viernes, 29 de enero de 2021

"Los Bridgerton" o "Cuando Disney y Anatomía de Grey se comieron a Jane Austen"


¡Hola a todos!

Yo no sé cómo lo hago, pero siempre acabo cayendo en donde no debo.

No os asustéis, que no he hecho nada malo ni reprochable (creo). Me refiero a mis constantes caídas en lo mainstream, lo que está de moda en este momento, que es todavía más sangrante si me conocéis un poco y sabéis que huyo de las modas como de la peste. Pero bueno, supongo que todos pecamos alguna que otra vez, y en esta ocasión me ha tocado a mí. Y con una de las series que, aunque ya me la veía venir desde lejos, realmente me picaba la curiosidad.

Aviso a navegantes: A partir de aquí voy a hacer unos cuantos SPOILERS. Así que, si no queréis enteraros de ciertas cosas de la trama, mejor que no sigáis leyendo. Si no os importa, adelante.



No es ningún misterio que la censura, de una manera u otra, siempre ha estado presente en nuestras vidas. Desde el albor de los tiempos se ha tratado de pasar por el tamiz de lo políticamente correcto toda novedad que salía a la luz, ya fuese la literatura, la música, la ropa e incluso la forma de hablar. Durante muchos años, la Iglesia aportó su grano de arena modificando la palabra escrita para adaptarla a sus dogmas o prohibiendo a sus fieles ver películas como La última tentación de Cristo, El Código Da Vinci o la controvertida El Crimen del Padre Amaro por considerarlas poco apropiadas para la fe.

Fueron necesarios muchos años de idas y venidas en la Historia para darnos cuenta a día de hoy de lo mucho que hemos avanzado en pensamiento y tolerancia, pero es indudable que el mundo moderno todavía conserva la intención de censurar y prohibir anuncios, series y películas que podrían ofender a los integrantes de lo que se considera una “minoría desfavorecida”. No hace mucho fuimos testigos de la cancelación de la obra maestra Lo que el Viento se Llevó y de algunas películas de Shirley Temple, pero es que ni siquiera los más pequeños se han visto a salvo de la censura, pues se han modificado las restricciones de edad para películas animadas como Peter Pan, Dumbo y Los Aristogatos por contener mensajes racistas considerados poco apropiados para las mentes infantiles modernas. Se prohíbe mostrar esclavitud, se prohíbe mostrar estereotipos raciales que se tenían en otras épocas, se prohíbe mostrar a hombres parodiando el travestismo y se prohíbe mostrar a una mujer que no sea fuerte, rebelde y empoderada.

La nueva serie de Netflix, titulada Bridgerton, no debería tener este problema, pues adolece del mismo mal que aqueja a otras producciones tocadas por la dictadura woke.


La reina de Inglaterra. ¿Quién dijo realismo?

La reina de Inglaterra. ¿Quién dijo realismo?


La historia está ambientada en un lugar y un período histórico muy concretos: la Inglaterra de 1813, en plena época de la Regencia. Este período es uno de los más conocidos y adaptados tanto al cine como a la literatura debido quizá al esplendor de las distintas modas, los vaivenes de la política y una brillante cultura que ha llegado incluso a nuestros días. Fue durante la Regencia cuando el rey Jorge III, posiblemente aquejado de porfiria, tuvo que ser apartado del gobierno a causa de las múltiples locuras que cometía y que causaban estupor entre sus allegados. Su hijo Jorge, Príncipe de Gales, asumió desde entonces la regencia.

La época de Regencia siempre ha sido vista como una era frívola, llena de vanidad. Los pilares que definían a una persona eran principalmente tres: la virtud, el estatus y el matrimonio. Tres elementos que podían influir en el buen nombre de una familia y en su reputación de cara a la sociedad. Las diferencias sociales estaban muy marcadas, y no sorprende, por tanto, saber que la esclavitud no solo estaba bien vista, sino que era algo completamente normal (la ley de abolición de la esclavitud se aprobaría en Inglaterra en el año 1833). Esta época es en la que se encuadra la historia de Bridgerton, basada en la famosa saga literaria escrita por Julia Quinn.

Sin embargo, ya hemos dicho que de la adaptación televisiva se encarga Netflix, y esto significa que la exactitud histórica va a quedar en un segundo plano y se le va a dar primacía a la agenda política. Si lo que buscáis es una obra de ficción que respete el marco histórico en el que se desarrolla, como sucede con las películas basadas en novelas de Jane Austen, me temo que aquí no la vais a encontrar. El mundo de los Bridgerton es una realidad alternativa donde el rey se ha casado con una mujer de raza negra, y este matrimonio interracial hizo posible la eliminación de todo atisbo de racismo que pudiera haber en la alta sociedad blanca británica. ¿Tiene esto algo de malo? Yo diría que no, puesto que es más que evidente que se trata de una obra ficticia. Ahora, ¿es realista? Pues tampoco, por mucho que Netflix se empeñe en hacer ver que sí. El mensaje progresista y antirracial te lo gritan tan fuerte a la cara que parece casi como si quisieran borrar la realidad que una vez fue y que tanto molesta. Pero cuando se quiere eliminar la Historia también se elimina la enorme lección que la Humanidad aprendió del pasado.

