lunes, 15 de mayo de 2017

Mystic Messenger Stories: La historia de Jumin


¡Hola a todos!

Y volvemos a la carga una semana más con Mystic Messenger, el fabuloso juego otome que ha hecho las delicias de cientos de chicas y de una servidora, que está más obsesionada de lo que cabría esperar (sin ir más lejos, hoy mismo me he comprado una camiseta de Seven, ^^). No me voy a explayar mucho con la introducción porque sería repetir lo mismo que he dicho en las anteriores semanas. Ya sabéis qué es el Mystic Messenger, ya conocéis a sus personajes y ya habéis leído las dos historias anteriores (o eso espero, caramba). Esta semana es más de lo mismo, así que poneos cómodos y disfrutad, porque hoy le toca el turno a Jumin.


Jumin





Jumin Han es un joven empresario que, a la temprana edad de 27 años, ya está considerado uno de los hombres de negocios más importantes del país. Su padre es el presidente de la C&R International, pero es Jumin el que se encarga de dirigir y hacer crecer la empresa, lo que le ha reportado múltiples beneficios económicos y una posición social envidiable. Tiene un carácter serio y maduro, y suele hablar con mucha educación, provocando el desconcierto de los miembros de la RFA y las burlas de Zen, con quien tiene una relación un poco tirante.



Biografía

Se podría decir que Jumin es el resultado de una vida en la que el amor ha estado ausente. Nació entre algodones, en el seno de una familia rica y poderosa que tenía el dinero suficiente para cumplir todas sus necesidades y caprichos. Eso sí, desde muy pequeño a Jumin se le enseñó que las cosas no venían de la nada y que para tenerlo todo era necesario estudiar, aplicarse y trabajar muy duro todos los días. Con el objeto de prepararle para que en el futuro se hiciera cargo de la empresa familiar, el señor Han se encargó de que su hijo recibiera una educación esmerada en los mejores colegios y sin reparar en gastos. Sin embargo, al mismo tiempo que preparaba a Jumin para ser su sucesor, fue también el causante de la total apatía sentimental de su hijo.

Cuando era pequeño, Jumin tuvo que enfrentarse a un suceso muy duro en la vida de todo niño: el divorcio de sus padres. En lugar de hablar con él y ayudarle a sobrellevar los cambios que se estaban llevando a cabo en el seno familiar, Jumin tuvo que ver cómo su madre se marchaba de casa sin que se preocupara en lo más mínimo por él. Y fue todavía peor cuando su padre, después de pasar por un nuevo matrimonio que le acarreó otro divorcio, empezó a salir con otras mujeres, la mayoría mucho más jóvenes que él, que solo querían aprovecharse de su inmensa fortuna. Jumin se sentía asqueado cada vez que veía a su padre babeando por su novia de turno y concediéndole todos los caprichos que ésta exigía, aunque fuesen cosas que pudieran afectar al rendimiento de la C&R. En su interior, Jumin concibió la idea de que dejarse llevar por los sentimientos, como estaba haciendo su padre, era perjudicial y no aportaba ningún beneficio. Siempre pensando en términos prácticos, Jumin no veía ventaja alguna en el amor, puesto que afectaba al rendimiento laboral, impedía ver la realidad y no constituía más que una fuente de problemas. Por ese motivo, desterró el amor de su vida y se concentró en sacar adelante la empresa familiar.

Sin embargo, tanto V como su prometida Rika estaban preocupados por Jumin. V y Jumin eran amigos desde niños, vivían en el mismo vecindario y habían ido a la escuela juntos. V conocía la situación y los pensamientos de Jumin mejor que nadie, y por eso le preocupaba el bienestar emocional de su mejor amigo. Rika también se dio cuenta de que había algo extraño tras la aparente indiferencia de Jumin en lo tocante a las mujeres, y pensó que lo que le ocurría era que todavía no había encontrado a alguien a quien querer de verdad. Jumin necesitaba experimentar el amor incondicional que se puede sentir por otra criatura y, como no podía buscarle una novia, le regaló a Elizabeth Tercera, una preciosa gata blanca.




