martes, 14 de marzo de 2017

Comportamientos del anime que todos hemos hecho alguna vez


¡Hola a todos!

Ya tocaba otra entradita sobre Japón, ¿no? Después del subidón que me he pegado viendo Ataque a los Titanes (sí, ya sé que he empezado un poco tarde a verla), he notado como mi hype por Japón y por el mundo del anime ha aumentado considerablemente. Por eso, mientras espero a que empiece la segunda temporada de la que por ahora está siendo mi serie favorita, he decidido dedicarle una entrada a algo que he notado que nos pasa a todos los otakus, que es imitar comportamientos que hemos visto en el anime.

Seamos sinceros: A todos nos gusta copiar las cosas que nos gustan. Cuando una serie o una película se hacen muy famosas, tienden a crear tendencia. No es raro que muchas mujeres adoptaran el look de Audrie Hepburn en Desayuno con Diamantes, por considerarlo el colmo de la elegancia, ni que en los años 70 se pusiera de moda la chaqueta de lana de Starsky, de la famosa serie Starsky y Hutch. Por eso, no nos debe extrañar que los otaku, esa raza de fanáticos al manga y al anime que antes vivía en los sótanos de sus casas pero que ahora ha decidido salir a la luz, copien y asimilen ciertos comportamientos que han visto en sus animes favoritos. Yo me puedo incluir entre ellos, pues mientras buscaba información para hacer la entrada, me he dado cuenta de que he acabado imitando algunas cosas hasta el punto de que ya no me doy ni cuenta.

Seguid leyendo y comprobad si vosotros también tenéis alguno de estos síntomas, ^^*



Ajustarse las gafas con el dedo medio




Esta es una de las características más populares entre los otaku, entre los que me incluyo tanto por ser una gran fan del anime como una gafotas total y reincidente. Los personajes de anime, como todo buen cuatro ojos, adolecen del problema que tenemos todos los que llevamos gafas: se les resbalan cada cinco segundos por el puente de la nariz. Pero en vez de volver a colocar las gafas en su sitio cogiendo las gafas por la montura del cristal, lo que suelen hacer es subírselas con el dedo. ¡Y no con cualquier dedo, sino con el dedo medio! Para los occidentales, hacer este gesto puede inducir a error, ya que levantar el dedo medio es un gesto que se utiliza para insultar a alguien, pero en Japón no tiene esa connotación negativa. De ahí que veamos a muchos personajes de manga o anime utilizar ese dedo para señalar algo o para hacer algo tan natural como subirse las gafas.

Sin embargo, por las razones que he explicado, un occidental influenciado por el anime no puede andar subiéndose las gafas con el dedo medio, pues le podría caer un guantazo en menos que se reajusta una dioptría. Por fortuna, los creadores de anime han pensado en todo, ya que algunos personajes animados tienen por costumbre colocarse las gafas con los dedos índice y medio juntos, en un movimiento muy elegante que queda que te cagas cuando además el personaje está tramando algo maligno. Así que ahora no tenéis excusa alguna para no imitar este comportamiento en vuestra vida diaria. ¡Yo lo hago sin darme cuenta, ^^*!



Peluquería extreme




Una de las cosas maravillosas que tiene el anime es que a los otakus nos ha abierto las puertas a un nuevo mundo plagado de infinitas posibilidades, sobre todo en lo que se refiere al pelo. Las chicas anime (y también algunos chicos, claro) no se conforman con ir al instituto o de aventuras llevando el pelo corto o recogido en una coleta. No, eso sería demasiado fácil. Por eso, nos deleitan con un amplio catálogo visual de cortes de pelo a cuál más extravagante, peinados que desafían la gravedad y tintes de colores que no desagradarían a Lady Gaga. Además, una de las cosas buenas que tiene esto es que, a medida que veáis más anime, os volveréis más tolerantes con respecto al color del pelo y a los infinitos peinados que se pueden hacer con vuestra melenaza.