Al final todo se reduce a una cuestión de estudios de audiencia y de mercado. La audiencia de Netflix es mayoritariamente blanca, cosa que la plataforma sabe a la perfección, y es por eso que se esfuerza en representar relaciones amorosas interraciales, aunque sea metidas a rosca. También sabe que los Bridgerton va dirigida a las mujeres, y a día de hoy no se puede mostrar a una joven hermosa de raza negra como premio de un hombre blanco heterosexual; por eso las relaciones que más triunfan en pantalla son las de una mujer blanca y un hombre negro, porque el hombre blanco está visto como opresor y hay que eliminarlo de la ecuación a como dé lugar. Digo más: al hombre negro se le representa guapo, musculoso y sexualmente atractivo, mientras que el hombre blanco suele ser feo, gordo y estúpido (en el caso de que sea guapo, seguramente tendrá alguna característica negativa, como que es maltratador o mujeriego). ¿Y no se supone que esto refuerza el machismo? Al fin y al cabo, se trata de una mujer que sirve como trofeo para un hombre triunfador. No, pues la raza anula ese supuesto. Así es como funciona la cosa: Cuando les interesa, refuerzan prejuicios; si va contra su filosofía, se apresuran a denunciarlo.



La cara que ponen todas cuando el Duque se baja los
pantalones y dice: 'Esto va dentro'


Lo cierto es que a Netflix le importa poco la veracidad histórica, y buena prueba de ello la tenemos ya en el vestuario diseñado para la serie. Los corsés que utilizan las mujeres son rígidos y de fuertes ballenas, cuando en la época se usaban de algodón y sin varillas. Los colores son demasiado estridentes en una época en la que, aunque ya se empezaban a usar los exóticos tintes venidos de América, imperaban los colores claros o apagados. No hay intención de mostrar la realidad, sino de elaborar un bonito marco para la realidad alternativa que van a adaptar. Es inevitable compararla con la magistral Downton Abbey, que destacó tanto por su precisión histórica como por los ingeniosos diálogos entre los personajes; los Bridgerton parece más una versión azucarada de las novelas de Jane Austen, en donde solo hay romance, cotilleo, bailes y canciones de música pop.

Pero, ¿de qué va Bridgerton? Pues todo empieza con Julie Andrews, quien interpreta la voz en off de la misteriosa Lady Whistledown, pseudónimo tras el que se oculta una dama de alta alcurnia que se dedica a poner por escrito todos los cotilleos de la aristocracia londinense en un folletín titulado Revista de Sociedad. A continuación, pasamos a conocer a las dos familias más importantes de la historia. Por un lado están los Featherington, una familia de nuevos ricos cuyas tres hijas, nada agraciadas, ya están en edad de ser presentadas en sociedad o, lo que es lo mismo, listas para entrar a formar parte del mercado matrimonial. Por el otro lado tenemos a los Bridgerton, familia de abolengo compuesta por la madre y ocho hijos de gran belleza y presencia física. Sin embargo, la atención del espectador se pone ya de inmediato en Daphne, una joven de veinte años mojigata y apegada a los convencionalismos, pues su única meta en la vida, para lo que se ha estado preparando desde que era pequeña, es casarse y tener muchos hijos. Es una paloma blanca, pura y virginal, tan casta que ni siquiera sabe cómo se hacen los niños, a pesar de que tiene tres hermanos mayores con los que comparte todo tipo de confidencias y sabe de sus correrías. De todas las debutantes presentadas a la reina en el inicio de la temporada, Daphne es la única que recibe la bendición de la soberana, lo que le debería granjear la atención de multitud de pretendientes.

Pero ocurre que Anthony, hermano mayor de Daphne y cabeza de familia tras la muerte de su padre, es tan protector con su hermana que espanta a todos los posibles pretendientes. Lady Whistledown se hace eco de la pérdida de interés que genera Daphne y todos pasan a cortejar a Marina Thompson, una prima lejana de los Featherington, que se convierte en la sensación del momento. Daphne ve peligrar sus planes de hacer una buena boda, aunque todavía tiene el interés de Lord Berbrooke, al que se encargan de presentarnos como blanco, desagradable y baboso. Y a pesar de que ha sido educada para este momento y lo único que desea es casarse porque eso es lo que le va a dar valor ante la sociedad, Daphne se permite el lujo de rechazarlo. Cierto que Lord Berbrooke no es el mejor partido de todos los que se le presentaron, pero se supone que eso a Daphne le es indiferente. Desde el principio, ella misma afirma que lo único que importa es casarse, y tampoco es que ya tuviera algún pretendiente o un chico al que le hubiera echado el ojo; en teoría debería darle igual quién es su pretendiente siempre y cuando sea de buena familia y la haga señora de su casa (cómo olvidar aquella escena de Orgullo y Prejuicio en la que Charlotte Lucas aceptaba la proposición del señor Collins a pesar de no amarlo, pues sabía que a sus veintisiete años no tendría más ofertas de matrimonio y no quería quedarse para vestir santos). Así que ya se empieza rompiendo la primera regla de personalidad del personaje, pues casi de repente nos dicen que en el fondo Daphne se quiere casar por amor.

Pero la regla se rompe por una “buena” razón, y esa razón no es otra que Simon Basset, a la sazón Duque de Hastings, un hombre de atractivo arrebatador, dueño de una gran fortuna y soltero empedernido. Daphne hace un pacto con el Duque por el cual ambos fingirán que hay algo entre ellos. ¿Motivos para hacerlo? Debido al excesivo desvelo de su hermano mayor, Daphne cree que sus antiguos pretendientes ya no la consideran deseable, pero si vieran cómo un hombre de la categoría del Duque se muestra atraído por ella, eso volvería a despertar su interés y tratarían de cortejarla de nuevo. A cambio, Simon conseguiría por fin que las madres de la alta sociedad dejaran de presentarle a sus hijas para que elija a una con la que casarse. El pacto terminaría en cuanto Daphne encontrara un pretendiente de su agrado, momento en el que el Duque se retiraría y se marcharía a otra parte sin ver peligrar su vida de soltero.

