viernes, 20 de octubre de 2017

Crónica Negra de España, primera parte


¡Hola a todos!

Seguimos un día más con el mes del terror en la Biblioteca, que ha pasado demasiado rápido para mi gusto. Mi escasez de tiempo libre se ha notado, ya que no he subido tantas cosas como me hubiera gustado, pero espero poder compensaros con el post que os traigo hoy. He tenido que elegir entre dos temas que me parecían bastante interesantes: el mundo del crimen y el ocultismo. En un principio tenía pensado recopilar una serie de objetos malditos y hacer una lista con los más conocidos, ahondando en las leyendas que les rodean. Pero después de hacer una consulta en Facebook, he optado por el tema del crimen, ya que supone hacer un viaje por la Historia más tétrica, oscura y bestial de España.

Hoy vamos a hacer un repaso a la crónica negra de mi país a través de sus crímenes más conocidos y perturbadores. En esta lista se recogen asesinatos de personajes muy influyentes, matanzas indiscriminadas, atentados contra la propia familia, crímenes sin resolver, violaciones, torturas y terror, mucho terror. He buscado información de casos antiguos y nuevos y he tratado de resumirla de tal modo que pudiera recoger la mayor cantidad de datos en unos pocos párrafos, pero aun así me ha salido tan larga que he decidido partir la lista por la mitad y ofreceros hoy la primera parte, dejando la segunda para dentro de unos días.

Me gustaría advertir que, a partir de aquí, voy a hablar de temas bastante serios y que algunas de las cosas que voy a comentar pueden herir la sensibilidad del lector, de modo que recomiendo seguir leyendo con prudencia o dejarlo en este punto si uno no es capaz de soportar el horror que está por descubrir.

Si habéis decidido seguir leyendo, adelante.


La masacre de Puerto Hurraco




La masacre de Puerto Hurraco fue un asesinato masivo ocurrido en 1990 en un pequeño municipio de Badajoz (Extremadura, España), en el que dos hermanos de la familia Izquierdo la emprendieron a tiros contra los miembros de la familia Cabanillas, con los que tenían, según ellos, varias cuentas pendientes.

La historia de rivalidad entre estas dos familias se remonta a 1967, año en el que tuvieron varias rencillas por la venta de unas tierras y por el amor no correspondido entre Amadeo Cabanillas y Luciana Izquierdo; este rechazo amoroso provocó la primera muerte en el seno de esta familia, ya que Amadeo Cabanillas fue asesinado a manos de Jerónimo Izquierdo, quien ingresó en prisión por este crimen. Nada más cumplir su condena, Jerónimo regresó a Puerto Hurraco con la idea de vengar la muerte de su anciana madre, fallecida en un incendio en su propia casa y que, según los Izquierdo, había sido provocado por los Cabanillas. Aunque la investigación policial no halló culpables, Jerónimo atacó a uno de los Cabanillas con un cuchillo y lo hirió de gravedad, aunque el hombre finalmente logró sobrevivir. Por este hecho, Jerónimo Izquierdo sería internado en un psiquiátrico, muriendo allí al cabo de nueve días.

Pero la masacre que haría tristemente inmortal el nombre del municipio quedaría a manos de los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, quienes el 26 de agosto de 1990 salieron de su casa vestidos de cazadores y armados con escopetas de postas del calibre 12, se escondieron al anochecer en un callejón de Puerto Hurraco para después salir y disparar en una plaza contra los miembros de la familia Cabanillas. Aunque buscaban al supuesto culpable del incendio en el que había fallecido su madre, los Izquierdo vaciaron varios cartuchos contra cualquiera que se les cruzara en el camino, dejando un total de nueve muertos entre los que se encontraban dos niñas. A tal punto llegó su ceguera que incluso dispararon contra una unidad de la Guardia Civil que había acudido al lugar del suceso, alertada por los vecinos.

Tras el tiroteo, los Izquierdo huyeron a la sierra, donde fueron encontrados al cabo de nueve horas. Ninguno de los dos mostró el menor arrepentimiento por lo que habían hecho, y aseguraron que, de no haberlos capturado, habrían vuelto para provocar una nueva masacre. Finalmente, fueron llevados a juicio y condenados a pasar 684 años de cárcel y a pagar una indemnización a la familia Cabanillas. Las hermanas Ángela y Luciana Izquierdo, al principio acusadas de ser las principales instigadoras del crimen, fueron recluidas en un centro psiquiátrico, donde pasaron el resto de su vida. En el año 2006, Emilio Izquierdo falleció en su celda por causas naturales, posiblemente por un problema de corazón. Tres años y medio después, su hermano Antonio se suicidó en prisión ahorcándose con sábanas anudadas tras enterarse que aquel mismo día tendría que haber salido de prisión, pero que se había prolongado su condena a cinco años más por la aplicación de la Doctrina Parot.


La matanza de Los Galindos




Uno de los grandes misterios sin resolver de la crónica negra de España, un quíntuple crimen cometido en 1975 en el cortijo sevillano de Los Galindos que provocó un gran impacto en la época no solo por la crueldad que se empleó en la matanza de aquellas cinco personas, sino también porque nunca se pudo conocer la identidad de los que perpetraron los asesinatos.

Todo empezó el 22 de julio de 1975, cuando un mandadero de Los Galindos dio la voz de alarma al grito de “¡El cobertizo está ardiendo y hay sangre!”. Una vez apagado el incendio, los miembros de la Guardia Civil hallaron un reguero de sangre que los condujo hasta el interior de la casa del capataz Manuel Zapata, donde encontraron a su esposa muerta, con la cabeza aplastada a golpes, entre dos camas metálicas. Tres horas después, se encontraron entre los rescoldos del pajar dos cuerpos más, el del tractorista y el de su esposa embarazada, que habían sido mutilados y calcinados. Y antes de que acabara aquella terrible jornada, unas manchas rojas en el camino les condujeron al lugar donde reposaba el cadáver de un peón, muerto de un disparo a quemarropa en el pecho. Los rumores de que el culpable había sido el capataz se propagaron como la pólvora, pero esta teoría quedó completamente invalidada cuando tres días después se encontró el cadáver de Manuel Zapata junto a un árbol. Tenía la cabeza destrozada y posiblemente lo habían arrastrado hasta aquel lugar para despistar a los investigadores.

La primera fase de la investigación fue un despropósito inconcebible incluso para la época, motivada por la torpeza de los agentes, al no preservar la escena del crimen y evitar que se contaminara. Entre otras cosas, se permitió que vecinos y curiosos se pasearan por el lugar a sus anchas, se movieron los cadáveres de sitio y se llegó a limpiar el escenario del crimen cuando se supo que iba a llegar la TVE. Para cuando se quiso hacer una investigación más exhaustiva, no quedaba ya ni una sola huella intacta, lo que probablemente contribuyó a que los culpables no fueran encontrados jamás.

En cuanto al móvil de los asesinatos, se cree que pudo haber sido un motivo pasional. La versión oficial de los hechos señala al tractorista José González como el autor material de los hechos. Según la misma, una pelea con el capataz, que no le había permitido cortejar a su hija tiempo atrás, le llevó a matarlo con una pieza de hierro de una empacadora y a hacerle lo mismo a su esposa. Un peón que pasaba por allí vio lo sucedido y fue despachado de un tiro. Más tarde, José González habría ido a buscar a su esposa y, tras discutir con ella, la habría matado, habría arrojado su cuerpo al almiar y le habría prendido fuego. La muerte del tractorista podría haber sido accidental o un suicidio.

La familia del presunto culpable vivió un calvario de ocho años, que concluyó cuando el forense Luis Frontela exhumó los restos y dictaminó que al tractorista lo habían matado de un golpe en la cabeza y que habían intentado descuartizarlo antes de arrojar su cadáver al fuego. Asimismo, aclaró que posiblemente hubiera más de un culpable. Se barajaron varios nombres, incluso el de los propios dueños de la finca, pero nunca se llegó a una conclusión fiable. Tampoco el verdadero móvil quedó aclarado, pues se cree que podría haber sido por dinero o por un asunto de drogas.

Sea como fuere, el caso nunca se pudo resolver. Se dice que personajes influyentes contribuyeron a parar la investigación para evitar molestias o que se hurgara demasiado en asuntos que no convenía que salieran a la luz. Los errores cometidos durante la investigación tampoco ayudaron a que la verdad prevaleciese. En 1988, el caso quedó cerrado definitivamente y en 1995 prescribía. El sumario, que constaba de unos 1.300 folios, se perdió de principio a fin por no haber sido conservado en las condiciones que debería. De aquel dramático suceso solo nos queda la frase “Aquí mataron a cinco”, que estuvo pintada en uno de los muros del cortijo durante muchos años, cruel recordatorio del crimen que no se pudo o no se quiso resolver.


El Mataviejas




El Mataviejas es el apodo con el que se conoce popularmente a José Antonio Rodríguez Vega, que pasaría a la historia negra de España como uno de los asesinos en serie más fríos y repugnantes que jamás ha habido, no solo por su modus operandi, sino también porque sus víctimas preferidas eran ancianas indefensas que nada podían hacer contra él.

Conocido en su juventud como “el violador de la moto”, Vega se valía de su atractivo físico y de su encanto para salir bien parado de todas las situaciones. Como ya ocurrió en su día con asesinos como Ted Bundy o Richard Ramírez, a pesar de la bestialidad que mostraban al cometer sus crímenes, la gente que les rodeaba tendía a minimizar sus actos, encandiladas por el enorme carisma que sabían destilar estos monstruos. Y lo mismo sucedió con Vega. A pesar de que fue condenado a 27 años de cárcel por haber cometido diversos abusos y violaciones, muchas de sus víctimas decidieron perdonarle; esto, unido a su buen comportamiento en prisión, contribuyó a que se acortara su condena a ocho años.

Apenas un año después de haber salido de la cárcel, Vega volvió a las andadas. Sin embargo, en vez de ir a por mujeres jóvenes, escogió como víctimas a ancianas a las que observaba durante días para cerciorarse de que vivían solas. Una vez se aseguraba de que no hallaría resistencia, buscaba la manera de introducirse en sus casas para abusar de ellas y después matarlas.