Fue amor a primera vista. En cuanto Jumin contempló los grandes ojos azules de Elizabeth, quedó prendado de ella y se consagró por entero a su bienestar. Elizabeth Tercera podía considerarse una gata con suerte, pues Jumin se desvivía por cuidarla y hacer que se sintiera feliz: la alimentaba con la comida más nutritiva, mandó instalar cámaras de seguridad para observar sus movimientos a cualquier hora del día, se encargaba de que no se quedara sola si él tenía que hacer algún viaje de negocios, dormía con ella en la misma cama e incluso la convirtió en la imagen de su empresa. El amor de Jumin hacia su gata empezó a cobrar tintes de insania, ya que él mismo se confesaba «enamorado» de ella. Elizabeth era el único ser vivo al que Jumin podía abrirse, entregarle su corazón y amar sin reservas, pues sabía que nunca lo abandonaría. Al contrario que las novias de su padre, Elizabeth Tercera buscaba la compañía de Jumin porque le agradaba, no porque tuviera dinero. Por eso, para Jumin fue fácil darle la espalda a las mujeres y entregarse con devoción a su amada gata.

Que Elizabeth Tercera era el gran amor de Jumin no era un secreto para nadie, y mucho menos para los integrantes de la RFA, lo que no quiere decir que todos le tuvieran aprecio. Zen, siempre contrario a cualquier cosa que hiciera Jumin, detestaba que le impusiera la presencia de Elizabeth o que le mostrara fotos para fastidiarlo, pues Jumin sabía de sobra que Zen tenía alergia a los gatos. Jaehee, la asistente personal de Jumin, odiaba que su jefe la obligara a cuidar de Elizabeth cada vez que necesitaba viajar, ya que la gata se revolcaba en su sofá y lo dejaba lleno de pelos. En cuanto a Seven, sus chifladuras y su obsesión por coger a “Elly”, abrazarla y jugar con ella a lo loco consiguieron que Jumin amenazase a su compañero con ponerle una orden de alejamiento si osaba rozarle un solo pelo a su gata.

La soltería de Jumin era algo que preocupaba bastante a su padre. El señor Han veía a su hijo y consideraba que tenía que buscar a alguien con quien casarse, establecerse y ser feliz. Pensaba así porque volvía a tener novia, nada más y nada menos que la famosa Glam Choi, una celebridad dentro de los círculos de la alta sociedad, con la que pensaba contraer matrimonio en cuanto pudiera. En la comida de presentación, Jumin fue incapaz de compartir la alegría de su padre por el compromiso, pues estaba cansado de verle pasar por lo mismo una y otra vez. Pero se llevó una sorpresa mayúscula cuando el señor Han le informó de que había arreglado un matrimonio para él.

La candidata elegida para ser la futura esposa de Jumin era Sarah, una joven y bella mujer que parecía más interesada en la fortuna de su “prometido” que en él mismo, por mucho que se empeñara en aparentar lo contrario. El señor Han le contó a Jumin que Sarah poseía una importante empresa y que la unión entre ambos favorecería el crecimiento de la C&R International; y agregó, para más inri, que había sido Glam Choi la que había sugerido el enlace, asegurando que sería beneficioso para todos. A pesar de sus reiteradas negativas, la opinión de Jumin no se tuvo en cuenta y en los medios de comunicación se empezó a divulgar el rumor (extendido por la propia Sarah) de que estaba comprometido.

Jumin siempre se había mantenido alejado de los chismes y cotilleos propios de la prensa rosa, pero la presencia de Sarah se hizo tan pesada que hasta él empezó a perder la paciencia. Aquella mujer no dejaba de aparecer de improviso en mitad de sus reuniones de empresa e incluso en su propia casa, algo que le incomodaba sobremanera. Pero Jumin sintió miedo de verdad cuando Jaehee le informó de que Sarah y Glam Choi se habían presentado en su apartamento para interrogarla acerca de su relación con él; y añadió, para mayor preocupación de Jumin, que sabían de la existencia de Elizabeth Tercera y de lo mucho que significaba para él.



