lunes, 26 de agosto de 2013

Un sueño roto


Algunos ya lo saben.

Hace unos años, antes de empezar la carrera, escribí una novela que trataba del amor desgraciado de dos hermanos. Al ser mi primera novela, escribirla fue para mí un trabajo intenso, vibrante, lleno de emoción. Me parecía increíble estar escribiendo una criatura de tinta y papel (en mi caso, Word y teclado), salida de mi cabeza y elaborada con mis propias manos. Puse en esa primera novela todo mi corazón, todo mi ser, porque era parte de mí.

Por eso la titulé "Es nuestro sueño".

Nunca se me ha dado bien poner título a las cosas, pero ahí me salió casi solo. Y es que, de alguna manera, se trataba también de mi sueño. Si la historia trata de dos hermanos que sueñan con que su mutuo amor se haga realidad, así yo esperaba que mi sueño de ver mi novela convertida en libro se cumpliría cuando perdiera el miedo y la timidez.

Tuve que esperar al 2012 para que alguien me diera el empujón definitivo. Una amiga me dijo que probara suerte con una editorial que, en principio, se dedicaba a recoger novelas de escritores noveles y darles una oportunidad. Me sorprendió mucho que, a los quince días de enviar el manuscrito, me respondieran diciendo que estaban muy interesados en publicarme. La sonrisa de emoción que se me dibujó en la cara no la olvidaré en mi vida, porque pensé que mi oportunidad por fin había llegado, que alguien había leído mi libro y le había gustado, y que consideraba que yo podía tener posibilidades como escritora.

Ilusa de mí.

Los problemas con la editorial empezaron pronto. Debí haberme olido que algo no iba bien, pero en aquel momento no sabía nada y pensaba que eran gajes del oficio. Siempre supe que publicar no era una tarea nada sencilla, así que me imaginaba que habría problemas y esas cosas. Pero lo que nunca pensé es que se maltrataría hasta la saciedad a mi pequeña criatura de papel.

Primero empezaron con la elección del sitio para mi primera presentación. Al parecer, en el ayuntamiento de mi ciudad les daban largas y tuvimos que recurrir a una sala que, aunque no es mala, es muy sosa y está muy escondida del mundo. Cuando me enviaron de la editorial la portada de mi novela, me gustó mucho y le di el visto bueno. También me enviaron el cartel con la fecha de la presentación. Cuando los mandé imprimir, observé un fallo garrafal en mi apellido, del que no fui consciente hasta que tuve el papel en mis manos. ¡Habían escrito mal mi primer apellido! Empezamos bien, pensé yo. Les comuniqué por e-mail el error y en el siguiente me confirmaron que habían corregido el fallo.

Después, a pocos días de la presentación, me enviaron el manuscrito elaborado (cosa que podían haberse ahorrado, porque yo se lo envié perfectamente corregido y maquetado). Y descubrí que se habían saltado a la torera mis indicaciones. Los capítulos estaban unidos, no habían respetado las separaciones que yo había puesto. Unieron y desunieron a su antojo, destrozando lo que tanto me había costado hacer. Indignada, me pasé toda una noche sin dormir para señalar SUS fallos. Esperaba que hicieran caso de mis recomendaciones; si alguien sabe cómo debe ser su novela, ese es el propio escritor.

Pero mis temores se confirmaron cuando, a dos días de la presentación, recibí los libros por mensajería. Volvían a estar desmantelados, todos y cada uno de ellos. Además, la edición era cutre a más no poder. Se notaba que era un trabajo de novatillos de tres al cuarto. Y por esa basura me harían cobrar 18 euros a mis amigos y familiares, porque la condición para que te publiquen es que tengas que vender un número de libros el día de la presentación. También pensaba que se personaría alguien de la editorial, pero ahí me equivoqué de medio a medio. ¿Por qué iban a hacerlo? Si hasta tuve que imprimir yo los carteles y empapelar toda mi ciudad, hacer eventos por Facebook y casi suplicar a mis amigos que vinieran, porque además era a una hora un poco intempestiva y no todo el mundo podía venir. Tampoco informaron a la prensa; si no llega a ser por una amiga mía, no habría salido ni en el periódico.

El "gran día" llegó, y a mí se me cayó el alma a los pies. No solo porque llovió a cántaros, lo que desanimó a mucha gente, sino porque todo parecía muy triste. En comparación con la presentación del libro de mi prima, a la que fue incluso el alcalde de su ciudad, la mía fue penosa, lo más cutre de lo cutre. Me sentí tan triste que muchos pensaban que iba a llorar de emoción, cuando en realidad estaba a punto de llorar de rabia.

