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julio 26, 2021

Mi vida con migraña

 

¡Hola a todos!


Hace unos meses, en marzo, me diagnosticaron migraña. Aquel día por fin pude ponerle nombre a las jaquecas que llevaba padeciendo durante un año, aunque ya sospechaba que se trataba de eso. Y seguro que ahora os preguntaréis: Un momento, ¿llevas un año con migrañas y no has ido al médico? ¿Por qué tardé tanto en pedir cita? Pues porque estando en plena pandemia, los centros de salud y hospitales estaban saturados de pacientes afectados por el COVID-19 y se dejaron un poco de lado otro tipo de dolencias consideradas menos graves. Y como yo soy de esas personas que va por la vida procurando no molestar a nadie, pues decidí aguantar un poquito y ver si se me pasaba solo, si era algo relacionado con la menstruación o un dolor de cabeza pasajero. Pero no, no era pasajero.

Todo comenzó cuando vine a vivir a Madrid. Cuando mi novio y yo empezamos a vivir juntos, una de las primeras cosas que hice fue hablar con mi médico de cabecera para que me prescribiera la píldora anticonceptiva que, además de evitar que me quedara embarazada, me ayudaría a reducir mis dolores menstruales, que en mi caso son bastante latosos. Al mes de empezar con la píldora, tuve la primera jaqueca, que se manifestó como un dolor fortísimo que me taladraba la frente. Recuerdo que me llevé las manos a la cabeza y, mientras me tumbaba en el sillón, le grité a mi novio que por favor bajara las persianas, que no entrara ni el más pequeño resplandor. Tras este episodio, las jaquecas empezaron a venir mes tras mes, no tan fuertes como la primera vez, pero sí más largas y persistentes. Recuerdo que una de ellas, en noviembre del año pasado, me tuvo tirada en la cama con mareos y náuseas desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde.

La migraña, en caso de que no lo sepáis, es un tipo de dolor de cabeza que se manifiesta con síntomas como náuseas, mareos, vómitos y alta sensibilidad a la luz y al sonido. Algunas personas aquejadas de migraña pueden tener dolor solo en un lado de la cabeza, mientras que otras pueden sentir ese dolor por toda la cabeza. Cuando empiezan las jaquecas, lo mejor que se puede hacer es tumbarse en alguna habitación a oscuras, tomar la medicación recetada por el médico y esperar a que el dolor vaya remitiendo poco a poco.

No se sabe con certeza qué es lo que causa las migrañas. Es una actividad anormal del cerebro, pero puede producirse por multitud de factores. Además, suelen aparecer entre los 10 y los 45 años, afectan más a las mujeres que a los hombres y, en ciertos casos, remiten con el tiempo o cuando una mujer está embarazada. Vivir con migraña puede ser un coñazo, pero si ha sido diagnosticada y tomas la medicación correcta se puede controlar muy bien.

En este post, os voy a contar los pasos que sigo yo para detectar una migraña, cómo procedo cuando noto los primeros síntomas y qué hago para tratar de mantenerlas a raya. Advierto que estos consejos sirven para mí, pues este es mi caso, pero pueden no servir igual para todo el mundo. Os recomiendo que, si tenéis algunos de los síntomas que vais a leer, concertéis una cita con vuestro médico, que os derivará a un neurólogo, para que os haga los análisis y pruebas necesarias para haceros un diagnóstico.


-La migraña aparece cuando le da la gana. A diferencia de los dolores de cabeza provocados por el periodo, que suelen darse cuando la mujer está a punto de menstruar, la migraña viene cualquier día del mes, así que tengo que estar preparada. Si tengo planeado un viaje, me llevo conmigo las pastillas que me recetó el neurólogo para estar lista por si me pilla fuera de casa.


-En mi caso, las migrañas suelen empezar por la noche o por la mañana. Empiezo a sentir un dolor pulsátil en la parte derecha de la frente, y así es como sé que se trata de una migraña: es un dolor que reconozco fácilmente. En ese momento, tomo inmediatamente la pastilla con un poco de agua y, a continuación, me voy a la habitación y me tumbo en la cama en silencio y con las persianas bajadas. La luz me molesta, pero me molesta mucho más el ruido. Tras tomar la pastilla, solo necesito dos horas para que haga efecto y el dolor desaparezca, tras lo cual me siento como nueva.


-A veces, tanto la luz como el sonido son difíciles de eludir. Los ruidos de la calle, niños jugando en la casa, algún vecino poniendo música... Son cosas que no se pueden evitar, pero para alguien con migraña son una verdadera pesadilla. Cuando tengo una jaqueca un poco fuerte, me pongo unos tapones para los oídos que amortiguan muy bien el sonido y un antifaz para dormir con el que no veo absolutamente nada. Una vez preparada, me tomo la pastilla y me acuesto un par de horas para que haga efecto.


-Es importante tener disponible un rincón aislado donde poder descansar en caso de estar teniendo jaqueca. Lo más recomendable es tumbarse, que además es lo que pide el cuerpo, pero a veces eso no puede ser, así que hay que buscar un lugar tranquilo donde sentarse o recostarse durante al menos veinte minutos. El problema viene cuando estás trabajando y empiezas a sentir ese maldito dolor de cabeza y sabes que te va a fastidiar el resto del día. En estos momentos, lo recomendable es tomarse la medicación y tratar de descansar un poco, aunque comprendo que a veces esto no es posible.


-Algunas personas combaten la migraña tomando cafeína. Por sorprendente que parezca, esto puede funcionar siempre y cuando el consumo no sea excesivo. Un poco de cafeína puede hacer que el dolor desaparezca, pero pasarse puede conseguir que la jaqueca dure más y sea más persistente. En mi caso, yo no tomo cafeína porque, dependiendo de la hora del día en que la tome, puede impedirme dormir por la noche, y uno de los factores que puede agravar las migrañas es dormir poco y/o mal.


-La migraña suele traer consigo náuseas, mareos y vómitos. Yo nunca he vomitado por culpa de la migraña, pero sí me he sentido mareada y revuelta del estómago (he llegado a dejar un desayuno a la mitad por no poder comerlo). En esos momentos, es importante limitar al máximo los esfuerzos físicos. Eso significa que no se debe hacer ejercicio, coger pesos y mucho menos conducir un coche. Es muy peligroso porque no solo puede agravar los dolores de cabeza, sino también provocar un accidente por marearse al volante o caer por unas escaleras.


-Existen varios factores que desencadenan los ataques de migraña: abstinencia de cafeína, uso de píldoras anticonceptivas (mi caso), cambios en los patrones del sueño, consumo de alcohol, ejercicio o estrés físico, ruidos fuertes, luces brillantes tipo fluorescentes, saltarse comidas, olores y perfumes intensos, fumar, estrés y ansiedad.


-Un detalle que me parece llamativo es que el ejercicio físico está catalogado como uno de los posibles desencadenantes de una migraña. Sin embargo, y para que veáis que cada paciente es un mundo, el médico me recomendó que siguiera haciendo ejercicio todos los días (sin pasarme) porque eso podía ayudarme a que me doliera menos la cabeza o las jaquecas fuesen remitiendo con el tiempo.


-Es preferible evitar que se manifieste la migraña antes que combatir sus síntomas. Por eso es importante adaptarse al entorno de trabajo y seguir unas rutinas sólidas. Hay que procurar dormir mucho y bien, no saltarse comidas y mantenerse bien hidratado.


-Por desgracia, la migraña puede ser un lastre en el plano laboral, tanto si ya trabajas como si estás buscando trabajo. Comunicarse sobre este tema no es fácil ya que, como tantas dolencias que no se ven, tiende a minimizarse. Es posible que algunas personas de tu entorno laboral piensen que estás fingiendo, que es un dolor pasajero, que no te duele tanto como quieres hacerle creer a los demás, que solo lo haces para trabajar menos o llamar la atención... Por eso es importante hablar con tus jefes o con recursos humanos acerca de lo que te pasa y, si es necesario, aportar el informe médico correspondiente. Eso debería demostrarles que, pese a las molestias que tus jaquecas puedan ocasionar en el trabajo, quieres poner de tu parte para combatirlas y no perjudicar a nadie.


Y hasta aquí por hoy. Espero que estos consejos puedan ayudar a alguien que tiene síntomas parecidos y no sabía qué eran. Pero, como siempre, recomiendo mejor hablar con el médico de cabecera y el neurólogo, pues ellos mejor que nadie sabrán si lo que uno sufre es migraña o cualquier otra afección. No os automediquéis con medicinas que no han sido recetadas para vosotros y leed bien los prospectos antes de tomar el medicamento prescrito. Si seguís bien estos consejos, llevaréis mejor el tema de las jaquecas y podréis hacer una vida prácticamente normal.


¡Hasta pronto!

noviembre 10, 2018

Memorias de la XXIII EstelCon


¡Hola a todos!