El primer asesinato tuvo lugar en agosto de 1987. La víctima, una mujer de 82 años llamada Margarita González, fue hallada muerta en su domicilio. Vega la había estrangulado y había hecho que se tragara su propia dentadura postiza. Ese mismo año mató a más mujeres de edades que oscilaban entre los 60 y los 90 años, de ahí que se le pusiera el apodo de “El Mataviejas”. Sin embargo, como ocurre con todos los asesinos en serie, Vega empezó a refinar sus métodos de matar para adecuarlos al cumplimiento de sus fantasías, y esto fue lo que le ocurrió a Julia Paz, a la que violó repetidas veces hasta provocarle la muerte. Cuando la Policía registró la casa de la víctima, hallaron su cuerpo desnudo y con señales de haber sufrido diversas agresiones sexuales.

Después de este terrible asesinato, el Mataviejas acabó con la vida de unas diez mujeres más cuyas identidades permanecen en el anonimato a petición de sus familias. Sin embargo, Vega cometió un descuido en su último asesinato al dejarse una tarjeta de contacto en el domicilio de la víctima, lo que ayudó a la Policía a encontrarle y arrestarle en mayo de 1988.

El juicio contra el Mataviejas comenzó tres años después de su arresto. Aunque cuando fue arrestado confesó la verdad sobre sus crímenes, cuando empezó el juicio decidió cambiar su versión de los hechos y se declaró inocente, aunque de nada le serviría. En el juicio se supo que su manera de acceder a las viviendas de las ancianas era hacerse pasar por electricista o albañil y, con la excusa de hacer alguna reparación, se ganaba la confianza de las señoras y éstas le dejaban entrar en sus casas. Una vez allí, Vega abusaba de ellas, las mataba y después robaba algunas de sus pertenencias a modo de trofeo. Tras hacérsele diversas pruebas médicas, los expertos psicólogos dictaminaron que era un psicópata que no podía quedar en libertad.

José Antonio Rodríguez Vega fue hallado culpable y condenado a pasar 432 años en prisión por dieciséis delitos de asesinato. Pero la sociedad española solo respiró tranquila cuando años después, en 2002, se supo que dos presos habían asesinado a puñaladas al Mataviejas. Al parecer, los reclusos del penal donde estaba recluido le tenían una tremenda ojeriza a Vega por incumplir dos leyes de la cárcel: la de ser un violador y la de trabajar como chivato para los funcionarios de prisión. Al ser llevado por la Policía, uno de los asesinos exclamó “¡He matado al Mataviejas!”, frase que fue recibida con una salva de aplausos por los que presenciaron su arresto, lo que da fe de la repulsión que la gente sentía hacia Vega.

El Mataviejas fue enterrado en una fosa común en octubre de 2002. Nadie reclamó su cuerpo y a su entierro solo asistieron los dos hombres que se encargaron de darle sepultura.


El exorcismo de Almansa




Este ha sido, posiblemente, uno de los casos más brutales, abominables y terribles que han acontecido en la historia criminal española. Resulta difícil imaginar un crimen más salvaje y absurdo que el de Rosa Fernández Gonzálvez, una niña de 11 años que fue asesinada por su propia madre en medio de un ritual de sanación.

Los hechos se produjeron durante la madrugada del 18 de septiembre de 1990 en el pueblo albaceteño de Almansa. Este municipio, que bien podría ser conocido por su maravillosa artesanía zapatera, era más famoso por ser la cuna de numerosos curanderos y espiritistas que decían sanar en nombre de Dios y de Santa Lucía, cuyas estampillas atiborraban las casas de estos sanadores. Rosa Gonzálvez era una de las sanadoras más famosas de Almansa, a cuyo hogar acudían todos los días un sinnúmero de “enfermos” a los que curaba con la imposición de manos. Estas visitas le proporcionaban pingües beneficios, hasta el punto de que su marido, Jesús Fernández, pudo permitirse el lujo de dejar su trabajo y ejercer como secretario de su mujer.

Todo comenzó tres días antes, cuando Rosa Gonzálvez, María de los Ángeles Rodríguez y su hermana Mercedes salieron juntas a cenar. Al día siguiente, Rosa quedó con María de los Ángeles para exorcizarle un mal espíritu a su amiga y a los hijos de ésta, a los que metía los dedos en la boca para hacerles vomitar. Al día siguiente vuelve a realizarse otro ritual en el que estas dos mujeres se comportan como locas y se revuelven en medio de una violencia histérica pasmosa y difícil de imaginar. Tras la sesión, Rosa y María de los Ángeles se encerraron en el dormitorio del matrimonio; a medianoche, Mercedes regresó a la casa de la sanadora y fue invitada a unirse al ritual que desembocaría del modo más dramático que se pueda imaginar.

En la madrugada del día 18, Jesús halló a su esposa y a las hermanas Rodríguez totalmente desnudas y cubiertas de excrementos y bilis. A golpes, las mujeres obligan a Jesús a que despierte a la pequeña Rosi y la lleve a la habitación; incomprensiblemente, el hombre no tuvo valor para negarse y obedeció las órdenes de las mujeres. Una vez en poder de las mujeres, Rosi es desnudada y metida en la cama, pero al cabo de un rato su madre la obliga a tumbarse en el frío suelo, lo que la hace tiritar. Esto fue suficiente para que su madre pensara que un espíritu maligno se había apoderado de su cuerpo.

Mientras tanto, el ritual proseguía. Rosa y María de los Ángeles atacaron a Mercedes dándole patadas en la vagina y metiéndole los dedos en la boca hasta hacerla sangrar, señal que les indicaba que los malos espíritus habían sido expulsados. Es imposible describir el miedo que debió pasar la pequeña al presenciar semejante espectáculo de violencia y superstición, sin sospechar que estaba viviendo los últimos minutos de su corta vida. Aprovechando que Jesús había salido de la casa, las tres mujeres llevaron a la niña de vuelta a su cuarto y siguieron con sus rezos y jaculatorias, hasta que Rosa tuvo la fatal ocurrencia de decir que su hija estaba embarazada del Diablo.

Fue el principio del fin. Las tres enajenadas cayeron sobre la niña y, mientras las dos hermanas la sujetaban, Rosa le abrió las piernas,  introdujo sus manos en la vagina de su hija y empezó a arrancarle los ovarios, los intestinos, el útero… hasta eviscerar por completo a la pequeña, que murió de un shock provocado por el indescriptible dolor que sufrió en el proceso. Aun después de muerta, las enloquecidas mujeres siguieron sacándole las vísceras mientras gritaban que aquello era un nido de demonios.

A la mañana siguiente, Jesús y su cuñada Ana Gonzálvez consiguieron entrar en la habitación, quedando horrorizados ante la escena. Las mujeres atacaron a Ana e intentaron arrancarle los ojos para, según ellas, hacer que la niña reviviera. Cuando se empezaron a dar cuenta de lo que habían hecho, Rosa y María de los Ángeles intentaron darse a la fuga pero fueron capturadas por la Policía; Mercedes fue arrestada en el mismo lugar de los hechos.

En 1992, el Tribunal de Albacete dictó sentencia sobre las tres mujeres, que quedaron absueltas bajo la eximente de haber padecido un trastorno mental transitorio. Una sentencia que causó una comprensible indignación en Almansa y en toda la sociedad española, considerando, con toda la razón del mundo, que no se le había hecho justicia a la pequeña e inocente Rosi.


El parricida de Santomera




Hasta ahora hemos visto crímenes y asesinos cuyos nombres han perdurado en la memoria colectiva de España y que a día de hoy siguen siendo sinónimo de sangre y terror. Otros de los casos que figurarán en la segunda parte de esta lista también pueden presumir de tener nombre propio, pero no es así con el que nos ocupa. Si le preguntáramos a alguien al azar quién fue el parricida de Santomera, pocos sabrían responder correctamente. Pero si, unido a la pregunta, le mostráramos el vídeo en el que aparece la víctima llorando y pidiendo ayuda para que la protegieran de su hijo, estoy segura de que todos reconocerían el caso al instante.

Ángelo Carotenuto era un joven que, según contaba su propia madre, “era bueno pero lo que tomaba lo hacía malo”. El joven padecía una esquizofrenia paranoide que, unido al excesivo consumo de cocaína y drogas de diseño desde su adolescencia, hacía que se volviera extremadamente violento e incontrolable. Divorciado de su mujer, con la que tenía una hija, no soportaba que ésta hubiera buscado refugio con su propia madre, Teresa Macanás, que sería la víctima principal de la furia descontrolada de su hijo.




A pesar de que Teresa insistía en que Ángelo, en el fondo, era un buen hombre, es difícil creerlo sabiendo lo que sucedía en aquella casa. Teresa narró su terrible experiencia ante las cámaras de TVE para el programa “Gente”, donde contó que su hijo se volvía loco cuando no se tomaba la medicación y la emprendía a golpes con ella a la vez que le exigía que le diera dinero. La desdichada mujer llegó a advertir que algo gordo iba a pasar en su casa, dando a entender que sabía que su hijo era muy capaz de matarla llegado el caso. Su testimonio ante las cámaras era una petición de ayuda desesperada. Quería que se internara a su hijo y que la ayudaran a escapar de aquel infierno en el que vivía.

Dos años después de estas palabras, Teresa denunció a su hijo, que fue condenado por un delito de agresiones en el seno de la familia, siendo por ello recluido durante un año en un centro de salud mental. Tras su puesta en libertad, Ángelo regresó a casa de su madre, a la que propinó una brutal paliza que a punto estuvo de llevarla a la tumba, lo que le valió otros siete meses de reclusión y una orden de alejamiento de su madre durante un año y medio. Pero esta orden de alejamiento no se cumplió por dos razones: porque los problemas mentales de Ángelo le impedían comprender que debía obedecer dicha orden y porque su propia madre no soportaba ver a su hijo tirado por la calle y lo acogía de nuevo en su casa.

La tragedia se desencadenaría una noche de agosto del año 2007. Teresa se encontraba fregando los platos en el restaurante que ella misma le había regalado a su hijo para que se ganara la vida, cuando Ángelo apareció detrás de ella armado con un cuchillo. Habían tenido una terrible pelea debido a que Teresa, harta de que Ángelo le pidiera dinero para gastárselo en drogas y alcohol, decidió dejar de dárselo. Esto enfureció tanto a su hijo que tramó un plan para matar a su madre. Fue así como Ángelo apuñaló a Teresa en el costado hasta veinticuatro veces para después, una vez muerta, decapitar su cadáver. No contento con esto, Ángelo envolvió la cabeza en trapos de cocina y salió con ella a la calle ante el estupor de todos los vecinos. Quienes se cruzaron con él pudieron ver cómo le daba besos a la cabeza de su madre y hablaba con ella diciéndole cosas tales como “Mamá, ahora ya estás callada, así estás mucho mejor, y así no vamos a discutir más. Te quiero mucho, mamá. No te preocupes por nada”.