Acariciar la cabeza de las personas bajitas




No sé si este comportamiento es propio de la gente que ha visto mucho anime o del ser humano en general, que tiende a ser un poco cabroncete con sus semejantes, pero a mí ya me ha tocado verlo y, en ocasiones, “sufrirlo”. Todo otaku adicto al anime que se precie ha hecho eso de acariciarle la cabeza o revolverle el pelo a la persona bajita más cercana que haya. No sé qué les pasa a las personas altas, pero parece que en su ADN hay un gen que les impulsa a acariciar la cabeza de los que no les llegan a la altura de los hombros, quizá por protección o porque les hace gracia. El caso es que si además de alto eres adicto al anime, pues la pulsión de acariciar cabezas de bajitos se multiplica por diez, y es más que probable que te pases todo el día tocándole la moral a los que son más bajos que tú. Pero bueno, también tiene un componente tierno, y es que en el anime, los personajes más altos les revuelven el pelo a los más bajos como una forma de mostrar un sentimiento de protección y de cariño hacia esa persona.



Vocabulario japonés




¿Quién ha dicho que no se aprende nada viendo dibujos animados? Si a los niños se les ponen dibujos es porque se puede aprender mucho viéndolos, y el anime no iba a ser menos. Si los dibujos pueden enseñarnos cosas tan importantes como el valor de la amistad y lo importante que es no perder nunca la esperanza, ¿por qué no iban a potenciar el uso de nuevos idiomas? Gracias al anime, muchos hemos empezado a utilizar palabras japonesas en nuestro vocabulario cotidiano. Así, algo tan fácil como preguntar “¿Qué?”, lo hemos transformado en Nani?. Decimos kokoro o sugoi en vez de “corazón” y “maravilloso”. Y en vez de preguntarle a alguien si está bien, le decimos Daijoubu desu ka?

Vale, puede que intercalar palabras o expresiones japonesas en nuestro idioma sea una ida de olla de las gordas, pero es que no se puede evitar. Suena tan bien y es tan lindo… Es tan kawaii, ^3^



Ducharse en plan trágico




La influencia del anime es tan grande que ha calado hondo a muchos otakus, induciéndoles a adquirir comportamientos que hasta entonces no habían tenido pero que, de repente, los han asimilado hasta tal punto que se les hace imposible volver a las costumbres que tenían antes. Comer con palillos, hacer reverencias para pedir perdón o inclinar la cabeza hacia un lado cuando no entendemos algo son solo unos ejemplos de cómo podemos adaptar los rasgos de una cultura foránea a nuestro comportamiento habitual. Pero es que para los amantes del anime esto puede elevarse a la décima potencia, ya que nuestra capacidad de absorción es tal que hasta llegamos a imitar a los japoneses cuando se duchan.

A ver, hay que matizar un par de cosas. Seguramente muchos ya sabréis que los japoneses son más de bañera que de ducha, y que es más común verles en los baños públicos que dándose una ducha en su casa. Pero si habéis visto anime, sobre todo anime en el que los protagonistas son bastante dramáticos, veréis que tienen una forma muy particular de ducharse, que consiste en apoyar la mano en la pared y agachar la cabeza mientras deja que el chorro de agua le caiga sobre la nuca. Yo no sé qué les pasa a los protagonistas trágicos de los anime para ducharse así, pero la verdad es que les da un toque bastante atractivo y, además, su comportamiento es muy imitable. Por eso yo, en los momentos de máxima reflexión sobre mi vida, me ducho en plan trágico para darle mayor trascendencia al asunto, ^^*