Vayamos por partes. Primero, este tipo de planes tan absurdos no funcionan y no han funcionado jamás, por lo que es obvio que tarde o temprano estos dos están destinados a enamorarse y caer rendidos en los brazos del otro. Segundo, ¿me estáis diciendo que ni la alta alcurnia de Daphne, ni su virtud, ni el hecho de que cuente con la bendición de la propia reina le dan valor alguno como mujer? ¿Lo que le da valor es que un hombre se fije en ella? ¿Y de verdad esperáis que me crea que ninguna otra mujer se fijará en el Duque solo porque él parece interesado por Daphne? Seamos un poquito serios; las tonterías tienen un límite.



Tranquilos, no os pasa nada en los ojos.
Es que los vestidos tienen ese color.


Contra todo pronóstico ¬¬U, Daphne y Simon se enamoran y son descubiertos por Anthony en pleno arrebato de pasión y, como es lógico, Anthony le exige a Simon que se case con Daphne para proteger su honra o se las verá con él en un duelo al amanecer. ¿Y qué creéis que responde Simon? Pues que prefiere el duelo. En serio, ¿prefieres morir de un disparo antes que casarte? Joder, hay cuchilladas que duelen menos que ese desplante. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, pues a Daphne ya la vuelven a cortejar todos sus pretendientes, entre los que se cuenta el Príncipe de Prusia, sobrino de la reina Carlota, que parece el príncipe de Beckelar y que es el mejor partido que una jovencita podría desear. Seguro que elegirá con sabiduría y… ah, no, que insiste en casarse con Simon a pesar de que él no quiere. Vale, vale…

Pues nada, que la boda se lleva a cabo y estos dos empiezan su vida matrimonial mediante devastadoras y excesivamente largas sesiones de sexo apasionado en cualquier momento y lugar. Con un detalle importante, y es que Simon siempre procura eyacular fuera de Daphne. ¿Por qué hace esto? Pues porque, por motivos personales referentes a su padre, se niega a tener descendencia. Pero claro, esto Daphne no lo sabe: ella solo cree que Simon “no puede” tener hijos. Y como es tan ingenua, no sabe por qué Simon eyacula fuera de su cuerpo. Es entonces cuando aquí se produce ese “sutil” cambio entre la novela y la serie, y es que en el libro Daphne comete una violación sexual, solo que debidamente romantizada para que no nos escandalicemos.

Resulta que, a raíz de los traumas de su infancia, Simon está decidido a no tener hijos. No quería casarse por ese mismo motivo pero, al no quedarle más remedio que hacerlo, decidió que no dejaría embarazada a su esposa si podía evitarlo. En otras palabras, que se aprovechó de la ignorancia de Daphne y decidió negarle su gran deseo, que era la maternidad. Pero tranquilos, que el escaso afecto que sentís por Daphne va a desaparecer ahora mismo. A pesar de su inocencia, Daphne acaba por descubrir la triquiñuela de Simon y, como es lógico, se enfada con su marido y ambos tienen una fuerte discusión que termina cuando Simon, furioso, se va de casa y pilla una borrachera de aúpa. A su regreso, duermen juntos sin hacer nada, pero de madrugada Daphne le despierta, lo monta como a un potro y empiezan a tener sexo. Simon se presta de buena gana hasta que se da cuenta de que está a punto de tener un orgasmo, y en la posición en la que está, sumado a que tiene las capacidades mermadas por su borrachera, no puede hacer nada para apartar a Daphne, que tiene el control de la situación. Literalmente, Simon le suplica que pare, que no quiere seguir; pero Daphne sigue y le obliga a eyacular dentro de ella. Simon no le había dado su consentimiento pero ella le ignoró e hizo lo que le dictaba su santa voluntad, a pesar de saber los motivos por los que Simon no quería tener hijos y de que le dijo "no" repetidas veces. Esto es violación y, si os parece que no, probad a cambiar los roles y luego me contáis.

Y esto, por alguna razón que no me acabo de explicar, no lo han puesto en la serie. Supongo que se habrán amparado en el buen gusto o algo así, ya que poner una violación (y además llevada a cabo por una mujer) podría causar desagrado entre el público. En la serie la disfrazan convenientemente haciendo como que es un arrebato de pasión, y Simon ni siquiera llega a negarse del todo. ¿No es maravilloso? Luego discuten y esas cosas, pero no hay consecuencias por la violación; de hecho, ni se menciona que es una violación ni se le da mayor importancia, y todos acaban felices y contentos. Ah, qué bonita historia de amor.

Lo cierto es que no debería haberme pillado por sorpresa. Bridgerton nunca fue una buena historia, ni siquiera una historia interesante salvo en algunos puntos, sino que se trata de un decorado. Una serie de paisajes bonitos, emplazamientos lujosos, bailes interminables y un desfile de modelitos de alta costura y peinados extravagantes. Se han centrado tanto en la apariencia que se han olvidado de darle algo de sustancia que la haga interesante. La historia solo gira alrededor de personajes frívolos, un poco al estilo de Anatomía de GreyGossip Girl, sus enredos amorosos y sus planes de matrimonio. Pero, en fin, la novela también tenía el mismo estilo, así que supongo que a los amantes de este género les encantará.