Esta terrible historia acabó cuando Ángelo depositó la cabeza de su madre en un muro, momento en que fue atrapado por la Policía. El juicio se llevó a cabo un tiempo después y, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía, se decidió solicitar el internamiento de Ángelo en un centro de salud mental durante al menos veinte años, condena que hasta el momento se ha cumplido en su totalidad, y terminando así con lo que se podría llamar una crónica de una muerte anunciada.


Hasta aquí la primera parte de esta lista de crímenes. Espero subir la segunda parte dentro de poco. ¡Nos vemos!

martes, 10 de octubre de 2017

Midori, la niña de las camelias


¡Hola a todos!

Seguimos adelante con el mes del terror y ya que hemos empezado hablando de un asesino que fue capaz de sumir al estado de Illinois en una pesadilla, hoy vamos a comentar una película capaz asimismo de crear pesadillas al más pintado. Hay muchas, muchísimas películas de terror que se han hecho muy populares, han creado escuela y cuentan con hordas de fans acérrimos que las ponen en lo más alto del pedestal; películas tales como la saga de Viernes 13, La Matanza de Texas, El Resplandor o Pesadilla en Elm Street por mencionar solo las que están consideradas como clásicas dentro del género.

La película que hoy os traigo tiene origen japonés, país que nos ha legado grandes historias de terror como Ringu o La Maldición, cada una con su correspondiente remake estadounidense, y que todos conocemos más o menos aunque no las hayamos visto. Sin embargo, el género de terror animado no es tan conocido en Occidente (o, al menos, a mí me ha dado esa impresión), y la verdad es que nos estamos perdiendo grandes historias de terror por no saber siquiera ni que existen.

Este es el caso de la película que nos ocupa. Midori, la niña de las camelias está basada en una historia oral popular originaria entre las Eras Meiji y Showa, aunque es más conocida la versión manga publicada por Suehiro Maruo en 1984 y por su adaptación fílmica en 1992, dirigida y producida por Hiroshi Harada. La historia gira alrededor de Midori, una niña a la que le toca vivir una existencia de sufrimiento y torturas de la que es incapaz de escapar. A pesar de que se trata de una película de animación, se pueden ver escenas muy fuertes de tipo gore que pueden herir la sensibilidad de los espectadores, por lo que no es recomendable para personas con el estómago delicado o poco tolerantes para soportar el sufrimiento ajeno. Más que de terror, deberíamos decir que se trata de una película del género underground, bastante grotesca y difícil de entender en determinadas ocasiones.

Algo que llama la atención es que, dada la crudeza del argumento, ninguna productora aceptó la realización íntegra de la obra, por lo que el propio Harada se encargó de hacer él solo casi todo el trabajo, realizando los fotogramas uno a uno hasta dibujar unos cinco mil planos. Esto explica la baja calidad de la animación de la película, que queda muy por debajo de otras películas animadas de la época, pero teniendo en cuenta que el trabajo se realizó en cinco años y de manera prácticamente amateur, tenemos que apreciarla por cómo es.

Desde su estreno, la película provocó una gran polémica. Se dice que la versión original duraba entre 52 y 54 minutos, y el día del estreno fue también el único día que se emitió completa. Las autoridades japonesas quisieron censurar gran parte del contenido de la película, cosa que hizo enfadar a Harada, que reaccionó prohibiendo que se volviera a proyectar la película tanto en su versión completa como en la versión censurada. En años posteriores, Harada fue cediendo terreno y consintió que se editara una versión de 48 minutos, que es la que podemos ver actualmente. Se desconoce qué pasó con los seis minutos originales perdidos.

Pero pasemos a desgranar el argumento. Advierto que a partir de aquí va a haber grandes SPOILERS de absolutamente toda la película, por lo que no quiero recriminaciones ni protestas. Si queréis ver la película, os aconsejo que le deis un visionado y vengáis aquí a terminar de leer este artículo; si no tenéis ganas de sufrir con ella y preferís saber qué os habéis perdido, seguid leyendo.




Midori es una chiquilla de doce años que vive sola con su madre ya que, a raíz de la enfermedad de ésta, su padre las abandonó hace tiempo. Como son muy pobres, Midori ha tenido que dejar la escuela para ponerse a trabajar vendiendo camelias por la calle. Sin embargo, en el momento en que empieza esta historia, Midori se lamenta porque el día ha terminado y no ha conseguido vender ni una sola flor. Un caballero que pasa por la calle, compadecido, le compra todas las flores y le da una dirección para que le busque en caso de que tenga problemas o quiera mejorar su vida.

Al llegar a casa, Midori corre junto a su madre encamada y le cuenta, ilusionada, la gran oferta que le ha hecho el caballero desconocido. Pero entonces se da cuenta de que algo no va bien; su madre no responde, no se mueve y está demasiado pálida y demacrada para lo que es habitual. Midori levanta el futón y descubre, horrorizada, que su madre ha muerto y las ratas están devorando su cadáver.

Como no conoce a nadie y no tiene ningún otro lugar a donde ir, Midori recoge sus cosas y se dirige al lugar que le ha indicado el caballero desconocido, que resulta ser un circo de fenómenos en el que hay un tragasables, un hombre de cuello retorcido, un hombre sin brazos, un hombre-gusano, una chica tragafuegos y una mujer devoradora de serpientes. Estos personajes son monstruosos en todo el sentido de la palabra, ya que son grotescos por fuera y absolutamente malvados por dentro. Y lo primero que se les ocurre hacer al ver a Midori es violarla entre todos a modo de bienvenida. Así empieza el calvario de la pequeña Midori, un infierno del que no podrá escapar y que la destrozará por dentro cada día un poco más.

Empieza ahora el primer acto o primera canción, titulada "Paciencia y Sumisión". Nada más comenzar, vemos a Midori despertando y siendo testigo de cómo los fenómenos del circo practican sexo entre ellos sin ningún pudor, llegando incluso a sugerirle a Midori que se una a ellos. La niña, asqueada, escapa del lugar pero no se marcha demasiado lejos, ya que en un pequeño templo hay unos perritos que han perdido a su madre, por lo que Midori decide ocuparse de ellos. Esta escena es muy tierna, ya que por fin vemos a Midori sonriendo feliz mientras alimenta y juega con los cachorros, comportándose como cualquier otra niña en la misma situación. Pero nada más marcharse, aparece la chica tragafuegos, que parece odiar a Midori aunque no sabemos por qué. Y es aquí donde presenciamos una de las escenas más fuertes de la película, ya que la chica tragafuegos mata a los perritos estrellándolos contra el suelo o aplastándoles los sesos de un pisotón. Lo peor vendrá después cuando, reunidos todos los miembros del circo a la hora de cenar, la chica tragafuegos les dice que la carne que están saboreando es carne de perro, regodeándose especialmente al decírselo a Midori. La niña comprende que la chica ha matado a sus queridos cachorros y se los ha dado de comer, por lo que empieza a gritar y llorar con desconsuelo.



Midori y los fenómenos

La vida de Midori transcurre entre abusos y horrores que la llenan de aflicción, como las constantes violaciones a las que la somete el hombre sin brazos o el descubrimiento de que la chica tragafuegos en realidad es un chico, que disfruta al mostrarle su pene sin ningún pudor. En cierta ocasión, Midori tiene una pesadilla en la que se ve a sí misma con el cuerpo retorciéndose de una manera antinatural mientras una oruga se le mete en el oído. En el sueño tiene visiones de su padre, que está medio oculto entre las sombras y parece sordo ante las súplicas de su hija. Midori le grita pidiendo auxilio sin poder moverse, pero tiene que ver cómo los fenómenos del circo se burlan de ella y le dicen que nunca podrá escapar de ellos. Este sueño se ha interpretado de varias maneras, pero básicamente hace referencia a lo sola que está Midori en el mundo, sin padres, atrapada en un lugar del que no puede escapar y la impotencia que sufre por no poder ser feliz. Tras una imagen de Midori observando cómo se aleja un tren con destino a Tokyo, lugar al que ella desea regresar, termina esta primera canción.

Comienza ahora la segunda canción, titulada "Un enano emerge de la oscuridad". Debido a los problemas económicos por los que está pasando el circo, el dueño (que es el mismo hombre que le compró todas las camelias a Midori y le dijo que fuera a verle) contrata a un mago enano llamado Masamitsu, cuyos trucos se están haciendo bastante famosos y atraen a mucha gente. Entre sus maravillosos trucos, el más popular es el que hace al introducirse en una botella de cristal. Este truco causa la admiración del resto de fenómenos, pero entusiasma especialmente a Midori, que aplaude y sonríe ante el espectáculo. Masamitsu inicia entonces un acercamiento a Midori, dándole un beso en la mejilla y pidiéndole otro a cambio, algo que ella le concede de buen grado; con el paso de los días, ambos inician una relación de amor que entraría dentro de los límites de la pedofilia, ya que Midori no es más que una niña de doce años, mientras que Masamitsu parece rondar los cuarenta años o más. Sin embargo, Masamitsu es la única persona hasta el momento que ha tratado a Midori con cariño y consideración, lo que ha provocado que Midori se aferre a él como su única esperanza de ser feliz.

Los trucos de Masamitsu, tal como se esperaba, causan furor entre el público y hacen aumentar la afluencia de visitantes al circo, con la consiguiente mejora de los beneficios. El director, al darse cuenta de que sus ingresos están creciendo gracias a Masamitsu, lo trata mejor que al resto de fenómenos. Y como Masamitsu siente predilección por Midori, ella también se beneficia de ese mejor trato, llegando así a alcanzar una suerte de felicidad. La relación entre ellos se hace cada vez más fuerte, y Midori llega a imaginarse como esposa de Masamitsu. Pero los fenómenos no están por la labor de portarse bien con Midori, ya que la consideran su juguete, y vuelven a fastidiarla y a hacerle daño; pero entonces aparece Masamitsu haciendo gala de sus poderes para rescatar a Midori y decirle que se tome la tarde libre y salga a divertirse un poco. Midori acepta y se va al pueblo a comprar unos caramelos, que come sentada en unas escaleras. Entonces aparece el hombre sin brazos para disculparse con ella por lo ocurrido anteriormente, añadiendo que se ha enamorado de ella. Masamitsu oye sus palabras y decide vengarse de él creando una ilusión en la que el hombre sin brazos se hunde en un pozo de arenas movedizas que se le meten en la boca y lo ahogan. Más tarde, los fenómenos encuentran el cadáver del hombre sin brazos con la boca llena de lodo, pero no logran hallar una explicación para su muerte; solo Midori se da cuenta de que fue Masamitsu quien le mató utilizando sus poderes mágicos.