Elizabeth Tercera

A pesar de que su apariencia externa sugería lo contrario, Jumin comenzó a ponerse muy nervioso. Una cosa era que él tuviera que lidiar con una mujer caprichosa y un padre que pretendía imponerle un matrimonio de conveniencia, pero la situación era muy distinta si se trataba de Elizabeth Tercera. Ofuscado por terribles pensamientos, Jumin tuvo la corazonada de que su padre se aliaría con Sarah y Glam para secuestrar a su querida Elizabeth y así obligarle a casarse. Perder a Elizabeth era algo que Jumin no podría soportar, y por eso hizo todo cuanto estuvo en su mano para protegerla. No solo reforzó la seguridad en su casa, sino que también le prohibió la entrada a cualquier persona no autorizada, incluido su propio padre. Finalmente, a modo de medida de seguridad extrema y a pesar de que se le rompía el corazón al hacerlo, encerró a Elizabeth en una jaula para que no pudiera escapar.

Los miembros de la RFA, que seguían la situación de Jumin a través de los medios de comunicación y las redes sociales, estaban bastante preocupados por lo que estaba sucediendo. Jaehee no tenía manera de ponerse en contacto con Jumin para saber cómo estaba, pues éste no respondía a sus llamadas ni contestaba a sus correos electrónicos. Por eso, Jaehee le pidió a MC, la nueva coordinadora de la fiesta benéfica de la RFA, que fuese a ver a Jumin; como MC llevaba varios días hablando con Jumin a través del chat y le parecía un hombre muy agradable, aceptó la propuesta de Jaehee.

Jumin nunca se habría imaginado que MC viniera a hacerle una visita a su propia casa pero, en medio del caos emocional por el que estaba pasando, la presencia de aquella educada y adorable chica fue como un bálsamo para él. Jumin había hablado varias veces con MC en el messenger de la RFA, pero se dio cuenta de que hasta ahora no le había prestado la suficiente atención. Tener la oportunidad de estar a solas con ella, escucharla hablar y ser testigo de su genuina preocupación por él y por Elizabeth Tercera, supuso una experiencia completamente nueva para Jumin. Con su carácter dulce y sus amables palabras, MC había conseguido lo que para otras mujeres había sido imposible: llegar hasta el corazón de Jumin y hacerse un hueco en él. Ansioso por retenerla junto a él un poco más, Jumin le pidió a MC que se quedara a cenar y a pasar la noche en su casa.

Al día siguiente, MC consiguió convencer a Jumin de que no podía dejar de lado sus obligaciones en el trabajo por culpa del miedo que le habían infundido personas que solo querían molestarlo. Por eso, para tranquilizarle, MC se ofreció a quedarse para cuidar de Elizabeth mientras él iba a trabajar. Jumin aceptó la propuesta y le mostró a MC cómo tenía que abrir la jaula para dejar salir a Elizabeth, pero en ese momento uno de los agentes de seguridad entró en la habitación y la gata aprovechó la ocasión para escapar del edificio antes de que nadie pudiera cogerla.

El disgusto que sufrió Jumin al ver cómo su adorada Elizabeth huía de él fue indescriptible. Estaba atónito, desolado. Él solo había querido que Elizabeth fuera feliz, y ella se lo pagaba escapando como si él fuera un monstruo. De repente, se le antojó que todos los años que había consagrado al bienestar de Elizabeth no habían valido para nada. Traicionado por la criatura a la que más amaba, Jumin se dejó consolar por MC y le pidió que se quedara junto a él un poco más, al menos hasta que encontraran a Elizabeth.

Pero entonces, Jumin recibió otra visita inesperada. Los agentes de seguridad le dijeron que Sarah había venido para traerle noticias sobre Elizabeth Tercera, información que solo le daría si le dejaba entrar en el apartamento. Por consejo de MC, Jumin accedió a ver a Sarah y escuchar lo que tuviera que decirle. Se produjo entonces una situación muy incómoda, ya que Sarah no esperaba encontrar a otra mujer allí. Intentó que Jumin le diera explicaciones, pero él solo quería saber si Elizabeth estaba bien. Sarah le mostró entonces la foto de una gata, pero estaba claro que aquella no era Elizabeth, por mucho que ella insistiera. Sarah acusó a Jumin de estarse dejando influenciar por MC, a quien consideraba una chica del montón y una aprovechada. Jumin no iba a permitir que alguien como Sarah insultara a MC, así que le ofreció una enorme suma de dinero a Sarah a cambio de que les dejase en paz, a lo que ella no tardó en aceptar; al ver sus intenciones, Jumin le confesó que le había tomado el pelo y que no tenía intención de dejarse chantajear por ella. Con todo, Sarah no parecía dispuesta a marcharse, de modo que Jumin tuvo que tomar medidas drásticas. Se acercó a MC y le pidió perdón por lo que iba a hacer a continuación. Acto seguido, la besó en los labios.



