martes, 6 de enero de 2015

La Truñoteca returns: Los Hijos de la Tierra


¡Hola a todos!

Hace unos días, repasando los contenidos de mi ordenador y de mi blog, me di cuenta de que hace mucho, muchísimo tiempo, que no le dedico un post a un truño literario. No me refiero simplemente a una mención esporádica a un libro o dos que no me hayan gustado, sino un post entero, bien completito. Aunque al principio la Truñoteca nació como un apartado para despacharme a gusto con los grandes bodrios que se pueden encontrar en el mundo del manga, confieso que he pecado de entusiasta. No he leído un gran número de mangas, y la gran mayoría de los que leí no merecen formar parte de la Truñoteca. En cambio, sí que he leído muchos libros. Y una cosa que sucede cuando lees mucho es que, tarde o temprano, te encontrarás con un truñaco tan gordo que te darán ganas de gritar, rugir y maldecir a todos los dioses de la existencia por haber permitido que una mierda semejante se cruzara en tu camino.

Ha llegado la hora de que recupere tan sagrada sección en este blog. Y la mejor manera de recuperarlo es, no con un único libro, sino con una saga completa: Los Hijos de la Tierra. Tarde o temprano tenía que llegar la hora, así que no lo pospongo más y paso a hablaros de mi relación de amor con esta saga, que acabó degenerando en odio.

Antes de seguir, advierto que me voy a despachar a gusto. Esto quiere decir que va a haber muchos SPOILERS pululando por doquier, así que no me hago responsable si no habéis leído la saga y os destripo detalles importantes del argumento. También advierto a posibles haters, amantes de las aventuras de Ayla y Jondalar, que si no quieren leer barbaridades sobre sus ídolos, que no sigan leyendo a partir de aquí. De nada.

Toda historia tiene un comienzo, así que vamos al lío.

Seguro que muchos ya conocéis la saga de Los Hijos de la Tierra, escrita por Jean M. Auel pero, por si no os suena de nada, os hago un pequeño resumen. La historia de Los Hijos de la Tierra ocurre en la Europa del Paleolítico, a mediados del último período glacial. La protagonista es una niña cromagnon llamada Ayla que, a la tierna edad de cinco años, pierde a toda su tribu durante un terremoto y es atacada por un león cavernario, que le deja una herida en la pierna. Cuando está a punto de morir, es encontrada por una tribu de neandertales (que se hacen llamar el Clan) que, después de que se derrumbara la caverna donde vivían, viajan en busca de otra morada donde establecerse. A los neandertales no les gusta el aspecto de Ayla: la consideran extraña, ajena a ellos. Saben que es diferente y no desean tener trato con alguien de su especie, pero como no es más que una niña inocente, al final deciden adoptarla para convertirla en una buena mujer del Clan. Los lectores seremos testigos del crecimiento, desarrollo y aprendizaje de Ayla, lo dura que es la vida para ella dentro de una comunidad de seres humanos entre los que siempre será la rara, la diferente, mirada con recelo y hasta con odio por determinados personajes.

La saga se divide en seis libros:

-El Clan del Oso Cavernario (1980)
-El Valle de los Caballos (1982)
-Los Cazadores de Mamuts (1985)
-Las Llanuras del Tránsito (1990)
-Los Refugios de Piedra (2002)
-La Tierra de las Cuevas Pintadas (2011)




Para que os hagáis una idea de lo espantosa que es esta saga, sólo os diré que el primer libro es el único que vale la pena. El Clan del Oso Cavernario es una de las novelas más buenas y mejor escritas que encontraréis jamás, muy bien documentada, con multitud de detalles y perfectamente desarrollada, por lo que se la recomiendo a todo el mundo.