Masamitsu furioso

La historia prosigue y vemos cómo un hombre que trabaja para unos estudios de cine se acerca a Midori para hacerle una propuesta: quiere convertirla en la protagonista de su nueva película después de verla actuar en el escenario del circo. Midori se queda asombrada ante tal oferta, y empieza a imaginarse la maravillosa vida de lujos y bienestar que va a llevar si acepta. Pero Masamitsu le arrebata la tarjeta de presentación del cineasta y la rompe en mil pedazos, prohibiéndole a Midori que acepte el trabajo. Midori se enfada con él y se niega a acompañarle para hacer su número, por lo que el mago la encierra en la botella de cristal y se va solo a hacer el espectáculo. Pero algo ocurre, pues no puede concentrarse y no consigue realizar sus trucos de magia, provocando los insultos de los espectadores. En un arranque de ira, Masamitsu vuelve a utilizar sus poderes para hacer que los cuerpos de los espectadores se retuerzan en posiciones grotescas, se deformen o exploten esparciendo las tripas por todas partes, lo que causa el terror de la gente y la admiración de los fenómenos. Tras este suceso, el director del circo se preocupa por las denuncias que los espectadores van a ponerle al circo, por lo que decide que se marcharán a otro lugar. Sin embargo, Masamitsu le dice al director que él no les acompañará. Sale al patio para buscar a Midori, que está rezando bajo un árbol y la pareja se reconcilia, dando por finalizado el segundo acto.

Llegamos por fin al tercer acto o canción final, titulada "Bajo la flor de cerezo", que comienza con Masamitsu indicándole a Midori que camine por un lugar parecido a dos paredes demasiado juntas. Al llegar al final del camino, Midori reconoce las calles de Tokyo, su hogar, y vuelve a su casa justo para encontrarse con su madre y su padre, con los que come con gran alegría. Pero toda esta escena no es más que un sueño que Masamitsu le ha inducido a Midori, quizá a modo de consuelo por no poder darle la vida que la niña querría tener en realidad. Tras esto, descubrimos que el dueño del circo ha huido con todo el dinero recaudado y ha dejado a los fenómenos en la estacada, por lo que todos deciden seguir con sus vidas en otra parte. Midori se despide cordialmente de los fenómenos y se marcha con Masamitsu a la parada del autobús que les llevará a su próximo destino. Como todavía queda tiempo para que llegue el autobús, Masamitsu le pide a Midori que espere en la parada mientras él va al pueblo más cercano a comprar comida. Pero la fatalidad hace que Masamitsu sea asesinado de una puñalada por un ladrón que se encontraba en un lugar cercano a la tienda donde fue a comprar. Mientras tanto, el autobús se marcha y Midori se preocupa ante la tardanza de Masamitsu, de modo que corre a buscarle. Pero el lugar en el que le busca está en ruinas y las calles parecen un laberinto que se repite una y otra vez, devolviéndola siempre al mismo lugar... hasta que finalmente ve a todos los integrantes del circo, incluido a Masamitsu, mirándola y riéndose cruelmente de ella. La cordura de Midori se rompe por completo cuando, al coger un palo para golpear a sus torturadores, se da cuenta de que son ilusiones a las que no puede dañar pero que éstas sí que pueden hacerle daño a ella con sus burlas. Midori se quiebra ante la felicidad perdida y desaparece en un fondo blanco mientras emite unos gritos capaces de helar la sangre.

Y así termina la película, con una serie de imágenes terroríficas mientras oímos la voz de Midori recitando un poema en el que se deja entrever que es probable que ella hubiera muerto.


¡Y hasta aquí por hoy, lectores! ¡Nos vemos muy pronto con cosas nuevas!

miércoles, 4 de octubre de 2017

Pogo, el Payaso Asesino


¡Hola a todos!

¡Y empieza el mes del terror en la Biblioteca de Laura! ¿Pensabais que no iba a haber mes del terror este año? A juzgar por mi escasa actividad en el blog, yo también lo pensaría. Pero estáis de suerte, mis queridos lectores, porque últimamente me encuentro con ganas de buscar cosas relacionadas con el terror, lo escabroso, lo perturbador. He navegado un poco por la red estos días y he encontrado cosas que me parecen dignas de compartir en este blog, pero eso lo iréis viendo en los próximos días.

Este año voy a empezar el mes del terror con una biografía. Si habéis leído el título, ya os estaréis haciendo una idea de por dónde van los tiros. Con el actual remake de It, estoy segura de que muchos habréis visto la nueva película basada en la novela homónima de Stephen King. Pero tal vez algunos no sepáis que King se inspiró en un asesino en serie real para crear al payaso Pennywise. Hoy os traigo la biografía y carrera criminal de ese hombre, de ese monstruo que sirvió de inspiración para otro monstruo que se convertiría en el paradigma de la maldad absoluta.

Seguid leyendo y disfrutad!





El nacimiento de un monstruo

John Wayne Gacy nació el 17 de marzo de 1942 en Chicago, Illinois. Aunque de niño estuvo muy unido a su madre y a sus dos hermanas, la relación que tenía con su padre, un hombre machista, alcohólico y maltratador que golpeaba con frecuencia a su mujer y a sus hijos, nunca fue buena. Además de los constantes desprecios y maltratos de su padre, a los 6 años Gacy sufrió abusos sexuales por parte de un hombre cercano a la familia, lo que le pudo haber marcado de por vida. A todo esto hay que añadir que a los 11 años sufrió un accidente al golpearse en la cabeza con un columpio, lo que le provocó un coágulo en el cerebro que pasó desapercibido para todos hasta que cumplió los 16 años, momento en el que empezó a sufrir mareos y desmayos.

A pesar de haber cambiado hasta cuatro veces de universidad y de no haber logrado graduarse nunca, Gacy consiguió salir adelante trabajando en Las Vegas y en diferentes lugares de Illinois. Empezó a estudiar Ciencias Empresariales, inició una exitosa carrera como vendedor de zapatos y se casó por primera vez. Sin embargo, a mediados de los años sesenta empezarían los problemas para el matrimonio debido a las tendencias homosexuales de Gacy, que este trataba de reprimir a toda costa sin conseguirlo. Pero la ruptura definitiva del matrimonio vendría a raíz de la detención de Gacy en 1968 bajo la acusación de haber violado y sodomizado a un chico de 15 años. A pesar de que fue sentenciado a pasar 10 años en prisión, Gacy solo permaneció encerrado dieciséis meses; obtuvo la libertad condicional en junio de 1970 debido a su buen comportamiento, lo que llevó a las autoridades a pensar que empezaba a mostrar signos de adaptación y reinserción.

Sin embargo, por aquel entonces nadie tenía el modo de saber lo que iba a ocurrir poco tiempo después. Hasta ahora, los hechos aquí relatados no son nada en comparación con lo que pasaría cuando Gacy liberó toda su furia homicida. Un monstruo acababa de salir de la cárcel y el terror no había hecho más que empezar.



El payaso asesino

Tras salir de la cárcel, Gacy se mudó a la localidad de Summerdale Avenue, donde esperaba rehacer su vida. En los meses siguientes, se hizo muy conocido en la comunidad debido a su fama de hombre amable y ejemplar. Se afilió al partido demócrata y comenzó a involucrarse activamente en temas políticos, lo que le llevaría incluso a conocer a la futura Primera Dama, Rosalynn Carter.

Pero lo que verdaderamente engrandeció el nombre de John Gacy fue su intensa participación en asociaciones caritativas y benéficas. Aunque la mayor parte de su tiempo lo dedicaba a su segunda esposa y a la empresa de contratistas y albañilería que él mismo había montado, en cuanto tenía ocasión se volcaba por completo en los demás. Organizaba fiestas y barbacoas a las que invitaba a todos sus vecinos y amenizaba las tardes de los niños que estaban ingresados en el hospital. Los vecinos le conocían por ser uno de los hombres más amables y bonachones que jamás habían conocido, y los niños le conocían por el nombre de Pogo, apodo que se había puesto el propio Gacy cuando se disfrazaba de payaso para divertir a los pequeños hijos de sus vecinos.

Entramos aquí en la parte más macabra de la vida de John Wayne Gacy: su alter ego, Pogo. En el mundo hay miles de personas que le tienen un pánico irracional a los payasos, miedo que recibe el nombre de coulrofobia cuando ese terror es bastante serio. Pero aunque no padezcamos de coulrofobia, es un hecho innegable que la figura del payaso genera un terror muy difícil de explicar. ¿Qué podría ser más simpático que un payaso que hace cabriolas y trucos para divertir a los demás? Tal vez sean su nariz roja, su pelo de colores y su rostro, maquillado de manera casi grotesca, lo que nos hace sentir aprensión hacia el payaso, pues ataviado de esa guisa se convierte en una parodia esperpéntica de un ser humano que a algunos les mueve a risa, pero a muchos otros les provoca una extraña desazón.

Pogo es, precisamente, la culminación de ese temor hacia la figura del payaso. El personaje alegre, gracioso y bonachón que aparece en escena maquillado y enmascarado para divertir a los niños también oculta un lado cruel, salvaje y despiadado con aquellos a quienes se supone que debe divertir. Pogo es la cara amable y divertida de Gacy, un disfraz bajo el que se esconde el asesino de adolescentes que dejó tras de sí un reguero de sangre y muerte en la pacífica comunidad de Summerdale Avenue. Por eso, no sorprende que el propio Stephen King se inspirara en él para crear al célebre Pennywise, el monstruo maligno que adoptaba la forma de un payaso para aterrorizar al grupo de los Perdedores en la conocidísima novela It (Eso).

Como todos los asesinos en serie, Gacy tenía su propio modus operandi a la hora de secuestrar y matar a sus víctimas, método que fue refinando y perfeccionando durante seis angustiosos años. Sus objetivos eran siempre adolescentes, chicos cuyas edades oscilaban entre los catorce y los veinte años, a los que no le costaba nada captar para que subieran a su coche o acudieran a su empresa de albañilería con la promesa de ofrecerles un trabajo. La mayoría de los chicos le conocían por sus shows de payaso y se fiaban de él, creyéndole una buena persona que solo quería ayudarlos, por lo que no tardaban en aceptar sus propuestas. Pero en cuanto Gacy les tenía a su merced, empezaba para ellos la verdadera pesadilla.