"Tus labios son tan cálidos y suaves..."

MC se quedó tan sorprendida por lo ocurrido que apenas se dio cuenta de que Sarah se había marchado hecha una furia. Trató de pedirle explicaciones a Jumin sobre lo ocurrido, a lo que él respondió que había deseado besarla desde el primer momento en que la vio y que no se arrepentía de haberlo hecho. Aquel beso parecía haber transformado a Jumin en otra persona. De repente, toda su preocupación por Elizabeth Tercera se desvaneció y desde entonces solo tuvo ojos para MC. Parecía haberse dado cuenta de que para ser feliz no necesitaba tener una mascota, sino a alguien como MC: una mujer con la que compartir sus alegrías y sus penas, que le acompañase en los buenos y en los malos momentos y, sobre todo, que le quisiera por ser como era. Jumin se había pasado toda la vida evitando expresar sus sentimientos por considerarlos una pérdida de tiempo, pero ahora que había encontrado a MC no estaba dispuesto a renunciar al amor. Valiéndose de súplicas, le pidió a MC que se quedara en su casa un día más.

Los miembros de la RFA observaron el cambio que se había operado en Jumin y empezaron a sospechar que le ocurría algo raro. Estaba pendiente hasta del más pequeño movimiento de MC, llegando a un punto que rozaba lo malsano. Cada vez que MC le sugería que salieran a buscar a Elizabeth, Jumin ponía excusas para que ella no abandonase su casa; la cosa empeoró cuando Seven dio la noticia de que un hacker había modificado el sistema de seguridad del apartamento donde MC vivía provisionalmente, por lo que volver allí podía ser peligroso. Jumin estaba tan ansioso por proteger a MC que le ordenó que no saliese de casa hasta que todo se solucionara. Un poco agobiada por estar todo el día encerrada, MC le dijo a Jumin que agradecía su amabilidad, pero que ella sabía cómo protegerse.

Entonces, algo se torció dentro de Jumin. En el momento en que MC hizo ademán de irse, Jumin le cerró la puerta y le bloqueó el paso. Enfadado por lo que él consideraba un capricho de la muchacha, le dijo que no iba a permitir que huyera de él como había hecho Elizabeth Tercera. La amaba y solo quería protegerla de los peligros del mundo exterior. ¿Tan difícil era de entender? MC se dio cuenta de que Jumin estaba demasiado ofuscado como para pensar con claridad, así que decidió quedarse en su casa hasta que se calmara. Aquella misma noche, Jumin organizó para ella una cena especial en la que cuidó hasta del más pequeño detalle, incluyendo su vestido y su peinado. Encandilado por la presencia de MC, Jumin se deshizo en halagos y le habló de las maravillas de quedarse con él en aquel apartamento, que se había convertido en una especie de jaula de oro. En el edificio donde vivía Jumin, MC podía encontrar todos los lujos y comodidades que pudiera desear, por lo que no necesitaba salir al exterior para nada. Jumin llegó a impedirle la entrada a Jaehee para que no interrumpiera su cita con MC, lo que demostró que estaba actuando de una manera muy extraña.



"Quiero protegerte a como dé lugar.
¿Por qué estás intentando escapar de mí?"

En el chat de la RFA no se hablaba de otra cosa que del comportamiento de Jumin. Aunque MC hizo todo lo posible por calmar los ánimos, los demás sabían que Jumin estaba obrando mal al retener a MC contra su voluntad. De todos los miembros, Zen era el que más preocupado estaba por la chica, por lo que no se recató en decirle a Jumin todo lo que pensaba acerca de su forma de obrar. Entre otras cosas, le acusó de estar utilizando a MC para suplir la pérdida de su gata, y que con esa actitud posesiva no estaba protegiendo a MC, sino obligándola a estar con él; y añadió que, si tanto la quería, no tenía derecho a tratarla como si fuera de su propiedad. Sin embargo, Jumin hizo caso omiso de las palabras de Zen y decidió seguir haciendo las cosas a su manera.