Hoy va a ser un post un poco diferente a lo habitual. Como ya sabéis, sobre todo si os habéis pasado por aquí alguna que otra vez o tenéis la costumbre de leerme, las cosas que suelo colgar en este pequeño y humilde espacio son de temática friki cuando algo me apasiona mucho, histórica cuando mi vena académica sale a relucir y artística cuando me dejo llevar por mi imaginación. Pero hoy va a ser algo más íntimo, algo más ligado a mi corazón y al de todos aquellos con quienes compartí cuatro días que se convirtieron en el bálsamo que mi espíritu necesitaba. Por lo general, los seres humanos dedicamos un tiempo muy largo a buscar momentos y sensaciones que nos llenen de paz, de vida, de luz, de calor... pero a veces solo son necesarios cuatro días para vivir esa experiencia en toda su plenitud. Yo lo he vivido así.

Pero pongámonos en situación. Embalse de Benagéber, Comunidad Valenciana, año 2018. En un albergue medio oculto entre pinos y montañas se iba a celebrar la XXIII Mereth Aderthad, es decir, la fiesta de la reunión, un acontecimiento que todo amante de la obra de J. R. R. Tolkien espera con fervor durante todo un año. Ciento cincuenta personas venidas de todas partes de España se iban a encontrar (y reencontrar) en este albergue al cual muchas manos se prestaron para adornarlo para la ocasión con estandartes, música, baile, canciones y, sobre todo, muchísima ilusión. Al poner los pies allí volví a sentir una emoción conocida que he experimentado, por desgracia, pocas veces en la vida. Allí estábamos todos, un año más. Rostros conocidos se mezclaban con caras que todavía no me resultaban familiares, pero todos teníamos algo en común: el deseo de reunirnos para conmemorar la obra del Profesor, honrarla y mostrársela en todo su esplendor a quienes querían acercarse a ella.

Para este artículo, he decidido estructurarlo en cuatro apartados, tal como hizo Tolkien en el prólogo de La Comunidad del Anillo, no solo porque me parece una manera de rendirle homenaje, sino también porque creo que solo así podré abarcar en su totalidad todo lo que quiero expresar.


*De los amigos antiguos y los nuevos

Empezamos por lo que yo considero que es una de las mejores partes de una EstelCon, que es el reencuentro con aquellos amigos a los que hace mucho tiempo que no vemos. A pesar de que vivimos en una época hiperconectada en la que saber cómo se encuentran nuestros amigos está solo a un clic de distancia, no hay nada comparable a volver a ver a esas personas cara a cara y darles un fuerte abrazo cargado de sentimientos. Sentir la calidez de su corazón y mirar por fin esos ojos reales, brillantes, reflejo de mil emociones que llegaban al alma. "Aquí estoy", decían sin necesidad de usar palabras; no se necesitan cuando el corazón habla.

Pero una EstelCon también es el lugar donde se pueden hacer nuevos amigos y, con un poco de voluntad, es muy posible que la forja de esas nuevas amistades dure mucho tiempo, cuando no toda la vida. Los lazos de la amistad son como una buena espada: requieren mucho trabajo y es necesario poner mucho empeño, pero si todo sale bien el resultado es inmejorable. Y puedo decir que este año mi experiencia ha sido de lo más positiva, algo por lo que siempre estaré agradecida. En esta EstelCon he tenido la oportunidad de conocer a personas que me han acogido, me han hecho reír, me han escuchado, me han dado ánimos y me han hecho partícipe de sus planes y actividades. Gente a la que no conocía de nada, pero que me ha abierto los ojos a nuevas realidades y a un mundo infinito de fantasía donde todo es posible.

No sé si es necesario que pase un tiempo prudente para llamar "amigo" a alguien; hoy en día tendemos a banalizar palabras tan hermosas como amistad, amor o compañerismo. No sé si cuatro días al lado de una persona son suficientes como para considerarla amiga, pero tal vez mi corazón estaba presto para hacerlo y quería que aquellas personas que conocí allí tuvieran un lugar en él. Todas se lo han ganado, en mayor o menor medida. Todas esas personas ya forman parte de mí de una manera u otra, y lo que le han aportado a mi vida nadie me lo quitará jamás, ni yo lo olvidaré mientras tenga memoria. En el momento de la despedida hubo muchos abrazos y lágrimas pero, sobre todo, la promesa de volver a vernos pronto. Y sé que esa promesa se cumplirá. Tan cierto como que el sol sale todas las mañanas, el reencuentro con los amigos nuevos y viejos se llevará a cabo nuevamente, y volveremos a experimentar ese calor en el corazón que es como el fuego del hogar, agradable y reconfortante.


*Del valor que se oculta dentro de uno mismo

Hay una frase muy acertada que dice que el miedo es la emoción más difícil de dominar. Si sentimos dolor, lo podemos aliviar llorando; si sentimos rabia, la reducimos gritando. Pero el miedo nos invade silenciosamente y ataca nuestro corazón sin que seamos conscientes de ello ni sepamos qué hacer para evitarlo. Es muy normal tener miedo, y más si eres una persona con tendencia a la timidez, a esconderse cuando hay mucha gente mirando y no sabes qué decir mientras bajas la vista, esperando que el suelo o tus pies te den una respuesta que nunca llegará.

Pero el miedo tiene algo bueno y es que, cuando corres hacia él, huye despavorido. El miedo a mezclarme entre desconocidos y a no encajar entre ellos surgió con bastante fuerza en mi primera EstelCon, allá por 2016, y fue la gran culpable de que me acobardara y me hiciera retroceder a la hora de apuntarme a actividades que me llamaban mucho la atención pero que temía no saber realizar y acabara molestando a los demás por ello. Este año no fue así; no dejé que fuera así. Al saber más o menos en qué consistía una EstelCon, pude enfocar la elección de actividades de la manera que mejor se ajustaba a mí, y me alegra poder decir que he participado en más de las que esperaba; algunas de ellas no entraban en mis planes iniciales, pero no lamento haberme metido en ellas, pues me lo he pasado muy bien y he aprendido que el miedo puede ser un poderoso enemigo que nos evita disfrutar de la vida en su máximo esplendor.


*De los bailes, canciones, lecturas y actividades

En los cuatro días que dura una EstelCon hay tiempo para hacer muchas cosas con amigos y compañeros de fortuna. La obra de Tolkien ha dado origen a estudios, ensayos, conferencias y debates muy interesantes que aportan un mayor conocimiento a quienes intentamos saber más y ahondar en el legado del Profesor. Siempre es un verdadero placer asistir a una de las charlas que se dan en una Mereth Aderthad, pues es una oportunidad magnífica para aprender muchas cosas que no sabíamos (o para iniciar debates sobre los Elfos comeflores, por qué no).

Pero no todo iba a ser academicismo y erudición acerca del universo Tolkien, pues también hubo espacio para juegos y actividades relacionadas que hicieron las delicias de muchos de nosotros y nos ayudaron a embebernos del espíritu de la Tierra Media. Talleres como el de elaboración de remedios naturales, el diseño de laberintos o el de un cuaderno de viajes, dedicados a aquellos cuyas manos son incapaces de estarse quietas y quieren hacer algo bello y productivo (es inevitable acordarse de Sam Gamyi, el hobbit que encontraba la felicidad más grande en las cosas sencillas de la vida). Clases de baile al aire libre que pusieron a prueba nuestra agilidad de pies y capacidad para aprender tres pasos diferentes sin pisar al compañero de al lado. Canciones y musicales creados para alegrar el ánimo o enriquecer el espíritu de los atentos espectadores, dando lugar a momentos emotivos y cómicos a partes iguales. Alguien dijo una vez que no hay música más bella que la risa que sale del corazón, y por eso puedo afirmar que en esta EstelCon no ha habido música más hermosa y sincera que la que nació de todos nosotros (con permiso de Eru y los Áinur, claro está).

Quisiera dedicar aquí unas palabras especiales para el juego de rol en vivo, ya que esta fue mi primera incursión en este mundo del que tantas veces había oído hablar y por el que sentía una gran curiosidad, pero que por miedo o desgana había dejado relegado a un segundo plano. Pese a que temblaba como una hoja cuando llegó el momento de empezar el juego, a los pocos minutos ya me sentía tan relajada que pude disfrutar de dos cortísimas horas de juego rodeada de gente increíble e implicada. Cabe destacar el final inesperado de la partida que, unido al buen humor general, arrancó auténticas carcajadas y puso el broche de oro a una tarde magnífica.

Y, como no podía ser menos en la celebración de uno de los escritores más grandes que jamás han existido, también ha habido momentos para la lectura de fragmentos, poemas y cuentos tolkienianos. Reunidos al estilo de una corte señorial en torno a nuestro maestro de ceremonias, unos pocos elegidos tuvimos el honor de llevar a cabo una pequeña representación que espero haya deleitado a nuestros oyentes. He disfrutado mucho leyendo ante todos los presentes y, pese a lo nerviosa que estaba, no me arrepiento de haberme apuntado a la actividad. Creo que ese fue uno de los primeros momentos en los que la magia, la verdadera magia, hizo su aparición y nos acompañó hasta el final de esos cuatro días inolvidables.