El primero fue Timothy McCoy, un chaval de quince años que desapareció misteriosamente en 1972 y nunca más se volvió a saber de él. Y tras él fueron los demás, sumando un total de 33 víctimas cuyos cuerpos se hallaron enterrados en el sótano de Gacy o tirados en el cercano río Des Plaines. Ante esta oleada de desapariciones, la gente de Chicago estaba cada vez más asustada. La policía tenía serias dificultades para investigar el caso debido a la carencia casi total de pruebas y de un sospechoso; y es que nadie sospechaba que Gacy, el que todos consideraban como el vecino perfecto, era quien había llevado a cabo los secuestros y posteriores asesinatos.

Sabemos de las atrocidades que Gacy cometió contra sus víctimas porque, contra todo pronóstico, una de ellas sobrevivió. Jeffrey Rignall, un chico que acostumbraba a salir a tomar unas copas a alguno de los bares del lugar, fue abordado una noche por Gacy, quien se ofreció a llevarle en su coche al lugar que él le indicara. El chico aceptó y subió al vehículo, y casi al momento Gacy se abalanzó sobre él y le puso en la cara un pañuelo impregnado de cloroformo. Cuando Rignall despertó, se encontró con una escena dantesca: Gacy, desnudo ante él, le iba mostrando diversos objetos de tortura sexual y le describía cómo se utilizaban y cuánto dolor le iban a provocar. Uno tras otro, Gacy probó todos los objetos con el chico mientras se regodeaba en su sufrimiento. Al acabar la interminable sesión de tortura, Gacy solía rematar a sus víctimas estrangulándolas. Sin embargo, la voluntad de Rignall por sobrevivir era tan fuerte que ni siquiera Gacy pudo doblegarla; el chico despertó bajo una estatua del Lincoln Park en Chicago, herido, con el hígado destrozado por el cloroformo, traumatizado… pero vivo. Sin embargo, aunque parezca mentira, nadie creyó a Rignall cuando denunció a su agresor y señaló su foto en una rueda de reconocimiento.

Durante los meses siguientes, más chicos siguieron desapareciendo sin que nadie pudiera hacer nada para atrapar a su secuestrador. Gacy seguía entreteniendo a los niños de su barrio haciendo del payaso Pogo, asegurándose así de que no se le relacionara con los crímenes que iba cometiendo año tras año. Sin embargo, no fueron pocos los vecinos que empezaron a notar un extraño olor que parecía proceder de la casa de Gacy. Este olor era tan fuerte que pronto se convirtió en la comidilla del barrio, aunque Gacy siempre le quitó importancia al asunto diciendo que era un problema de humedades o tal vez un nido de ratas muertas. Ningún vecino fue capaz de identificar el tufo de los restos humanos que Gacy tenía enterrados en el sótano de su casa. Por eso, nadie llegó a sospechar el acontecimiento que iba a romper la paz que reinaba en Summerdale Avenue.






Juicio y ejecución

En diciembre de 1978, la madre del joven de quince años Robert Piest empezó a impacientarse al ver que su hijo tardaba demasiado en volver a casa. El chico estaba buscando trabajo para ganar algún dinero extra y le había contado a su madre que un tal Gacy le había ofrecido un puesto de trabajo como albañil. La desaparición de Robert quedó puesta en conocimiento de la policía, que empezó a investigar a Gacy, descubriendo así su historial delictivo como pederasta y abusador. Aunque Gacy negó cualquier relación con Piest, la policía consiguió una orden de registro de su domicilio, donde se encontró el mayor arsenal de instrumentos de tortura jamás visto. Ante la evidencia, Gacy no tuvo más remedio que confesar que había matado a 33 individuos, indicando a la policía los lugares donde los había enterrado.

Los medios de comunicación rugieron de indignación en cuanto el caso del Payaso Asesino salió a la luz, más todavía cuando se filtró la foto que Gacy se había hecho con Rosalynn Carter. Las familias de Summerdale Avenue se quedaron horrorizadas al reconocer al payaso que había hecho reír a sus hijos y lo cerca que habían estado del peligro.

Durante el juicio, celebrado el 6 de febrero de 1980, Gacy se declaró inocente y alegó problemas de orden mental. Pero tras hacerle los pertinentes estudios se declaró que esa afirmación era falsa: Gacy era completamente consciente de lo que hacía en el momento de torturar y asesinar a sus víctimas. Además, él mismo se contradecía cada vez que contaba la historia, pues unas veces aseguraba que él no había asesinado a los chicos y al día siguiente era capaz de contar detalles muy específicos de los asesinatos, detalles que solo podía conocer su asesino.

John Wayne Gacy fue hallado culpable y fue sentenciado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte. Fue ejecutado por inyección letal el 10 de mayo de 1994, sin haberse arrepentido de los crímenes que había cometido. Sus últimas palabras fueron "Matarme no compensará la pérdida de los otros. El Estado me está asesinando. ¡Besadme el culo!".

domingo, 1 de octubre de 2017

La Barbie del mes: Princesa del Imperio Azteca


¡Hola a todos!

Y bienvenidos al otoño, si se le puede llamar así a esta ola de calor que estamos sufriendo en mi pueblo (por ola de calor, hablamos de 22º por la noche, que para un gallego ya es bastante sofoco, XD). Otoño es una de mis estaciones favoritas porque es la antesala del invierno. La gente vuelve a sus tareas habituales, se impone una sana rutina, empieza a hacer fresquito y salen a la venta las típicas colecciones por fascículos que todos empezamos pero nunca conseguimos acabar.

En mi caso, sigo haciendo lo mismo de siempre. Eso sí, echo de menos tener unos días de vacaciones para quitarme de encima el estrés y dedicarme a mis cosas. Me gustaría mucho poder dedicarle más horas a mis historias y sacar tiempo para poder hacer mil tareas en un día, como en aquellos tiempos en los que podía escribir por la mañana, dibujar un par de horas, salir a dar un paseo, quedar con mis amigas y ver anime por la noche. Ahora, como mucho, solo puedo hacer una de estas cosas en mi escaso tiempo libre.

Pero, lejos de lamentarme, voy a empezar el mes con entusiasmo y a darlo todo en la medida de mis posibilidades. Y, para empezar con el pie derecho, os dejo aquí a la correspondiente Barbie que encabeza este mes:


Princesa del Imperio Azteca




Durante el siglo XV y el primer cuarto del siglo XVI, el poderoso imperio azteca dominó cultural y políticamente la parte central y sur de México. Una bella chica de cabello negro largo y ojos cafés intensos vive en el palacio real en Tenochtitlán, la capital del imperio. Le encanta caminar por la exuberante campiña verde donde viven muchos lindos animales, incluyendo jaguares, colibríes, águilas y guajolotes. A veces se queda en el palacio a jugar patolli, un juego de mesa similar al backgammon.

Ojalá hubiera podido conseguir esta muñeca, en serio. Me parece una de las más bonitas de la colección. No solo sus rasgos son armoniosos y delicados; el traje y el tocado de plumas contribuyen a hacer de esta Barbie una de las mejores y más hermosas que he visto nunca. Si algún día tengo la inmensa suerte de obtener esta Barbie, se convertirá en una de mis favoritas y ocupará un lugar de honor entre mis otras muñecas.

martes, 12 de septiembre de 2017

Book Tag: Stephen King


¡Hola a todos!

Dicen que todos los que aspiramos a ser escritores tenemos un autor que viene a ser como el de cabecera o referencia. Ya sabéis, ese autor al que consideramos una especie de dios y al que nos gustaría imitar o, mejor aún, abrirle la cabeza y meternos en su cerebro para saber qué nuevas historias está planeando escribir.

En mi caso, como en el de muchas personas, Stephen King es tanto un referente como un dios de la escritura. Crecí leyendo sus libros y viendo películas basadas en sus mejores novelas, y a lo largo del tiempo desarrollé un gusto muy particular por este autor. Es oír su nombre y saber que no me voy a equivocar con el libro que tengo entre manos. Con sus altos y sus bajos, King es un autor que ha sabido llegar a millones de lectores con un estilo sencillo (que no simple) y unas historias a las que les da un toque muy atractivo que engancha sin que acabemos de saber por qué.

Por eso, para celebrar el remake de una de sus obras más célebres, he decidido dejaros este book tag dedicado a Stephen King. ¡Espero que os guste!



1) ¿Cuántos libros de Stephen King tienes?




Pues la verdad es que no se puede decir que tenga muchos libros de este autor. Si mal no recuerdo, entre los que tengo en formato libro y los que tengo en formato ebook creo que suman siete. El resto de libros que he leído, tal vez otros diez, los he tenido que sacar de la biblioteca porque en mi casa no caben más libros. Sí, ya sé que suena un poco mal viniendo de alguien que se quiere hacer llamar "escritora", pero hay más autores aparte de King que requieren mi atención y un pequeño rinconcito en mi casa, así que... sed comprensivos, ¿vale? ^^*



2) ¿Cómo descubriste al autor?




Gracias a mi madre o por su culpa, depende de cómo se mire. Cuando era pequeña (no recuerdo cuántos años tenía) empecé a ver muy emocionada a mi madre porque iban a poner en la tele una película basada en un libro de Stephen King, autor que le gustaba mucho porque escribía libros de misterio y terror muy envolventes. Me preguntó si quería ver con ella la película y yo acepté para hacerme la valiente. Por si os lo estáis preguntando, el título de la tal película era It (Eso), así que ya os podéis imaginar el resultado de mi proeza.

De esa traumática experiencia saqué en claro dos cosas: Que jamás volveré a acercarme a un payaso en lo que me queda de vida y que Stephen King tenía que ser un maldito genio si podía hacer que algo tan entrañable y gracioso como un payaso conseguía acojonarme de aquella manera. Y desde entonces le he tenido por un autor al que debía prestarle mucha atención y aprender de él.



3) ¿Cuál fue el primer libro que leíste?




El primer libro de King que leí fue Carrie, que también fue el primero que escribió él. Una vez más, mi madre tuvo que ver con que este libro llegara a mis manos, ya que en su juventud le encantaban los libros de terror de King y había comprado algunos, aunque poco a poco fue abandonando el hábito de la lectura. Recuerdo que la edición que compró mi madre tenía una portada que me daba muchísimo miedo: era un dibujo de la cara de una chica en negativo, con los ojos pintados de un extrañísimo color verde y salpicaduras de sangre por su cara. Aquella portada me causaba tal fascinación que, a pesar de que soñaba con aquella cara persiguiéndome por una carretera interminable, me animé a leer el libro para saber de qué trataba la historia.



4) ¿Hace cuánto tiempo que eres fan?

Pues no sabría deciros, porque no estoy segura de cuántos años tenía cuando entré en contacto con King. Tal vez haya sido a los diez u once años, aunque ya os digo que no estoy segura.



