicadas las tres en Alfaguara. No he leído las novelas (y ahora mismo no me falta curiosidad), pero he visto reseñas en las que les dan muy buena puntuación, catalogando la historia como una de las mejores de novela negra del panorama literario actual. Es decir, que ha tenido una buena aceptación entre los lectores de este género. En otras palabras: que se consideran como novelas buenas. Quiero que os quedéis con este detalle porque volveré a él más tarde.

No es algo raro que un escritor decida recurrir a un pseudónimo para firmar sus escritos, pero es interesante conocer los motivos que le han llevado a ello. Los tres novelistas, al ser preguntados por qué recurrieron a un pseudónimo, declararon que el hecho de que aparecieran tres nombres en la portada de sus novelas no iba a quedar bien, de modo que decidieron usar un pseudónimo y empezaron a decir nombres al azar, hasta que uno de ellos dijo "Carmen" y otro dijo "mola", saliendo de ahí Carmen Mola. Una explicación sencilla y plausible que, a mi modo de ver, no cuenta toda la verdad.

Vamos a hablar un poquito de Historia. Retrocedamos hasta el siglo XIX, a una época en la que una mujer solo podía aspirar a una cosa en la vida: ser la esposa perfecta. La figura del "ángel del hogar" de la que nos hablaba Virginia Woolf nos hace imaginar a una mujer profundamente sacrificada y abnegada en favor de los demás miembros de su familia, y siendo además educada de modo que no tuviera ni un solo pensamiento propio y que su mayor logro fuese, precisamente, ese sacrificio por el bien de su marido o prole. Era una época en la que la mujer tampoco gozaba de ninguna posibilidad de independencia, puesto que la sociedad le otorgaba el papel de madre y esposa, pero nunca como mujer soltera autosuficiente.

Por supuesto, la educación de las mujeres tampoco brillaba por su magnificencia. En la España decimonónica, la educación en general era bastante deplorable. En 1872, el 91% de las mujeres no sabían leer ni escribir, y su formación universitaria era casi inexistente. Precisamente uno de los argumentos en contra de la educación superior de la mujer era que no era necesario para las tareas domésticas, y que el tiempo dedicado al estudio era tiempo desperdiciado. Más aún, había padres que preferían que sus hijas no supieran leer ni escribir para que no pudieran leer las cartas clandestinas de los enamorados ni contestarlas, lo que nos indica hasta qué punto causaba pavor que una mujer tuviese siquiera un mínimo de instrucción.

La sociedad en general detestaba y rechazaba al tipo de mujer con motivaciones intelectuales. Se la veía como un ser masculinizado o invertido psíquicamente. Se alegaban para ello las propias condiciones físicas de la mujer, como que su cerebro era más pequeño (y, por lo tanto, subdesarrollado) o que debía prohibírsele hacer ejercicio porque eso la volvía inquieta y agresiva. La lectura, en especial de novelas, se veía como afición peligrosa, nociva e incluso pecaminosa para una mujer porque era algo que podía alterarla y apartarla del camino que debía seguir. La figura de la "literata", como se llamaba a la mujer escritora, era motivo de preocupación y burla a partes iguales. Era una mujer antinatural que se empecinaba en luchar contra los dictámenes que le marcaba su propio sexo y pugnaba por meterse donde no la llamaban, esto es, en el mundo reservado al varón. Sin embargo, la crítica encarnecida no era patrimonio exclusivo del hombre, sino que las propias mujeres no aceptaban este tipo de afición tan poco femenina. En aquella época, ser mujer y escritora constituía una verdadera calamidad y una vergüenza para la familia, ya que suponía la soltería definitiva de la literata. Con todo, resulta sorprendente que tantas mujeres se hubieran atrevido a escribir y que muchas incluso fueran publicadas. No obstante, la literatura femenina pronto quedó relegada a un segundo plano por considerarse de menor calidad. Por ello, es lógico que la mayoría de ellas decidieran utilizar un pseudónimo masculino.

Louisa May Alcott, las hermanas Brönte, Cecilia Böhl de Faber, Mary Shelley, George Sand... son solo algunas de esas "literatas" que, movidas por una gran creatividad y un ferviente deseo de plasmar por escrito sus pensamientos e ideas, tuvieron que valerse de nombres masculinos para hacerse oír y respetar por quienes más las desdeñaban. No todas lo hicieron para esconderse (además de escribir, George Sand fumaba en público, se vestía como un hombre y tuvo varias relaciones amorosas y no era un secreto para nadie), pero la mayoría tuvo que ocultarse bajo un nombre masculino para tener siquiera una mínima posibilidad de publicar sus poemas y relatos sin ser censuradas o humilladas por ello. Con el tiempo, se supo ver la gran calidad que tenían sus obras y obtuvieron el reconocimiento que merecían, de tal modo que no resulta extraño encontrar sus novelas o poemarios con su pseudónimo y el nombre real de la autora, en un intento por rendir homenaje a la escritora oculta tras el antifaz.

Han pasado muchos años desde entonces y, poco a poco, las cosas han ido cambiando mucho. A día de hoy, ninguna mujer occidental tiene prohibido publicar y, dependiendo del género literario, hay incluso más autoras que autores (los géneros romántico y de fantasía juvenil están sembrados de mujeres escritoras, por ejemplo). Cierto que los criterios para calificar una novela como buena o mala son bastante difusos, ya que se tiende a publicar de todo, tenga la calidad que tenga. Las editoriales son como cualquier otro negocio, al fin y al cabo, y su meta principal es hacer dinero con lo que saben que va a venderse mucho y bien. Por eso no resulta extraño que, de repente, triunfe una novela de un tema determinado y a partir de ella surjan trescientas novelas más con temáticas muy parecidas, pero esto también se puede aplicar a otros parámetros, como la edad o el sexo del autor. Y es que, por mucho que nos empecinemos en decir lo contrario, a día de hoy es más fácil que te publiquen si eres mujer.