Al día siguiente, Jumin fue a hablar con su padre acerca de lo ocurrido con Sarah. A pesar de que le confesó que estaba enamorado de otra mujer y, además, le mostró pruebas de que Sarah solo quería casarse con él para mejorar su situación económica, su padre no le hizo caso e insistió en que siguiera adelante con el compromiso, algo que le haría muy feliz tanto a él como a su novia Glam. Jumin no podía creer lo que su padre le estaba pidiendo y le acusó de actuar movido por la ceguera. Según él, su padre estaba tan deslumbrado por Glam que actuaba sin pensar y se comportaba de una manera egoísta. Y entonces, cayó en la cuenta de que era exactamente lo mismo que había hecho él: al retener a MC en su casa contra su voluntad, Jumin creía que la estaba protegiendo de un peligro desconocido, pero lo cierto es que había actuado así porque tenía miedo de perderla como había perdido a Elizabeth. Aquella forma de ser no era propia de él y comprendió que, aunque sus sentimientos por MC eran buenos, había actuado mal con ella. Una vez en casa, Jumin se disculpó con MC y le abrió su corazón. Para él, MC era lo mejor que le había en la vida y lo último que quería era hacerle daño, así que le prometió que la mandaría de vuelta a casa en cuanto todo volviera a la normalidad.

Mientras tanto, los miembros de la RFA no habían estado ociosos. Siguiendo las indicaciones de un sueño premonitorio de Zen, Seven y Yoosung encontraron una extraña mansión en las montañas, y en las cercanías hallaron a Elizabeth Tercera. Por supuesto, se apresuraron a darle la buena noticia a Jumin, pero él no la recibió con tanta alegría como esperaban. Arrepentido por no haber sabido tratar bien a Elizabeth, Jumin decidió que devolvería la gata a V para que se hiciera cargo de ella en su lugar. Pero V, que sabía del drama interno por el que estaba pasando su mejor amigo, acudió personalmente a su casa para llevarle a Elizabeth y hacerle entender que su gata no encontraría mejor dueño que él. Además, iba a necesitar la compañía de alguien ahora que Seven y Yoosung se habían encargado de neutralizar la amenaza del hacker misterioso, permitiendo que MC pudiera regresar a su apartamento. Jumin tuvo que aceptar que había llegado el momento de dejar marchar a MC, pero las dulces palabras de la muchacha, quien le dijo que sus corazones siempre estarían juntos a pesar de la distancia, le ayudaron a sobrellevar la separación.

A pesar de las dificultades, la organización de la fiesta de la RFA se llevó a cabo de manera satisfactoria. Sin embargo, en la sala se había concentrado una masa de periodistas y fotógrafos que sabían de la presencia del señor Han, de su novia Glam Choi y de Sarah, la supuesta prometida de Jumin; de hecho, había sido el propio Jumin el que los había invitado a la fiesta, momento que aprovecharía para aclarar las cosas ante los medios de comunicación. Y lo hizo, pero no de la manera que todos esperaban. Como anfitrión que era, Jumin inauguró la fiesta benéfica con un discurso en el que habló de las virtudes del amor, que él había descubierto recientemente gracias a una mujer maravillosa que estaba entre los presentes. Pensando que hablaba de Sarah, Glam alentó a su amiga a que se acercara a Jumin, pero se llevó un chasco cuando éste anunció que la mujer a la que amaba era MC, la coordinadora de la fiesta.