A mí, desde luego, no.


lunes, 11 de enero de 2021

La Truñoteca here we go: 3 Metros sobre el Cielo

 

Caramba, carambita, carambola. ¿Yo analizando una película de hace diez años? ¿Pero a quién se le ocurriría un despropósito como este? Pues a mí, por supuesto, porque así soy yo: viejuna hasta para hablar de películas de moda. Lo cierto es que, hablando con propiedad, debería haber desbarrado sobre esta película hace mucho tiempo, y si no lo he hecho ha sido principalmente porque quería olvidar que tanto la película como su novela existen. Pero no se puede huir para siempre de algo que te persigue y, me guste o no, tengo que reconocer que esta película marcó un antes y un después en toda una generación de adolescentes tardíos.

Basada en la novela homónima de Federico Moccia, 3 metros sobre el cielo se estrenó en el año 2010 y casi de inmediato se convirtió en un éxito de taquilla. Gran parte de su éxito vino gracias a la participación protagónica de Mario Casas, el actor guaperas del momento, que fue el responsable de millones de suspiros por parte de chicas que empezaban a dejar atrás su adolescencia pero conservando cierto remanente que les hacía babear por los chicos malos que Casas solía representar. Recuerdo que, por aquel entonces, vivía con una compañera de piso que estaba absolutamente loca por Mario Casas y, cuando fue a ver la película al cine, volvió suspirando y proclamando que sería maravilloso tener un novio como el protagonista.

Y ya me conocéis: soy incapaz de resistirme a un bodrio. Aunque lo pase mal viéndolo o leyéndolo, luego soy más feliz criticándolo y quedándome a gusto. Y esto es exactamente lo que va a pasar aquí. Voy a destripar absolutamente toda la película, de cabo a rabo, sin dejarme nada. SPOILERS por doquier, hasta en la sopa, aunque no se puede hablar de spoilers en una película que tiene ya diez años. Si queréis verme en mi salsa, seguid leyendo. Os voy a hacer el favor de vuestra vida, ya que después de leer esta crítica, no os quedarán ganas de ver el truño que es 3MSC, con lo cual os evitaré una embolia cerebral. ¡Vamos allá!



La película empieza in media res, por así decirlo, con un chaval en una sala de juicios donde se está celebrando una vista en la que él es el acusado. Hugo, nuestro protagonista, es hallado culpable de agresión y se enfrenta a una pena de cárcel, cosa que se evita gracias a que su padre y su hermano pagan la fianza. A pesar de que en sus flashbacks y momentos remember podemos ver que el chaval ha sido bastante violento con la víctima, un hombre al que ha machacado a puñetazos hasta dejarlo casi muerto, sus monólogos internos lo quieren mostrar como un chico que en el fondo es profundo y reflexivo, cosa que no cuadra por ninguna parte porque también te lo quieren vender como todo un malote. Sí, ya sabéis, el típico macho alfa de mirada al frente, rostro mal encarado, chupa de cuero y que va a todas partes en moto. Vamos, el chico por el que todas las chicas suspiramos (puaj).

Pasamos entonces a su polo opuesto. Mientras nos cuentan la historia de Hugo (H para los amigos, porque llamarse Hugo no es de chicos guays), van pasando imágenes de Babi, una niña bien de rostro angelical, pelo precioso, muy mona y responsable. En su camino en coche al colegio privado de chicas donde estudia (es obvio: es una niña buena y todo el mundo sabe que las niñas buenas no se mezclan con chicos en el instituto) tiene lugar su primer encuentro con H, que la saluda llamándola "fea". Ella le mira, por supuesto, pero no le responde. Y luego H va, se acerca al coche y la agarra de la mano, en un acto más parecido al acoso que a un intento de cortejo. Por si alguien se lo está preguntando, ni su padre ni su hermana, que iban en el coche, no ven ni hacen nada.

A pesar de que Babi es una buena chica, eso no le impide cometer pequeñas infracciones que podrían perjudicarla en el futuro, como chivarle las respuestas de un examen oral a su amiga Katina usando el móvil. La profesora, que nos la pintan como una amargada que odia a sus alumnas, las descubre y les echa la bronca, pero la cosa se queda ahí por el momento; ya tendremos tiempo de volver a ver a esta profesora. Ahora importa más saber cómo es esta tal Katina, mejor amiga de la protagonista, y uno de los personajes más insufribles de toda la película. Supuestamente es el contrapunto de Babi, en el sentido de que parece más alocada y rebelde que su amiga, pero pronto descubriremos que es una tonta con la cabeza llena de serrín.

A continuación pasamos a una nueva escena donde vemos a H en una fiesta de moteros a la que solo van los chicos y chicas más guays, que son los poligoneros. H, por supuesto, es el rey de los guays, al que todo el mundo le lame las suelas de las botas de cuero en cuanto le ven aparecer. ¿Y qué van a hacer para divertirse? Pues lo que todos los chicos guays hacen, que es quitarse las camisetas y ponerse a hacer dominadas como si fueran mandriles. En esta película es muy importante que los hombres de verdad demuestren en todo momento lo fuertes y machos que son, pues solo así sabremos que son dignos de respeto y devoción. Y mientras H se trabaja los bíceps como un poseso, la palomita de Babi va a una fiesta de pijos en la que, evidentemente, se aburre. Es la maldición de todos los pijos: como lo tienen todo, se aburren de la vida. Pero no pasa nada, porque aquí vienen H y sus amigos para darle vidilla al asunto irrumpiendo en la fiesta y armándola muy fuerte. Me parece llamativo que la anfitriona de la fiesta les deje entrar y no llame a la Policía, ya que no les conoce de nada. Pero en fin, esta clase de coherencia la veremos a lo largo de toda la película, así que es mejor irse acostumbrando.