5) ¿Cuál es tu libro favorito?




Pues depende de si nos referimos a libro como novela o libro como compendio de relatos. En el caso de una novela, me he quedado prendada de Dolores Claiborne, a pesar de que no es un libro de terror sino más bien de suspense. Puede que este sea el que haya leído más veces porque me engancha cosa mala cada vez que lo abro por alguna de sus páginas. La historia me parece muy buena, muy bien llevada y los personajes son absolutamente impresionantes, sobre todo Dolores y la señora Donovan. En cambio, si nos referimos a libro de relatos, me tengo que quedar con El umbral de la noche, pues en él está el imprescindible relato Los chicos del maíz, que me parece mucho más aterrador que cualquiera de sus otras novelas.



6) ¿Cuál es el libro que más miedo te haya dado?




Hmm, difícil elección. Me cuesta un poco decidir qué libro de King me ha dado más miedo porque los libros no suelen asustarme mucho, por muy bien relatados que estén. Ojo, eso no se debe al escaso talento del autor, sino a una percepción mía. Por ejemplo, si It me dio miedo fue porque había visto la miniserie siendo niña y eso me afectó mucho. Una imagen vale más que mil palabras, como se suele decir. Eso sí, tengo que reconocer que con Misery he sentido el cosquilleo del terror en más de una ocasión. Cada vez que Annie aparecía en escena me entraba el pánico y me daba miedo saber qué nueva barbaridad estaba a punto de hacerle a su pobre víctima, y hasta me hizo sentir resquemor por si algún día yo me convertía en escritora y me salía un fan tan pirado como aquella mujer.



7) ¿Cuál de sus libros te parece el más malo?




Para mí, Joyland fue uno de los peores libros de King que he leído. Y no es porque sea malo, sino porque la historia no acabó de engancharme y no me parecía interesante, sobre todo si la comparaba con otras historias de King. Cada vez que me ponía a leerlo, me encogía de hombros con cada una de las aventuras del protagonista, de cuyo nombre ya no me acuerdo. En fin, que no llegué a acabarlo por aburrimiento.



8) ¿Qué te gusta del estilo del autor?

Los personajes que crea y cómo los desarrolla. Es algo que siempre me ha gustado de King: cómo es capaz de meterse en la mente de cualquier personaje e ir desgranando sus pensamientos, su forma de ser y sus motivaciones para hacer lo que hace. Da igual que el personaje sea bueno o uno de los villanos: King consigue que acabes empatizando con él y compartas su manera de ver las cosas. King es capaz de crear personajes de lo más variopinto y describir lo que pasa por su cabeza con una exactitud que no conseguiría ni el mejor psicólogo del mundo. Me encantaría saber desarrollar personajes como lo hace él.

Sumado a esto están las historias que le salen del magín, que suelen ser sorprendentes e inesperadas. King toma una premisa muy simple y consigue crear una obra magnífica que hace que te cagues de miedo o que te lo pienses dos veces antes de tomar contacto con ello. Te dices a ti mismo: ¿Cómo es posible que King haya escrito una historia sobre una lavadora asesina y que me esté acojonando vivo? Pues eso solo lo ha conseguido él.



9) ¿Qué piensas sobre las adaptaciones?




Que hay de todo, muy bueno y muy malo. Aunque a mucha gente le ha encantado la adaptación de Carrie, a mí en su momento me dejó bastante fría porque ya había leído el libro y la historia tenía puntos que diferían mucho de la novela que a mí me había encantado (eso sí, reconozco que Sissy Spacek es la Carrie perfecta. Cuando pensaba en Carrie, me la imaginaba igual que ella). En cambio, me llenó de profundo terror El resplandor, aunque es bien sabido que a King no le gustó esa adaptación.

Por otra parte, recordaré para siempre la emoción que sentí al ver grandes hitos del cine como La milla verde y La niebla. Frank Darabont es un director que ha tocado varios libros de King y les ha dado su toque personal, haciendo que la historia, que ya era buena, se engrandezca todavía más (y, dicho sea de paso, el final que Darabont le ha dado a la película La niebla le da mil vueltas al final de la novela corta de King, aunque me matéis).



10) ¿Cuál es tu adaptación favorita?




Una de las películas más maravillosas que jamás he visto y que siempre vuelvo a ver siempre que sale una reposición en la televisión: Cadena perpetua. No puedo evitarlo: es verla y volver a sentir la emoción que sentí la primera vez que la vi. Los actores hacen unas interpretaciones magistrales, el argumento es redondo y está hilado a las mil maravillas, los diálogos son dignos de un estudio más detallado y profundo... Toda la película es una auténtica maravilla. Y que sepáis que si no se llevó el Oscar a la Mejor Película fue porque aquel año luchaba contra un titán llamado Forrest Gump, que fue insuperable.


¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Espero que os haya gustado este tag y que me dejéis vuestras impresiones en los comentarios. ¿Os animáis a hacer vosotros este tag y compartirlo conmigo?

viernes, 1 de septiembre de 2017

La Barbie del mes: Princesa de Sudáfrica


¡Hola a todos!

Pues ya hemos llegado a septiembre, momento en el que el verano empieza a despedirse de nosotros hasta el año que viene. El otoño es una estación que me gusta mucho porque siempre traer consigo un cambio. Es el momento en el que empiezan las clases, se regresa al trabajo y se preparan nuevos proyectos para el futuro. Comienza también la temporada baja para los que tienen ahora las vacaciones y deciden hacer un viaje (y a precios mucho más asequibles que en verano), y también la de los anuncios de las colecciones por fascículos de RBA o Planeta de Agostini que, casualidades de la vida, nunca se pueden terminar.

En cuanto a mí, pues me temo que de momento me tocará seguir trabajando, lo que no es poca cosa en los tiempos que corren. Estoy contenta en mi trabajo y procuro mejorar día a día. Además, me deja tiempo para poder dedicarlo a mis amigas y la escritura, cosa que aprecio mucho. Eso sí, echo de menos tener vacaciones, pero el tiempo dispondrá. Por el momento, hay que seguir dando el callo por dinero.

Mientras tanto, aquí tenéis a la Barbie correspondiente al mes de septiembre de mi peculiar calendario. ¡Hasta pronto!


Princesa de Sudáfrica




En las antiguas planicies, un pueblo vibrante representa el corazón de la nación Ndebele. Barbie Princesa de Sudáfrica luce con orgullo un traje inspirado en diseños tradicionales. Su estampado blanco y negro está rematado con una colorida ngurara o capa. En la cultura Ndebele, los collares ajustados son considerados los accesorios más atractivos y esenciales. La princesa los lleva en los tobillos y en el cuello, y se les llama izixolwana. Una diadema roja y otra dorada, así como pendientes de aro, le dan una belleza regia. Por último, porta su maza de baile para seguir con la tradición familiar.

Otra Barbie que tuve la oportunidad de comprar pero que por tener que escoger no pude conseguir. Hace tiempo, el centro comercial de mi ciudad recibió varias Barbies de colección, entre las que se contaba esta Barbie y la Princesa de Japón, a la que ya le dediqué un mes. Y si no me decanté por alguna de estas princesas fue porque apareció la Barbie Grease con el traje que lleva Olivia Newton-John al final de la película, y eso son palabras mayores. Aun así, esta Barbie me gusta mucho y me parece muy original.

martes, 15 de agosto de 2017

Pesadilla en la Cafetería. Hoy: Tipos de clientes y cómo reconocerlos


¡Hola a todos!

Ser camarero no es un trabajo fácil. A algunas personas les puede parecer que no hay demasiada complicación en un trabajo que básicamente consiste en preparar comidas y bebidas para luego servírselas a los clientes. Pero creer algo así sería demasiado simplista, y estoy segura de que mis inteligentísimos lectores nunca caerían en un despropósito del calibre de considerar como "sencillo" el trabajo de un camarero.

Pero, ¿a qué viene esta diatriba? Pues viene a que, como tantas otras personas de este país, he tenido que empezar a ganarme la vida en una pastelería que cuenta con un servicio de cafetería. Por lo que sí, se podría decir que soy camarera. Y si una cosa me ha enseñado este trabajo es que uno no sabe hasta qué punto trabaja un camarero hasta que lo prueba en sus propias carnes. Y me he dado cuenta de que, al margen de lo duro que es el trabajo en sí, una de las cosas que más contribuye a minar la moral del camarero es el amplio catálogo de clientes a los que tiene que enfrentarse cada día.

Exigentes, caprichosos, iracundos, difíciles de manejar... Un camarero nunca sabe qué clase de cliente se va a encontrar hasta que éste se acerca a él y empieza a hablar. Y entonces ya es demasiado tarde, porque uno no puede escapar de esa prueba que el Destino ha puesto en su camino. Yo misma he tenido que vérmelas con especímenes de lo más variopinto, pero yo me lo tomo como un rito de paso que contribuirá a hacerme cada vez más fuerte.

Por eso, hoy os ofrezco una detallada lista de los tipos de clientes a los que ha de enfrentarse durante su jornada laboral. Si hay algún camarero leyendo este blog, probablemente sabrá de qué estoy hablando y se verá reflejado en esta entrada. Por lo contrario, si quien me está leyendo ahora mismo es o ha sido un cliente, que sepa que podría estarse pasando de la raya con un trabajador que no tiene por qué aguantar sus peculiaridades. Espero que os guste!


1) El Exigente

Este cliente destaca por su falta de respeto y su inconcebible incapacidad para empatizar con el camarero del establecimiento. Entra por la puerta grande como un señor y espera que todo el personal se ponga a sus pies y cumpla todos sus deseos en el acto. Da igual que el camarero esté atendiendo a otras personas que han llegado antes: el Exigente quiere que se le atienda primero a él con la excusa de que es su hora de tomar el café y que tiene “mucha prisa”. Curiosamente, la mayoría de estos clientes son jubilados o turistas que están de vacaciones, así que… ¿a qué viene tanta prisa?


2) El Tiquismiquis

También conocido como el Tocapelotas, es el típico cliente que quiere que le sirvas el desayuno o la merienda siguiendo una serie de instrucciones y pasos tan intrincados que la búsqueda del Arca Perdida te parecerá un juego infantil. Que si el café no puede estar ni muy claro ni muy oscuro, que si la leche tiene que estar servida en un recipiente aparte, que si la taza que le has puesto no le gusta y que le pongas otra más bonita, que si las hojas de té verde no se han abierto del todo porque no has puesto el agua a la temperatura correcta… En fin, un montón de menudencias que parecen más propias de una princesita de cuento que de una persona hecha y derecha. Si una persona es tan quisquillosa para tomar un simple café, no me quiero ni imaginar cómo lo hará en su casa.