En ECDOC, es imposible no simpatizar con la joven Ayla. La vemos crecer y aprender, somos testigos de su sufrimiento cada vez que recibía golpes por sus errores o era maldecida con el ostracismo por romper algún tabú de su gente... y lo pasamos fatal cuando tuvo a su hijo Durc, fruto de sucesivas violaciones, y estuvo a punto de ser obligada por el Clan a sacrificarlo, creyendo que era deforme. La vida de Ayla no prometía ser fácil y tenía que enfrentarse a retos diarios para sobrevivir y salir adelante.

Pero esa magia se estropea a partir del segundo libro y se prolonga hasta el sexto, donde Ayla alcanza unas cotas de perfección que, lejos de admirarla,  hacen que la odiemos con ganas.

Ayla es PERFECTA. Así, con mayúsculas. Ayla, típica protagonista Mary Sue a la que todo se le da de maravilla: aprende idiomas en un tiempo récord, es una cazadora inmejorable, una curandera fuera de serie, concibe una manera más fácil de hacer fuego, domestica animales (entre ellos un lobo y un león cavernario. True story) y todo el que la conoce la considera una persona maravillosa.

Aunque para los neandertales era fea, resulta que en realidad es guapísima: rubia, ojos grises, cuerpo escultural, etc. Todos los hombres pierden el culo por ella, y cuando digo todos, es que son TODOS. De verdad, la chica no tiene ni que currárselo: hace un mohín un poco afectado y todos los tíos se la quieren llevar a sus pieles para "compartir placeres", como se repite en la historia una y otra y otra y otra vez. Pero ella sólo quiere estar con su Jondalar, otro que también manda narices. Cuando Ayla aprende a hablar (en el Clan hablan por gestos y sonidos guturales, pero los cromagnones usan palabras), le queda un acento un poco raro; pero lejos de considerar esto un defecto, todo el mundo cree que es algo muy exótico y acaba maravillado. ¿Sabéis cuál es su único fallo? No sabe cantar. Bueno, eso y que tiene la imaginación en el culo, porque cuando tiene que poner nombre a sus animales no se mata mucho: A la yegua la llama Whinnie (que es la onomatopeya del relincho del caballo), al león lo llama Bebé (porque es pequeñito) y al lobo lo llama Lobo. Ooooh... ¡¡¡NO - ME - JODAS!!!

Y la verdad es que no sé qué le ven. Es una mujer normal y corriente, que en realidad no hace nada fuera lo común. Sin embargo, todos insisten en que tiene que ser una especie de sacerdotisa de Doni, la Madre Tierra, sobre todo por sus "poderes especiales". ¿Un ejemplo? Ayla es perspicaz y adivina lo que piensa la gente por sus gestos o su lenguaje corporal, pero todo el mundo cree que es capaz de leer el pensamiento. En fin...

Hablo de Ayla, pero es que el resto también son para hartarse de llorar. Quitando el primer libro, en el resto de la saga los personajes secundarios están por estar. No se libra ni uno, por mucho que insista la autora en darles una personalidad y una historia a cada uno de ellos (no es broma, Auel tiende a dar demasiadas explicaciones de todo y de todos). Son absolutamente prescindibles, y a veces ni siquiera tienen una mínima profundidad psicológica. Si son buenos, lo serán siempre. Si son malos, lo son porque odian a Ayla por alguna razón (es más guapa, es más poderosa, la quieren más...).

Entre tanto machote buenorro en taparrabos, es lógico que Ayla se enamore de uno. ¿Y de quién? ¡Pues del chico más guapo del Pleistoceno, y que es igual de perfecto que ella! Ahí está Jondalar, el Hombre del Año. The Man of the Year. Un portento humano se mire por donde se mire. Alto, rubio, de impresionantes ojos de color azul glaciar, guapísimo hasta provocar sofocos y desmayos en todas las mujeres (hay más de una que quiere violarlo. True story). Atractivo, varonil, elegante, sensual, musculoso... me quedo sin adjetivos, pero es que la autora los ha usado todos para referirse a él. Es tan guapo que, igual que le pasaba a Ayla, no hay mujer que se le resista. En serio, ni una. Por si eso fuera poco, y para que todos los hombres se mueran de envidia... SU POLLA ES ENORME. Es frecuente que la autora le dedique unas cuantas líneas a los polvos que va echando Jondalar a lo largo de su viaje, recreándose especialmente en la magnificencia de su garrote del amor, al que creo que podrían dedicarle un monumento. ¡En serio, qué perfección de órgano viril! Por eso es uno de los más escogidos para celebrar los Primeros Ritos, una ceremonia muy especial que consiste en que las chicas que tienen su primera regla tienen que ser desvirgadas para "abrir la entrada que deje paso al espíritu de un hombre".