Uno de los amigos de H, llamado Pollo, se cuela en una habitación donde todos los invitados de la fiesta han dejado sus bolsos y abrigos, y empieza a robarles el dinero como si tal cosa. Katina le descubre robando de su propio bolso, pero lejos de enfadarse, lo encuentra adorable y entre los dos se produce un flechazo tan inexplicable como absurdo. ¿Y qué está haciendo H al mismo tiempo? Pues volviendo a acosar a Babi, diciéndole que llamarla "fea" siempre funciona con las chicas como ella. Al final, ella se harta y le tira la bebida a la cara. Un chico que le tira los tejos se echa a reír y la primera reacción de H es darle un puñetazo que lo tira al suelo. A partir de ahí, la cosa se sale de madre y todos, como la manada de perros que son, empiezan a pelearse con los pijos, porque así funciona esta gente: los malotes pueden sobar a las pijas sin su consentimiento, y los pijos son cobardes y merecen ser agredidos. Nuestro macho alfa favorito coge a Babi como un saco de patatas y se tira con ella a la piscina, ignorando sus gritos y súplicas de que no lo haga y, de paso, manoseándole el trasero.

Después de todo este desmadre, a alguien por fin se le ocurre la brillante idea de llamar a la Policía. El chico que recibió el puñetazo se lleva a Babi en su coche para acompañarla a su casa y es ahora cuando empieza la persecución Fast & Furious. Los malotes, montados en sus motos, se dedican a perseguir el coche, a darle golpes, a rayarlo y a romperle los espejos retrovisores. ¿Y qué haría alguien en semejante situación? Pues lo normal: frenar en seco y que uno de los moteros se dé un hostión sobre el suelo (llego a ser yo la conductora y los placo a todos con el coche, lo juro). Y a pesar de todo esto, H sigue empecinado en seguir a la pareja, enfrentarse al chico y obligarle a pedirle perdón como el matón que es. Una pareja que pasa por allí en su coche reconoce a Babi y se ofrecen a ayudarla, pero en cuanto el hombre se acerca a los chicos para separarlos, H le parte la nariz de un guantazo (recordad esto, porque será importante más adelante). Al final, tanto la pareja como el chico agredido se marchan dejando a Babi sola con H, a quien le pide QUE LA LLEVE EN SU MOTO A CASA! ¡Acaba de lanzarte al agua, le has visto pegarle a un chico que no le había hecho nada, te ha faltado al respeto de mil maneras en menos de un día! ¿¡Y tú aún encima le pides que te lleve a casa!? H, por descontado, está encantado de que Babi le suplique ayuda, no sin antes obligarla a que le rodee el torso desnudo con los brazos, porque se ve que si lo hace por encima de la chupa de cuero él no está cómodo (esto también podría catalogarse como acoso). Al final la lleva junto a sus padres y su hermana menor, que es una absoluta fangirl de H. Es ella quien le dice que sus amigas le llaman H porque eso significa "héroe", y que parece que ha aparecido para salvarle la vida a Babi. Si no habéis vomitado al llegar hasta aquí, ahora es el momento de hacerlo.

Al día siguiente, H y Pollo aparecen en la puerta del instituto pijo para recoger a Katina, que tiene una cita con Pollo, a la que él la va a invitar a comer con el dinero que le robó en la fiesta (no, no es broma); Babi decide por una vez comportarse como lo haría una persona normal y se marcha a su casa. Más tarde, las dos amigas tendrán una conversación en la que Katina le dice a Babi que no debería juzgar mal a Pollo, que si roba es porque tiene muchos problemas con su padre. En otras palabras, que está justificando al garrulo al que ha pillado robándole su propio dinero solo porque se ha encaprichado de él y se han hecho novios. Por favor, quien entienda a esta chica, que la compre.

Pero resulta que Babi tiene sus propios problemas con los que lidiar. ¿Recordáis al pobre señor que recibió un soplamocos de H cuando intentaba ayudar a la chica? Pues resulta que es un conocido de los padres de Babi y les ha dicho que va a denunciar al chico, pero necesita su nombre y cree que Babi podría saberlo. Ante la insistencia de sus padres, Babi les dice el auténtico nombre de H y, de paso, provoca que su hermana menor se mosquee con ella, porque claro, cómo te has atrevido a delatar a un chico tan guay y molón como H. A mí la verdad es que no me queda muy claro por qué H es tan famoso en la ciudad. ¿Qué es, influencer o algo así? ¿Y cómo es que la hermana de Babi sabe tanto de él si también es una niña pija y pertenecen a mundos distintos?

Pero si pensabais que Babi iba a comportarse como una persona normal, estabais muy equivocados porque nuestro mirlo blanco tiene para dar y tomar. Después de delatar a H, decide irse al polígono a las carreras de motos para buscar a su amiga Katina, que se ha ido allí con el novio y le ha hecho la jugarreta a Babi de que le diga a su madre que está durmiendo en su casa; en el polígono, por supuesto, se topa con nuestro H de héroe y su ligue, una chica malota que sabemos que es malota porque viste de cuero, tiene mucha sombra de ojos y los labios pintados de rojo pasión. Babi le dice a H que lo ha delatado y que va a testificar en su contra, y H, lejos de preocuparse, dice que eso no va a pasar porque va a conseguir que ella esté tan loca por él que hará cualquier cosa, incluso mentir, para protegerle. O sea, que a la lista de virtudes de este gran señor hay que añadir la de manipulador psicológico, porque ese comentario es de traca. A tanto llega su manipulación que consigue hacer que Babi participe en las carreras de siamesas. ¿Y qué es eso?, os preguntaréis. Pues una carrera de motos por parejas, con la particularidad de que las chicas van de paquete espalda contra espalda, sujetas al chico por un cinturón y nada más. En la carrera, los chicos llegan a hacer el caballito con las motos en más de una ocasión, haciendo que tanto ellos como sus parejas corran un gran peligro (y, de hecho, una visual de los altares elevados allí en el polígono nos demuestra que más de uno se ha matado, pero te lo pintan como muy heroico y bonito).