Al final conseguí vender los libros. Y el importe recaudado fue a parar a manos de la editorial. Durante unos meses, esperaba que me mandaran algún mail para informarme sobre posibles presentaciones en otras ciudades. Al final, en octubre me consiguieron una en la Casa del Libro en Vigo... un jueves a las 8 y media de la tarde. Pues allá fui, junto con otra amiga que no había podido ir a la primera presentación y a la que elegí para que hablara en mi nombre si quería. Esta presentación fue más patética aún, porque la asistencia fue casi nula: Solamente hubo tres personas, y una de ellas porque ya trabajaba en la Casa del Libro como fotógrafa y bloguera. Y, por si fuera poco, los libros que habían comprado los de la librería estaban mal, porque tenían el fallo en mi apellido que había mencionado antes de que se publicaran. ¡Les habían endosado libros con erratas!

Mi indignación fue máxima. Me harté de los de la editorial y les envié un mail poniéndolos a parir, diciéndoles que estaba muy descontenta con su trabajo, que no me esperaba tanta incompetencia. Y ellos a darme largas, que un error lo tenía cualquiera y tal...

Creo que fue en ese momento cuando por fin abrí los ojos. Fue el día en que mi inocencia se hizo añicos por completo. Ellos no habían aceptado mi manuscrito porque pensaran que yo era buena escritora o porque quisieran darme una oportunidad: lo habían hecho para lucrarse. Se estaban riendo de mí en mi propia cara, aprovechándose de mi buena fe y de mi ignorancia. Por eso no les importaba que la impresión fuera mediocre o que los capítulos estuvieran desmontados; incluso les habría dado igual si no estuviera corregido. Con tal de que ellos recibieran su transferencia era suficiente. Creo que eso fue lo que más me dolió: que me trataran con tan poco respeto, y que ni siquiera les importara maltratar al fruto salido de mi corazón.

El libro salió a la venta, pero yo pasé de ellos. Tuve algunos problemas más que serían largos de explicar. Solo sé que no soy la única a la que le ha pasado esto, pero creo que sí soy la que ha quedado más desilusionada. Estoy alicaída y ya no me atrevo a probar suerte de nuevo. Si tenéis curiosidad, puede que encontréis mi libro en Amazon, pero ya no se harán más ediciones. He cumplido mi contrato con ellos y ahora me desentiendo para siempre de esos falsos editores. Por mí, que se pudran en su propia inmundicia. Pero a mí me han destrozado el corazón. Me siento como si me hubieran traicionado.

Si alguien quiere leer mi novela, quizá por curiosidad, tal vez tenga la "suerte" de encontrarla por ahí en e-book o en Amazon (creo que todavía tienen alguna en stock). Pero yo no se lo recomiendo. ¿Para qué vais a perder el tiempo leyendo algo que no vale nada? Ese es el precio de mi novela: Nada. Mi sueño ha sido golpeado, pisoteado y pasado por el barro, y ahora no vale nada.

Nada.

10 comentarios:

  1. Lo siento muchísimo. Yo también escribo y me estremece la magintud de la putada que te han hecho.
    Lo que no entiendo es la actitud de la editorial. ¿Es una de esas editoriales que te hacen compartir los gastos de publicación? ¿Cuál es? (más que nada para saber el nombre y no enviarles nada jamás).

    Te han estafado vilmente, pero creo que no deberías tirar la toalla. La culpa no es de tuya, ni de tu novela, es de los estafadores. Lo que ha pasado significa que has caído en manos de gente mala que se ha aprovechado de ti, no que tu trabajo no valga nada. ¿Te cuento una anécdota? Virginia Woolf cuando ya era famosa envió su nuevo manuscrito a sus editores habituales con un seudónimo, sin decirles nada. Al tiempo le llegó una carta de la editorial diciéndole que la novela les gustaba pero que lamentablemente estaban saturados de originales y aquella novela no correspondía con su línea editorial, y bla, bla, bla. Entonces, Virginia Woolf volvió a enviar el manuscrito, cambiándole el título y firmándolo con sus nombre. Recibió en seguida una respuesta felicitándola calurosamente por su nueva y excelente novela y por supuesto apresurándose a publicarla, porque seguro que les generaría grandes beneficios. La propia Virginia Woolf publicitó el resultado de su experimento para denunciar la injusticia con la que se trataba a los escritores noveles.

    ¿Y qué podemos hacer nosotras, que por mucha ilusión y buen hacer que tengamos no somos una Pérez Reverte ni una Ruiz Zafón y no tenemos amigos ni contactos en el mundo editorial que nos hagan de padrinos? Dos cosas: buscarnos un agente literario y presentarnos a concursos literarios. Lo primero, para tener a un "manager" que nos represente y se cuide de que no nos timen. Lo segundo, para ganarlo y darnos así a conocer. Hay muchos premios de juvenil, erótica, fantástica, romántica, negra, ciencia ficción, costumbrista... a los que podemos presentarnos. Lo único que no debemos, que no podemos hacer, es rendirnos. ¡¡No puedes dejar que unos estafadores te roben tu sueño!!

    Y la próxima vez, antes de firmar un contrato de edición, hay que consultar con tu agente (si lo tienes) o con un abogado especialista en derechos de autor. En esta vida hay que ir con cien ojos, sobre todo si la editorial es pequeña y poco conocida.