Ante esas declaraciones, el señor Han y Glam Choi se sintieron engañados, pero eso no fue nada en comparación con la indignación de Sarah. A pesar de que se le recomendó que se alejara de los medios de comunicación, Sarah le exigió una explicación a Jumin, a lo que él no tuvo reparo en dársela. Delante de todo el mundo, Jumin reveló que Sarah y Glam eran unas farsantes que se habían hecho pasar por profesora y alumna, cuando en realidad eran hermanas; desde el principio, la intención de Glam había sido la de vincularse sentimentalmente con el señor Han para, una vez conseguido su objetivo, ayudar a su hermana a atrapar a Jumin con el fin de que el matrimonio entre ambos mejorara su posición económica. Gracias a Seven, quien le había proporcionado la información sobre las hermanas, Jumin consiguió apartarlas de su vida para siempre. Feliz por poder estar con MC y sintiéndose más enamorado que nunca, Jumin se acercó a su amada y, ante todos los presentes, se arrodilló a sus pies y le pidió que se casara con él.



"¿Me permitirías ser el compañero de tu vida?"

Unos meses después, en el chat de la RFA no se hablaba de otra cosa que no fuera Jumin. Después de celebrar una apoteósica fiesta de compromiso y una boda con una pompa y boato dignos de la realeza, Jumin y MC regresaban aquel mismo día de su luna de miel. Sus amigos de la RFA fueron al aeropuerto a recibirles, pero se quedaron sorprendidos al ver que una multitud se había reunido en la terminal con pancartas y mensajes de apoyo para la pareja recién casada, pues veían su unión como el triunfo del amor. Ante tal recibimiento, Jumin ordenó que las medidas de protección se reforzaran, especificando que se redoblara la seguridad sobre MC. Jumin, que solo tenía ojos para su esposa, le pidió a MC que no se preocupara por nadie más que por sí misma, ya que si ella estaba a salvo, él siempre sería feliz.




Personalidad


Jumin es la personificación de la abundancia y de la prosperidad económica. Fue criado como un príncipe, rodeado de lujos y con la premisa de que no había nada material que el dinero no pudiera comprar. Pero lejos de crecer como un joven caprichoso o un niño de papá, a Jumin se le inculcó muy pronto la idea de que para tener tanto dinero era necesario entregarse en cuerpo y alma al trabajo. La C&R International era la empresa que la familia Han había conseguido mantener en pie durante años, y ahora era su turno de hacer que siguiera siendo así. Jumin, fiel a su carácter responsable y a su deseo de honrar a su familia, se mantuvo a la altura de las expectativas y consiguió que el negocio siguiese creciendo y expandiéndose.

Jumin es un hombre que vive entregado al trabajo. Serio, cabal, muy maduro para su edad, Jumin se pasa la vida celebrando reuniones de trabajo y viajando de un lado a otro por negocios. Planifica su horario al milímetro todos los días, y cualquier hora le parece buena para arreglar asuntos de trabajo. Sin embargo, Jumin también tiene un punto caprichoso, ya que a veces se aprovecha de su elevada posición para dejar sus deberes laborales a un lado mientras se dedica a otras cosas que le gustan más, como cuando va a visitar a Jaehee a medianoche para llevarle a su gata y obligarla a que la cuide, o cuando deja de ir a trabajar para pasar más tiempo junto a MC. Jumin es capaz de moderarse cuando quiere pero por lo general no es un hombre que se prive de nada, llegando a gastar enormes sumas de dinero en auténticos caprichos, como el de poner agentes de seguridad para proteger un recinto en el que hace dos años se celebró un evento que le gustaba. Está acostumbrado a tener todo lo que desea y a conseguirlo al instante, por mucho que cueste. Para él, el dinero mueve el mundo.

El carácter materialista de Jumin se ha ido gestando desde su infancia. De niño, vivió de manera bastante dramática la separación de sus padres, probablemente porque éstos no se preocuparon demasiado por sus sentimientos. Tras el divorcio, aparte de tener que crecer con la permanente ausencia de su madre, Jumin tuvo que ver los superficiales intentos de su padre por rehacer su vida con otras mujeres. Después de pasar por un segundo matrimonio y su consiguiente divorcio, el señor Han se dedicó a saltar de una novia a otra. Al contrario que su hijo, el señor Han se enamoriscaba con facilidad de mujeres más jóvenes que él que solo buscaban beneficiarse de su inmensa fortuna. De talante más conservador que su padre, Jumin se mantuvo alejado de las mujeres y puso todo su amor en Elizabeth Tercera, la gata que Rika y V le habían regalado tiempo atrás.