Por fortuna, la carrera acaba bien. Sí, es verdad que aparece la Policía para detener esa carrera ilegal, pero H consigue escapar con Babi en su moto, no sin que antes un avispado policía les saque una foto muy bonita que será portada del periódico al día siguiente (se ve que los policías no ganan mucho en el Cuerpo, que tienen que trabajar de fotógrafos para poder ganarse unas perras). H y Babi huyen pero, en cierto momento, H la obliga a esconderse tras un muro de piedra... con la gran casualidad de que allí había un montón de estiércol (es taaaan creíble...). Babi quiere que la lleve a casa, pero H se niega a llevarla en su moto llena de mierda, así que la OBLIGA a quedarse en bragas y, no contento con eso, la observa desnudarse sin su consentimiento. Y justo antes de separarse, H le hace el amago de que le va a comer la boca y la tonta de Babi mirándolo embobaba y poniendo morritos para que le dé un beso. ¿¿Pero en qué momento te ha empezado a gustar este tío, hija mía??

Si os soy sincera, me ha costado mucho entender qué podría estar pasando por la mente de Babi. Quizá tenga mucho que ver con el hecho de que nos la presentan como una chica completamente vacía. No sabemos nada de su personalidad, qué le gusta, qué aficiones tiene, qué quiere ser en el futuro... Su comportamiento no es coherente en ningún momento. Pasa de ser una chica obediente a una rebelde en potencia, de ser fina y educada a contestarle mal a su madre. Sería muy fácil para mí echarle la culpa de su comportamiento a H, pero es ella la que demuestra que no tiene el menor atisbo de carácter. Está ahí única y exclusivamente para ser el objeto bonito de H, su palomita blanca e inmaculada. A pesar de las perrerías que le ha hecho en tan poco tiempo, Babi va a buscarlo a una discoteca y decide atraerlo realizando una ortopédica danza de apareamiento que consigue su objetivo, pues consigue llamar la atención de nuestro machote favorito. Al día siguiente, H se cuela en su habitación para pegar en el techo un poster con la foto que les sacó el policía/reportero, cosa que a ella le hace tanta ilusión que hasta salta de alegría.

Pero no todo iban a ser florecitas de colores para la pareja, porque hay a quien no le gusta que estén juntos. La madre de Babi es una de ellas, quien le exige explicaciones acerca de su comportamiento y por estarse liando con un maleante. La otra persona es la profesora de Babi, que la descubre faltando a clases para escaparse con su novio en la moto. Pero resulta que por el camino ven en un coche a una mujer, ante la cual H reacciona acelerando la moto y soltando espumarajos por la boca mientras le da patadas a un contenedor de basura. ¿Quién es esta misteriosa mujer y por qué le hace comportarse así? Pues nada menos que su madre, a la que descubrió en una ocasión poniéndole los cuernos a su padre con otro hombre; este hombre es el mismo al que H golpeó hasta casi matarlo, lo que le llevó al juicio que hemos visto al principio de la película. En los flashbacks, se nos muestra a H como un chaval que pasó de ser un buen estudiante que sacaba matrículas a convertirse en un malote irascible y machista solo por ver a su madre poniéndole los cuernos a su padre. En serio, ¿me están tomando el pelo?

Pero tranquilos, que todo el mal rollo se pasa con un abrazo de Babi. Es que es taaaan bonito que H le tenga tanta confianza, porque ella es la única que sabe lo de que su madre fue infiel. No le dijo a nadie más que estuvo a punto de matar a un hombre. Qué romántico, ¡hagamos volar juntos esta cometa! Y se van juntos a una playa desierta a pasar el día y a darse el lote al aire libre, que es como más les gusta hacerlo a los adolescentes. Sin embargo, en esta ocasión Babi le pide que no siga porque no está lista todavía, y H dice que la va a esperar. ¡Qué considerado que no sea un violador! De hecho, no violarla es lo único bueno que hace por ella en toda la película.

Pasamos a otra escena en la que Babi se encara con la chica que fue el anterior ligue de H y se ponen a discutir por un pañuelo o yo qué sé. El caso es que la malota le tira de los pelos a Babi y esta se defiende como gata panza arriba, con unas bofetadas y patadas que ya quisiera más de una poder dar sin más. Es curioso como en este tipo de películas, novelas o lo que sea, se recurre al mismo cliché de la chica que era dulce y tierna, y de un día para otro se convierte en una badass que ya sabe subirse a una moto, salir con un delincuente, beber como un cosaco, darle de leches a una poligonera... Esto es muy irreal, se mire por donde se mire, porque dudo que nadie pueda cambiar tanto en un lapso de tiempo tan corto, y menos si tienes unos padres que te quieren y te ponen normas. Pero nada de eso importa, porque a H le parece muy adorable que su novia se pelee por él. Y para celebrar la ocasión, se lleva a Babi a un antro de mala muerte para que le tatúen una H en el vientre, quedando así marcada de por vida. ¿Perdona? ¿Cómo de encoñada tienes que estar por un tío para tatuarte su inicial a la semana de estar de novia con él?



