febrero 23, 2026

Vagando por la Literatura: Las hermanas Brontë

 

Las hermanas Brontë figuran, por derecho propio, entre los puestos más altos de los escritores que ha dado al mundo la literatura en habla inglesa. Sus novelas revolucionaron la narrativa en la Inglaterra del siglo XIX y transformaron, con su rebeldía e independencia, los límites de expresión permitidos para las autoras de la época. Lo cierto es que la leyenda quiere hacernos ver a Charlotte, Emily y Anne Brontë como tres extrañas hermanas que vivían apartadas en los páramos de Yorkshire, aisladas del mundo, ajenas a los aconteceres de su época. Sin embargo, es más que probable que sus vidas no fueran ni tan románticas ni tan patéticas como muchos lectores imaginan. De lo que no se puede tener duda alguna es de su inmenso talento para la escritura, alimentado desde la niñez con una buena educación, el acceso a libros desde edad muy temprana y al desarrollo de una gran imaginación. Las hermanas Brontë figuran como uno de los casos de familias dedicadas a la literatura más impactante de la Historia, lo que, sumado a un destino trágico que conmovió al público y contribuyó a aumentar su fama, las ha convertido en objeto de fervor y culto popular.



Las hermanas Brontë vivieron de lleno en la denominada era victoriana que, como su nombre indica, se corresponde con el reinado de la reina Victoria de Inglaterra, es decir, del año 1837 al 1901. A lo largo del siglo XIX, Gran Bretaña se convertiría en una nación muy poderosa gracias en gran parte a los efectos económicos de la Revolución Industrial, que se había iniciado a finales del siglo anterior. Fue esta misma revolución la que trajo grandes convulsiones sociales, fruto sobre todo del cambio de una sociedad que era predominantemente agrícola a otra con una economía urbana basada en la industria. 

En este periodo también se dio la consagración de los principios de libertad de conciencia y de libertad individual; sin embargo, estos principios beneficiaban sólo a los varones, y de entre éstos sólo a los pertenecientes a las clases altas y medias, mientras que las mujeres seguían viéndose privadas, en su mayor parte, del derecho a una educación, a la propiedad o al voto. En esta época, se esperaba que las mujeres se casaran y dedicaran sus vidas a sus maridos e hijos. También se esperaba que tuvieran familias numerosas, sobre todo por los altos índices de mortalidad infantil, pero también porque era preciso aportar trabajadores para las fábricas e incluso administradores para las colonias. La mujer casada no tenía control sobre su destino, no podía escapar de la vida que había elegido, y la que lo hacía se veía marginada por el desprecio social de un entorno que ponía especial énfasis en la monogamia y la vida familiar. La religión se convirtió en otra forma de control social, pues el puritanismo inglés se caracterizaba por el rigor y la frialdad moral en la conducta de sus seguidores, que procedía de una voluntad férrea de autocontrol de pasiones y sentimientos.

El reverendo Patrick Brontë, padre de las hermanas escritoras, era un irlandés de origen humilde. Su ambición y su interés por la educación le llevaron a estudiar por su cuenta, llegando a aprenderse de memoria un poema tan largo y complejo como El Paraíso Perdido, de John Milton. Aunque trabajó como herrero y aprendiz de tejedor, pronto encontró protectores que le consiguieron una mejor colocación. Así, a los dieciséis años ya era maestro de escuela y más tarde tutor en una iglesia evangélica. Consiguió una beca para ir a Cambridge para servir a la Iglesia evangélica y poco después fue ordenado ministro de la Iglesia. Su apellido, en realidad, era Prunty, pero lo cambió por el de su héroe Horatio Nelson, duque de Bronte, que fue vicealmirante de la Marina Real británica. Escribía poesía, cuentos y hasta llegó a escribir una novela corta, y transmitió esta pasión por la literatura a todos sus hijos, aunque su fuerte personalidad también le llevó a recibir los calificativos de tirano, arisco e irascible.

En 1812, cuando tenía treinta y cinco años, se casó con Maria Branwell, miembro de una familia de metodistas de la zona de Cornualles. Durante los siete años siguientes tuvieron seis hijos: Maria, Elizabeth, Charlotte, Patrick Branwell, Emily Jane y Anne. En 1820, la familia al completo se trasladó a Haworth, en Yorkshire, donde Patrick consiguió un trabajo definitivo y permaneció hasta su muerte en 1861. En 1821, Maria Branwell murió de cáncer cuando contaba treinta y ocho años. Recordada por sus hijos como una mujer comprensiva y cariñosa, dejó una huella profunda en ellos a pesar de que no tuvo tiempo suficiente para influir en su educación. La muerte de la madre trajo a la rectoría a su hermana, Elizabeth Branwell, que pasó a hacerse cargo de la educación de sus sobrinos y del cuidado de la casa. La tía Branwell, aunque generosa y atenta, era una persona austera y estricta que les mostró la cara más represiva y estrecha de miras de la religión. Influyó mucho en que las niñas recibieran una educación basada en los hábitos de la regularidad y la abnegación, puesto que les serían muy útiles para el caso de que tuvieran que trabajar como institutrices para familias desconsideradas y exigentes.



Patrick Brontë decidió enviar a sus hijas mayores a una escuela recientemente abierta para hijas de clérigos llamada Cowan Bridge. Primero fueron Maria y Elizabeth, y las siguieron poco después Charlotte y Emily. La dura disciplina del colegio, sumada a las condiciones insalubres donde se encontraba, provocó que las hermanas mayores enfermaran de tuberculosis y murieran a la edad de doce y diez años. Por este motivo, Charlotte y Emily fueron sacadas de Cowan Bridge y Anne ni siquiera llegó a ingresar debido a su delicada salud; durante los siguientes seis años estudiarían en casa con su padre, mientras que su tía les enseñaba a coser. Patrick Brontë se aseguró de que sus hijos tuvieran un buen conocimiento de los clásicos, historia, literatura, geografía y gramática. Consciente del temperamento artístico de sus hijos, contrató a un profesor de música para las chicas y a un profesor de pintura para Branwell, y se hizo socio de la biblioteca en el cercano Keighley Mechanics Institute, de modo que en su casa nunca faltaran libros.

Es aquí donde empieza el despertar de las hermanas a la imaginación literaria. En casa se recibía regularmente una revista titulada Blackwood's Magazine, que era muy popular en la época y encantaba a los hermanos Brontë. A lo largo de quince años, Charlotte y su hermano Branwell escribieron quince números de su propia revista en la que incluían poemas originales suyos, reseñas de libros, adivinanzas y comentarios sobre noticias, todo ello a escala reducida, pero cuidadosamente encuadernado y cosido. El tamaño de estas revistas obedece a que se les entregaba a unos pequeños soldaditos de madera que el señor Brontë le había regalado a Branwell. Más tarde, Emily y Anne se unieron a sus hermanos en sus juegos creativos, lo que dio lugar a un sinfín de historias con gran inventiva e imaginación. Lo más curioso de estas historias es la coherencia de sus argumentos, la profundidad de sus sociedades inventadas. Crearon no sólo personajes, sino países enteros, con sus leyes, constituciones, guerras, mapas, intrigas políticas... Las historias tenían lugar en un punto muy concreto: la costa africana de Guinea, donde construyeron la Gran Ciudad de Cristal o Verdopolis. Esta ciudad se amplió hasta crear una Confederación de Estados y con la conquista posterior de Angria y su capital Adrianopolis.