*De las risas y las lágrimas

Pero todas las cosas deben llegar a su fin, y el fin de la Mereth Aderthad llegó más pronto de lo que todos queríamos. Después de disfrutar de la cena de gala, con sus brindis cargados de sentimiento y sus canciones que llegaban al alma, llegó el temido momento: el de la despedida. Tras realizar la entrega de premios y homenajear al smial organizador de la mereth, todos los presentes pusimos toda nuestra atención a la lectura final, que no es otra que la marcha de Frodo, Bilbo, Gandalf y Galadriel en un barco rumbo a las Tierras Imperecederas. Un cierre perfecto para una grandísima historia, pero que no deja de ser un tanto agridulce porque Frodo, a pesar de haber llevado a cabo una de las pruebas más difíciles que le pueden tocar a una persona, se ve incapaz de disfrutar de las dádivas del héroe y sufre durante años las secuelas de haber llevado colgada al cuello la más pesada de las cargas. Solo hay un lugar donde por fin podrá alcanzar la tan ansiada paz de espíritu, pero para eso es necesario que deje atrás todo cuanto amaba y tome rumbo al Oeste.

Siempre me ha producido una tremenda congoja esa parte de El Retorno del Rey, pues comparto la tristeza de Sam ante la pérdida inevitable de su amo, amigo y compañero. Pero a pesar de las amargas lágrimas, que son las mismas que cayeron de nuestros ojos en medio de la lectura, nos queda el consuelo de que el tiempo vivido ha sido pleno y nuestras experiencias, vívidas en nuestra memoria, permanecerán en nuestro interior hasta que nos llegue el momento de partir. Risas y lágrimas entremezcladas. La amargura de la despedida unida a la sonrisa de la esperanza y a la promesa de volver a vernos en un futuro no muy lejano. Como bien decía Gandalf, no todas las lágrimas son malas. Ésa fue su última lección, y puede que la más sabia y verdadera.

Y así fue como terminó uno de los períodos más felices de mi vida, corto e intenso a partes iguales. El camino de vuelta a casa, marcado por ese silencio solemne en el que se entremezclan el cansancio y la pena, no fue tan amargo para mí como la primera vez, quizá porque tuve la oportunidad de compartirlo con tres personas a las que quiero muchísimo. Volvíamos otra vez a la vida cotidiana, con su ritmo ajetreado y las obligaciones que todos tenemos que cumplir, pero regresábamos con el espíritu renovado y la mente clara. No son muchas las veces que me ha tocado vivir una experiencia tan enriquecedora como lo fue esta EstelCon, pero creo que todos regresamos a casa con el mismo pensamiento en la cabeza: El haber sido partícipes de algo tan grande como es la celebración de la amistad que, ojalá, dure por muchos, muchos años.

Gracias de corazón a todos los que lo habéis hecho posible.

abril 26, 2018

¿Y si hubiera sido yo?


Voy a contaros algo que nunca le he contado a nadie.

Hace unos diez u once años, yo me encontraba en Santiago de Compostela. Como sabéis, he estudiado la carrera de Historia, y dado que mi hogar se encuentra a varios kilómetros de Compostela, durante el curso escolar tenía que vivir en la capital de Galicia, como han hecho miles de estudiantes antes y después que yo, ya que es un hecho de lo más común.

A mí siempre me ha encantado vivir en Santiago; es una ciudad pequeña, muy tranquila y con unos niveles de delincuencia muy bajos en comparación con otros lugares como podrían ser ciertas zonas de A Coruña o la misma Vigo, considerada una de las tres ciudades con mayores índices de delincuencia en las calles de toda España. Santiago tenía (y tiene) todo lo que siempre he buscado en la ciudad de mis sueños, por lo que para mí fue muy fácil adaptarme y hacerme una vida. Durante el día, seguía mi rutina normal: iba a clase, quedaba con mis amigas, hacía la compra y daba largos paseos para conocer la ciudad y familiarizarme con el entorno. Y las noches de jueves, como todo el mundo, me preparaba para salir con mis amigos y pasármelo bien con ellos en alguno de los muchos pubs que hay salpicados por todo el casco antiguo.

Siempre me he sentido segura viviendo en Santiago. Me sentía tan a gusto que no vacilaba en quedar con mis amigas por la noche en un sitio un poco alejado e ir a dicho lugar caminando en plena noche. Por supuesto, no soy idiota: Siempre he tenido una especial precaución en todo lo que concernía a salir de casa por la noche. Hasta entonces nunca había tenido ningún problema, pero todos sabemos que eso puede cambiar de un momento para otro. Pero por suerte, en Santiago hay muchas zonas abiertas y muy bien iluminadas, y la Policía patrullaba por las cercanías cada pocos minutos. Nunca pasaba nada digno de mención, como pudiera ser un altercado, una pelea en un lugar público o un robo con violencia. Para que me entendáis, os hablo de una ciudad que he llegado a atravesar sola, en plena noche, a las tres de la mañana, y llegar a mi piso tan campante. Nunca me pasó nada.

Hasta que pasó.

Era una noche de jueves tan normal como cualquier otra. Yo había salido con mi grupo de amigas a tomar algo y a divertirme como siempre, y durante toda la noche no sucedió nada que se saliera de lo común. Al día siguiente tenía clase, así que les dije a mis amigas que no quería volver tarde a casa. Normalmente nos acompañábamos unas a otras hasta nuestras respectivas casas, hasta la parada de taxis o hasta algún lugar que nos pareciera seguro. Pero aquel día no quería chafarles la diversión a mis amigas haciéndoles venir conmigo hasta mi piso y luego recorrer el camino de vuelta; ellas no se habrían negado, pero no me apetecía cargarles ese marrón, así que les dije que no se preocuparan, me despedí de todas y me fui a mi casa.

Debían de ser las dos o tres de la mañana, no lo sé. Caminé sola durante un buen rato, crucé el casco antiguo y un tramo de la Alameda; por este paseo suele haber gente corriendo y haciendo deporte en plena madrugada, así que su presencia me tranquilizaba. Caminé sin pensar en nada en concreto, andando a buen paso y mirando al frente, sin dudar. Estaba tan cerca de mi piso que ya casi percibía el tacto suave y esponjoso de mi pijama. Después de caminar un rato por el paseo, bajé unas escaleras para llegar a la carretera principal que cruza el casco nuevo de Santiago. En una de las esquinas, justo a pie de carretera, había un pequeño bar todavía abierto. Y en la puerta había un coche encendido y varios chicos dentro bebiendo y contándose sus historias. Creo que eran cinco o seis, no lo recuerdo, como tampoco recuerdo sus caras. Puede que fueran de mi edad o tal vez algo mayores, pero repito que no lo sé.

De lo que sí me acuerdo es de sus miradas al verme aparecer. Yo no llevaba puesto nada particularmente llamativo, como pudiera ser un vestido corto, unos pantaloncitos o una blusa escotada, pero me fijé en sus miradas y en la sonrisa que se les dibujó a todos en la cara, y no me hizo ninguna gracia. Sabía lo que venía a continuación y en ese sentido no me decepcionaron: Empezaron a decir las típicas tonterías de un grupo de borrachos, a piropearme y a preguntarme por qué me iba tan pronto a casa. A mí no me hacía ni pizca de gracia tener que pasar a su lado, pero no me quedaba más remedio porque era el único camino posible para seguir ruta hacia mi casa, así que decidí pasar lo más rápido que pude. Con paso firme, sin apenas mirarles, avancé hacia delante. Uno de ellos iba a entrar en el coche y me invitó a subir, a lo que yo respondí con seriedad:

-No, gracias. ¿Me dejas pasar, por favor?

No fue una provocación, pero ellos se lo tomaron como tal. Pasé de largo, doblé la esquina y seguí caminando un par de metros. Los chicos dejaron de decirme piropos y me soltaron alguna que otra grosería, pero les ignoré y seguí caminando. Entonces, les oí decir que no me moviera de donde estaba. Miré hacia atrás... y cuando les vi arrancar el coche para empezar a seguirme, me invadió el pánico. Eché a correr cuesta abajo todo lo rápido que pude sin volverme ni una sola vez. Al parecer, al conductor le estaba costando un poco maniobrar y enderezar el volante (probablemente porque iba bebido), y eso me hizo ganar tiempo. Corrí, corrí y corrí. En mi cabeza parpadeaba una y otra vez la palabra "¡Huye!", y no pude ni quise desobedecer tal imperativo. Corrí hasta quedarme sin aliento; tuve que esconderme en un lugar apartado para recuperarme hasta que me pareció que el coche de aquellos chicos había pasado de largo. Mi casa no estaba a más de dos minutos, pero la distancia que me separaba se me hizo eterna. Casi a escondidas, como una criminal, tuve que agazaparme y correr hacia mi casa. Un conejito asustado.