La madre de Babi, que está preocupada por ella aunque la película nos la pinte como una vieja amargada, le pide a su marido que hable con el novio de su hija para saber con qué clase de tipo están tratando. El padre se va con H de cervezas, hablan de cosas de hombres, H le insinúa que no se deje dominar por su mujer, que la camarera latina del bar le pone ojitos... Y después pasan a hablar de Babi, de quien H solo tiene que decir que le hace bien estar con ella. Una vez más, el viejo estereotipo de que la mujer solo está ahí para ser la cura del hombre. Babi le hace bien a H, pero... ¿qué le da H a cambio? ¿Qué aporta a la relación? Absolutamente nada. Si por lo menos trabajara, pero es que ni eso. Se pasa los días enteros en casa, sin ir a clase, bebiendo y fumando con su amigo Pollo o de carreras con la moto. Una moto que seguramente ha pagado su hermano mayor, con el que vive a sus expensas, pues es el único que se gana la vida de una forma honrada para mantenerse él y al parásito de H. A pesar de esto, H se toma la licencia de robarle dinero a su hermano y denigrarlo diciéndole que es un amargado que no sabe disfrutar de la vida. Como si él la disfrutara a tope, vamos.

En la escena siguiente, descubrimos que la profesora de Babi le dice que la va a expulsar del colegio porque la chica ha falsificado la firma de su madre en el parte de faltas a clase. La madre se apresura a ir al colegio a recoger a Babi y le dice que ha conseguido que no la expulsen gracias a que ha hecho una donación de ¿¿¿8.000 EUROS??? ¿¿Pero cuánta pasta tiene esta gente?? Estando castigada en su cuarto, Babi recibe la visita de H y juntos se escapan a una piscina para darse un baño ligeritos de ropa. Esta escena innecesaria solo tiene como único objetivo informarnos de que Babi es virgen aún. Tras enterarse de los problemas de Babi con su profesora, al tío no se le ocurre nada mejor que ir a su clase a amenazarla y, de paso, secuestrar a su perro. Vale, basta, hasta aquí hemos llegado. ¿De verdad se puede ser tan ruin como para secuestrar al perro de una mujer, sabiendo lo mal que lo pasan los animales cuando están lejos de sus dueños? ¡Y a pesar de esto, el padre sigue creyendo que es un buen novio para su hija y le deja que se sigan viendo!

En otra de sus citas, H se lleva a Babi a la misma playa y juntos allanan una casa vacía y tienen allí su noche romántica de pasión. Es aquí donde H le dice a Babi su famosa frase, lo de que la quiere a tres metros sobre el cielo. ¡Qué bonito, cuánto amor! ¡Miles de adolescentes suspirando por tener un novio como H! En otro momento, ella está haciendo de canguro y llega H con su amigo Pollo y el perro; H se va con Babi a su cuarto para darse el lote mientras Pollo entretiene al crío que Babi tenía que cuidar, y de paso invita a todos sus amigos delincuentes a la casa de Babi para que hagan una fiesta y revienten el mueble bar. Babi los echa a todos sin contemplaciones, incluyendo a H, quien por una vez no ha tenido la culpa de lo que ha pasado. Pero tranquilos, que todo se soluciona al día siguiente, cuando Babi va al colegio en el coche y ve en un puente un grafiti de H en el que pone "Tú y yo a 3MSC". ¡Qué bonito! ¡Es su frase! ¡Mi novio ha cometido vandalismo callejero por mí, porque me quiere! ¡Oh, qué feliz soy!

Este es el momento de la película en el que nos quieren hacer ver que H ha cambiado y se ha vuelto todo un romántico que hasta le prepara una cena especial a su chica. Pero mientras espera en vano a que Babi vaya a verle, la llama y ella le dice que su madre está buscando un anillo que desapareció cuando sus amigotes fueron a su casa y que él tiene la culpa. Y H, experto en arreglar las cosas a su manera, va al polígono y se lía a hostias con el que viene siendo su rival durante toda la película, hasta que la chica que fue su ligue confiesa que fue ella la que cogió el anillo y se lo da. H va a casa de Babi dando gritos y golpes en la puerta, como lo haría una persona normal, para devolverle el anillo. La escena siguiente, en la que Babi lo tiene en su habitación y le cura las heridas como si fuera un guerrero recién llegado de la batalla, consigue hastiar hasta al más pintado.



Y entre pitos y flautas, hemos llegado al día del juicio de H, en el que se juega ir a la cárcel si Babi decide contar la historia tal como sucedió. Pero, ¿qué os parece? La muy estúpida cambia de idea y no testifica en contra de H para no comprometerlo. ¡H lo ha conseguido, amigos! ¡Babi está tan enamorada de él que ha mentido en un juicio para salvarle el culo! Ante los reclamos de su madre, Babi le contesta que no quiere convertirse en una vieja como ella ni tener su vida de mierda, yéndose a continuación con H. En serio, Babi es la Maniac Pixie Dream Girl perfecta: Una chica que no tiene personalidad y solo está ahí para que su interés amoroso varón se sienta bien, cambie y sea feliz a costa de su propia felicidad. Sin embargo, como esta chica tiene un carácter un tanto volátil, se apresura a aclararle al chico que es la última vez que miente por él, que si vuelve a pasar algo más, se acabó.

Pasan los días y descubrimos que tanto Katina como Babi han aprobado y con muy buena nota, cosa que alegra a H. Ahora por fin puede devolverle el perrito a la profesora, ya que ha cumplido su parte del trato. Babi, que no sospecha nada, va a clase para llevarle un regalo a la profesora para darle las gracias por su aprobado y descubre que en la clase está el transportín del perro, al que ella ha visto en su casa porque Pollo lo llevó aquella vez. De pronto lo comprende todo y discute con H, tras lo cual le dice que quiere que se den un tiempo. Que digo yo, ¿qué necesidad hay de que os deis un tiempo? ¡Si ya está todo dicho! ¡Ya sabes que tu novio es un delincuente capaz de hacer lo peor! ¡Déjalo ahora que estás a tiempo!