Fuente de inspiración para los niños fueron, aparte de los libros y revistas de la época, los cuentos de la vieja criada de la casa, que trataban sobre fantasmas, duendes y hadas que habitaban los páramos. También en los mismos páramos y en el ambiente misterioso que allí se respiraba se inspiraron Emily y Anne para crear los escenarios de Gondal, una isla imaginaria situada en el Pacífico norte, con su capital en la ciudad de Regina y una colonia, Gaaldine, que era una isla del Pacífico sur. Gondal era un lugar exótico, mientras que Gaaldine reflejaba los cielos de Haworth y el temperamento de las gentes de Yorkshire. Por desgracia, toda la literatura de Gondal ha desaparecido y sólo quedan retazos de su existencia en la poesía de Emily y en algunas anotaciones dispersas.

Lo curioso es que estas historias sobre Angria y Gondal ya tenían la semilla de lo que posteriormente iban a ser sus novelas. Había pasiones, personajes que se quebraban pero buscaban la manera de salir adelante... Los hábitos de disciplina que les había enseñado la tía Branwell les fueron muy útiles para sentarse cada día a escribir sin parar y así materializar su rico universo interno. Escribían para comprender el mundo que las rodeaba y también para escapar de los pesares diarios y encontrar refugio en sus mundos imaginarios. Sin embargo, al crecer vinieron también las responsabilidades adultas, y los cuatro hermanos tuvieron que hacer frente a nuevos cambios en su vida que, en teoría, les prepararían para tener un mejor futuro. Pero Branwell empezó pronto a dar señales de descarrío. 

Sobre las espaldas de Branwell Brontë pesaba una carga difícil de sobrellevar. Al ser el único varón de la familia, se le consideraba el heredero por derecho, pero también se le convirtió en una especie de elegido que sacaría a los Brontë de la pobreza y les daría una mejor calidad de vida. Es por eso que se le prestó más atención a su educación que a sus hermanas, porque estaba destinado a ser el salvador de la familia. Se le había estado preparando para su entrada en la Academy Schools, la escuela de arte en Londres, a los dieciocho años, pero llegado el momento y una vez allí, ni siquiera fue capaz de presentarse a los profesores de la escuela y regresó avergonzado a Haworth. Parte de esta retirada se debió a su debilidad de carácter, pero también a su escasa preparación real, a pesar de las clases de dibujo y pintura que había recibido. Branwell se había criado en un entorno familiar que le consideraba un genio indiscutible, pero la realidad fuera de aquel microcosmos le golpeó con una fuerza brutal. Escribió a varias revistas ofreciendo sus servicios con arrogancia, y sus cartas jamás recibieron respuesta. Intentó establecerse como retratista pero, tras unos encargos, pronto abandonó ese trabajo. Su padre le consiguió un trabajo en la estación de ferrocarriles, pero a los pocos meses le acusaron falsamente de robo y fue despedido. Para rematar, su hermana Anne le consiguió un empleo como tutor en la misma casa donde ella trabajaba como institutriz, la familia Robinson. Pero también fue despedido de ese trabajo al descubrirse su relación adúltera con la dueña de la casa. La separación de la mujer a la que amaba, junto con las drogas y el alcohol, que había empezado a tomar años antes, lo convirtieron en una piltrafa y una carga para los demás miembros de la familia, que tuvo que cambiar por completo su vida para atenderle y cuidarle. Sin embargo, es posible que la obligación de estar presentes para cuidar de Branwell hiciera que las hermanas Brontë llegaran a ser las grandes leyendas de la literatura que son hoy.


Los hermanos Bell

Mientras Branwell se desmoronaba, sus hermanas empezaban a crear su propio imperio literario. Sentadas las tres alrededor de una mesa, cada una escribía sus propias historias a su ritmo en pequeños cuadernos, hasta que a Charlotte se le ocurre la idea de que podrían intentar publicar sus escritos. Después de haber trabajado como institutriz para dos familias y de haber pasado una temporada en Bruselas dando clases en un pensionado, Charlotte había vuelto a casa destrozada física y emocionalmente. Había sufrido el desprecio de personas de la alta sociedad por su trabajo y, para más inri, en Bruselas se había enamorado del director de la escuela para la que trabajaba y había sido expulsada. Una vez de vuelta en Yorkshire, trató de abrir su propia escuela pero no recibió ni una sola solicitud de ingreso. En esta época, descubrió los manuscritos de la poesía que Emily había estado escribiendo durante los últimos dos años y se le ocurrió que podrían intentar publicar un libro de poesía conjunto. Para protegerse de los prejuicios de la época sobre las mujeres escritoras, decidieron adoptar pseudónimos ambiguos, ni masculinos ni femeninos, que mantenían las iniciales de sus nombres. Para el apellido, optaron por tomar prestado el del nuevo cura, ayudante de su padre. Así fue como nacieron Currer, Ellis y Acton Bell, autores del libro Poems (1846). Aunque sólo se vendieron dos ejemplares de los poemas en el primer año desde su publicación, las reseñas de los críticos fueron incentivo suficiente para que las hermanas se atrevieran a hacer nuevos intentos.



Curiosamente, para ese mismo año las tres hermanas tenían cada una su propia novela escrita y casi acabada: Jane Eyre, de Charlotte; Cumbres Borrascosas, de Emily; y Agnes Grey, de Anne. Tres historias distintas, tres estilos diferentes de escritura pero la misma pasión y entrega en todas ellas. Cuando llevaron sus manuscritos a Londres, se desató la locura. Jane Eyre causó tal sensación en la sociedad que ni la crítica más acerada, que tildaba la novela de vulgar y carente de delicadeza, fue capaz de sustraerse al talento de su autora. Era diferente a cualquier otra cosa que se hubiera leído hasta entonces. Mientras tanto, Cumbres Borrascosas desconcertó a todos los que la leyeron, hasta el punto de que pensaron que había sido escrita por un salvaje o un genio perturbado. Agnes Grey, en cambio, fue un poco más discreta, pero también tuvo una lucidez social impresionante. Aunque ya en la época se tenían sospechas de que los Bell eran, en realidad, mujeres, la verdadera identidad de las Brontë no se haría pública hasta bastante tiempo después. Su padre sólo se enteró del éxito de sus hijas tras la segunda edición de Jane Eyre, y Branwell nunca llegó a saber que sus hermanas habían publicado sus novelas.