Por suerte, me faltaba muy poco para llegar. Solo tenía que cruzar un paso de cebra, llegar a una plazuela y entrar en mi bloque. Por precaución, busqué las llaves en mi bolso, y recé por que no se me atascaran en la cerradura del portal, como ya había sucedido otras veces. Todo indicaba que no debía seguir preocupándome por lo ocurrido. Estaba agotada después de haber corrido tanto y todavía estaba en tensión, pero parecía que todo había acabado ya. Mi casa estaba a menos de cien metros y ellos habían pasado de largo sin encontrarme. Me sentí aliviada.

-¡Miradla, allí está!

Me quedé helada al oír esta frase. Un escalofrío me recorrió la espalda.

"No, no puede ser. ¿Cómo me han encontrado?", recuerdo que pensé.

Pero allí estaban. Los chicos se habían tomado en serio la tarea de buscarme. No sé si querían hacerme algo malo o solo pretendían asustarme, pero el caso es que se habían dedicado a dar vueltas con el coche por los alrededores hasta dar conmigo y seguir persiguiéndome. Recuerdo haber pensado que se habían tomado demasiadas molestias por una simple chica a la que solo querían molestar.

Lo demás lo recuerdo de manera muy rápida. Volví a echarme a correr, metí la llave en la cerradura, entré de manera atropellada y cerré la puerta del portal dándome impulso con todo el cuerpo; supongo que los vecinos del primer piso se sobresaltarían al oír aquel estruendo, pero en aquel momento no me importó. Los chicos seguían rondando con el coche en el exterior, gritando y llamándome, mientras yo esperaba a que el ascensor bajara de una puñetera vez. En cuanto llegué a casa, cerré la puerta con dos vueltas de llave, corrí a mi habitación, me metí en la cama y me cubrí con las sábanas hasta arriba. Y allí, en la calma que llega después de la tempestad, me eché a llorar. No hacía más que preguntarme qué habría podido pasar si aquellos chicos me hubieran atrapado y me hubieran metido en su coche, cómo habrían terminado las cosas si yo no me hubiera echado a correr o si ellos realmente tuvieran pensado hacerme daño. No podía parar de llorar, no podía parar de temblar. Solo conseguía exorcizar mi miedo cuando me repetía una y otra vez que los chicos no sabían en qué piso vivía y que no vendrían a hacerme nada.

Al día siguiente, tras haber dormido unas pocas horas, me levanté para ir a clase y seguir con mi vida normal. Mientras caminaba hacia mi facultad, y a pesar de ser las diez de la mañana, miraba a mi alrededor con miedo a que un coche aparcara a mi lado y de él salieran cinco chicos para arrastrarme a su interior.

Nunca se lo he contado a nadie hasta ahora, pero ese recuerdo se me ha presentado hoy muchas veces a lo largo del día. Y es que hoy ha salido a la luz la sentencia de la Manada, ese grupo de repugnantes amigos que se aprovecharon de una chica de dieciocho años que iba bebida en las fiestas de San Fermín, la metieron en un portal y se la follaron entre los cinco como si fuera una vulgar muñeca hinchable. Esa sentencia, tan esperada por millones de mujeres, ha caído como un jarro de agua fría sobre todas, pues los jueces que se han encargado de dictar sentencia consideran que estamos ante un caso de abuso sexual, no de agresión sexual... y esto implica que la pena de cárcel que les ha caído es bastante menor: nueve años, exactamente.

No quiero criticar sin saber. Yo no estuve allí, no he visto los vídeos, no he visto las pruebas, no he estado presente en los juicios. No sé si fue una violación. No sé qué tiene que pasar para que un acto así se considere una violación en la Justicia española. No sé de Leyes ni Jurisprudencia, pero entiendo que todas las mujeres nos sintamos indignadas ante semejante escándalo. Puede que la víctima hubiera decidido someterse a la vejación intimidada por aquellos cinco hombres más grandes y fuertes que ella, o puede incluso que hubiera aceptado tener relaciones sexuales con uno y que después se vio acorralada al darse cuenta de que iba a ser plato para cinco comensales. No lo sé. Pero lo que sí sé es que los miembros de la Manada son repugnantes, vomitivos y dignos del mayor de los desprecios. Cinco hombres entre los que hay (me estremezco al pensarlo) un Guardia Civil, alguien que jura servir y proteger a los ciudadanos de a pie, que tratan a una chica poco más que adolescente, borracha y mermada de facultades, como un juguete sexual... es para echarse a temblar.

Hoy más que nunca he pensado mucho en la víctima y en lo que podría haberme pasado a mí. ¿Y si hubiera sido yo? ¿Y si aquellos chicos me hubieran cogido, me hubieran drogado y luego decidieran violarme entre todos? ¿Qué habría sido de mí? ¿Cómo habría actuado? ¿Qué harían conmigo después? ¿Quién me encontraría? ¿Cómo llegaría a mi casa... si es que llegaba? Por fortuna, a mí no me pasó nada pero hay otras mujeres que no han tenido la misma suerte que yo y que incluso han muerto por intentar defenderse y oponer resistencia. Es horrible tener que pensarlo, pero a día de hoy una mujer sigue sin poder caminar segura por las noches, pues estoy segura de que un chico, en la misma situación en que me vi yo, es probable que no hubiera llamado la atención del grupo del coche.

Y si por casualidad alguna de las víctimas de la Manada o cualquier otra mujer agredida lee este post, quiero que sepa que mi corazón está con ellas, que he visto brevemente lo que es el miedo y que no me atrevo a imaginar el terror que habrán pasado.

Hoy más que nunca la Justicia tiene que cambiar.

agosto 04, 2017

Tesoros de una escritora: Mis libretas y cuadernos


¡Hola a todos!

Todo escritor que se precie debe contar con varias cosas si quiere considerarse como tal: Una cabeza llena de ideas, una habitación para ponerlas por escrito y un rincón en la estantería donde colocar su futuro Premio Nobel. Y libretas, muchísimas libretas. Cualquiera que presuma de ser escritor debe tener en su haber no menos de seis libretas en las que volcar todos los personajes, argumentos, lugares fantásticos y situaciones peliagudas que van a figurar en su próximo éxito literario. Me sorprende comprobar que hay gente que suda la gota gorda y se tira de los pelos cuando piensa en qué regalarle por su cumpleaños a su amigo escritor, porque es lo más fácil del mundo. Cualquier material de papelería susceptible de ser utilizado como almacén de ideas literarias será recibido con lágrimas de felicidad, y podéis estar seguros de que lo va a usar en un futuro no muy lejano. Os lo juro.

Hoy, mientras dedicaba un ratito a poner orden en mi escritorio, me di cuenta de que contaba con bastantes más libretas de las que pensaba. Supongo que eso se debe tanto a mi gusto por las cosas de papelería, al afán por acumular libretas o a mi deformación profesional, pues la escritura es mi vida y mi pasión. Voy a enseñaros mi pequeña colección de libretas y cuadernos, a los que les tengo un especial cariño, ya que me han acompañado durante varios años y todavía guardan personajes e ideas que tal vez, y solo tal vez, podría utilizar en alguna de mis historias.

¡Espero que os guste!


1) Cuadernos asiáticos




Con este nombre he decidido bautizar a este pequeño set de cuadernos, ya que proceden de papelerías asiáticas y tienen dibujos que nos traen vivos recuerdos de Japón. Son los típicos cuadernos que usan los estudiantes japoneses en clase, aunque se nota que están adaptados a la clientela occidental, ya que el sentido de lectura es el nuestro. Son muy delgaditos y tienen las páginas a rayas, con un espacio para poner la fecha del día correspondiente. Como veis, poseo tres cuadernos muy diferentes entre sí pero a la vez muy parecidos. El primero tiene un dibujo de los personajes de Sumikko Gurashi, el segundo tiene varios dibujitos de Gudetama y el tercero es de color rosa claro y tiene algunos dibujos de alpacas. Como podéis ver, son una monada! ^^*


2) Cuadernos vintage




Estos cuadernos los compré hace un par de años con la intención de dedicarlos a escribir ideas para futuros relatos cortos. Sin embargo, como era de esperar, al final han acabado cubiertos de cosas tan variopintas como dibujos de personajes o de chibi Sororitas, pues una de las cosas que más me gusta hacer mientras escribo es dibujar todo lo que se me pasa por la cabeza, ya sean ojos, sonrisas o un paisaje de fantasía. Pero volviendo a los cuadernos, como podéis ver tienen motivos que recuerdan a tiempos antiguos, como marcas de sellos y caligrafía del siglo XIX. El borde es muy similar al antiguo papel de cartas, con esos colores y formas tan peculiares. Son más grandes que los anteriores y tienen el interior a rayas.