Eso sería lo más fácil, ¿verdad? Pues no os preocupéis, que aún quedan un par de cartuchos por quemar en esta película. Mientras Pollo se prepara para otra carrera de motos, la madre de Babi se dedica a dilapidar todo el dinero de la familia para celebrar el cumpleaños de su hija en un local de lujo. H se debate entre ir a ver a su amigo a las carreras o ir a la fiesta para tratar de recuperar a Babi. Y como todos sabemos que tiran más dos tetas que dos carretas, no nos sorprende ver a H yendo a buscar a Babi y marcarse juntos un baile al ritmo del Forever Young de Alphaville (nunca les perdonaré haber usado una de mis canciones favoritas para esta mierda de película). ¿En qué momento se arreglaron sus problemas? ¿Alguna vez se han sentado a hablar sobre lo ocurrido? Por favor, no le busquéis la lógica a esto.

Sin embargo, todo se desata de la manera más trágica porque un chico interesado en Babi le tira medio sin querer, medio queriendo, una copa de vino encima del vestido y la deja empapada. Al intentar ayudarla, H monta en cólera y le propina un puñetazo al chico, porque así es H. Es un chico lleno de ira que responde con violencia a la menor provocación. Es un animal, un individuo que no sabe comportarse como una persona civilizada. Pero mientras Babi le recrimina su actitud, su hermana menor anuncia que ha habido un accidente en las carreras del polígono y que Pollo está implicado. H y Babi van juntos en la moto (en serio, ¿no podrías haber ido con alguien más?) y allí se enteran de que Pollo ha muerto al caerse de la moto. Se supone que es un momento triste y emotivo, pero a mí no me inspiró ninguna compasión. Cuando vas de chulito a toda velocidad en una moto, lo que suelen ocurrir son ese tipo de accidentes. Y suerte ha tenido la desconsolada novia/viuda, pues ella ha salido ilesa del accidente.



A partir de aquí, todo se dispara. Ante el nuevo arranque de ira de H, que se lía a trompazos con la moto por haber tenido la gran culpa de matar a su amigo, Babi se marcha hastiada de todo. Es ahora cuando por fin (¡por fin!) se da cuenta de que estar con H no le hará ningún bien, que él tiene la culpa de todo y que ha matado a Pollo. ¿Respuesta de H? Pegarle una bofetada. Vale, no me malinterpretéis por lo que voy a decir, pero creo que Babi se merecía esa bofetada. No porque esté defendiendo al energúmeno de H, ni mucho menos, sino porque le ha dicho a un chaval que acaba de perder a su mejor amigo que es culpa suya que haya muerto, cuando eso no es cierto. Pero esto sirve para confirmar de una vez por todas que H no hace concesiones con nadie y que ella no está a salvo con él, que H le cruzará la cara cada vez que vuelva a decirle algo que no le gusta.

Ya no hay vuelta atrás. Babi se marcha de su vida para siempre y ambos toman caminos separados. Ella empieza a salir con el chico que le tiró la copa encima (que además tiene un BMW, mucho mejor que ir en moto), y H se reconcilia con su hermano y se va a Londres una temporada, a ver si consigue trabajo o algo. Reflexión estúpida final y se cierra el telón. Fin de la historia. Jovencitas, les ofrecemos paquetes de clínex a la salida del cine para que se enjuguen las lágrimas después de ver que Babi y H no acaban juntos, muchas gracias.

Y así acaba la que está considerada como una de las películas románticas más bonitas que se hayan hecho jamás. El amor verdadero en estado puro, dicen muchos. Y, qué queréis que os diga, pero a mí me ha parecido estúpida, irreal y hasta peligrosa. No me hace ninguna gracia cómo se romantiza la violencia dentro de una pareja joven, como si fuera de lo más normal tener un novio psicópata y manipulador como Hugo. 3MSC te vende una idea del amor muy falsa, pues te hace creer que esa sensación de mariposas dentro del estómago, de volar por encima de las nubes como si estuvieras en un sueño, solo la vas a experimentar una vez en la vida y quedará grabada en tu mente para siempre. Digo más: solo la experimentarás con una persona que te haga salir de tu anodina existencia, aunque sea poniéndote en peligro una y otra vez, porque lo único que importa es vivir la juventud a tope, que a partir de los treinta ya te conviertes en un viejo resentido con el mundo, con un trabajo que te deja cara de tonto y la sensación de que has desperdiciado tu vida. 3MSC muestra a los hombres de verdad como machos violentos o pijos cobardes, a las mujeres como niñas sin cerebro o como señoras amargadas. 3MSC hace una apología de la violencia gratuita, de actitudes que rayan el maltrato hacia la mujer y de la conducción temeraria, todo ello escondido tras argumentos del tipo "no quiero enterarme de lo que pasa a mi alrededor".

¿Sabéis lo más preocupante? Que a las chicas les gusta este tipo de productos. He leído varios casos de chicas que en el momento de estreno de la película tenían 17 ó 18 años, e interiorizaban tanto el mensaje de la película que creían que eso era bueno. Chicas que iban y van de feministas suspirando por tener un novio que las controle, insulte y manipule como H. Y creo que eso es lo que más duele: que a pesar de todos los mensajes negativos que salen del visionado de esta película, no hayamos aprendido nada.