Charlotte Brontë (1816 - 1855)



Al morir su madre y sus hermanas mayores, Charlotte tomó sobre sus espaldas la carga de cuidar y velar por sus hermanos pequeños. Pero aquella mujercita amable, sencilla y discreta en apariencia, ocultaba en su interior un volcán de pasiones que se esforzaba día a día por reprimir. Dos acontecimientos de su juventud fueron claves tanto en su vida como en su posterior producción literaria: su estancia en Cowan Bridge y su experiencia como profesora en Bruselas. La dura disciplina del colegio, las injusticias y privaciones y la durísima pérdida de sus hermanas Maria y Elizabeth provocaron un impacto tremendo sobre Charlotte, que por entonces sólo tenía ocho años. Al crecer, y con el afán de prosperar en la vida, se incorporó a la plantilla de maestras de la escuela Roe Head y dio sus primeros pasos como institutriz en una familia local, pero abandonó pronto esos trabajos. En 1842 viajó a Bruselas para enseñar inglés en el pensionado Héger, pero tuvo la mala fortuna de enamorarse del profesor Héger, un hombre casado y, por lo tanto, inaccesible para ella. Este amor no correspondido dejó un hueco muy profundo en ella, pero trató por todos los medios de contener sus sentimientos; esto es importante porque también marca un punto de separación con su hermano Branwell, quien, ante la misma situación, él se dejó llevar por sus pasiones mientras que ella se había forzado a reprimirse.

En cualquier caso, estos dos eventos se verían reflejados en la obra de Charlotte, pues escribía desde la perspectiva de sus sentimientos, unos sentimientos que se veía obligada a silenciar porque el manifestarlos de forma abierta hubiera sido mucho más desgarrador. Frente a este volcán de sentimientos imparables, estaba en contraposición la enorme disciplina de Charlotte. A pesar de que su estado anímico no era el mejor ni había sanado de sus profundas heridas emocionales, Charlotte Brontë supo encontrar la fuerza para sentarse cada día a escribir, y esto al final resultó convertirse en una catarsis para la autora, pues pudo exorcizar todos sus traumas a través de las páginas de su obra maestra.

Jane Eyre, sin entrar en detalles sobre su trama, nos transporta a su historia de la mano de una protagonista que, al contrario de lo que se suponía que debían ser las heroínas literarias de la época victoriana, era una mujer joven que defendía el tener pensamientos propios, criterio moral y una gran fuerza de voluntad para defender sus convicciones. Su estilo directo causó un gran escándalo porque no se parecía en nada a otras novelas que se habían publicado antes, y lo que provocó más alboroto fue el hecho de que hubiese sido una mujer la que había escrito algo tan bueno. En Jane Eyre, Charlotte volcó su trauma del colegio, su sensación de desarraigo, su idea del amor como algo complejo, intenso y contradictorio, pero no ajeno a la ética y los buenos principios. Es una historia muy humana en el sentido de que permite al lector identificarse con la protagonista y compartir su dolor.

Posteriormente vendría Shirley (1849), novela en la que Charlotte cambia totalmente el tono y la temática. Es su única novela escrita en tercera persona y se inspiró en su Yorkshire natal en la época de los disturbios ludditas en los que los trabajadores de las fábricas rompieron las maquinarias que amenazaban sus trabajos. No es tan íntima como Jane Eyre y, además, está narrada en un tono de comedia, pero es muy reveladora en cuanto a su visión del mundo. La seguiría tiempo después Villette (1853), publicada ya con su verdadero nombre y quizá la obra más personal y madura que escribió. Está ambientada en un colegio extranjero, en el que la protagonista va a dar clases y acaba enamorándose de un hombre con el que no puede casarse. En 1857 se publicaría póstumamente El Profesor, que fue su primera obra y que sería una especie de ensayo de lo que culminaría después con Villette.

Los últimos años de Charlotte fueron un tanto apagados y oscuros. Tras la muerte de todos sus hermanos, se quedó sola con su padre. En su juventud había recibido dos propuestas de matrimonio que había rechazado, y en estos años recibió una tercera que también rechazó. Sin embargo, aceptó de buen grado la proposición de Arthur Bell Nicholls, el cura ayudante de su padre. Nicholls había llegado a Haworth en 1845 y había vivido la etapa más difícil de la familia, siendo un apoyo silencioso pero eficiente para Charlotte. Aunque Patrick Brontë se negaba a que su hija se casara con un pobre clérigo irlandés como lo había sido él mismo años atrás, no pudo evitar que Charlotte y Nicholls mantuvieran correspondencia y se tomaran mutuo afecto, por lo que al final claudicó y consintió que ambos se casaran en 1854. Por desgracia, la felicidad conyugal de Charlotte duró sólo nueve meses, ya que la escritora murió en 1855 estando embarazada. No está clara la causa de su muerte, pues podría tratarse de tuberculosis o, como apuntan nuevos estudios, de hiperémesis gravídica, es decir, un exceso de vómito durante el embarazo. Fue enterrada en el cementerio de la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles, en su Haworth natal.


Emily Brontë (1818 - 1848)



Si Charlotte era el volcán a punto de erupcionar, de Emily se podría decir que era el páramo encarnado en un ser humano. De las tres hermanas, está considerada como la más extraña, lo que probablemente tenga mucho que ver con lo poco que se sabe de ella. Era silenciosa y reservada, pero a tal extremo que se quedaba callada en público aun cuando se dirigían a ella, evitaba el contacto visual con extraños y carecía de tacto social. No tenía amigos por propia elección, y rara vez salía de casa. En 1838 empezó a trabajar como institutriz en Law Hill; fue su único trabajo, al que renunció por hacérsele insoportable enseñar a niños. Más tarde, acompañó a Charlotte a Bruselas para estudiar en un colegio privado, pero la nostalgia y la muerte de su tía la hicieron regresar a Inglaterra, donde se quedaría ya como administradora de la casa familiar.

Su comportamiento daba mucho de qué hablar. Ajena a los gustos y modas de la época, se vestía con ropas pasadas de moda y se negaba a usar corsé. En vez de visitar a personas o recibir en su propia casa, prefería salir a pasear sola por los páramos de Yorkshire durante horas, en plena tormenta o cuando el viento arreciaba. Su apego a Haworth era tal que traspasaba lo puramente sentimental; llegó a ponerse enferma de verdad por estar lejos de su hogar y de sus añorados páramos. De este entorno natural es de donde viene la enorme sensibilidad literaria de Emily, hasta un extremo que pocos son capaces de comprender.