Fantasías yaoi




Seamos francos: todos hemos visto hentai alguna vez en nuestra vida. Y no, no os hagáis los inocentes mirando hacia otro lado, sonrojándoos y preguntando qué es el hentai, porque lo sabéis de sobra, pillines. Además, no tengo nada en contra del hentai; si existe la animación pornográfica es porque a la gente le gusta (además, hay hentai bastante bueno por la red, con argumento y todo), así que no seré yo quien venga aquí a censuraros. El caso es que el hentai, como todo en esta vida, se divide en varios subtipos destinados a contentar al amplio público que lo consume, que tiene sus preferencias. Está el ecchi (es erótico, no llega a ser pornográfico), el yaoi (relación homosexual entre hombres), el yuri (lo mismo pero entre mujeres), el furry (personajes con rasgos animales), el futanari (personajes hermafroditas) o el sexo con tentáculos, entre muchos otros. Sin embargo, quisiera detenerme un poco en el yaoi, porque es el que más me gusta y el que más me influye en cierto comportamiento que tengo desde que he empezado a verlo.

Veréis, queridos lectores. Pasa algo muy curioso  con las otakus que se han cansado de Candy Candy y han decidido empezar a visionar contenido más adulto, y es que el género yaoi es algo que, una vez visto, perturba para siempre a la muchacha y ésta no vuelve a ser la misma. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que la chica en cuestión, maravillada por ese precioso acto que es la cópula entre dos tíos buenos de dibujos animados, empezará a shipear homosexualmente a todos los chicos de su entorno, ya sean reales o ficticios. No es que haga uso de sus habilidades de casamentera para forzarles a unirse, pero sí que se dedicará a fantasear con una posible relación homosexual entre ellos. Esto le pasará no solo con los personajes de otros anime, sino también con personajes de novelas que no tienen nada que ver con el anime. Como habréis empezado a sospechar, yo me incluyo en este punto y me encanta admitirlo (Pietro y Giuliano, algún día caeréis el uno en los brazos del otro, ^3^).



Rascarse la nuca




¿Recordáis lo que os decía antes sobre esas características que parece que todo japonés parece tener? Si antes hablábamos de subirse las gafas con el dedo medio o el hecho de revolverle el pelo a las personas de menor estatura que nosotros, pues ahora toca hablar del gesto que hacen los japoneses cuando se sienten incómodos, que es rascarse la nuca a la vez que se sonrojan. Todos, absolutamente todos los personajes de anime, se rascan la parte de atrás del cuello cuando alguien les dedica un halago y éstos se sienten un poco avergonzados. Es matemático. No hay personaje que no haga este dichoso gesto en esa situación.

Y, como buenos otakus, nuestro deber es imitar dicho comportamiento, ^^*. Reconozco que este no es un comportamiento que yo suela imitar, ya que hasta en el anime son los chicos los que más hacen este gesto de rascarse la nuca. Las chicas son más de sonrojarse y hundir un poquito la cabeza entre los hombros, y esto sí que me sale. Estoy tan acostumbrada a verlo en el anime que ya me sale natural.



El último pupitre




Los animes cuyas historias están ambientadas en un instituto son incontables. Estoy convencida de que todos vosotros habéis tenido que ver como mínimo tres animes cuya historia transcurriera en un instituto. Pasa algo muy curioso con los estudiantes de instituto japoneses (siempre hablando de anime claro). ¿Nunca os habéis dado cuenta de que el protagonista suele sentarse al final de la clase? No sé por qué, pero es casi de manual que el personaje principal de la historia se siente lo más lejos posible del profesor. Rizando el rizo, veremos que el protagonista siempre está situado en un asiento pegado a la ventana de la clase, para que pueda mirar con melancolía al patio del instituto.

Fieles a nuestro estilo de vida, es el deber de todo otaku sentarse en el último pupitre de la clase para emular a sus héroes anime favoritos. Da igual que no veáis el encerado y que no oigáis nada de lo que dicen los profesores; tenéis que sentaros al final y punto. Si os han colocado por orden de lista, siempre podéis pedirle a un compañero que os cambie el sitio, u os entrará tal ansiedad que empezarán a sudaros las manos.