¿Ya os habéis repuesto de la conmoción? Los cromagnones tienen sus propias creencias respecto al sexo, como los neandertales, aunque tienen en común que creen que la coyunda no tiene nada que ver con el hecho de hacer niños. Para el Clan, la cosa iba de tótems, que son algo así como espíritus animales que pertenecen a una persona. Todos los meses, el tótem de una mujer batalla contra el de los hombres; si gana el tótem de la mujer porque su animal espiritual es más poderoso, la mujer tendrá la menstruación. En cambio, si es derrotado por el tótem del hombre, se quedará embarazada. Muy poético, ¿verdad? En cuanto a los cromagnones, pues es algo parecido. Ellos creen que la cosa va de espíritus que se mezclan para dar origen a una nueva vida, que pertenece en exclusiva a la mujer. Según ellos, el hombre no tiene nada que ver con la reproducción y sólo existe para abrir a la mujer y protegerla cuando tenga hijos. Cuando la mujer sea desvirgada, estará en condiciones de concebir... si la Madre Tierra quiere. Este tema en concreto es uno de los más repetidos a lo largo de toda la saga porque, por si no lo sabíais, Ayla es la única que se para a pensar y se da cuenta de que si un niño sale por el mismo sitio por donde un hombre ha eyaculado... es que eso tiene que significar algo. Mary Sue al cantooooo...

¿Y lo demás? ¿Qué otras cosas nos puede ofrecer Los Hijos de la Tierra? Me temo que muy poco, por desgracia. Auel debe ser de esos autores que tienen una línea argumental muy simple y, para magnificarla, se dedican a meter más y más páginas de absoluta morralla. En este caso, abundan las descripciones de absolutamente todo. Y aunque eso está muy bien en cuestión de paisajes y emplazamientos, resulta verdaderamente cansino cuando se pone, por ejemplo, a describir punto por punto toda la flora que hay por una determinada región. Con la excusa de que Ayla está buscando hierbas para hacer sus medicinas, Auel empieza una larga y aburridísima diatriba de todas las plantas que hay por las cercanías, con sus usos y propiedades específicas. Si eres botánico o te gustan los remedios naturales, puede que le encuentres interés a estas partes; para todos los demás, es un maldito coñazo.

Esto también se extrapola a otras situaciones. Por ejemplo, cada vez que Jondalar mira a los ojos a una mujer, sea quien sea (incluso sus propias hermanas), la chica va a experimentar las mismas sensaciones de excitación sexual, y Auel las describe siempre de la misma manera. Lo mismo cada vez que Ayla abre la boca para hablar y todos se dan cuenta de lo raro que es su acento, y seguimos con las mismas descripciones. También cuando Ayla cura a alguien, los polvos de la parejita, cuando Jondalar cuenta la historia de sus viajes, cuando hace una demostración con el lanzavenablos (es un propulsor de lanzas), cuando Ayla explica cómo encontró a Lobo y a Whinnie... De verdad, es siempre lo mismo. Se repite una y otra vez. No te cuenta nada nuevo.