¿En qué me baso para decir esto? No hay más que echar un vistazo a la realidad que nos rodea. Las actuales reivindicaciones feministas, en su eterna pugna por conseguir derechos y hacerse visibles, han llamado la atención de muchas mujeres que se han unido con entusiasmo a la causa, y entre el merchandising temático que compran a diario también se encuentran los libros, sobre todo ensayos o novelas escritas por feministas y para feministas. Teniendo en cuenta que el mayor porcentaje de lectores lo ostentan las mujeres, las editoriales se esfuerzan por darles lo que quieren. Es una cuestión de oferta y demanda: tú me pides y yo te doy. Por eso, las editoriales prefieren publicar una novela escrita por una mujer, porque saben que va a vender más y tendrá una mejor acogida entre sus lectores.

Esto nos lleva a dos conclusiones nada bonitas. La primera de ellas, que los escritores noveles (y no tan noveles) lo tendrán cada vez más crudo para poder acceder al mercado editorial, ya que es posible que rechacen sus manuscritos por haber nacido con el sexo equivocado (entiéndase "equivocado" en términos mercantiles); de ahí que tengan que recurrir a un pseudónimo femenino para poder tener al menos alguna posibilidad más. Y la segunda conclusión, que viene de la mano de la primera, es peor aún: Que, a fin de cuentas, da igual el talento que tengas para la escritura porque no se te va a premiar por ello, sino por lo que tengas entre las piernas. Suena crudo. Suena duro. Pero es así.

Carmen Mola es el ejemplo más sonado porque sus tres artífices ganaron el Premio Planeta, pero no son los únicos: El escritor Sergi Puertas ha declarado hace poco que, después de enviar su último libro de relatos a cientos de editoriales y ser rechazado o no recibir respuesta alguna, decidió crearse un alias femenino y la respuesta positiva fue casi inmediata. Él fue el que afirmó, después de hablar con varios profesionales del mundillo, que todos han llegado a la misma conclusión: que hoy día se da preferencia a las autoras. Es algo que no se dice en voz muy alta, pero que se sabe. Lo sabe Sergi Puertas, Jorge Díaz, Agustín Martínez, Antonio Mercero y muchos más. Todo el mundo lo sabe.

Si os soy sincera, me sorprende que haya estallado tanta polémica por lo de Carmen Mola. Bueno, me sorprende y no me sorprende, porque cuando se trata de feminismo, pocas cosas me sorprenden a estas alturas. Era obvio que tenían que dar la nota de alguna manera. He leído artículos y posts desgarradores en los que se clamaba contra los autores de Carmen Mola tildándolos de mentirosos, usurpadores y farsantes. ¿Cómo se atrevieron a usar un pseudónimo femenino cuando tantas mujeres en el pasado tuvieron que hacer lo contrario para poder publicar? ¿Quiénes se han creído que son, robándole ese puesto a una mujer? Al margen de que el mundo de la literatura no discrimina a la mujer ni es una batalla entre opresores y oprimidos, yo creo que esto debería hacer que las feministas se replantearan dónde están verdaderamente los privilegios. Porque si yo soy un hombre y veo que publican de mejor gana novelas que llevan la firma de una mujer, pues obviamente voy a ponerme un pseudónimo de mujer para poder publicar, porque a fin de cuentas yo también quiero ser escritor y tengo el mismo derecho que los demás a que me publiquen. Igual las feministas deberían replantearse su concepto de lo que es la igualdad, ya que parece que no les queda muy claro.

"No, pero es que se han aprovechado del nombre de una mujer para poder vender más". Pues teniendo en cuenta que vuestra principal protesta es que los hombres lo tienen más fácil para todo porque son hombres, el hecho de que tres escritores hayan usado un nombre femenino para vender más no tiene mucho sentido dentro de vuestro razonamiento. A no ser que reconozcáis que partís de un argumento falso, capcioso y victimista. Que el cuento de la opresión sistemática a la mujer en pleno siglo XXI es más falso que un euro con la cara de Popeye. ¿A que sí? ¿A que van por ahí los tiros? El mundo literario prefiere a la mujer antes que al hombre. De hecho, el mundo de las artes en general le abre más puertas a la mujer que al hombre, e incluso se está legislando para obligar a que se cumplan las malditas cuotas de género y de paridad, que siempre tienen que ser beneficiosas para la mujer, pero que cuando son negativas para el hombre os da exactamente igual.

Para ser sincera, me alegro de que a las feministas esto les haya molestado tanto. Me alegro de verlas rabiar, de verlas llorar como niñas caprichosas y de tratar de reivindicar una lucha personal para saciar sus ansias de que les hagan casito. Me río a carcajadas cuando veo lloriquear a una chica mientras dice que se siente traicionada por haber leído y disfrutado de una lectura durísima escrita por una persona a quien creía mujer, y que ahora que sabe que son tres hombres ya no le gusta la novela. Como si escribir bien tuviera que ver con lo que tienes entre las piernas, chata. Para gente así, tener pene o vagina define si tu estilo de escritura es bueno o malo. Y, por descontado, un hombre no puede escribir sobre mujeres ni sobre sus sentimientos; porque qué sabrá un hombre sobre cómo se sienten las mujeres, si no tiene vagina.

Me río de vosotras. Me río como una loca al ver cómo os han sacado los colores. Y el hecho de que os sintáis traicionadas porque tres hombres hayan usado un pseudónimo femenino para publicar y, para más inri, ganar el Premio Planeta, demuestra que para vosotras lo importante no es la calidad del producto, sino los genitales de la persona que lo ha escrito. Este es el detalle al que me refería anteriormente. Valoráis más un producto si lo ha hecho una mujer que si lo ha hecho un hombre porque no os cabe en la cabeza que un hombre pueda escribir algo reivindicativo y conmovedor. ¿Dónde queda entonces la igualdad por la que supuestamente lucháis? ¿Qué pasaría si ahora todos los escritores decidieran firmar como mujeres? ¿Sabríais distinguir si algo lo ha escrito un hombre o una mujer? Yo creo que os volveríais locas intentándolo, y valdría la pena llevar a cabo el experimento solo para veros echar espumarajos por la boca y culpar al heteropatriarcado por vuestra falta de criterio.