Las únicas obras que nos quedan de Emily Brontë son sus poemas y su novela Cumbres Borrascosas. Su mayor talento fue como poetisa, y la crítica literaria es casi unánime al declararla como una de las mejores poetisas de Inglaterra. De no haber sido por su hermana Charlotte, es posible que nunca hubiésemos podido disfrutar de su poesía, pues Emily, tan reservada con sus escritos, jamás hubiera tenido la iniciativa de intentar publicarlos. En cuanto a Cumbres Borrascosas, es un libro muy difícil de explicar porque supone una anomalía literaria. Si Jane Eyre provocó escándalo en la sociedad victoriana, esta novela causó verdaderos estragos entre los lectores y la crítica. Fue calificada de monstruosa, excesivamente apasionada y hasta impropia de una mente femenina. No se parece a nada que hubiera sido escrito antes ni después. Es una novela muy oscura, con una intensidad muy marcada. Aunque en ella se explora el amor, éste sentimiento se aborda desde una perspectiva salvaje, peligrosa y obsesiva. Sus personajes no gustan ni pretenden gustar, algo que contrasta con las protagonistas creadas por sus hermanas, porque Emily no escribió para complacer a nadie más que a sí misma, lo que obligó en cierta ocasión a Charlotte a tratar de justificar lo escrito por su hermana. Es probable también que, para proteger la extraña personalidad de Emily, alguien ocultara o destruyera el resto de sus obras, incluidos sus diarios y toda su correspondencia (de hecho, no se descarta que pudiera haberlo hecho la propia Emily).

La muerte de Branwell marcó a toda la familia, pero Emily fue quien más la sufrió. Su hermano había sido su principal preocupación desde su regreso a Haworth, pues se había consagrado completamente a su cuidado. Emily, pese a ser una persona severa, de temperamento intransigente y poco efusiva, le atendió hasta el fin de sus días. Permanecía despierta hasta altas horas de la noche hasta que Branwell, borracho y drogado, regresaba al hogar para ayudarle a acostarse. Parece que muchas páginas de Cumbres Borrascosas y algunos de sus poemas fueron escritos durante estas noches de vigilia. Durante el funeral de su hermano, contrajo un resfriado que se negó a cuidar, rechazando todos los medicamentos y consejos médicos. El resfriado derivó en tuberculosis y fue fatal para ella. La enfermedad la consumió en pocos meses y murió en 1848 a la edad de treinta años. La leyenda dice que, fiel a su personalidad difícil y testaruda, se negó a retirarse a la cama y murió en el sofá del comedor.


Anne Brontë (1820 - 1849)



La figura de Anne Brontë, la menor de las hermanas, es quizá la más desconocida, pues ha sido opacada durante años por la prolífica carrera y el arrollador talento de Charlotte y Emily. Es por eso que su persona y su producción literaria tendieron a pasar injustamente desapercibidas. Su delicada salud y su asma crónica la mantuvieron casi siempre en su casa, saliendo en muy contadas ocasiones para formarse o para trabajar como institutriz. Llegó a nuestros días descrita como una auténtica dulzura, discreta, amable y reconfortante en el trato. Al ser la pequeña de la familia, todos la querían y cuidaban mucho. Era la favorita de su tía, que sentía una absoluta debilidad por ella. En términos metafóricos, Anne sería la marea, tranquila y apacible, en contraposición a sus hermanas, de naturaleza más apasionada y salvaje.

Entre 1835 y 1837 acudió a la escuela para niñas de Roe Head, donde su hermana Charlotte trabajaba como maestra. Tanto su formación en la escuela como la educación recibida en casa la prepararon para convertirse en institutriz a los dieciséis años para la familia Ingham en Blake Hall. Sin embargo, este trabajo le reportó no pocos disgustos y decepciones: padres despreocupados, madres consentidoras, niños intratables y la constante sensación de ser una intrusa dentro del círculo familiar. Todas estas vivencias quedaron bien reflejadas en su primera obra, Agnes Grey. Por esa época, parece posible que se hubiese enamorado del ayudante de su padre en la vicaría, el señor William Weightman. Sin embargo, ese enamoramiento sólo quedó en sus escritos, pues su timidez y discreción le impidieron dar un paso más y vivir el romance en su plenitud. El centro de su vida lo ocupaba Branwell, el díscolo hermano, al que se dedicó por completo a la vez que escribía y dibujaba. De hecho, fue Anne quien le recomendó a la familia Robinson, para quienes ella trabajaba, como tutor de pintura de sus hijos, pero el escándalo del romance entre Branwell y la señora Robinson precipitó la salida de los hermanos de la casa.

A pesar de su aparente delicadeza y dulzura, las obras de Anne Brontë no quedaron exentas de polémica. Su obra, especialmente su novela debut Agnes Grey, es de un realismo desacostumbrado para la época, sobre todo por expresar de manera abierta las humillaciones y malos tratos a los que eran sometidas las institutrices por muchas familias, sus alumnos y el servicio de la casa. Anne no escribió sobre escenarios imaginarios, sino sobre su propia experiencia, aunque con grandes influencias de la literatura gótica de Walpole, Radcliffe o Scott. Su prosa nos habla de una mujer de gran lucidez a pesar de la dulzura de su carácter y su aparente ingenuidad. Es una novela muy breve, pero perfecta en su honestidad.

Tras verse obligada a abandonar su último empleo para la familia Robinson, Anne empieza a escribir La inquilina de Wildfell Hall. No es su mejor novela, pero la temática que eligió se adelantó un siglo a su época, a tal punto que llegó a ser criticada incluso por su propia hermana Charlotte por considerar que no era apropiada debido a la crudeza del tema. Y es que en esta novela, Anne describe de manera completamente descarnada la violencia, la perversión y el carácter agresivo y dominante de un alcohólico a la par que el conflicto psicológico de su protagonista femenina. Es bastante seguro que se inspiró en su hermano Branwell y en su comportamiento destructivo, fruto de su adicción al alcohol y el opio, así como el daño que le estaba causando a sus seres queridos.

La corta vida de Anne Brontë se deslizó melancólicamente entre sus clases, sus novelas, sus paseos por la playa de Scarborough en vacaciones y el cuidado obsesivo que compartía con sus dos hermanas hacia el disipado Branwell. La muerte de Branwell y Emily precipitó su propio final tan sólo unos meses después, aquejada de tuberculosis. Debido a su deteriorada salud se le aconsejó viajar a Scarborough con la esperanza de que un cambio de aires y un entorno más natural ayudasen a su recuperación, pero nada pudo hacerse para detener la enfermedad. A diferencia de sus hermanos Branwell y Emily, Anne aceptó su destino con calma y se preparó espiritualmente para partir. Murió en Scarborough en 1849, a los veintinueve años, acompañada por su hermana Charlotte. Su cuerpo descansa en el cementerio de Santa María en Castle Hill.




enero 09, 2026

Animes que he visto en 2025

 

¡Hola a todos!

¡Bienvenidos al año 2026! ¿Qué tal habéis pasado las navidades? Espero que hayáis pasado unos momentos estupendos con vuestras familias y que empecéis el año con buen pie. Es común en esta época hacer la clásica lista de buenos propósitos para el año nuevo. Pero esos propósitos ya los conocemos todos (además, os hice una lista de ellos hace dos años, que podéis encontrar aquí), así que he decidido hacer algo diferente para esta vez.