3) Cuaderno antiguo




No he encontrado otra manera de referirme a este cuaderno que con el apelativo de "antiguo", ya que por su forma y color recuerda mucho a un libro de los de antes, de los que había en las bibliotecas decimonónicas. Compré este cuaderno durante mi estadía en Santiago de Compostela y, aunque fue muy caro y apenas lo he utilizado, le tengo un especial cariño. Es de color marrón claro, con una filigrana dorada recorriendo todos sus bordes, y tiene una especie de relieve muy agradable al tacto. También tiene una solapa imantada que cierra el libro y lo protege de rozaduras. Por dentro, las hojas son de papel grueso y no tienen marca alguna, de modo que es un excelente cuaderno para llenar de dibujos. Y, ya puestos, os digo que este cuaderno tiene su propia anécdota. Como muchos cuadernos de este tipo, contaba con un lazo rojo que funcionaba como un separador o marcapáginas. Bueno, pues a mí una vez se me abrió un tintero dentro de la mochila y empapó varias hojas y el lazo, dejándolo negro, tieso y totalmente inservible, así que no he tenido más remedio que cortarlo.


4) Pequeños cuadernos




En mi escritorio se pueden encontrar libretitas de todos los tamaños. Estas son tres de las más pequeñas que tengo (aunque más adelante os mostraré otra más pequeña que poseo). La primera libretita formaba parte de una colección de la marca de cosmética Essence, una de mis favoritas. Cada colección de Essence saca un producto especial, y el de la colección Love Letters era una libreta pensada para dejar constancia de nuestros pensamientos de amor. Es pequeña, manejable, con las hojas a rayas y una goma que cierra el cuaderno para mantenerlo bien prieto; además, suelo llevarla al trabajo y escribir cosas mientras no hay clientes y mis jefes no miran, jajaja! La segunda es una libreta de Sailor Moon, muy sencilla en realidad. Tiene una preciosa portada de color azul marino con detalles de la serie en color dorado, y en el interior tiene algunos dibujos; el resto de hojas son blancas. No lo utilizo mucho porque no quiero gastarlo, pero tiene algunas cositas interesantes. Y el tercero es un cuadernillo de la colección Gorjuss que muestra a una niñita en un fondo gris. Esta libreta es la que suelo utilizar para registrar mis gastos cuando hago algún viaje, aunque también tengo escritos algunos detalles literarios.


5) Cuaderno galaxy




Esta es una de mis adquisiciones más recientes, pues lo compré el año pasado en Zaragoza, después de pasar unos días en la Estelcon 2016, de la que guardo muy buenos recuerdos. Quizá por eso le tengo un cariño muy especial. Es una libreta de tamaño medio, con hojas en color crema y una preciosa portada acolchada (que me encanta!) e impresa con un motivo de estrellas en fondo violeta. Sobre este dibujo, un mensaje me da los ánimos que necesito para escribir con ganas y bien motivada. Recuerda mucho a las libretas de Mr. Wonderful, aunque no es de esa marca. No recuerdo exactamente el nombre de la tienda donde la compré; solo sé que estaba en la estación de trenes de Zaragoza y había otras igual de preciosas.


6) Cuadernos góticos



Estas tres preciosidades que veis aquí son pequeñas joyas que he comprado hace bastante tiempo y que me ha dado mucha pena utilizar, pues son tan bonitas que quisiera no acabarlas nunca. En realidad son cuadernos escolares de lo más común, con las páginas cuadriculadas, con perforaciones para ponerle anillas y bordes coloreados para separar las asignaturas. La primera y la tercera son libretas cuyas portadas han sido dibujadas por Victoria Francés, la que sin duda es mi ilustradora favorita por sus bellísimos dibujos de damas encorsetadas, princesas melancólicas y vampiros atormentados. La expresividad de esos ojos, esos largos cabellos y la delicadeza de los ropajes me inspiran un profundo deseo de dejarme llevar por la parte más gris y tormentosa de los sentimientos humanos, algo que se refleja en alguno de mis relatos. La libreta central ha sido ilustrada por Anne Stokes y muestra a una especie de maga que sostiene un colgante en forma de corazón. Su estética oscura y gótica me gusta mucho y, aunque la he utilizado principalmente durante mis clases de inglés, ahora la he rescatado para poder recoger detalles de futuros relatos oscuros.


7) Cuaderno postal




Otra libreta que utilizo mucho durante mis viajes, aunque más bien a modo de diario. Me la regaló una amiga y es una de las que más me gustan, a pesar de que tengo su uso un tanto restringido (más que nada porque viajo muy poco). Es cuadrada, muy gruesa y tiene un diseño muy parecido a los cuadernos vintage. Las hojas están rayadas y ofrecen unos espacios dedicados a la fecha, lo que indica que puede usarse perfectamente como diario de viaje. Además, tiene un lazo de color crema como marcapáginas que, por fortuna, se ha librado de mi torpeza y está íntegro.


8) Cuaderno Kimmidoll




Otro cuaderno que compré en Santiago de Compostela con la intención de utilizarlo de diario personal, aunque al final su uso ha acabado siendo muy distinto. En este cuaderno he escrito algunas recetas de cocina que mi señora madre se ha empeñado en meter en mi dura cabezota, aunque confieso que no llegan a las once páginas (serán solo tres o cuatro recetas), lo que demuestra que cocinar no es lo mío. Es muy, muy bonito. Igual que el cuaderno antiguo, cuenta con una solapa imantada para cerrar bien el cuaderno y mantenerlo protegido. Sus páginas son de color azul claro y tiene un separador de lazo con un colgante metálico y pesado con el emblema de Kimmidoll. Y, por si os lo estáis preguntando, la Kimmidoll que está en la portada se llama Norika y es la que representa la belleza.


9) Cuadernos Gorjuss



¡Oh, mis pequeñas preciosidades! Dos de mis libretas favoritas, juntas para la foto. La primera es una libreta en cuya portada hay una niña vestida con un abrigo azul que porta un enorme reloj de bolsillo, estilo que recuerda al de Alicia en el País de las Maravillas. Además, es significativo que su título sea The White Rabbit, lo que confirma la referencia carrolliana. El otro tiene en la portada a la misma niña, solo que llevando un vestido de color lavanda, unas orejeras y sosteniendo una estrella blanca. Su título es All these words, y me pareció perfecto para dedicarlo a algo relacionado con la escritura. Cualquiera de las dos es preciosa, no me siento capaz de elegir una favorita. La colección Gorjuss me gusta muchísimo, y si no fuera tan cara tendría muchos más productos de esa casa. Pero la economía no perdona, así que me tengo que conformar con cosas que mi bolsillo se puede permitir. Los dos cuadernos tienen las páginas coloreadas con sus colores predominantes y tienen dibujitos en las esquinas de las páginas. Tienen marcapáginas de lazo y, como colofón, un sobre en la parte de atrás para meter notas o pegatinas.


10) Pequeñas libretitas




Y llegamos al final de la colección con estas dos piezas, tan diferentes entre sí como el uso que han recibido. La primera es una libretita de Rapunzel, muy pequeña (cabe en la palma de la mano), coloreada en tonos pastel realmente encantadores. En su interior, las páginas muestran dibujos de la princesa en diferentes poses. Aunque podría utilizarse como un bloc de notas, lo cierto es que es tan bonita que no me atrevo a usarla para no desperdiciar las hojas ni mancharla de tinta. En cambio, la libreta de Kimmidoll sí que la he utilizado. Es un bloc pensado para escribir en sentido vertical, como las notas que toma un camarero. Tiene las hojas rayadas, con dibujos de Kimmidoll y, además, viene con su propio bolígrafo, de color rosa claro. La utilizo sobre todo para hacer listas de cosas que me interesan o para apuntar nombres de personajes que me gustaría utilizar en el futuro.


¡Y hasta aquí hemos llegado! Espero que os haya gustado mi colección de libretas. ¿Cuáles os han gustado más? Si tenéis ganas de comentar, sabéis que podéis hacerlo más abajo, en la caja de comentarios. ¡Nos vemos muy pronto!

abril 17, 2017

Apodos everywhere


¡Hola a todos!

Hace unos días me puse a pensar en plan nostálgico en ciertas personas con las que hace mucho tiempo compartí estudios y a las que la vida, por las circunstancias que fuera, acabó separando de mi lado. Y una de las cosas que más me alegró recordar son las maneras en las que se dirigían cariñosamente a mí. Me hizo mucha ilusión recordarles y darme cuenta de que, gracias a muchas personas, tengo varios hipocorísticos que me definen, que me traen muy buenos recuerdos y que consiguen sacarme una sonrisa de felicidad.