Me río de vosotras. Me río hasta las lágrimas cuando decís que no os parece justo que los tres autores hayan ganado un premio ni que vayan a subir las ventas de sus novelas gracias al morbo y la polémica. ¿Os dais cuenta de lo ridículas que sonáis, de que vuestras palabras os dejan retratadas? No es justo ni injusto: Es lo que es, y punto. Tres hombres escribieron algo que a vosotras os encantó, pero en el momento en que supisteis sus verdaderas identidades os sentisteis "traicionadas". ¡Uf, qué drama! Pero es que además habéis aprovechado para decir que los Premios Planeta son rancios, reaccionarios y que solo se les da a personas ya consagradas, nunca a "personas de a pie". Y además, ¡oh casualidad!, resulta que el premio de este año es mucho más grande que el de otros años. Nada menos que un millón de euros para que se lo repartan esos señoros. ¿Diríais lo mismo si la tal Carmen Mola fuese real? ¿Y si en vez de ser la sencilla profesora que prometía ser fuese miembro de una buena familia burguesa, como Ana María Matute? Guardad un poco de hipocresía para cuando os haga falta.

Me río de vosotras, pero me río por no llorar. Sois feministas y lo que queréis es que hombres y mujeres seamos iguales en derechos, deberes y oportunidades, ¿no es verdad? En vez de estar llorando porque Carmen Mola son tres hombres, deberíais estar celebrando que Carmen Mola sean tres hombres, porque esa revelación ha puesto de manifiesto que existen muchos mitos sociales que se están dando por ciertos cuando no es así. Pero resulta que hay muchas personas (vosotras, sin ir más lejos) que viven de esos mitos sociales, y cuando alguien amenaza con tumbarle el chiringuito que le da paguitas, normal que se cabree. Pero la realidad es la que es. Las mujeres no estamos oprimidas. Las mujeres no lo tenemos complicado para publicar por culpa de un machito opresor. Las obras escritas por mujeres no sufren de prejuicios ni son infravaloradas solo porque su autora tenga útero y ovarios. Las cosas no son como vosotras decís que son, y Carmen Mola os lo ha demostrado de la mejor de las maneras. Os ha dado una buena lección de lo que debería ser la igualdad.

Poco más que añadir a lo que ya he dicho. Ahora que la identidad de Carmen Mola ha salido a la luz, muchas cosas cambiarán. Las librerías feministas han retirado sus novelas de sus expositores haciendo mucho ruido y paripé, para que todos vean lo indignadas que están, y supongo que gran parte de sus lectoras habrán hecho añicos sus carnés de fans y los quemarán en una hoguera junto con los libros que tanto gozaron, pero que ahora son materia podrida salida de la pluma de tres opresores. A estas alturas de la película tampoco importa ya qué criterios ha seguido el Grupo Planeta para darle el premio a la obra de Carmen Mola, pues es más que seguro que se dejaron guiar por el entusiasmo de que fuese una mujer quien había escrito aquella historia tan turbia y desgarradora. Porque si hubieran sabido que la habían escrito tres señores, seguramente ni siquiera pasaría el primer filtro.

Por otra parte, lo que el trío de autores pierde por un lado, lo gana por otro, pues no somos pocos los que, por curiosidad y por darle apoyo a algo que ha sido tan denostado sin pruebas lógicas, quizá le demos una oportunidad a la obra de Carmen, a ver si es verdad que mola tanto como ella.

Gracias por leerme y hasta la próxima!

octubre 21, 2021

La cosa va de falacias


¡Hola a todos!

¿Cuántas veces habéis debatido acerca de un tema polémico y os habéis dado cuenta de que vuestro contendiente, por las razones que sean, recurría a una serie de argumentos que no os convencían porque no tenían peso alguno? O al revés. ¿Cuántas veces habéis recurrido a argumentaciones poco lógicas para defender vuestra postura, una postura que ya no tenía defensa alguna porque os habían reventado todos los argumentos? Seguramente os habrá pasado muchas veces, pero pocos se darán cuenta de que han recurrido a algo llamado "falacias".

Por definición, una falacia es un engaño o mentira que se esconde bajo el disfraz de un razonamiento lógico. La falacia es como una mina terrestre: prácticamente invisible para el ojo humano hasta que la pisas. No hay debate o argumentación en el que tarde o temprano no se caiga en alguna falacia. Su poder es tan fuerte que incluso pueden invalidar todo un argumento por completo y sirven como vías de escape a aquellas personas que son incapaces de demostrar sus afirmaciones sin valerse de trampas o subterfugios.

Hoy os he traído una lista de algunas de las falacias que más se pueden encontrar en un debate. Sé que faltan muchas, pero es que algunas eran subtipos de otras más conocidas y otras eran tan rebuscadas que daban la impresión de que todo argumento es una falacia. Pero aquí tenéis las más usuales, con sus respectivos ejemplos para que podáis reconocerlas en cuanto las oigáis. No es fácil, pero os ayudará también a evitarlas en el futuro y trabajar mejor vuestros argumentos a la hora de dar vuestra opinión.

Vamos allá: 


1. Falacia ad hominem

La locución ad hominem procede del latín y se traduce como "contra el hombre", que es precisamente a lo que hace referencia esta falacia. En lugar de utilizar un buen razonamiento, la falacia ad hominem reemplaza la argumentación por el lenguaje ofensivo y critica aspectos personales del individuo, sus antecedentes, su raza, su sexo u otras características para dar forma a su argumento, que carece de toda lógica y termina siendo irrelevante.

Ejemplo:

Como Luis no es una mujer, no puede opinar sobre el feminismo.