3) El Pijo

Un clásico entre los turistas que vienen de tierra adentro (al menos, según mi experiencia). Los urbanitas de las grandes ciudades cuentan con tantas novedades en sus bares y cafeterías que en ocasiones se les olvida que en los pueblos las cosas son más simples. A mí me parece muy bien que muchos clientes quieran llevar una vida sana y procuren cuidarse, pero también tienen que tener en cuenta que una cafetería no es un bufet libre en el que vas a encontrar todo lo que pidas. Detalles como pedir azúcar moreno en vez del azucarillo normal, o si el café puedes hacérselo mejor con leche desnatada o de soja (cuando YA has hecho el café, ejem…) son cosas que a mí me parecen un poco pijoteras. El colmo de los colmos viene cuando te piden que les pongas lonchas de jamón de bellota (en una pastelería) o que les pongas algo que vaya bien con su dieta disociada (en una pastelería one more time).


4) El Guarro

A ver, yo entiendo que cuando en una mesa se mezclan cosas tan variopintas como café, cruasanes, bollos rellenos, pastelillos y refrescos, a la larga eso va a acabar convertido en un desastre. Servilletas desperdigadas por encima de la mesa, migas por todas partes, restos de chocolate pegados, azucarillos abiertos y desparramados… son solo unos pocos ejemplos de lo que se puede encontrar en una mesa de cafetería en cuanto el cliente se marcha. Pero es que el caso del Guarro consigue rizar el rizo. No sé cómo lo hace, pero este espécimen logra elevar la suciedad al cubo cuando se levanta y se va del local. Su mesa está tan sucia que parece que por allí haya pasado un tornado, pues ni siquiera se molesta en no manchar o, de hacerlo, ser lo más cuidadoso posible para no dejarlo todo hecho una porquería. Limpiar su mesa se convierte en todo un reto, ya que uno nunca sabe si entre los escombros de la merienda hallará oro o una serpiente de cascabel.


5) El Protestón

A medio camino entre el Exigente y el Tiquismiquis, enfrentarse al cliente Protestón es un reto con el que todos los camareros se han topado alguna vez. Es como un rito de paso: no te dan la licencia de camarero si no te enfrentas al menos diez veces a un Protestón. Este cliente, como el Exigente, quiere que se le atienda como si fuera el Ser Supremo, por lo que no dudará en pasar por encima de los demás para hacerse ver y oír. Sin embargo, una vez que le atiendan, demostrará ser peor que un niño caprichoso. Da igual lo servicial o atento que sea el personal con el Protestón: él se dedicará a quejarse de lo caro que está todo, de lo mediocre que es la comida, de lo vetusto que es el local… cualquier cosa le vale para dar rienda suelta a su diarrea verbal. Para el Protestón, nada es lo bastante bueno.


6) El Memorístico

Cuando una cafetería tiene éxito, lo más normal es que al cabo de cierto tiempo empiece a formarse una clientela que acuda al sitio con cierta asiduidad. Por lo general, estos clientes, a quienes yo llamo Memorísticos, suelen pedir siempre lo mismo cada vez que van a la cafetería, y esperan que el camarero se acuerde de lo que toman. Lo curioso es que, si se trata de turistas que solo pasan por la cafetería una vez al año, cuando vuelven también esperan que recuerdes lo que les gustaba tomar. Les encanta que el camarero tenga memoria de elefante y recuerde, no solo su nombre y lo que le gustaba tomar, sino también los nombres de sus hijos y todas las enfermedades por las que han pasado. Lo bueno es que suelen ser clientes muy amables y agradecidos.


7) El Familiar

Fácilmente reconocible porque nunca viene solo. El Familiar tiene instinto de manada y siempre va a todas partes acompañado de su prole. Cabe destacar que dicha prole no suele bajar de los dos hijos, a los que se unen los abuelos, tíos, sobrinos y algún amigo que pasaba por allí… con sus hijos también. Otra cosa que me llama la atención es que los hijos del pariente suelen ser bastante pequeños y revoltosos, por lo que en el tiempo que dure su estancia en el local se dedicarán a corretear, trepar y chillar como pequeños monitos. Eso sí, el Familiar no moverá ni un dedo para refrenar el entusiasmo de sus vástagos, pues está demasiado ocupado tomando su cafecito y pasando de todo.


8) El Solitario

De este espécimen hay dos variantes: El solitario auténtico y el solitario fugitivo. El cliente solitario hace honor a su nombre y va solo a todas partes, y la cafetería no es la excepción. Entra, pide un café, se sienta en una mesa, coge el periódico y allí se tira media mañana leyéndolo sin decir ni una palabra ni meterse con nadie. En cambio, el fugitivo suele ser un padre de familia que, cansado de aguantar los berridos de sus hijos, ha conseguido darles esquinazo para poder disfrutar de unos momentos a solas consigo mismo.


9) El Sin Cambio

Las leyes de Murphy explican muchos fenómenos cotidianos a los que las personas tenemos que enfrentarnos a diario, y el caso de los camareros no es la excepción. Basta que la caja registradora se dé cuenta de que andas fatal de cambio para que te traiga a un cliente que quiere pagar un simple café… con un billete de cincuenta euros. No os hacéis una idea de lo difícil que es mirar a la cara al cliente que te ofrece el billete con una sonrisa de oreja a oreja, contento porque gracias a ti va a deshacer ese billete que tanto le molesta o porque sabe que te va a joder la marrana a base de bien. Por eso, hoy quiero alzar la voz en nombre de todos los camareros y deciros a vosotros, clientes, que llevéis dinero suelto si vais con intención de salir a tomar un café. Las cafeterías no son bancos.


10) El Indeciso

¿Nunca os ha pasado que lleváis todo el día con la idea de tomar algo en mente, y luego llegáis al sitio y os habéis olvidado de lo que queríais? Pues esto es parecido a lo que le pasa al cliente Indeciso. Llega con gran disposición, feliz y contento, se sienta en la mesa que le gusta, apremia al camarero para que vaya a atenderle, y cuando éste por fin se acerca a él y le pregunta qué va a tomar… resulta que se le ha olvidado lo que quería. Con una risa nerviosa, empezará a balbucear que no sabe si tomar un dónut o una napolitana, o quizá un batido de helado y un pastel. Y ojo, esto no tiene nada que ver con aquellos clientes que saben lo que quieren pero que cuando llegan al sitio descubren que de lo que querían no queda nada. El Indeciso se va a tomar su tiempo en decidir qué quiere tomar, y cuando por fin se lo traigas puede que hasta proteste y se lamente de que no era lo que realmente quería. Ay, qué paciencia hay que tener…


11) El Antipropina

Soy de la firme opinión de que dar propina debería ser un gesto, si no obligatorio, al menos sí más arraigado en la sociedad. Aunque pueda parecer un gasto absurdo, tendríamos que ser conscientes de que una propina es una gratificación que se le da a un trabajador como muestra de agradecimiento por su excelente servicio. En muchos países, los bares y restaurantes han establecido un método de propinas por el cual están perfectamente estipuladas y van incluidas en la cuenta total del cliente. Pero en mi país, España, no hay un sistema de propinas similar y se deja al libre albedrío del cliente, que puede elegir entre dejar unas monedas como propina o no dejar nada en absoluto. El cliente Antipropina es aquel que, a pesar de que se le ha ofrecido un buen servicio, se le ha tratado de maravilla y se le ha proporcionado todo lo que ha pedido, se marchará de la cafetería sin dejar ni una triste moneda para el camarero que le ha atendido, lo que protocolarmente se entiende como que no ha quedado satisfecho con el servicio que se le ha dado.


12) El Recogedor

Y ya que hemos visto la peor cara de los clientes, vamos también a ofrecer la versión más agradable de los mismos; no todos van a ser malos, ¿verdad? Así como hay gente que se marcha de una cafetería dejando un reguero de destrucción a su paso, también hay quien tiene buenos modales y lo demuestra recogiendo las tazas y platos que ha manchado y llevándolos a la barra. Que conste que, como clientes, no estamos obligados a recoger el servicio, ya que eso es tarea de los camareros. Sin embargo, es una muestra de respeto y gratitud por su trabajo, pues al hacer ese gesto estamos reconociendo su esfuerzo y nos sentimos agradecidos por lo que han hecho por nosotros. Es una manera de decir “te demuestro mi agradecimiento aligerando un poco tu trabajo”.


13) El Tardío

El peor de todos, sin lugar a dudas. El Tardío es ese cliente que aparece en el local a la más intempestiva de las horas, cuando el suelo ya está fregado, la caja contada, los utensilios limpios y las luces apagándose… para pedir un café o un puto helado. Viene a destiempo, cuando los trabajadores están cansados después de la jornada laboral y están deseando volver a casa, para tocar las narices por un antojo que se le ha ocurrido a última hora. Y ojo, que no estoy hablando de la gente que sale tarde del trabajo y solo tiene ese momento para hacer algunas compras de última hora; esa gente no se merece mi desprecio. Yo critico a los que se han pasado el día sin dar un palo al agua, que se han tirado toda la tarde en la playa o dando paseos por el parque y a última hora les entra el capricho de tomarse un helado, aun cuando están viendo que los dependientes quieren cerrar y marcharse. Los Tardíos, además, carecen de la capacidad de leer, pues de otra manera no me explico cómo es posible que no lean los horarios que están en la puerta del establecimiento y se enteren de que a las 9:30 de la noche ESTÁ CERRADO!


¡Y hasta aquí por hoy! Quisiera dedicar este post a todos los clientes que día tras día contribuyen a hacer que mi jornada laboral sea más agradable y productiva, que son muchos. Gente educada y maravillosa que siempre me cuenta sus anécdotas y consigue sacarme una sonrisa a pesar de todo. Por vosotros.

viernes, 4 de agosto de 2017

Tesoros de una escritora: Mis libretas y cuadernos


¡Hola a todos!

Todo escritor que se precie debe contar con varias cosas si quiere considerarse como tal: Una cabeza llena de ideas, una habitación para ponerlas por escrito y un rincón en la estantería donde colocar su futuro Premio Nobel. Y libretas, muchísimas libretas. Cualquiera que presuma de ser escritor debe tener en su haber no menos de seis libretas en las que volcar todos los personajes, argumentos, lugares fantásticos y situaciones peliagudas que van a figurar en su próximo éxito literario. Me sorprende comprobar que hay gente que suda la gota gorda y se tira de los pelos cuando piensa en qué regalarle por su cumpleaños a su amigo escritor, porque es lo más fácil del mundo. Cualquier material de papelería susceptible de ser utilizado como almacén de ideas literarias será recibido con lágrimas de felicidad, y podéis estar seguros de que lo va a usar en un futuro no muy lejano. Os lo juro.