    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tu apoyo, de verdad. Es muy triste tener que pasar por experiencias así, porque son las que te minan el ánimo y la ilusión. Tienes razón en que no debo rendirme, aunque en mi caso debo ir despacio. Escribir no es una profesión de la que se pueda vivir alegremente y, como de momento estoy en el paro, no puedo permitirme pagar un agente literario. La solución que me queda son los concursos, aunque para esos suelen pedir relatos cortos. Otra opción es hacerlo a la antigua usanza: presentando manuscritos a las editoriales más conocidas. Estoy pensando en mandar mi última novela a Montena, por probar suerte; a ver qué tal.

      La editorial con la que trabajé se llama Seleer, y pertenece a una de estas editoriales piratas que se aprovechan de la buena voluntad de los noveles con contratos de coedición (ellos te editan primero el libro, pero el importe de la primera tirada va para ellos: yo pensaba que ese importe recaudado sería para pagar los gastos de la segunda edición, pero no es así).

      ¡Ah! Y te prevengo de otras editoriales pirata como Círculo Rojo, Mundos Épicos, Ediciones Atlantis... Esas son las que recuerdo ahora, aunque creo que había un par más por ahí. ¡Ni te acerques a ellas!

      Gracias por tus palabras. Animan mucho!

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    2. Los agentes literarios no te cobran, Laura. Si te cobran, es un fraude. Un agente literario de verdad no te cobrará nada porque trabajan a comisión, es decir, si publicas se llevan un porcentaje de tu parte de los beneficios del libro. Por eso, precisamente, al agente le conviene moverse para que publiques, porque si no ganas tú, él tampoco :-)

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    3. Es verdad, no había caído :P Entonces supongo que no tengo excusa. A por ellos!

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  2. Hola, soy seguidora tuya hace muy poco y justo la primera entrada que recibo en mi mail es esta, me da mucha rabia lo que te pasó, porque sé lo que es que la gente te "agarre pa'l tandeo" como se dice por acá. No eres la primera - ni la última - a la que le sucede, pero el asunto siempre duele como si fuéramos los únicos que han pasado por eso.
    Hace poco leí un libro que habla de la vida de las Brontê, donde hablan de los primeros libros que ellas publicaron. Anne y Emily firmaron con un editor aparentemente muy amable, pero que les hizo lo mismo que a ti: les publicó libros con erratas, las hizo pagar los libros, y cuando comenzaron a venderse los libros, las engañó diciendo que no había ganancias, así que a ellas no les correspondía nada de dinero. Más encima, después del triunfo de Charlotte con "Jane Eyre", ¡trató de vender los libros de Emily y de Anne en EEUU, como si fueran de Charlotte! Un editor fresco, que sólo pasó a la historia por haber estafado a las Brontë.
    Así que ánimo, Laura, que las cosas que cuestan más son las más valiosas.

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    1. Hola, Leis, y bienvenida a mi humilde blog. Siento que la primera entrada que has visto de mi blog haya sido esta, pero te prometo que no todas van a ser tan tristes ^^*.

      Sabía que a las hermanas Brönte les había ido mal al principio, antes de publicar, pues hasta tuvieron que utilizar seudónimos masculinos para que las publicaran, pero no sabía que hubieran intentado tangarlas de esa manera. Menos mal que primó su talento por encima de la estafa del editor, o a estas alturas no sabríamos nada de ellas (el editor hasta podría robarles la obra y venderla con otro título).

      No soy la primera ni la única a la que le ha ocurrido esto, pero es algo que marca de por vida. Ahora es cuando veo que no puedo fiarme ni de mi propia sombra, o acabarán engulléndome. Pero, si valgo para esto, sé que puedo intentarlo una y mil veces más.

      Muchas gracias por tu apoyo!

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  3. Tu y tu libro valeis mucho laura, son ellos los que no valen para nada. Yo si recomiendo tu libro ya que, igual que tu, es de incalculable valor. Rendirse no es una opción.

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    1. No puedes quejarte, tú fuiste la primera en leerlo, incluso cuando no estaba definitivo y podía tener algunos cambios, ^^*.

      Sé que siempre has creído en mí, así que me duele un poco estar desanimada porque siento que es como si en parte te fallara a ti también, no solo a mí misma.

      Aunque, si te tengo al lado para darme tu opinión y hacerte fan de mis personajes, me parece que puedo hacer un esfuerzo extra. Si no me arriesgo a fracasar, nunca podré triunfar, ¿no?

      Muchas gracias, nena! Ahora y siempre!

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  4. Otra que se las trae es editorial Hades

    http://paramosdesoledad.blogspot.com.es/2015/07/mi-experiencia-con-ediciones-hades.html

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    1. He leído el post y la verdad es que me he quedado pasmada. Ha sido revivir prácticamente punto por punto todo lo que me ha pasado a mí. Qué asco que haya editoriales así, que solo quieren lucrarse a costa del esfuerzo y la ingenuidad de los escritores noveles.

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