2. Falacia del hombre de paja

También llamada "falacia del espantapájaros". Consiste en atacar una posición lógica y argumentativa que el contrincante realmente no tiene. La falacia del hombre de paja pretende dar la impresión de estar refutando un argumento a través de una idea que no tiene nada que ver con la línea de la discusión. Aunque no refuta el argumento, quien usa esta falacia cree realmente que sí lo está haciendo, sobre todo si lo hace desde una perspectiva emocional y apelando a los sentimientos.

Ejemplo:

-Creo que sería bueno fomentar el uso de la bicicleta como transporte alternativo para ir a trabajar.

-Ya, claro, tú lo que quieres es que ocurran más accidentes de tráfico y que mueran más ciclistas en carretera, ¿verdad?


3. Falacia de la apelación a la autoridad

También denominada falacia ad verecundiam, se da cuando hacemos un mal uso de la autoridad al argumentar. Es muy común en un debate citar fuentes o datos aportados por personajes que son tenidos como autoridades dentro de una materia determinada. El problema es que es muy fácil caer en la falacia de apelación a la autoridad cuando, por ejemplo, solo citamos a dicha autoridad y nos alejamos de otras pruebas que pueden refutar nuestro argumento; o también cuando citamos autoridades irrelevantes, pobres o incluso falsas para dar forma a nuestro argumento.

Ejemplo: 

Immanuel Kant, uno de los más grandes filósofos que jamás han existido, defendía la pena de muerte. Por lo tanto, debería legalizarse en nuestro país.


4. Falacia de la falsa equivalencia

La falacia de la falsa equivalencia, también llamada de la ambigüedad, se da cuando una palabra, frase u oración se usa deliberadamente para confundir, engañar e inducir a error al sonar como si dijera una cosa pero en realidad dice otra. Es muy común que este engaño se dé en forma de eufemismos, reemplazando las palabras desagradables por otras que tengan una terminología más atractiva.

Ejemplo: 

El Gobierno ha decretado que pagaremos por la circulación en autovías, pero no es un peaje, sino una tarificación por uso continuado.


5. Falacia populista

Más conocida como falacia ad populum, da a entender que algo es cierto, correcto o bueno solo porque otras personas están de acuerdo con la persona que lo afirma. Es decir, que se acepta algo que se dice porque es popular entre un sector de la gente. Es una falacia que se usa mucho en publicidad, aunque también puede darse en debates.

Ejemplo:

¿Redonda? ¡Ja! Todo el mundo sabe que la Tierra es plana.


6. Falacia del costo hundido

Esta falacia no tiene por qué darse exclusivamente en debates; de hecho, es muy probable que todos la hayamos utilizado varias veces a lo largo de nuestra vida. La falacia del costo hundido viene a decir que el ser humano, cuando invierte mucho tiempo y esfuerzo en un proyecto que a la larga se convierte en un lastre, es reacio a dejarlo para dedicarse a otra cosa. Nos duele tener que reconocer que hemos desperdiciado ese tiempo y/o dinero en algo que al final no ha resultado, y por ello nos resistimos a dejarlo. Es natural querer continuar con un proyecto que consideramos importante, pero este pensamiento se convierte en falacia cuando pensamos que debemos continuar con esa tarea o proyecto debido precisamente a todo el esfuerzo que hemos puesto en él. De una forma resumida, sería como decir "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Ejemplo:

-Mi marido y yo nunca nos hemos llevado bien. Me humilla, me insulta y me falta al respeto de todas las maneras. Hace tiempo que no soy feliz a su lado.

-¿Y no has pensado en divorciarte?

-No sé, me da cosa. Llevamos veinte años casados y sería como tirar media vida a la basura, ¿no crees?


7. Falacia in demostrando

La falacia in demostrando o falacia circular se da cuando el argumento de una persona repite lo que ya asumió de antemano y no aporta ninguna nueva conclusión. El argumento circular, también llamado petitio principii o petición de principio, se produce cuando la proposición que debe ser probada se incluye de forma implícita o explícita en las premisas.

Ejemplo:

-La Biblia es la palabra de Dios.

-¿Pero cómo estamos seguros de que es la palabra de Dios?

-Porque lo dice la Biblia.


8. Falacia de la generalización apresurada

Una generalización apresurada no es más que una declaración general sin evidencia alguna que la respalde. A veces, la prisa por llegar a una conclusión lleva a la persona que argumenta a cometer suposiciones ilógicas a partir de estereotipos, conclusiones injustificadas o exageraciones. Normalmente, tendemos a generalizar al hablar, y es algo que no tiene por qué tener nada de malo siempre y cuando no nos creamos a pies juntillas esa generalización, sobre todo cuando no hay manera de respaldar dicha afirmación sin recurrir a conjeturas.

Ejemplo:

Todas las parejas que deciden no tener hijos lo hacen por puro egoísmo. Te dirán que es porque no tienen trabajo, porque pagan mucho de alquiler o porque sienten que no es el mejor momento para tenerlos, pero yo sé que en el fondo es por egoísmo.


9. Falacia del falso dilema

Esta falacia se da cuando limitamos las opciones a únicamente dos, cuando hay más opciones entre las que se pueden elegir. A veces las opciones son entre una cosa, la otra o ambas juntas sin que se excluya ninguna, por no decir que también puede haber un amplio abanico de opciones. El error se da cuando, entre esa múltiple gama de opciones, se reducen a solo dos.

Ejemplo:

Solo hay dos tipos de personas en este mundo: los que creen que Juego de Tronos es la mejor serie de la historia y los que no tienen ni idea de lo que es buena televisión.


10. Falacia de la correlación y la causalidad

Se podría decir que es un dos en uno. La falacia causal o de causalidad se refiere a cualquier fallo lógico que se produce al identificar una causa; es decir, cuando se saca una conclusión acerca de una causa sin que haya evidencias suficientes para hacerlo. Esto nos lleva al siguiente punto, que es el de la correlación. No se puede afirmar con rotundidad que algo ha ocurrido porque antes ha pasado algo que nosotros creemos que ha sido la causa, puesto que no tiene sentido lógico. Es lo que se conoce como falacia post hoc, y es la responsable de muchas supersticiones y falsas creencias.