Por no hablar del tono de culebrón que la saga va adquiriendo a medida que avanza. Pasamos de ver la dureza de la vida en la Prehistoria a contemplar la arrolladora relación amorosa de Ayla y Jondalar, de la que todo el que les rodea está pendiente. Se aman tanto, se necesitan tanto, se ansían tanto... Por supuesto, la autora también mete un triángulo amoroso, porque Ayla y Jondalar discuten y entonces ella se larga con un negrazo prehistórico con las mismas habilidades sexuales que Jondalar, y que está absolutamente obsesionado con Ayla. A esta relación se le dedica todo el tercer libro, por lo que me lo pasé potando de principio a fin. Pero, si creíais que eso se iba a quedar ahí, estáis muy equivocados. Llega el sexto libro, el culmen de la historia. Si las innumerables descripciones de cuevas y pinturas no os parecen suficientes para engrosar el libro, la autora se saca un as de la manga y repite el esquema triangular amoroso (con otro personaje) para darle emoción al asunto. ¡Una mierda como un piano!

Si Jean M. Auel quería que se me dibujara una expresión de repulsa en el rostro, lo ha conseguido. Lo que me parece más indignante es que hay algunos tomos entre los que hay un lapso de tiempo muy amplio, por lo que los seguidores de la saga esperábamos que la autora se lo currara mucho más. ¡Qué decepción coger el libro nuevo y ver que es un bodrio del que no se aprovechan más que unos pocos episodios! Intenté que me gustara la saga. Os juro que lo intenté. Pero cada libro es peor que el anterior, y cuando llegué al sexto ya estaba al límite. Terminé la historia, pero con un cabreo enorme. Indignada de que se le haya dado un final tan pobre a una historia que empezó tan bien.

Pues esta es mi historia con Los Hijos de la Tierra. Releyendo la reseña, me doy cuenta de que la razón por la que empecé a odiarla es por la aparición de la exasperante Mary Sue. ¡Qué triste XD!

9 comentarios:

  1. ay, Señor, lo que me estoy riendo yo sola. ¡Suscribo punto por punto lo que has dicho! Me leí los Hijos de la Tierra (no sé hasta cuál llegué, pero lo de Ayla se va con el maromo de otro clan donde ella consigue hablar con un niño medio neanderthal que pensaban que era tonto y no, era sólo que no hablaba con palabras sino con signos aprendidos y la ¿vieja? del clan le revela su secreto mejor guardado de cómo blanquear pieles) hace eones, cuando estaba en Pueblo En Mitad De La Nada más aburrida que una seta y auqnue en esos tiempos mozos yo no sabía qué era una Mary Sue sí que recuerdo que me pasé toooodo el tiempo pensando, jodía niña, no hace nada mal o qué?

    El primero me gustó mucho, la verdad sea dicha, y cuando la separan de su hijo porque está condenada a estar "muerta" se me encogió el corazón, pero luego sólo fueron empeorando y mucho y a día de hoy ni sé cómo acaba la saga ni sé si ha acabado ya, pero lo que sí sé es que muy desesperada me he encontrar para retomarlos, pero bueno, algo ha salido de este... esperpento, esta Truñoteca me ha encantado jajaja.

    ¡Feliz Año!
    (¿hasta cuando se dice feliz año, a todo esto?)

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    1. ¿Verdad que sí? El primer libro es el único que de verdad vale la pena. Me pareció una maravilla cuando lo leí mientras estudiaba la carrera e hizo que me interesara más por la historia de Ayla. Pero cuando cogí el segundo y empecé a ver que se convertía en una novela casi pornográfica, me quedé bastante flipada. Y a medida que seguía leyendo, la cosa iba a peor, con los rollos de Ayla con Ranec, los celos de Jondalar, la descripción interminable de polvos, la habilidad de Ayla da Vinci y Jondalar Edison para crear todo tipo de inventos... Vamos, ¿qué te voy a contar que ya no sepas? A mí me cansó un montón leer la perfección infinita de Ayla, la diosa en vida.