Pero bajo esa fachada de seriedad, Jumin oculta un corazón ardiente y apasionado que, como las fuerzas de un volcán, una vez desatado ya no puede ser contenido. Acostumbrado a reprimir sus sentimientos más recónditos, cuando estos salen a la luz lo hacen de manera desbordada y a veces bastante desproporcionada. El amor que Jumin siente por MC es tan grande que, cuando este se manifiesta, se ve incapaz de controlarlo. Se siente feliz, emocionado, lleno de vida… pero también ansioso y atemorizado. La huida de Elizabeth Tercera, la única criatura a la que Jumin había mostrado verdadero amor, provocó en él un terror inconcebible al abandono. Por eso, cuando MC intenta marcharse, el miedo de Jumin a perderla para siempre es tan grande que llega al extremo de desear meterla en una jaula para poder controlarla. Si para el resto del mundo amar significa querer proteger, en el caso de Jumin se llega al extremo: él demuestra su amor acaparando (y casi secuestrando) a la persona que ama para que no huya, sin darse cuenta de que no es necesario que haga eso. Por fortuna, el propio Jumin se da cuenta de lo que está haciendo y tiene tiempo de rectificar; sabe que su derroche de sentimientos responde a un impulso del momento y que pronto volverá a estar cómodo consigo mismo, lo suficiente como para desear establecerse con MC y tener una relación de pareja normal con ella.



"I'm ready to do whatever it takes to satisfy you... my lady."

De todos los chicos de Mystic Messenger, Jumin es uno de los que más cambia su manera de ser tras conocer al amor de su vida. Una vez que ha descubierto el gran poder que ejerce sobre él el amor, tiene prisa por experimentarlo en su mayor grado. En un determinado momento, Zen comenta que Jumin es tan impulsivo que no le parecería extraño que hoy besase a MC y que mañana le pidiera que se casara con él; esto es bastante aproximado a lo que al final ocurre, ya que a los pocos días de conocer a MC, Jumin ya está pensando en pedirle matrimonio. Conservador y hombre de ideas fijas, a Jumin no le agrada la idea de que un hombre y una mujer vivan juntos sin estar casados y, como no quiere que MC se le escape, tiene prisa por prometerse y casarse con ella. Y aunque nunca ha sido muy partidario de hablar demasiado ni de mostrar sus emociones, Jumin no escatima halagos y demostraciones de cariño para su esposa, a la que ama por encima de todas las cosas.

2 comentarios:

  1. ¡Me acabo de dar cuenta de que no te había comentado en la historia de Jumin! ¡Imperdonable!

    Como ya sabes, Jumin es mi favorito de los cuatro chicos (seguido de cerca por Yoosung). Es el que más me mola por personalidad, porque su trasfondo me gusta mucho (¡me encanta que al final le dé una patada en la boca -figuradamente hablando- a las dos farsantes!), y, por qué no admitirlo, porque en algunas cosas me recuerda a mi querido Joan ^^*

    La escena en plan posesivo-paranoico-controlador da bastante mal rollo, de hecho si me llega a pasar a mí no sé qué me habría producido más: miedo o cabreo. Sin embargo, se lo perdono al personaje porque se ve claramente que no es su forma de ser habitual, sino una rayada que le da en un momento de crisis, y él mismo se acaba dando cuenta de que ha hecho mal, rectifica, pide perdón y ya no vuelve a comportarse así :-)

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    1. ¡Sí, mira que tardar tanto en comentar! ¡Te voy a lanzar una maldición vudú como esto vuelva a repetirse!

      Ya me parecía a mí que Jumin estaba ganando muchos puntos contigo. A mí lo que me gusta de él es que sea tan serio, elegante y educado. Además, es el típico hombre que quiere cubrirte de regalos porque todo le parece poco para ti. Eso sí, el rollo "quiero meterte en una jaula y maniatarte para tenerte controlada" me da un poco de repelús. Si a mí me pasara en la vida real, creo que intentaría escapar de él. No me mola el rollo de justificar su actitud porque tiene miedo de perder al ser amado porque puede dar pie a perdonar lo imperdonable; pero, como no es más que un juego, yo se lo paso. Además, sus momentos más intensos me han hecho hiperventilar de emoción! ^^

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