Sí, ya sé que dedicar una entrada a mis apodos personales no es algo muy original y puede que tampoco divertido. Pero ¡qué caramba", me apetecía hacer algo así alguna vez y ha llegado el momento idóneo. Como algunos sabéis, durante mi infancia y gran parte de mi adolescencia  sufrí la persecución de abusones que se divertían mofándose de mí y poniéndome motes horribles; por motivos más que obvios, esos apodos no los voy a poner aquí (todavía me resulta doloroso pensar en ello). Este es un blog amable y me gusta hablar de cosas agradables, así que vamos a ello.



Lauchan


Se podría decir que este fue mi primer apodo cariñoso, que recibí a los dieciséis años de mi amiga Jessica. Cuando estábamos en el instituto, nos hicimos muy buenas amigas porque compartíamos un montón de gustos, entre ellos el manga y el anime. Como los japoneses tienen por costumbre poner sufijos cariñosos a la gente a la que aprecian, nosotras quisimos hacer lo mismo; fue así como me quedé con el nombre de Lauchan. Aunque poco después supe que el sufijo chan es más para los niños que para las personas más adultas, me gustó tanto que no quise cambiarlo.



Lau

Vale, este no es exactamente un apodo, sino una forma de acortar mi nombre (aunque realmente no tengo un nombre tan largo como para acortarlo). Sin embargo, me gustaría incluirlo en esta lista porque me trae muy buenos recuerdos de la persona que me llamaba así, un chico llamado Sergio al que conocí durante mi época universitaria y al que siempre le he tenido mucho cariño. Me encantaba cuando venía a hacernos una visita al piso a mi compañera y a mí, y cómo me saludaba con ese “¡Laaaaauuuuuu!” tan característico antes de darme uno de sus abrazos de oso.


Lala

Parecido al anterior, pues fue una de mis amigas de la facultad quien me puso este apodo. Mi amiga Marta, que además tiene el honor de ser la primera persona de la carrera a la que me atreví a saludar y con la que después trabaría amistad, tenía por costumbre dirigirse a mí llamándome Lala, aunque yo no sabía por qué. Un día se lo pregunté y ella me contó que le salía sin querer, ya que tenía otra amiga llamada Laura a la que todos los de su grupo apodaban Lala. De todas mis amigas, ella era la única que me llamaba así y a mí acabó gustándome mucho, hasta el punto de que aún hoy sigo utilizando ese apodo. De hecho, lo incorporé en mi disfraz de Carnaval de este año; en las fotos en las que salgo disfrazada de Pink Lady, el nombre que figura en mi chaqueta rosa es “Lala”.



Lalachan

Este apodo no me lo puso nadie, sino que lo hice yo a partir de la unión de dos apodos de los que ya he hablado: Lala y Lauchan. No surgió por nada en especial, sino por pura ocurrencia mía. Un día, pensé que me gustaría unir los pocos recuerdos felices que guardaba del instituto con los que después me quedarían de la universidad, y decidí rescatar el apodo de Lauchan y darle el toque más actual con el nuevo apodo de Lala. De esa combinación surgió Lalachan. No es muy original, lo sé, pero acabó gustándome bastante. Si sois usuarios de Filmaffinity, una web dedicada a la crítica de películas y series, me encontraréis como Lalachan, ^^*.



Lyanna

Si sois fans de Juego de Tronos, entonces sabréis que el nombre de Lyanna no se me ha ocurrido a mí, sino que forma parte del universo ficticio creado por George R. R. Martin. Lyanna Stark es uno de los personajes más misteriosos de la historia, quizá porque la trama empieza muchos años después de su muerte en circunstancias poco claras y a todo el misterio que rodea su recuerdo. Precisamente esa aura de misterio fue lo que captó mi atención e hizo que me enamorara platónicamente del personaje y quisiera saber más cosas de ella. Me gustaba tanto que hasta me hice un cosplay de Lyanna Stark, con corona de rosas azules y todo, y ese vestido todavía lo sigo utilizando en ferias medievales y otras fiestas de temática similar.



Princesa

Típico y manido. Suena al típico comentario cariñoso que un chico le haría a su novia, pero este no es el caso. Para mí, este apelativo me remite a la película La Princesita, en la que Sarah, la protagonista, insistía en que las mujeres, ya fuesen guapas o feas, ricas o pobres, jóvenes o viejas… todas éramos princesas por derecho propio. Cuando era pequeña, me imaginaba a las princesas como símbolos de educación, elegancia y refinamiento, pero también de amabilidad y generosidad, y tenía muchas ganas de convertirme en una. Ser una princesa no significa ser estirada, débil o desvalida, sino ser capaz de adaptarse a cualquier situación sin perder la compostura. Y aunque no uso el apodo de Princesa para hablar de mí, algunas personas de mi círculo de amistades ya lo han empleado conmigo, como la también bloguera Estelwen Ancálimë o de nuevo mi amiga Jessica.



Niphredil

También sacado de un universo ficticio, pero en este caso del que surgió del imaginario de Tolkien. Niphredil significa copo de nieve, y es el nombre de una flor blanca llamada estrella-luna que agradaba mucho a los Elfos; de hecho, la niphredil fue la flor que se abrió cuando nació Lúthien Tinúviel, la Elfa más hermosa del mundo. Cuando fui el año pasado a la Estelcon de Zaragoza, se me dijo que podía elegir un alias tolkieniano para poner en mi acreditación, y escogí Niphredil por tres razones. La primera, porque no había nadie más que llevara ese apodo (que yo sepa). La segunda, porque su nombre habla de la luna, satélite que siempre me ha provocado cierta fascinación poética y con el que me gusta identificarme. Y tercera, porque me encantan las flores y, de todas ellas, las blancas son mis favoritas por su pureza y sencillez. Y supongo que el apodo arraigó, ya que no eran pocos los que en la Estelcon se dirigían a mí llamándome Niphredil o Flor de Alqualondë, que suena a título otorgado a una princesa elfa. ¡Vamos, lo que siempre he querido! ^^*


¡Y hasta aquí por hoy! Siento no haber publicado muchas cosas este mes, pero la verdad es que no he tenido mucho tiempo y me parece que a partir de ahora voy a tener menos aún. Pero seguiré subiendo cosas de vez en cuando, así que... ¡seguid visitándome de vez en cuando, ^^*!

enero 03, 2017

Y mi sueño vio la luz. Con todos vosotros, mi NOVELA


¡Hola a todos!

¿Qué tal habéis empezado el año? Espero que con muy buen pie. A mí las cosas de momento me van como siempre: sigo buscando trabajo, estoy planeando un cambio de vida y de vez en cuando me refugio en el mundo del arte (dibujo, música...) para mantener la mente ágil y seguir aprendiendo cosas. Pero hay algo que no he dejado ni dejaré de hacer nunca, y eso es escribir. Ya me conocéis, no tiene sentido reiterar la evidencia una vez más. Nadie me apartará de la escritura, por mucha oposición y desánimo que encuentre en el camino, y si algo he aprendido del 2016 es que es necesario darse caña a uno mismo para sacar un proyecto adelante. Y si ese proyecto parte de un sueño, hay que hacerlo con el doble de ganas.

Hace casi cinco años, en este mismo blog, publiqué una entrada en la que decía que había escrito una novela y la había publicado. Bien, pues después de mucho tiempo, lágrimas, corrección y reescritura, he decidido volver a sacarla a la luz como me gustaría que hubiera salido la primera vez. La historia es la misma: Se trata de una novela romántica titulada Es Nuestro Sueño, cuya historia gira alrededor del amor imposible entre dos hermanos de sangre, que he autopublicado y que se distribuye a través de la plataforma Amazon en formato papel y en formato Kindle.

Para un escritor no hay nada más hermoso que ver cómo su libro es publicado y llega a las manos de cientos de lectores desconocidos que ansían devorarlo en cuanto lleguen a casa. Y aunque no puedo decir que estoy dando saltos de felicidad, sí que estoy bastante orgullosa de lo que he hecho. He tenido que revisar muchas cosas que en la primera versión eran sonrojantes, he tenido que corregir varios fallos que solo una inexperta chica de 19 años (los que tenía yo por entonces, cuando la escribí) podría haber cometido, y me he visto obligada a pulir aspectos que tenían más astillas que un leño viejo. Pero aquí está, por fin. He terminado mi novela y la he publicado tal y como quería que saliera, que no es decir poco. Aquí está, y esta vez puedo afirmar con total rotundidad que es obra mía. Ése es mi mayor orgullo.





La vida de Lara está marcada por la desgracia. Su padre es un hombre violento que descarga en ella toda su ira y su madre la ignora por completo. Su único apoyo es su hermano Marcos, que es la única persona que la cuida y la quiere de verdad. Y Lara también quiere a Marcos, pero no de la manera que los demás considerarían correcta: está enamorada de él.

Aterrada por un fuerte sentimiento de culpa y, al mismo tiempo, ilusionada con sus sueños de jovencita enamorada, Lara mantiene una constante lucha con sus sentimientos hasta que llega el momento en el que deberá tomar una decisión que marcará su destino irremediablemente.