Hoy, mientras dedicaba un ratito a poner orden en mi escritorio, me di cuenta de que contaba con bastantes más libretas de las que pensaba. Supongo que eso se debe tanto a mi gusto por las cosas de papelería, al afán por acumular libretas o a mi deformación profesional, pues la escritura es mi vida y mi pasión. Voy a enseñaros mi pequeña colección de libretas y cuadernos, a los que les tengo un especial cariño, ya que me han acompañado durante varios años y todavía guardan personajes e ideas que tal vez, y solo tal vez, podría utilizar en alguna de mis historias.

¡Espero que os guste!


1) Cuadernos asiáticos




Con este nombre he decidido bautizar a este pequeño set de cuadernos, ya que proceden de papelerías asiáticas y tienen dibujos que nos traen vivos recuerdos de Japón. Son los típicos cuadernos que usan los estudiantes japoneses en clase, aunque se nota que están adaptados a la clientela occidental, ya que el sentido de lectura es el nuestro. Son muy delgaditos y tienen las páginas a rayas, con un espacio para poner la fecha del día correspondiente. Como veis, poseo tres cuadernos muy diferentes entre sí pero a la vez muy parecidos. El primero tiene un dibujo de los personajes de Sumikko Gurashi, el segundo tiene varios dibujitos de Gudetama y el tercero es de color rosa claro y tiene algunos dibujos de alpacas. Como podéis ver, son una monada! ^^*


2) Cuadernos vintage




Estos cuadernos los compré hace un par de años con la intención de dedicarlos a escribir ideas para futuros relatos cortos. Sin embargo, como era de esperar, al final han acabado cubiertos de cosas tan variopintas como dibujos de personajes o de chibi Sororitas, pues una de las cosas que más me gusta hacer mientras escribo es dibujar todo lo que se me pasa por la cabeza, ya sean ojos, sonrisas o un paisaje de fantasía. Pero volviendo a los cuadernos, como podéis ver tienen motivos que recuerdan a tiempos antiguos, como marcas de sellos y caligrafía del siglo XIX. El borde es muy similar al antiguo papel de cartas, con esos colores y formas tan peculiares. Son más grandes que los anteriores y tienen el interior a rayas.


3) Cuaderno antiguo




No he encontrado otra manera de referirme a este cuaderno que con el apelativo de "antiguo", ya que por su forma y color recuerda mucho a un libro de los de antes, de los que había en las bibliotecas decimonónicas. Compré este cuaderno durante mi estadía en Santiago de Compostela y, aunque fue muy caro y apenas lo he utilizado, le tengo un especial cariño. Es de color marrón claro, con una filigrana dorada recorriendo todos sus bordes, y tiene una especie de relieve muy agradable al tacto. También tiene una solapa imantada que cierra el libro y lo protege de rozaduras. Por dentro, las hojas son de papel grueso y no tienen marca alguna, de modo que es un excelente cuaderno para llenar de dibujos. Y, ya puestos, os digo que este cuaderno tiene su propia anécdota. Como muchos cuadernos de este tipo, contaba con un lazo rojo que funcionaba como un separador o marcapáginas. Bueno, pues a mí una vez se me abrió un tintero dentro de la mochila y empapó varias hojas y el lazo, dejándolo negro, tieso y totalmente inservible, así que no he tenido más remedio que cortarlo.


4) Pequeños cuadernos




En mi escritorio se pueden encontrar libretitas de todos los tamaños. Estas son tres de las más pequeñas que tengo (aunque más adelante os mostraré otra más pequeña que poseo). La primera libretita formaba parte de una colección de la marca de cosmética Essence, una de mis favoritas. Cada colección de Essence saca un producto especial, y el de la colección Love Letters era una libreta pensada para dejar constancia de nuestros pensamientos de amor. Es pequeña, manejable, con las hojas a rayas y una goma que cierra el cuaderno para mantenerlo bien prieto; además, suelo llevarla al trabajo y escribir cosas mientras no hay clientes y mis jefes no miran, jajaja! La segunda es una libreta de Sailor Moon, muy sencilla en realidad. Tiene una preciosa portada de color azul marino con detalles de la serie en color dorado, y en el interior tiene algunos dibujos; el resto de hojas son blancas. No lo utilizo mucho porque no quiero gastarlo, pero tiene algunas cositas interesantes. Y el tercero es un cuadernillo de la colección Gorjuss que muestra a una niñita en un fondo gris. Esta libreta es la que suelo utilizar para registrar mis gastos cuando hago algún viaje, aunque también tengo escritos algunos detalles literarios.


5) Cuaderno galaxy




Esta es una de mis adquisiciones más recientes, pues lo compré el año pasado en Zaragoza, después de pasar unos días en la Estelcon 2016, de la que guardo muy buenos recuerdos. Quizá por eso le tengo un cariño muy especial. Es una libreta de tamaño medio, con hojas en color crema y una preciosa portada acolchada (que me encanta!) e impresa con un motivo de estrellas en fondo violeta. Sobre este dibujo, un mensaje me da los ánimos que necesito para escribir con ganas y bien motivada. Recuerda mucho a las libretas de Mr. Wonderful, aunque no es de esa marca. No recuerdo exactamente el nombre de la tienda donde la compré; solo sé que estaba en la estación de trenes de Zaragoza y había otras igual de preciosas.


6) Cuadernos góticos



Estas tres preciosidades que veis aquí son pequeñas joyas que he comprado hace bastante tiempo y que me ha dado mucha pena utilizar, pues son tan bonitas que quisiera no acabarlas nunca. En realidad son cuadernos escolares de lo más común, con las páginas cuadriculadas, con perforaciones para ponerle anillas y bordes coloreados para separar las asignaturas. La primera y la tercera son libretas cuyas portadas han sido dibujadas por Victoria Francés, la que sin duda es mi ilustradora favorita por sus bellísimos dibujos de damas encorsetadas, princesas melancólicas y vampiros atormentados. La expresividad de esos ojos, esos largos cabellos y la delicadeza de los ropajes me inspiran un profundo deseo de dejarme llevar por la parte más gris y tormentosa de los sentimientos humanos, algo que se refleja en alguno de mis relatos. La libreta central ha sido ilustrada por Anne Stokes y muestra a una especie de maga que sostiene un colgante en forma de corazón. Su estética oscura y gótica me gusta mucho y, aunque la he utilizado principalmente durante mis clases de inglés, ahora la he rescatado para poder recoger detalles de futuros relatos oscuros.


7) Cuaderno postal




Otra libreta que utilizo mucho durante mis viajes, aunque más bien a modo de diario. Me la regaló una amiga y es una de las que más me gustan, a pesar de que tengo su uso un tanto restringido (más que nada porque viajo muy poco). Es cuadrada, muy gruesa y tiene un diseño muy parecido a los cuadernos vintage. Las hojas están rayadas y ofrecen unos espacios dedicados a la fecha, lo que indica que puede usarse perfectamente como diario de viaje. Además, tiene un lazo de color crema como marcapáginas que, por fortuna, se ha librado de mi torpeza y está íntegro.


8) Cuaderno Kimmidoll




Otro cuaderno que compré en Santiago de Compostela con la intención de utilizarlo de diario personal, aunque al final su uso ha acabado siendo muy distinto. En este cuaderno he escrito algunas recetas de cocina que mi señora madre se ha empeñado en meter en mi dura cabezota, aunque confieso que no llegan a las once páginas (serán solo tres o cuatro recetas), lo que demuestra que cocinar no es lo mío. Es muy, muy bonito. Igual que el cuaderno antiguo, cuenta con una solapa imantada para cerrar bien el cuaderno y mantenerlo protegido. Sus páginas son de color azul claro y tiene un separador de lazo con un colgante metálico y pesado con el emblema de Kimmidoll. Y, por si os lo estáis preguntando, la Kimmidoll que está en la portada se llama Norika y es la que representa la belleza.


9) Cuadernos Gorjuss



¡Oh, mis pequeñas preciosidades! Dos de mis libretas favoritas, juntas para la foto. La primera es una libreta en cuya portada hay una niña vestida con un abrigo azul que porta un enorme reloj de bolsillo, estilo que recuerda al de Alicia en el País de las Maravillas. Además, es significativo que su título sea The White Rabbit, lo que confirma la referencia carrolliana. El otro tiene en la portada a la misma niña, solo que llevando un vestido de color lavanda, unas orejeras y sosteniendo una estrella blanca. Su título es All these words, y me pareció perfecto para dedicarlo a algo relacionado con la escritura. Cualquiera de las dos es preciosa, no me siento capaz de elegir una favorita. La colección Gorjuss me gusta muchísimo, y si no fuera tan cara tendría muchos más productos de esa casa. Pero la economía no perdona, así que me tengo que conformar con cosas que mi bolsillo se puede permitir. Los dos cuadernos tienen las páginas coloreadas con sus colores predominantes y tienen dibujitos en las esquinas de las páginas. Tienen marcapáginas de lazo y, como colofón, un sobre en la parte de atrás para meter notas o pegatinas.


10) Pequeñas libretitas




Y llegamos al final de la colección con estas dos piezas, tan diferentes entre sí como el uso que han recibido. La primera es una libretita de Rapunzel, muy pequeña (cabe en la palma de la mano), coloreada en tonos pastel realmente encantadores. En su interior, las páginas muestran dibujos de la princesa en diferentes poses. Aunque podría utilizarse como un bloc de notas, lo cierto es que es tan bonita que no me atrevo a usarla para no desperdiciar las hojas ni mancharla de tinta. En cambio, la libreta de Kimmidoll sí que la he utilizado. Es un bloc pensado para escribir en sentido vertical, como las notas que toma un camarero. Tiene las hojas rayadas, con dibujos de Kimmidoll y, además, viene con su propio bolígrafo, de color rosa claro. La utilizo sobre todo para hacer listas de cosas que me interesan o para apuntar nombres de personajes que me gustaría utilizar en el futuro.


¡Y hasta aquí hemos llegado! Espero que os haya gustado mi colección de libretas. ¿Cuáles os han gustado más? Si tenéis ganas de comentar, sabéis que podéis hacerlo más abajo, en la caja de comentarios. ¡Nos vemos muy pronto!