Comida japonesa




Este aspecto la verdad es que no tiene misterio alguno. Cuando nos abrimos a una cultura diferente a la nuestra, todo lo que ahí nos espera llama nuestra atención: el lenguaje, la música, la moda, la idiosincrasia… Tenemos ganas de aprenderlo todo, de llenarnos de todo lo que esa nueva comunidad tiene que ofrecernos, y la gastronomía no es la excepción. Por eso, es muy normal que después de ver tanto anime, sintamos la necesidad imperiosa de reproducir en nuestra alimentación diaria las comidas que consumen nuestros personajes favoritos. Y no hablo solo del famoso sushi, sino de todo un abanico de opciones culinarias como el ramen, el okonomiyaki, el takoyaki o las bolitas de arroz u onigiri.

A día de hoy es relativamente sencillo disfrutar de alguna de estas comidas japonesas. En los supermercados se pueden encontrar ingredientes especiales para preparar estos alimentos, aunque también podemos tirar de los que tenemos en nuestra casa para adaptarlos a nuestra comida. Pero cuando yo empecé a viciarme al anime era imposible encontrar esta comida a menos que hubiera una tienda especializada en tu barrio… y no era el caso ^^U



No puedes volver a comer helados o piruletas nunca más




¿Es necesario que explique por qué? ¬¬U


¡Y hasta aquí por hoy! Espero que os haya gustado!

3 comentarios:

  1. Yo estaba leyendo toda feliz el artículo hasta que de repente me doy cuenta de que ME HAS TROLLEADO XDD

    No soy gran fan del anime, pero hay algunas series que sí me gustan. De todos los puntos que comentas, con el que más coincido es con el de la comida (¡me encaaanta la comida japonesa, incluso he hecho mis pinitos a la hora de prepararla en casa!), y hasta cierto punto con el del idioma también, lo cual me ha dado alguna que otra ocasión de lucirme en público (como cuando digo "itadakimasu" es los restaurantes japos antes de comer, o aquella vez que vi a una parejita japonesa en Fallas con la chica asustada por los petardos, y tras tranquilizarla en inglés, les solté un "dozo yoroshiku onegai shimasu" que los dejó flipando; aún recuerdo la cara de maravilla y sorpresa).

    Ejem, y respecto al punto que me atañe personalmente, bravo por la imagen elegida (Kira/L OTP FTW!!), pero respeto al ÚLTIMO punto... ¡ni en tus sueños más húmedos!
    Bueno, tal vez puede que ahí sí. ¡Pero fuera de ahí ni de coña! XDD

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    1. Caray, pues voy a aprenderme esa frase por si tengo que soltarla en el futuro. He estado pensando seriamente en tomarme unas clases de japonés a través del móvil (hay apps bastante buenas para aprender los alfabetos y los kanjis), porque la verdad es que me gusta mucho todo lo relacionado con Japón (o casi todo, tampoco hay que pasarse).

      Y sí, tenía que poner a Light y a L para redimir a todos los que en su día hemos shipeado (y shipeamos) a esta pareja. Aunque también hay otras parejas que en el canon no tienen relación amorosa pero los fans los juntan de todas formas porque da mucho morbo y porque, para qué nos vamos a engañar, van pidiendo guerra a gritos, XD.

      Bueno, comprendo que no quieras ceder a mis súplicas sobre juntar a Pietro y a Giuliano. Pero a Joan y a Lucas los podemos juntar, ¿verdad? *^^*

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    2. P'a qué te voy a contestar, cuando pueden hacerlo los propios personajes. Joan, Lucas, ¿qué opináis de la propuesta?

      Joan: Supongo que será una broma, señorita. Aunque me resulta de pésimo gusto. Por cierto, no recuerdo que nos hayan presentado, ¿a santo de qué se toma usted esas confianzas?

      Lucas: ¿Yo? ¿Yo maricón? ¿¿Y con éste?? ¡Pero tía, qué me estás contando! Ven para aquí, que te voy a enseñar lo machote que soy. Eso sí, al estilo de los magos... ya sabes, te echo unos polvos y desaparezco, jajaja.

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