Y aquí la tenéis, con la preciosa portada que mi amiga Iria diseñó para mí y que es, sin duda, uno de los regalos más bonitos que jamás me han hecho en la vida. He querido poner aquí esta nueva portada porque podría confundirse con la primera edición de mi novela, y es esta la que quiero que prime por encima de todo. Bajo esta portada se encuentra la novela corregida, ligeramente más larga y más trabajada que la versión anterior, es decir, que la versión "actualizada" de la novela corresponde a la edición de 2016 y a ninguna otra.

Al ser una novela autopublicada con la plataforma Createspace, solo la podréis adquirir en la tienda Amazon. Y como es mi primera novela, veréis que no tendréis que hacer un desembolso gordísimo de dinero para poder adquirirla (que no están los tiempos como para andar gastando tanto, y menos en plena cuesta de enero); de hecho, si tenéis una cuenta Premium en Amazon, incluso la podréis conseguir más barata. Pero como hablar de dinero está muy feo, pasemos a los datos que pueden resultaros de interés.


¿De qué trata el libro?

Pues como bien dice la sinopsis, trata de una historia de amor entre dos hermanos de sangre. Sí, es una novela romántica, pero creo que difiere de otras en que el tema principal es el amor incestuoso que ha surgido entre dos hermanos que han crecido juntos y saben perfectamente que son hermanos. Esto quiero dejarlo claro porque me he topado con personas a las que no les ha entusiasmado la premisa porque pensaban que iba a ser una historia romántica al uso. Por eso no puedo clasificarla en un género literario concreto. Encontraréis amor, violencia, ternura, sufrimiento y dolor. Si lo que os interesa es leer una novela romántica diferente del resto, os prometo que no os arrepentiréis de haberla escogido.


¿Libro autoconclusivo o parte de una serie?

Autoconclusivo. La novela tiene poco más de 300 páginas en las que se desarrolla toda la historia.


¿Formato papel o formato digital?

En Amazon tenéis acceso a ambas opciones. Si lo queréis en formato papel, sabed que se trata de una edición en tapa blanda. Si os decantáis por el formato digital, tened en cuenta que es para Kindle.


¿Dónde se puede comprar?

Como Createspace es una plataforma de autoedición que pertenece a Amazon, será en la web de Amazon donde podréis comprarla. No la encontraréis en librerías (a menos que algún librero se anime a adquirir varios ejemplares para ponerlos a la venta por su cuenta) ni en grandes plataformas como el Corte Inglés o la Casa del Libro. Pero Amazon es una plataforma de venta muy segura y fiable que además hace envíos a todos los países del mundo, así que no tenéis excusa para adquirir vuestro ejemplar. Pinchad aquí para ir directamente a la página donde está a la venta.


¿Me recomiendas su lectura?

Mala escritora sería si no recomendara mis propias obras, ^^*. Pero aunque a un autor siempre le gustan sus propias historias, hay algo que sí me gustaría deciros para animaros a darle una oportunidad a Es Nuestro Sueño. Si tuviera que describirla de manera objetiva y sin ser yo su autora, diría sin lugar a dudas que es una novela diferente a cuanto habéis leído. No he encontrado ninguna otra novela de amor que versara sobre el incesto sin caer en el erotismo, la pornografía o el abuso sexual, y por eso creo que Es Nuestro Sueño es diferente de las demás. Brent Weeks decía que leer un libro escrito por un autor novel es un acto de fe, ya que la tónica habitual es seguir nuestros gustos y decantarnos por ese autor del que ya tenemos diez libros en casa y que sabemos que su siguiente libro va a ser una apuesta segura. Pero los autores noveles también estamos ansiosos de tener nuestra oportunidad, y creo que Es Nuestro Sueño se la ha ganado a pulso, no por mí, sino por todo lo que ha tenido que pasar para que volviera a salir a la luz.


¡Y de momento esto es todo! Como estoy yo sola en esto, no he planeado firmas de libros ni eventos de presentación. Eso sí, tal vez más adelante me anime a hacer algún sorteo para los que me sigan en mi página de Facebook, donde también iré subiendo proyectos recientes y otras novedades. Si decidís darle una oportunidad y la leéis, estaré encantada de recibir vuestros comentarios aquí o en Facebook. Si tenéis cualquier duda o pregunta, también me agradará ayudaros. Y si ya la habéis leído y tenéis ganas de dedicarle una reseña, me encantaría saberlo, pues eso me ayudaría mucho a hacer que la novela sea más visible para el público.

¡Muchas gracias a todos!

noviembre 13, 2016

Sensaciones de otoño







La sensación melancólica que produce el ver que los días se hacen cada vez más cortos.

El beso frío y duro de los vientos del norte.

La suave caída de las hojas, cubriendo el suelo con una hermosa alfombra amarilla, marrón y naranja.

La degustación de las primeras castañas asadas.

El olor a madera quemada que sale de las chimeneas de las casas. El auténtico olor del hogar.

El tradicional recorrido hacia el cementerio para ofrecer el debido respeto a los que ya nos han dejado.

El aroma de la hierba recién regada por las interminables lluvias.

La agradable sensación de arrebujarse bajo una manta y un edredón.

El sabor dulce y delicioso de los huesos de santo.

La intensidad portentosa de los versos del Tenorio.

Los paseos vespertinos por la playa, con la brisa revolviendo los cabellos y el intenso olor a salitre.

El calor amoroso que desprende una taza de chocolate caliente.

La tranquilidad que supone sentarse en uno de los bancos de piedra cercanos a la ría para pensar. Simplemente para pensar.

La calidez de las risas de los amigos. De los antiguos y de los nuevos.


septiembre 05, 2016

Una de citas




Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado. Friedrich Nietzsche


No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas. Séneca


¡Qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción! François Mauriac


Tanto los que piensan que pueden hacer algo como los que piensan que no, están en lo cierto. Henry Ford


Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante. Lewis Carroll


El verdadero amigo es aquel que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte. Len Wein


No he fracasado. He encontrado 10.000 soluciones que no funcionan. Thomas Alva Edison


Cuanto más deseo hacer algo, menos lo considero trabajo. Richard Bach


Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros. Jean de la Bruyère


Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas. Proverbio árabe


Sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria. Pierre Corneille


La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento. Kevin Bisch


Uno tiene que ir muy lejos para saber hasta dónde se puede ir. Heinrich Böll


Vive cada día como si fuera el único día del que dispones para ser feliz, para gozar y para aprovechar el tiempo. Noel Clarasó


Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos. San Agustín


Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan solo encantadora o aburrida. Oscar Wilde


El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia. Henry Ford


¿Beso? Un truco encantador para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas. Ingrid Bergman


Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol. Martin Luther King


La razón es también una pasión. Eugeni d’Ors


En la vida humana solo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. Enrique Jardiel Poncela


No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo. Susan Sontag


El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada. Johann Wolfgang von Goethe


Amor y deseo son dos cosas diferentes, que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama. Miguel de Cervantes


Se puede tener por compañera a la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón. Samuel Johnson


La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante. Antonio Gala


Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo. Voltaire


Lo que haga puede no ser importante, pero es importante hacerlo. Mahatma Gandhi


La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito. Ralph Waldo Emerson


Quien no oye consejo, no llega a viejo. Refrán


Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible. San Francisco de Asís


Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía. Maurice Maeterlinck


Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad. Julio Verne


Nuestras dudas son traidoras y a menudo nos hacen perder las cosas buenas que pudiéramos conseguir. William Shakespeare


Para ser un héroe, piensa como un héroe. Voltaire


Si uno logra no hundirse, el triunfo solo radica en uno mismo. Maria Callas


Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace. Jean Paul Sartre


No podrás descubrir nuevos océanos sin el coraje de perder de vista la costa. Anónimo


La integridad es hacer lo correcto aunque nadie nos esté mirando. Jim Stovall


La experiencia es una buena escuela, pero la matrícula es muy cara. Heinrich Heine


El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos. Arthur Schopenhauer


Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino. Proverbio árabe


La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía. Arturo Graf


La única diferencia entre un sueño y un objetivo es una fecha. Edmundo Hoffens


Debes llegar a hacer aquello que piensas no ser capaz de hacer. Eleanor Roosevelt


Lo importante es transformar la pasión en carácter. Franz Kafka


Cuando alguien te da su confianza, siempre te quedas en deuda con él. Truman Capote


Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año. Ralph Waldo Emerson


Si no pensáis en el futuro, nunca lo tendréis. John Galsworthy


La mitad del mundo no puede entender los placeres de la otra mitad. Jane Austen


julio 25, 2016

Galicia, fogar de Breogán


Hoy es 25 de julio. Hoy es el día de Galicia, el día de Santiago el Mayor, patrón de España pero con una gran vinculación a Galicia, ya que se dice que es en Compostela donde se encuentra el cuerpo del Apóstol, al que cada año acuden miles de peregrinos a visitarle y rendirle culto y respeto. Pero al margen de la religión, que dependiendo de las personas tendrá mayor o menor importancia, lo que realmente cuenta hoy es el sentimiento de orgullo que hemos de tener los gallegos. Orgullo de pertenecer a esta tierra verde y gris, orgullo de nuestra lengua y nuestro acento, orgullo de ser nosotros mismos. Para un gallego no es fácil explicar ese sentimiento tan grande de arraigo a toda una tierra y su cultura. Se dice de nosotros que nos gusta mucho darle vueltas a las cosas, y puede que ese tópico tenga su parte de razón. Pues, ¿cómo se puede expresar con palabras el abanico de emociones que inspira esta tierra antigua, verde y hermosa? La respuesta es muy sencilla: a través de un himno.