      Si no te has leído el libro final, que sepas que no te pierdes nada. La autora tardó un montón en sacar el sexto libro, con el que le ponía punto final a la saga. Pero si lo llegas a leer, además de disfrutar de un culebrón espantoso, te darás cuenta de que eso no es un final de saga ni es nada. Corta sin más en un momento poco apropiado, dejándote cara de "¿Y ya está? ¿Esto es todo?". Esta Truñoteca ha sido mi manera de vengarme por hacerme odiar una saga que pintaba tan bien en un principio.

      ¡Feliz año a ti también! Mi récord personal es desearle un feliz año a una amiga mía a la que vi en julio. ¡A ver quién supera esto! XD

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  2. Nunca he leído esos libros porque jamás me llamaron la atención; muchas veces tuve el primero en la mano en una librería y leí la comtraportada pero la historia nunca me llamó lo bastante como para comprarlo, y ahora me alegro de no haberlo hecho. Como diría Obi-Wan Kenobi, "mi instinto me sirve bien" :-P

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    1. En mi caso, como tenía que hacer un trabajo durante la carrera, no me quedó más remedio que leer el primer libro. Pero me gustó tanto que me entraron ganas de seguir leyendo. Y maldito sea el día que decidí hacer eso. Entre el 2 y el 6, la saga pega un bajón tan gordo que no parece que estés leyendo la misma historia. Se vuelve un culebrón predecible y azucarado que no hay por donde cogerlo; no se parece en nada a la dura historia de Ayla en el primer libro. Menos mal que me los prestaron y alguno me lo bajé de Internet, así que no tuve que pagar por ellos, pero aún así me sigue doliendo el haberlos leído. Puf...

      Si quisieras probar suerte y leer uno, yo te diría que te decantaras por el primero (si no, tienes la opción de la película, protagonizada por Daryl Hannah, que no es que sea una pasada pero está bien). Si ya no te atrae la temática, olvídalo. A menos que te gusten las novelas rosas ambientadas en la Prehistoria, me parece que no te va a gustar nada.

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    2. La Prehistoria nunca me ha atraído especialmente (prefiero otros períodos del pasado). Y las novelas rosas, desde luego, tampoco (me gusta que haya romanticismo en las novelas, pero no las novelas cuya trama gira en torno a un culebrón y a las abundantes escenas de sexo que lo aderezan), de modo que voy a pasar.

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  3. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Podría haber sido una gran saga histórica, pero se ha quedado en un gran horror histórico. No sabía que ya había terminado la saga, pensé que seguiría exprimiendo la historia (aunque hacía 3 o 4 libros que ya no había nada que exprimir XD)
    Bicos
    Rebeca

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    1. Pues sí, se terminó con el sexto libro. Pero el final es taaaan cutre que no parece un final de saga, sino el final de un capítulo cualquiera. Vamos, que no te vas a perder nada si no lo lees. Además, siguen con las mismas repeticiones de siempre, algunas clavadas del tercer libro. Se ve que la autora se quedó sin ideas y no se le ocurrió otra forma menos chapucera de terminar. Vamos, un asco.

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  4. Absolutamente de acuerdo en todo, incluida la pesadez de la Sue de Ayla y el POLLON-Jondalar. El primer libro, intentando obviar la perfección de la niña (es que es perfecta de la muerte desde los 4 años la criaturita) pues es un libro interesante, que se lee con agrado. Pero el resto... lo has descrito a la perfección. Como dijo una amiga mía en una ocasión, les dan un poco de tiempo u Ayla inventa el ordenador personal. Gracias por la lectura y por las risas!

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    1. Gracias a ti, por leerme y disfrutar de la crítica. Yo creo que Ayla en el primer libro es perfecta, pero no del todo; es más bien que está "aprendiendo a ser perfecta", se está convirtiendo en la mujer que vamos a ver en las siguientes novelas. Quizá por eso me gustó más la primera Ayla, porque todavía no la habían estropeado. El resto ya lo has leído en mi crítica, así que nada más que añadir. Y tu amiga tiene toda la razón; esa fue la impresión que tuve de ellos cuando leí todas sus proezas inventivas XD!

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