Ejemplos:

-Se llama Jesús, así que supongo que sus padres son religiosos cristianos. (Falacia de causalidad)


Y otro ejemplo, este sacado directamente de Los Simpson:

-Según esa lógica, yo podría afirmar que esta piedra ahuyenta a los tigres.

-Oh, ¿y cómo funciona?

-No funciona. No es más que una estúpida piedra. Pero no veo ningún tigre por aquí, ¿y tú? (Falacia de correlación)


11. Falacia ad baculum

Es una de las falacias más miserables, ya que se basa en utilizar el argumento de la fuerza, la amenaza o el poder para imponer su criterio. Se puede considerar como un subtipo de las falacias ad consequentiam y ad verecundiam. En el primer caso, porque interpretamos que el argumentante se ve forzado a admitir la validez de la falacia por las consecuencias que tendría el no hacerlo; en el segundo caso, por el hecho de que admite la validez de la conclusión falaz ante la autoridad que reclama la falacia, cuya autoridad viene impuesta por la fuerza o el poder y no por un buen razonamiento.

Ejemplo:

Más vale que estés de acuerdo con la nueva política de la empresa si no quieres perder tu trabajo.


12. Falacia de la prueba anecdótica

Esta es muy fácil de detectar. Consiste en hacer uso de una experiencia personal o de un ejemplo que no tiene nada que ver para presentarlo como una prueba, aun a pesar de que existan argumentos de peso y con respaldo científico que indican todo lo contrario.

Ejemplo:

-Fumar es nocivo para la salud y puede provocar cáncer de pulmón.

-¡Qué tontería! Mi abuelo fumaba mucho y vivió hasta los 90 años.


13. Falacia semántica

La falacia semántica se da cuando, en un debate, una palabra clave se usa con uno o más significados dentro del mismo razonamiento. Se trata de una maniobra de despiste, de jugar con el doble sentido de una palabra para dar un argumento que carece de lógica.

Ejemplo:

Los sexos no son iguales, así que sus derechos tampoco deberían serlo.


14. Falacia ad misericordiam

Esta falacia apela directamente a los sentimientos, eludiendo la lógica y el razonamiento. Por lo general, no se toma como una falacia lógica, ya que suele utilizarse para evitar algún castigo o consecuencia mediante excusas que llegan a sonar ridículas.

Ejemplo:

Yo no fui el asesino, no me condenéis. Bastante he sufrido ya en mi infancia al perder a mis padres en aquel accidente de coche.


15. Falacia de la conclusión irrelevante

De la mano de la anterior, pues busca manipular para cambiar el asunto de la conversación e inclinar el debate a favor del falaz. La falacia de la conclusión irrelevante se sale del tema tratado, ignorando la cuestión principal, para llegar a una conclusión diferente a la que se pretendía defender.

Ejemplo:

Estoy convencido de que pronto me darán un ascenso. Después de todo, soy muy simpático, le caigo bien a todo el mundo y soy el mejor de mi sector.


16. Falacia naturalista

La falacia naturalista considera que algo es bueno, correcto y adecuado para la salud o la moralidad basándose en el hecho de que es natural. Afirma que existe una ley natural o una conducta animal en la que nos deberíamos basar para establecer lo que es éticamente bueno.

Ejemplo:

Las vacunas son malas porque contienen una gran cantidad de químicos.


17. Falacia ad ignorantiam

El argumento ad ignorantiam es una falacia que consiste en defender una premisa argumentando que no existen pruebas convincentes de lo contrario. Quienes recurren a esta falacia no basan su argumento en el conocimiento, sino precisamente en la falta del mismo. En otras palabras, afirman la veracidad o falsedad de una proposición basándose en su propia ignorancia sobre el tema.

Ejemplo:

Yo creo que las hadas existen. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.


18. Eludir la carga de la prueba

En lógica, eludir la carga de la prueba consiste en asumir que algo es verdadero o falso por el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión, en negarse o pretender que el contrario aporte dichas razones. En otras palabras, que quien cae en esta falacia no prueba lo que dice, sino que exige a los demás que le den la prueba de algo que no necesita prueba.

Ejemplo:

María dice que Juan abusó de ella, así que ahora le toca a él demostrar su inocencia.


¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Nos vemos en el siguiente post.


octubre 01, 2021

Desmontando argumentos pro aborto

 

¡Hola a todos!

No quisiera convertir este blog en un espacio de ideología porque esa no es su intención. Muchas veces he dicho que La Biblioteca de Laura iba a ser un espacio de entretenimiento, un lugar donde se pueden encontrar artículos muy variados acerca de todo tipo de cosas para que el lector siempre encuentre algo de su gusto. Por eso no tiene un tema predefinido, porque quisiera conservar esa esencia de biblioteca multitemática en la medida de lo posible. Pero entre mis muchos artículos hay también unos cuantos dedicados a la opinión: mi opinión. Y creo que mi opinión, aunque pueda ser impopular, tiene el mismo valor que las del resto del mundo.

Vaya por delante que no quiero generar polémica. No soy una persona a la que le guste discutir, y en los debates prefiero escuchar antes que defender mi postura a capa y espada. Hay temas en los que me desenvuelvo con mayor soltura; otros de los que tengo mucho que aprender pero de los que puedo hablar con cierto conocimiento de causa; y también hay temas de los que sé poco y tendría que informarme más antes de debatir. El tema que hoy traigo reúne un poco las tres características, aunque pueda parecer contradictorio, pues he tenido que recabar información antes de formarme una opinión, he aprendido de gente que ha pasado por las circunstancias y en ciertos aspectos puedo desenvolverme bien.