El himno de Galicia es un extracto de un poema que ha sido adaptado musicalmente a principios del siglo XX, pero hay que aclarar que no fue el primer himno que tuvo esta tierra. Antes de que Eduardo Pondal compusiese su poema "Os Pinos", Galicia tuvo como himno una marcha solemne cuyos tambores y notas de gaita tienen un marcado matiz galaico. Es una melodía hermosa que, aun sin letra, representa a la perfección lo que es el espíritu gallego, firme e indomable. Si queréis deleitaros con ella, os dejo un enlace aquí.

El himno actual, como ya he dicho, ha sido extraído del poema "Os Pinos", compuesto por Eduardo Pondal en 1886. Pondal, conocido como "o bardo de Bergantiños", fue uno de los mayores escritores que ha dado Galicia y uno de los máximos exponentes del Rexurdimento. El himno, musicalizado por el compositor mindoniense Pascual Veiga, se estrenó en 1907 en el Centro Gallego de La Habana, y un año después se convirtió en el himno oficial.

El mensaje que contiene el poema y, por extensión, el himno, es una llamada a Galicia, la nación del rey celta Breogán, a despertar y a no olvidar, a luchar por la libertad, a la unidad de todos los gallegos para que juntos cambiemos el rumbo de  Galicia. El poema empieza con dos interrogantes que se le hacen al lector sobre lo que dicen los rumorosos y las altas copas (los pinos, árbol emblemático del paisaje gallego) al rayo de luz de luna. Pondal utiliza la metáfora de los pinos para identificar al pueblo gallego, representándolo como su árbol más simbólico, y busca así unificar la Galicia actual con la histórica. La respuesta que se da, no al lector ni al poeta, sino a la propia Galicia, es que no olvide las injurias pasadas y el mal trato que se le ha dado, pidiendo que despierte de su sueño.

A continuación se hace una separación entre aquellas personas que son favorables a Galicia y a los gallegos, y a aquellas que no lo son. Los buenos y generosos entienden la voz gallega, la comprenden, simpatizan con ella. Pero aquellos que sean ignorantes, salvajes, rudos, imbéciles y oscuros de corazón jamás comprenderán lo que esta tierra y su cultura significan. Finaliza el poema con un canto de esperanza, donde se afirma que ha llegado la hora de la redención gallega y el fin de las vaguedades que la han mantenido atada. Y, por supuesto, la figura del bardo que narra las hazañas de los héroes celtas que lucharon por su independencia.

Dejaré aquí escrito el himno gallego, que podréis escuchar aquí si queréis.

¡Por unha Galicia eternamente viva, sá, próspera e fermosa!



Os Pinos

¿Qué din os rumorosos
na costa verdecente
ao raio transparente
do prácido luar?

¿Qué din as altas copas
de escuro arume arpado
co seu ben compasado
monótono fungar?

Do teu verdor cinguido
e de benignos astros
confín dos verdes castros
e valeroso chan,

non des a esquecemento
da inxuria o rudo encono;
desperta do teu sono,
fogar de Breogán.

Os bos e xenerosos
a nosa voz entenden
e con arroubo atenden
o noso ronco son,

mais sóo os iñorantes
e féridos e duros,
imbéciles e escuros
non nos entenden, non.

Os tempos son chegados
dos bardos das edades
que as vosas vaguedades
cumprido fin terán;

pois, donde quer, xigante
a nosa voz pregoa
a redenzón da boa
nazón de Breogán.



Y aquí os dejo la traducción al castellano, por si hay palabras que no habéis entendido:


Los Pinos

¿Qué dicen los rumorosos
en la costa verdeante
al rayo transparente
de la plácida luz de luna?

¿Qué dicen las altas copas
de oscura aguja arpada
con su bien acompasado
monótono zumbar?

De tu verdor ceñido
y de benignos astros
confín de los verdes castros
y valeroso suelo,

no des al olvido
de la injuria el rudo encono;
despierta de tu sueño,
hogar de Breogán.

Los buenos y generosos
nuestra voz entienden
y con arrobo atienden
nuestro ronco sonido,

pero sólo los ignorantes
y salvajes y duros,
imbéciles y oscuros
no nos entienden, no.

Los tiempos son llegados
de los bardos de las edades
que vuestras vaguedades
cumplido fin tendrán;

pues, donde quiere, gigante
nuestra voz pregona
la redención de la buena
nación de Breogán.


junio 16, 2016

Volaré



"Es curioso que la vida, cuanto más vacía, más pesa"

León Daudí (1905-1985), escritor español



Pocas frases me han hecho reflexionar tanto como esta, pues es la más apropiada para describir cómo me he sentido durante mucho tiempo. Llevo mucho tiempo sintiéndome extraña por algo que me costaba identificar, padeciendo los síntomas de una enfermedad para la que no hallaba nombre. Pero sí que tiene un nombre, y es Deseo de cambiar. Ya es momento de que las cosas cambien. Es la hora de dar un paso hacia delante.

Los cambios provocan terror. Es miedo en estado puro. Es la sensación que tiene un pajarillo al asomar la cabeza por encima del nido y ver la inmensa caída que le espera si comete el más pequeño error al abrir sus alas y echar a volar. Pero ese pajarito sabe que no puede quedarse en el nido toda la vida. Algún día crecerá y se hará demasiado grande, y sus padres no querrán seguir alimentándole porque comprenden que ya es hora de que se vaya y se busque la vida. Y el momento ha llegado. Nunca he sido más consciente de ello como lo soy ahora. Ha llegado la hora de abrir las alas y echar a volar.

Pocas veces me he sentido tan insegura como en estos momentos. ¿Qué me espera ahí fuera, tras la puerta de mi casa? El triunfo o el fracaso. Aquí no hay medias tintas; o se hace, o no se hace. No se puede vivir toda una vida a base de intentos. Es necesario asomarse al vacío y saltar, porque no queda más opción que hacerlo. El miedo está ahí, ¡claro que sí! Miedo a caer como una piedra. Miedo a que mis alas no me respondan. Miedo a perder lo único a lo que puedo aferrarme.

Tal vez debería buscar alternativas mejores, pero eso solo sería retrasar lo que es inevitable. No quiero pasarme toda la vida teniendo miedo de todo. El miedo me ha hecho perder grandes oportunidades y me ha impedido lanzarme cuando debería haberlo hecho. He evitado la experiencia por culpa de un exceso de templanza, pues eso es el miedo: El terror disfrazado de prudencia. ¡Adiós al miedo! ¡Atrás, temores infundados! No me encadenaréis ni un segundo más. Me niego a vivir con esa sensación de debérselo todo a los demás, solo porque yo no he tenido las agallas de luchar por aquello que necesitaba. Yo también tengo alas para volar.




¿Y qué encontraré más allá de las puertas de mi jaula de oro? Quizá me lleve una sorpresa. Es posible que no cumpla ninguno de los propósitos que tengo en mente para hacer que mi vida sea tan plena como la he pintado en mi imaginación... pero eso no significa que no pueda encontrar otros propósitos que me conviertan en la persona que quiero ser. El destino es el mismo, pero se puede recorrer por caminos diferentes. Y sí, puede que mi meta sea una de las más ambiciosas y difíciles de conseguir, pero si algo he aprendido es que no se puede vivir esperando que te lo den todo. A veces tienes que alargar la mano para coger lo que es tuyo, lo que te pertenece por derecho. El premio puede no ser todo lo dorado que esperabas, pero es tuyo, solo tuyo, y te lo has ganado. Eso es lo que quiero sentir cuando me vaya.

El plan está en marcha. La rueda gira una vez más. Fortuna, escucha mi petición y concédeme mi deseo: Sonríe para mí. Siquiera por una vez, dedícame una de tus gloriosas sonrisas y dame fuerzas para triunfar, para tener siempre la certeza de que he tomado el camino adecuado y no me he equivocado al hacerlo. Por favor, sé el viento que me impulsa hacia el cielo. Mi ánimo está presto, mis alas son grandes y fuertes.

Estoy lista para echar a volar.