Una de las cosas a las que todos somos más o menos aficionados es ver series. Con el boom de las plataformas tipo Netflix, HBO o Amazon Prime, podemos tener acceso a un montón de series para todos los gustos, e incluso de hace bastantes años. En mi caso particular, me he decantado por ponerme a ver anime. Y debo decir que este ha sido un año de lo más interesante en cuanto a animes que he visto, porque me he topado con varias sorpresas muy agradables y he vuelto a enamorarme de series que en su día me habían encantado. Hoy quiero compartir con vosotros la lista de animes que han protagonizado mi 2025. Espero que os guste.


*Mi feliz matrimonio (2023)



Empezamos con una serie de las más bonitas que nos ha traído Netflix, aunque tardé un poco en verla (de hecho, vi la primera temporada en el 2024, pero la segunda la vi en enero del año pasado). Esta historia que combina drama de época, romance y fantasía es una adaptación de una serie de novelas ligeras escritas por Akumi Agitogi e ilustradas por Tsukiho Tsukioka, que compila un total de nueve volúmenes y que sigue en publicación a día de hoy. Tiene una adaptación al manga y una adaptación cinematográfica de imagen real, pero de la que os voy a hablar es del anime que todos conocemos, pues fue el que le dio la popularidad que tiene hoy en día.

Nos trasladamos a una versión fantástica del Japón de la restauración Meiji, a una realidad en la que hay personas que nacen con un poder sobrenatural que les permite llevar a cabo una serie de prodigios muy variados. Aquellos que tienen poderes combativos suelen alistarse en el ejército para combatir a los Grotescos, una especie de espíritus demoníacos que hacen daño a las personas. El poseer un poder sobrenatural es algo que está considerado como muy prestigioso; de ahí que haya familias enteras que establezcan entre ellas lazos matrimoniales para aumentar sus propios poderes, transmitírselos a su descendencia y acumular más influencia en el ámbito político.

En este contexto tenemos a Miyo Saimori, una joven de 19 años que ha nacido sin poder sobrenatural en el seno de una de las familias más orgullosas de poseer un don. Su madrastra y su medio hermana Kaya la desprecian y se divierten humillándola a todas horas y rebajándola a una simple criada, algo que el propio padre de Miyo tolera porque se siente decepcionado de que sea hija suya. Debido a los insultos y malos tratos, Miyo ha desarrollado una fuerte introversión y un enorme complejo de inferioridad que la han convertido en una chica callada, sumisa y retraída. A modo de burla, su padre le arregla un matrimonio con Kiyoka Kudo, un poderoso militar conocido por su frialdad y por haber espantado a sus anteriores prometidas de muy malos modos. Sin un hogar al que regresar, Miyo se resigna a su destino y pronto descubre que su aparentemente cruel y despiadado prometido es de todo menos el monstruo que esperaba. Poco a poco, ambos irán acercándose el uno al otro, aunque tendrán muchos problemas con los que lidiar, ya que, sumándose a la amenaza de los Grotescos, hay muchas personas influyentes que están bastante interesados en que Miyo y Kiyoka no estén juntos.

Si habéis seguido la sinopsis, no os habrá sido difícil encontrar una relación entre la historia y los cuentos clásicos de la Cenicienta y de la Bella y la Bestia, cosa que no es casual. Miyo es una Cenicienta humillada por su madrastra y su hermanastra, y se ve obligada a estar con un hombre al que todos temen y consideran una bestia. En realidad, todos sabemos que los protagonistas van a pasar por mil vicisitudes antes de que puedan estar juntos, tranquilos y felices, pero todos sabemos que en algún momento va a llegar el final feliz; en ese sentido, es bastante predecible. La historia, a pesar de todo el contexto histórico, político y mágico que le meten, es simple y hasta se la podría calificar de tontita, sobre todo por la extrema timidez de la pareja protagonista. Sin embargo, me gusta porque es una historia de amor diferente, más humana y muy enfocada en la sanación y la resiliencia. Miyo y Kiyoka son personajes que han sufrido sus propias penas; por eso son muy cerrados y les cuesta acercarse el uno al otro, pero es muy bonito ver cómo se necesitan, se cuidan y se van enamorando poco a poco.

En general, es una historia que me ha gustado mucho por su sencillez y su ternura. La animación de la primera temporada es preciosa, pero en la segunda ya se ve un poco más deslucida, como si se les hubiera acabado el presupuesto. Es un buen anime para aquellos que busquen una historia bonita, de amor que se va cultivando poco a poco, con personajes bien desarrollados y toques de fantasía.


*Nana (2006)



Primera joya vintage de la lista, y no será la última. Llegué tarde a Nana como he llegado tarde a muchas historias, pero no me arrepiento de haberle permitido entrar en mi vida. Basado en uno de los mangas más famosos de Ai Yazawa, fue llevado a la pequeña pantalla de la mano del estudio Madhouse, aunque también cuenta con dos películas de imagen real. En cuanto al manga, fue publicado en la revista Cookie de la editorial Shueisha desde el 2000 hasta el 2009, recopilando un total de 21 tomos. Sin embargo, tuvo que pararse su publicación debido a una enfermedad de la autora. Finalmente, Yazawa se recuperó de su enfermedad, pero no continuó con la serie, quedando en hiatus desde entonces.

La historia nos presenta a dos chicas muy distintas a las que el destino unirá de camino a Tokio, a donde viajan con la intención de empezar una nueva vida. Ambas se conocen en el tren que va a la capital y empiezan a hablar para distraerse durante el largo viaje, descubriendo que se llevan muy bien. Al darse cuenta de que ambas se llaman Nana, junto con otras coincidencias, se produce entre ellas una conexión que nunca se romperá, pese a lo diferentes que son en aspecto y personalidad. Nana Komatsu, a quien se refieren a menudo como Hachi (por el leal perro Hachiko), es una chica a la que se la podría tildar de inocente, infantil y caprichosa. Nana Osaki, por otro lado, es una joven cantante de punk que aparenta ser dura y tener una fuerte personalidad. Aunque se separan en la estación de tren sin haberse intercambiado sus números de teléfono, el destino vuelve a unirlas cuando Hachi está buscando piso y descubre que Nana y ella están interesadas en el mismo apartamento; como parecen llevarse bien y, además, necesitan ahorrar costes mientras buscan trabajo, deciden compartir piso. A lo largo de la historia, iremos viendo cómo evoluciona su amistad, conoceremos a los miembros del grupo de Nana, los Black Stones (o Blast, para abreviar) y a los de su banda rival, los Trapnest, cuyo bajista es el antiguo novio de Nana Osaki. Pero empiezan a suceder acontecimientos cada vez más graves que van uniendo y separando a las dos amigas. La gran amistad que tienen se convierte en algo más especial: un amor tan genuino como el de Hikoboshi y Orihime, el Pastor y la Tejedora, los dos amantes que están separados por la Vía Láctea y que sólo se encuentran una vez al año, coincidiendo en el séptimo día del séptimo mes.