No le daré más vueltas: El tema de hoy es el aborto. Pero no vengo a debatir sobre el aborto, sino a responder a la cantidad de argumentos que seguramente habréis oído de los abortistas, que son las personas que quieren que el aborto sea privado de su carga delictiva y se considere un derecho humano, aun cuando precisamente su premisa principal es atentar contra la vida humana, que es el primero de los derechos humanos. Todos tenemos que buscar los mejores argumentos que podamos para defender nuestra postura, pero tengo la sensación de que los abortistas han elegido los peores de todos. Eso, o no los saben defender como deberían (y con esto estoy rompiendo una lanza a su favor).

Quienes me conocen, saben que soy una mujer un tanto chapada a la antigua. Esto no quiere decir que sea misógina, que considere que las mujeres hemos nacido para ser madres y amas de casa o que crea que estamos por debajo de los hombres. Dios, no. Quiere decir que soy consciente de que vivo en una época que muchas de mis antepasadas ya hubieran querido para sí, sobre todo en lo tocante a igualdad de derechos. Pero también me gusta la tradición, me gusta preservar lo que merece ser preservado, y hay aspectos en los que muchos me consideran en exceso conservadora (aunque mi opinión al respecto es que exageran), y uno de estos aspectos es el que atañe a la vida y al derecho de todos a poder vivirla. El aborto es un tema difícil de tratar para mí porque me aterraría tener que enfrentarme a algo así. El aborto me parece algo tan duro, tan extremo, tan difícil, que solo puedo imaginármelo como una gran desgracia para la pareja y, sobre todo, para la mujer, que en definitiva es quien lo padece en carne propia.

Eso no quiere decir que desprecie el aborto o no lo entienda según el contexto. De hecho, estoy a favor de que se recurra al aborto en los tres famosos supuestos que se contemplaban en la Ley. No me parece justo que una mujer violada tenga que verse obligada a parir al hijo de su agresor, ni que cargue con un bebé con graves malformaciones (que no tendrá una vida digna jamás), ni que su vida corra riesgos dando a luz. No me valen aquí los argumentos hitlerianos sobre mi supuesta defensa de una eugenesia; no seamos hipócritas. Hay que tener un mínimo de cabeza, y en estos tres supuestos veo completamente natural que se recurra al aborto para evitar un mal mayor. A fin de cuentas, la vida de una mujer con su propia vida, su familia y sus seres queridos cuenta más que la de un feto al que nadie ha visto aún ni se le tiene mucho cariño (aunque hay mujeres que a las pocas semanas de estar embarazadas ya se refieren al feto como "su hijo", así que es algo muy subjetivo).

Pero lo que no voy a defender nunca es que se utilice el aborto como si fuera un método anticonceptivo más. No, no lo defenderé, y a día de hoy no he escuchado ni un solo argumento que pueda convencerme de sus bondades. Entiendo los tres supuestos de los que os he hablado porque son casos extremos en los que la salud de la mujer, tanto física como mental, corren peligro y deben ser protegidas y preservadas. Pero de ninguna manera voy a ver como algo natural el tomarse el aborto como si fuera lo más normal del mundo. Seamos sinceros, ¿cuántas mujeres a día de hoy quieren abortar porque las han violado o su vida corra peligro? Esas son las menos, las que de verdad merecen una especial atención. El resto son mujeres que se han pillado un pedo de la hostia, han tenido una noche loca con cualquier tío y, al darse cuenta de que les han dejado un regalito que no entraba en sus planes, deciden que lo mejor es abortar. Pues lo siento, pero no lo veo bien. Es preferible tener el niño y darlo en adopción antes que abortarlo, y esa es mi forma de verlo.

Bien sé que la mía es una opinión impopular, pese a que no soy la típica activista que va por ahí pregonando su punto de vista a diestro y siniestro. No soy de esas personas que busca que todo el mundo conozca su opinión de todos los aspectos de la vida; más bien soy de las que se queda callada hasta que alguien le pregunta. Pero a veces me canso de callarme tanto. Odio que me tilden de una cosa o de otra solo por tener una opinión que no concuerda con la moda del momento, porque no sigue los lemas pronunciados por el ruidoso rebaño, o simplemente porque me niego a aceptar unas cosas que no van conmigo, mi personalidad y mi forma de entender la vida. Esto es básicamente cuando me toca hablar del aborto con los que están a favor de él.

Así que, después de haber oído sus argumentos, exponer los míos, ser insultada, mostrar pruebas, ser insultada otra vez y dejarles por imposibles, dejo por aquí una lista de los argumentos que más se han repetido durante esta batalla entre los proaborto y los provida. No trato de insultar a nadie ni a proclamar que mi punto de vista es el correcto, porque yo no soy nadie para hacer ni una cosa ni la otra. Solo voy a tratar de rebatir los pretendidos argumentos que más se utilizan en los debates sobre el aborto con mis propias opiniones.

Muchas gracias por leerme.


*No útero, no opinión

Al margen de la falta de respeto que supone el hecho de mandar callar a alguien solo porque carece de una parte del cuerpo que el otro sexo sí tiene (por no decir que es un argumento de lo más machista), el hecho de tener útero no te da el privilegio de decidir tú sola. Si te has quedado embarazada no ha sido por esporas, sino gracias a un hombre, y digo yo que ese hombre también tendrá algo que decir acerca del embarazo. ¿Y si quiere ser padre y tú, con tu decisión de abortar, le estás arrebatando esa oportunidad? ¿A ti te gustaría que te obligaran a abortar si no quieres? Me hace gracia que pidan que el hombre asuma más responsabilidades en la paternidad y se involucre en la familia, y luego le arrebatan la voz y el voto cuando se trata del aborto, como si la cosa no fuera con ellos.


*No se sabe cuándo empieza la vida

En realidad, sí que se sabe: la vida humana comienza desde el mismo momento de la concepción. ¿Te acuerdas de las clases de Conocimiento del Medio que se daban en Primaria? Bueno, pues te refresco la memoria. Cuando un espermatozoide llega al óvulo y lo fecunda, automáticamente se da inicio a una nueva vida que, poco a poco, va creciendo y madurando hasta convertirse en un pequeño ser humano. Lo que ocurre es que en sus primeras semanas, la vida humana es muy delicada y corre un gran riesgo de perderse (os sorprendería la cantidad de abortos espontáneos que ocurren sin que la propia mujer supiera siquiera que estaba embarazada, pues parecen simples menstruaciones). Además, tus argumentos en este punto carecen de toda lógica. ¿Cuándo empieza, según tú, la vida humana? ¿Cuál es el momento exacto? ¿Cuando el feto ya parece un bebé? ¿Cuando nace? ¿Cuando te autopercibes como madre?