Nana es una historia que no deja indiferente a nadie. A pesar de ser un shojo, tiene un argumento mucho más adulto y se sale de los típicos clichés de otras obras del mismo género. Encontraremos traumas e inseguridades muy fuertes, como la peligrosa tendencia de Hachi a "enamorarse" y tener relaciones con hombres que le muestran un poco de amabilidad, o el trauma por abandono y el apego evitativo que muestra Nana en las relaciones que establece con todo su entorno. El amor, el miedo al abandono, la manipulación, la soledad, la prostitución y las drogas estarán presentes a lo largo de la obra, haciendo de esta historia una de las más interesantes, emocionantes y profundas que he visto nunca.

Si aún no le habéis dado una oportunidad a Nana, creo que ya va siendo hora de que lo hagáis. Si no os atrevéis con el manga porque es más largo y duro (y con el inconveniente de que está inacabado), el anime os servirá para adentraros en el mundo de estas dos amigas. La animación es la típica de principios de los 2000. Le falta pulido y en algunos episodios se nota un poco de bajón en los diseños de personajes, pero lo demás es una pasada. Si sois unos enamorados del punk y de la moda de Vivienne Westwood, no os la podéis perder. Eso sí: vais a sufrir.



*Jyu Oh Sei (2006)



De todas las series anime que vamos a ver en la lista, puede que esta sea la más desconocida por todo el mundo. Este shojo mezclado con ciencia ficción pasó bastante desapercibido, y su autora Natsumi Itsuki tampoco me resulta conocida. Su versión manga fue publicada en la revista LaLa entre 1993 y 2003, recopilando un total de cinco tomos. En cuanto al anime, quedó a cargo del estudio BONES y salió al aire en el año 2006 con un total de once capítulos.

La historia nos traslada al año 2436. En este tiempo, los humanos han colonizado un sistema solar llamado Balkan que, además de sus diez planetas habitables, cuenta con dos colonias espaciales. A pesar de que los seres humanos que viven en las colonias tienen todas las comodidades, la esperanza de vida no supera los 30 años, y sólo mediante intervenciones médicas. En la colonia Juno viven Thor Klein y su hermano gemelo, Rai. Un día, descubren que sus padres han sido asesinados y ambos son arrestados y abandonados en Quimera, un peligroso planeta carcelario en donde las plantas han invadido el entorno y atacan a los seres humanos. Para sobrevivir en este planeta hay que ser dueño de una fuerza interior extraordinaria. Las personas que viven en Quimera sólo conservan un atisbo de civilización al agruparse en Anillos, elegir líderes y construir sus ciudades; pero no vacilarán en recurrir a los más bajos instintos violentos para resolver sus asuntos o imponerse sobre otros grupos. Se deshumanizan, se convierten en bestias... y la única solución para salir de este mundo es convertirse en Jyu Oh, el Rey de las Bestias.

Como podéis ver, la premisa inicial es bastante interesante. A la historia no le falta de nada, pues tiene elementos de drama, acción, romance y ciencia ficción que se entremezclan a la perfección y nos dejan un producto entretenido y emocionante. Sin embargo, a mí me ha dejado bastante fría, y creo que sé las razones de ello. En primer lugar, me parece que es una historia demasiado densa para concentrarla tan sólo en once capítulos. Es la primera vez que me pasa: querer que una historia tenga relleno, que se alargue un poco más, porque era la única manera de que muchos puntos que quedan ciegos recibieran mayor atención y quedasen mejor explicados. En segundo lugar, la rapidez con la que te lo cuentan todo hace que no tengas ni un momento de respiro y también que te dé igual lo que les pase a los personajes, puesto que no llegas a cogerles cariño. Además, hay ciertas inconsistencias en el mundo y en el trasfondo que nunca se llegan a aclarar, por lo que pueden producirse sucesos que no parecen tener el menor sentido porque no quedan bien explicados.

Si tuviera que colocar esta serie en mi ranking anual, es posible que ocupase el último lugar. Tengo la impresión de que podría haber sido un anime bastante bueno si tan sólo lo hubieran mimado un poco más. La animación es muy buena, el diseño de personajes es bastante atractivo, los caracteres de los secundarios tienen visos de ser tremendamente interesantes, pero la rapidez con la que se cuenta todo hace que parezca un resumen descafeinado de una historia distópica que podría haber funcionado muy bien. Es una lástima.


*La nobleza de las flores (2025)



El anime más reciente de esta lista, pues fue emitido entre julio y septiembre de este pasado 2025 en la plataforma Netflix. Como viene siendo habitual en este tipo de producciones, es una adaptación del manga del mismo título de Saka Mikami y que, curiosamente, está calificado como de género shonen (es decir, manga destinado a un público en su mayor parte masculino). Comenzó su serialización en el sitio web y aplicación de manga Magazine Pocket, de Kodansha, en el año 2021, y cuenta ya con 21 volúmenes. Actualmente, sigue en publicación. Por otra parte, el anime corrió a cargo del estudio CloverWorks y cuenta con 13 capítulos, aunque está abierta la puerta a una segunda temporada.

La trama de la obra gira en torno a la encarnizada guerra de sexos representada por dos institutos vecinos. Chidori y Kikyo son dos escuelas de preparatoria separadas por algo más que un muro: son completamente opuestas. Mientras que a Chidori asisten sólo chicos en su mayoría problemáticos, de pocos recursos y con bajo rendimiento escolar, Kikyo reúne a las señoritas de nivel más alto, pertenecientes a un estrato social elevado y con grandes capacidades intelectuales. El ambiente entre el alumnado de ambos institutos es muy tenso, pues se desprecian mutuamente y consideran cualquier tipo de acercamiento entre ellos como una traición o una especie de herejía. Rintaro Tsumugi es uno de los muchos estudiantes de Chidori, con una apariencia física que algunos consideran amenazadora; sin embargo, en realidad es un chico muy tímido y callado al que le cuesta comunicarse. Por otro lado tenemos a Kaoruko Waguri, una brillante chica de Kikyo que, a diferencia de sus arrogantes compañeras, es dulce y compasiva. El destino reúne a estos dos en la pastelería de la familia de Rintaro, y a partir de ese momento forjarán un vínculo que busca desafiar todos los prejuicios de uno y otro lado del muro que separa a ambos institutos.

Puede que esta sea una de las historias más bonitas que he tenido el gusto de ver este año. Es un verdadero alivio visual, magia para quitarse de encima el mal trago de una serie mediocre y un soplo de aire fresco ante tanta serie profunda y filosófica. La historia de Rintaro y Kaoruko es tan tierna como un pétalo de flor de cerezo. Es un amor cuya chispa empieza muy pronto pero su desarrollo es lento, pausado, con los personajes conociéndose poco a poco y cuestionándose todo tipo de cosas. Como son muy jóvenes, ambos tienen sus inseguridades y a veces se producen pequeños malentendidos entre ellos porque no saben expresar bien sus sentimientos. Pero gracias a los buenos amigos que ambos tienen consiguen ir ganando seguridad en sí mismos y se dan permiso para querer a la otra persona. Me sorprende muchísimo que sea una historia shonen, porque es una temática más propia del género shojo, pero la verdad es que me ha gustado mucho.

En cuanto a la animación, diré lo mismo que dije sobre Mi feliz matrimonio: es una absoluta maravilla. Me encanta la cantidad de brillo que tienen los ojos de los personajes, la suave paleta de colores, el movimiento fluido del pelo y de la ropa. Todo encaja a la perfección con el tipo de historia tierna y conmovedora que nos ofrecen. Los personajes secundarios también son muy divertidos, y ayudan a darle un toque más desenfadado a la intensidad que siente la pareja de enamorados con sus locuras y ocurrencias. Lo que quizá me gustó menos fue el hecho de que a veces la trama se alargaba demasiado y perdían mucho tiempo en cosas triviales como dar las gracias o pedir perdón. Puede que sea porque son japoneses, pero llegaba un punto en que me ponía nerviosa que no pararan de pedirse perdón por todo, hasta por elegir una chuchería que no sabía si le gustaría a la otra persona. Supongo que son cosas mías, XD


*Ranma 1/2 (2024)



Si a estas alturas de la vida aún no sabéis quién es Ranma, me gustaría pediros que me invitaseis a vuestra isla desierta perdida en un paraíso tropical. Ahora en serio, Ranma 1/2 es una de las obras más famosas de Rumiko Takahashi. Se empezó a publicar en 1987 en la revista Shukan Shonen Sunday y terminó en 1996 con un total de 38 tomos. Debido a su popularidad, no tuvo una, sino tres adaptaciones a anime: Ranma 1/2, Ranma 1/2 Nettohen (que va de los capítulos 19 al 161) y Ranma 1/2 (2024). Por si esto fuera poco, algunos tomos del manga fueron adaptados en forma de OVA hasta hacer un total de doce y además se produjeron tres películas. Esto nos muestra la enorme popularidad que Ranma tuvo en su día y que sigue teniendo.

Durante un entrenamiento en China, Genma Saotome y su hijo Ranma van a parar a los lagos de Jusenkyo, lugar donde pesa una curiosa maldición. Cuando alguien cae en uno de los muchos estanques malditos, toma la forma física de la criatura que se había ahogado en él cada vez que entra en contacto con agua fría, siendo la maldición revertida cuando se expone al agua caliente. Genma cae en el estanque del Panda Ahogado, mientras que Ranma va a parar en el estanque de la Chica Ahogada. Al regresar a Japón, ambos van a establecerse en el dojo de un viejo amigo de Genma, Soun Tendo. Soun tiene tres hijas adolescentes: la dulce Kasumi, la interesada Nabiki y la temperamental Akane. Debido a que no ha podido tener un hijo varón, Soun quiere que el hijo de Genma se case con una de sus hijas para que el dojo no tenga que cerrarse y pueda perpetuar su estilo de lucha. Pero lo cierto es que ninguna de las chicas Tendo tiene intención de casarse por conveniencia, y menos Akane: ella odia a los chicos. Sin embargo, sus hermanas son más rápidas y hábiles que ella y no tardan en decidir que Akane y Ranma hacen la pareja perfecta, de modo que quedan comprometidos a ojos de todos desde ese mismo instante y a pesar del "pequeño" inconveniente de que a ninguno de los dos le hace la menor gracia. Con el tiempo, sin embargo, veremos que van a ir desarrollando sentimientos entre ellos y que no se son del todo indiferentes a pesar de que les encante picar al otro.

Ranma 1/2 es una historia que recomendaría a cualquiera que quisiera pasar un rato muy divertido sin esperar mucha coherencia. Es un anime que combina lucha y humor absurdo a raudales. Mezcla de forma muy dinámica la historia de amor entre Ranma y Akane junto con los diferentes duelos que le salen al muchacho, que suelen ser de lo más extravagantes, al igual que sus rivales en la guerra y en el amor. El tema de las transformaciones es otro de los puntos fuertes de la historia, y creo que la autora ha sabido jugar muy bien con los pros y los contras del elemento fantástico, aunque se nota que hay muchas cosas que no se resuelven antes por el poder del guion o porque, simplemente, a Takahashi no le da la gana de hacerlo, pero es que la serie es tan divertida que no te paras a pensar en eso y, si lo haces, no le das mucha importancia.

Recientemente hemos podido disfrutar del remake de Ranma 1/2 que nos ha traído la plataforma Netflix, que le ha dado un buen lavado de cara y nos la ha devuelto casi prístina, sin quitarle ni un ápice de su delirante humor. Eso sí, aunque se agradece el enorme trabajo en la animación y del equipo de doblaje (el castellano es muy bueno), debo decir que se nota mucho que ha pasado por una leve censura que la obra original y sus primeras adaptaciones no tenían en ciertos aspectos. Y para muestra un botón: en las versiones antiguas, pudimos ver a Ranma chica vestida con un uniforme chino con la estrella comunista que en la versión más reciente se ha eliminado. Lo mismo ocurre con un peto que le presta Akane, que en el original tiene un logo con la palabra "China" pero en la versión nueva ha sido sustituido por "Smile". Otro tipo de censura la podemos ver en la forma de dibujar los pechos desnudos de Ranma, que quedan lisos al estilo Barbie, y en hacer que el anciano Happosai la abrace a la altura de la pierna en vez de hacerlo enterrando la cabeza en sus pechos, como sí ocurría en el manga y en la versión antigua. Imagino que sería para hacer la serie más amigable y más accesible a todos los públicos. Y, aunque no soy partidaria de la censura, reconozco que estos detalles no entorpecen la trama y se quedan más en algo anecdótico.


*Berserk (1997)



Nos ponemos todos de pie por unos momentos para darle la bienvenida a Berserk, la obra cumbre e inacabada del mangaka Kentaro Miura, que empezó a publicarla en la revista Monthly Animal House allá por 1989 y que siguió publicándose de manera irregular hasta el 2021, año en el que murió su autor. La obra, recopilada en 42 volúmenes hasta el momento, fue retomada por el personal de Studio Gaga (estudio conformado por los asistentes de Miura) bajo la supervisión del mangaka Koji Mori, amigo de Miura y a quien el fallecido autor había revelado diversos detalles del futuro del manga. En cuanto a sus adaptaciones a la pequeña pantalla, existen dos series y tres películas. Los fans de la obra consideran que la serie más reciente, emitida en el 2016, no le hace justicia por el uso y abuso que se ha hecho del CGI. Por eso, y porque mi señor marido es fan acérrimo de Berserk, la versión de la que vamos a hablar es la de 1997.