*La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo

Completamente de acuerdo. Solo que, técnicamente, no está decidiendo sobre su cuerpo, sino sobre algo que está DENTRO de su cuerpo. He oído decir a muchas personas proaborto que un feto es el equivalente a un tumor, es decir, un conjunto de células agrupadas formando un corpúsculo que puede ser extirpado sin el menor trauma ni problema. Aparte de que esta comparación es horrible y solo se utiliza para deshumanizar al feto y que no cause remordimientos al abortar, resulta que un feto y un tumor no son lo mismo. Un tumor está formado por células que contienen tu propio ADN y ha surgido dentro de ti sin necesidad de intermediación de un factor externo. Un feto es un ser con un ADN distinto al tuyo que ha sido concebido entre dos personas. Es un ente propio que también tiene derecho a vivir. Derecho que tú le estás quitando por los motivos que sea.


*El aborto es una realidad y penalizarlo no va a hacer que desaparezca

Entonces legalicemos también la droga, el narcotráfico, los abusos, las violaciones y los asesinatos, ya que penalizarlos no hará que esta problemática desaparezca.


*Las ricas abortan, las pobres se mueren

No importa si los niños que mueren son de abortos producidos por mujeres ricas o por mujeres pobres: lo importante es que no mueran más niños. Si se trata de un problema de escasez económica, si la mujer en cuestión tiene pocos recursos o está en el umbral de la pobreza, yo apoyaría que el Estado tomara medidas públicas para ayudar económicamente a estas mujeres y que pudieran sacar adelante a sus hijos en vez de abortarlos. El problema es que los abortistas utilizan el argumento clasista porque, en el fondo, les molesta que la intervención tenga que salir de su bolsillo y no de las arcas públicas. Pues si tan segura estás de que quieres abortar, págatelo tú con tu propio dinero. Si no, pon los medios necesarios para no quedarte embarazada, que tienes muchos a tu disposición. Si el Estado impulsa medidas para ayudar a las mujeres en situación de necesidad a criar y sacar adelante a sus hijos, lo prefiero antes que animarlas a abortar.


*Mueren miles de mujeres

Como si las mujeres no muriéramos de mil cosas más que no tienen nada que ver con el aborto, como la malnutrición o el cáncer de mama o de útero (que, por cierto, se cobran más víctimas al año que las muertes por aborto). Supongo que te refieres a los abortos llevados a cabo en centros clandestinos, ya que si la intervención se lleva a cabo en una clínica concertada hay menos riesgo de muerte, aunque el nivel nunca es cero. Lo que me llama la atención es que tú, chica abortista, eres la misma que va a las marchas a llorar por las mujeres muertas por aborto clandestino y luego subes a TikTok videotutoriales sobre cómo abortar en casa. O sea que, en realidad, a ti la salud de las mujeres te importa un pito.


*Hay que compadecerse de la situación de la mujer y que aborte

Pongamos por caso que una mujer, lamentablemente, tiene que abortar y lo tiene que hacer de manera clandestina porque en su país el aborto está considerado un delito. Es evidente que esta mujer no va a ir a abortar feliz y contenta. Pero, ¿por qué no se siente feliz de quitarse ese peso de encima? ¿Porque lo hace en un camastro asqueroso y no en una clínica aséptica y bien iluminada? No: porque es un proceso traumático. Porque sabe que está matando a su propio hijo. Porque sabe que el médico, la partera o el carnicero que le va a practicar el aborto, no le va a llevar a su bebé para que le dé un beso, sino que lo va a tirar a la basura como si no valiera nada. Eso es el aborto, y no otra cosa.


*¿Y en el caso de violación?

Punto espinoso, ciertamente. En algunos países se contempla el supuesto de que una mujer que haya quedado embarazada a raíz de una violación tenga el derecho a abortar si lo desea y sin tener que sufrir penalización alguna. Esto me parece perfecto, siempre y cuando la mujer reciba asistencia psicológica durante todo el proceso. Y por asistencia psicológica no me refiero a presionarla para que vea el aborto como su única salida, sino a hablar de ello de una manera abierta y decirle que puede quitarse esa vida de encima si el trauma vivido es demasiado fuerte para ella, o también aceptar ese hijo como suyo y reconciliarse con la vida a través de su crianza, entendiendo que el bebé no tiene la culpa de haber sido concebido así. Entiendo que, en este caso, el aborto se vea como una liberación, pero depende mucho de la mujer, pues las hay que, habiendo sido violadas, no quieren añadir el trauma del aborto a su sufrimiento, y a esas también hay que respetarlas y no presionarlas.


*Es mejor abortar antes que pasar por un embarazo de riesgo

Hay un vídeo muy conocido del youtuber español DalasReview, gran defensor del aborto, en el que pinta los síntomas del embarazo como si dentro de la mujer se hubiese desatado el Apocalipsis. Que si diabetes estacional, tumores en el útero, daños irreparables en columna, caderas y piernas, deformación permanente en el vientre, vómitos, náuseas, no poder trabajar durante la mayor parte del embarazo, migrañas, aumento de la presión arterial y, en caso de cesárea, una cicatriz horrible que te atraviesa de lado a lado. Yo no puedo ofrecer mi experiencia personal porque nunca me he quedado embarazada, pero me parece que Dalas exagera bastante, como cualquiera que se imagine el embarazo como si fuera el Armaggedón (y se centra demasiado en los aspectos estéticos, como si las estrías o las cicatrices te convirtiesen en un monstruo). Es cierto que el embarazo puede ser muy molesto, que puede acarrear dolencias que nunca habías tenido, e incluso, en casos muy desafortunados, poner en riesgo tu vida. ¿Que puedes padecer alguna de estas dolencias? Claro que sí, siempre existe la posibilidad. Pero es que también existe la posibilidad de que las molestias sean mínimas o no tengas nada de nada. A mí lo que de verdad me fastidia es oír a mujeres utilizando el argumento de lo terrible que es el embarazo como excusa para abortar. Oyéndolas hablar, da la impresión de que no hay mujer en el mundo que no esté sufriendo un calvario miserable al llevar un hijo en su vientre, cuando nosotros mismos podemos ver que esto no es cierto. Cada mujer es un mundo, y a todas no nos afectan igual las mismas cosas. No exageremos tanto, por favor.


*Prefiero abortar antes que traer a este mundo a un bebé que va a sufrir

Creo que este es uno de los peores argumentos que jamás he oído, pues pretende disfrazar de bondad su exacerbado egoísmo. Para empezar, ¿qué clase de visión futura tienes como para saber que tu hijo va a sufrir? Si vives en una situación de extrema pobreza, tu vida corre peligro o estás en una zona de guerra y miseria, entendería tu punto de vista, pero no cuando eres una chica del primer mundo a la que se lo han dado todo hecho toda su vida. ¿No será más bien que la que va a "sufrir" con un bebé eres tú? A fin de cuentas, un bebé te cambia la vida por completo. Ya no eres libre: ahora tienes a alguien que depende de ti para todo, desde comer hasta cambiarle de ropa y pañales. Ya no podrás salir hasta las tantas, ni ponerte ciega, ni tirarte una semana de vacaciones de soltera en Cancún, porque hay una personita que reclama toda tu atención y gran parte de tus ingresos. Bueno, te queda la alternativa de dar al bebé en adopción, pero es que eso tampoco te vale porque dices que nadie te asegura que el bebé vaya a dar con una buena familia que lo quiera. Una vez más, que va a sufrir mucho. Y digo yo: si tan poco te importa ese bebé, si no lo percibes más que como una molestia y algo de lo que te quieres librar... ¿a ti qué te importa lo que sea de él? No, tú quieres abortarlo para que ni siquiera tu familia tenga la tentación de tratar de convencerte de que te lo quedes. Tú no vas a pasar por un embarazo para después dar al bebé en adopción, sino que vas a abortarlo y librarte de su sombra para siempre. Siento ser yo la que lo diga, pero eso es egoísmo en estado puro.


*Imponer creencias religiosas es contrario al respeto por la autonomía

El argumento religioso conmigo no tiene el menor efecto, ya que soy atea y defiendo el derecho a la vida, y si tú no crees en Dios o no eres practicante de ninguna religión, tampoco debería afectarte tanto. Pero seguramente esto viene a raíz de que en la mayoría de clínicas abortistas hay grupos religiosos que se acercan a las mujeres para intentar convencerlas de que no aborten. Y a mí esto me parece bien en tanto no haya insultos o violencia. ¿No hacen lo mismo los colectivos animalistas frente a las plazas de toros? Pues esto es igual. En este caso, los grupos religiosos están haciendo el trabajo que debería hacer el médico y su gabinete psicológico, que es convencer a la mujer para que no aborte o, en todo caso, que lo vea como la última de todas las opciones posibles. El gobierno quiere eliminar la objeción de conciencia para que cualquier médico se vea obligado a practicar un aborto aunque vaya en contra de todos sus principios. Además, quiere que la mujer vea el aborto como la primera y única solución a sus problemas; que la solución para hacerse un proyecto de vida sea quitarse la que tiene encima, en vez de ofrecerle recursos para que pueda criar y sacar adelante a su hijo. Así es como actúa el gobierno del progreso, no las religiones.


*El parto y la maternidad no deberían ser un castigo por vivir libremente nuestra sexualidad

Vaya, gracias por confirmarme que no te importan las mujeres y que lo único que quieres es libertinaje. Si eres lo bastante madura como para mantener relaciones sexuales, entonces también deberías serlo para cuidarte utilizando diversos métodos anticonceptivos. Tienes el preservativo (tanto masculino como femenino), el diafragma, el DIU, la píldora, el parche, anticonceptivos inyectables y, si todo falla, te queda la píldora del día después. No me vale el argumento económico: si eres tan pobre que no puedes permitirte comprar una caja de condones, te los dan gratis en cualquier centro de salud o de planificación familiar, y si te decantas por la píldora anticonceptiva, con receta cuesta menos de 2 euros. ¿Por qué no usas estos métodos para protegerte? Yo sé por qué: porque a todos nos gusta más follar sin condón, es un coñazo tener que tomar todos los días una pastillita y, sobre todo, porque es mucho más fácil cargar sobre el otro la culpa de que no se cuide para prevenir un embarazo. Después vienen los disgustos y se recurre al aborto como si fuera un método anticonceptivo más. Lo único que se consigue con esto es perderle el miedo a mantener relaciones sexuales sin protección. Pero da igual, ¿verdad? Como después puedo abortar y es gratis. No seas una inmadura irresponsable y hazte cargo de tus actos.


*Es un tema de salud pública

El argumento de los abortistas es que el derecho al aborto es un tema de derechos humanos, de justicia social y de salud pública. A mí me gustaría saber qué hay de humano, de justicia y de salud en dos personas que entran vivas en un hospital y una sale dentro de una bolsa de residuos patológicos.


*El aborto legal es seguro

En realidad, ninguna intervención es del todo segura. El aborto es tan arriesgado como cualquier otra operación médica, y no está exento de la mala praxis. Un mal raspado en el lugar donde esté enclavado el feto puede provocar una hemorragia fatal, con el agravante de que, una vez abierta la herida, es muy complicado cerrarla. Y esto pasa en cualquier hospital, aunque sea el mejor del mundo.


*Porque nos queremos vivas y libres

Pfff, sin comentarios.