La historia está ambientada en una época a medio camino entre la Edad Media y el Renacimiento, pero en su versión más oscura. En este entorno duro y salvaje conocemos a Guts, un mercenario huérfano que se dedica a matar a unas monstruosas criaturas conocidas como Apóstoles. Su vida hasta el momento no fue un camino de rosas: fue encontrado recién nacido bajo el árbol donde acababan de ahorcar a su madre y le rescató la concubina del líder de una banda de mercenarios. Desde muy pequeño, Guts tuvo que vivir con la guerra y la muerte como compañeras. Como no conocía otra forma de vivir, siguió empleándose como mercenario, viajando y cambiando de ejército constantemente, hasta que fue reclutado por la Banda del Halcón, liderada por el carismático y apuestísimo Griffith. En la Banda del Halcón, Guts parece encontrar por fin su lugar, aunque no se permite ser demasiado abierto con nadie salvo con Griffith, con quien parece tener una conexión especial debido al innegable carisma del joven. Griffith le cuenta a Guts que su gran sueño es ser el rey de su propio reino, la única ambición de su vida y por lo que está dispuesto a hacer cualquier cosa (hasta prostituirse y matar) con tal de conseguir realizar su sueño. De alguna manera, ha conseguido que su sueño sea el sueño de todos sus compañeros, pero en cierto momento, Guts toma la decisión de desligarse del grupo para seguir su propio camino. Esto trastorna a Griffith hasta tal punto que comete una serie de actos que le llevarán a un punto de no retorno, con Guts como su acérrimo enemigo y con el deseo de arruinar su vida como único objetivo.

Esta adaptación anime es una verdadera joya de su tiempo. Difiere del manga en que se han eliminado o bajado de tono muchas escenas violentas y sexuales, pero no pierde en ningún momento esa crudeza tan propia del grimdark. Es una serie dura en muchos momentos, no apta para personas sensibles o que no soporten ver sufrimiento aunque sea en personajes de ficción, pero no cabe duda de que es inolvidable y deja huella en todo el que se adentra en su historia. Es una obra profunda, en la que cualquier persona que haya padecido depresión, ansiedad o cualquier tipo de padecimiento puede verse reflejada. Anima al espectador a no rendirse, a seguir luchando por muy dura que sea la batalla y a disfrutar de los momentos de paz que vienen después de la guerra.

Podréis encontrar en Netflix esta serie, que consta de 25 capítulos de pura acción y fantasía. Son pocos, pero muy intensos, y creedme si os digo que os sabrán a poco. Se echa mucho de menos una continuación de la historia, pues creo que el final... ESE final, merecía una continuación a la altura con más temporadas. Por supuesto, siempre nos quedará el manga, pero este anime es una buena manera de acercarse a la obra de Kentaro Miura. Si tuviera que destacar algún punto negativo, diría que la banda sonora llegó a parecerme un poco discordante con el tono del argumento y el trasfondo.


*Cowboy Bebop (1998)



Para mí, la gran época del anime fue la que abarca finales de los 90 y principios de los 2000. Aunque no desmerezco series posteriores (y admito que muchas de ellas son brillantes), todos tenemos un momento en el que una obra del tipo que sea nos pilla en el mejor de los momentos. Confieso que me hubiera gustado muchísimo haber visto Cowboy Bebop en aquel preciso momento, pero no me fue posible y luego la fui dejando hasta que casi me olvidé de ella. Por fin pude ponerme manos a la obra y, en cuanto tuve la oportunidad, me puse los 26 capítulos de esta fantástica serie, que es una curiosa mezcla de space opera, neo-noir, drama y western. El manga, creado por Yatate Hajime (seudónimo colectivo de todo el personal del estudio de animación Sunrise), consta de tres tomos en los que narra varias historias de los personajes principales.

Nos trasladamos al año 2071. Spike Spiegel y Jet Black son dos cazarrecompensas que viajan por todo el sistema solar en busca de delincuentes para ganarse la vida cobrando por su captura. Spike fue miembro de un antiguo sindicato del crimen y todavía arrastra asuntos pendientes con otro de sus miembros, Vicious, quien le persigue para matarlo. Jet, por su parte, es un ex policía que se retiró después de perder un brazo en una riña con un delincuente. Ambos son buenos compañeros, pero su amistad no acaba de cuajar del todo porque no se implican en los asuntos del otro y nunca se cuentan sus penas. A esta pareja se unen más tarde Faye Valentine, una mujer amnésica que despertó hace poco de su estado criogénico y se dedica a jugar y apostar para ganar el dinero suficiente para pagar la desorbitada deuda que tiene en su haber. También está Ed, una chica terrestre muy extraña pero que es una genio informática; vaga sin rumbo a donde la vida la lleve y sus travesuras ponen de los nervios a la policía, pues uno de sus pasatiempos favoritos es hackear sistemas informáticos por diversión. El último miembro de la tripulación es Ein, un perro de raza corgi identificado como "perro de datos". Como fue un animal de laboratorio, es posible que posea una inteligencia superior a la de cualquier miembro de su especie. Se le puede ver en alguna ocasión cogiendo llamadas telefónicas o hackeando un ordenador sin que sus compañeros humanos se den cuenta. A lo largo de la serie, acompañaremos a esta curiosa tripulación en sus viajes para capturar criminales y conseguir dinero.

Cowboy Bebop es un pozo inagotable de virtudes, y probablemente la mejor serie anime de esta lista. El título ya nos dice lo que nos vamos a encontrar: un western ciberespacial en el que el grupo de cazarrecompensas trata de salir adelante, pero con el toque melancólico y solitario de los protagonistas que nos recuerda a una especie de Lucky Luke o a una bailarina de saloon. Tardan en presentarse a los personajes, es cierto; el ritmo narrativo es lento, pero poco a poco vamos descubriendo por qué cada personaje hace lo que hace y qué motivación tiene para seguir adelante en un universo de perdedores natos, pero orgullosos. Quizá lo más atractivo sea precisamente lo poco que sabemos de los personajes principales, pues se nos va revelando de forma muy sutil con el paso de los capítulos, hasta que llegamos al final y quedamos sobrecogidos.

Cualquier cosa que se diga de Cowboy Bebop es quedarse a medias. Es una verdadera joya que no debería pasar desapercibida, con un estilo narrativo absolutamente demoledor. Los guiones son dignos de la mejor novela negra. Los planos adquieren un tono cinematográfico que no desagradaría a Scorsese o Tarantino. Cada capítulo es individual y no tiene relación con el anterior, lo que hace que no tengamos que vernos obligados a "seguirla" toda capítulo a capítulo. Hay drama, comedia, acción e incluso terror. Y por último, esa maravillosa banda sonora, impecable, en la que se funden casi todas las tendencias del jazz, el rhythm&blues y hasta el funkie, en una obra que se articula en los fundamentos del cine negro a la vieja usanza y con una ambientación futurista que recuerda a Blade Runner. La encontraréis en Netflix y en Crunchyroll, y ya estáis tardando en darle un visionado. No os la podéis perder. 


*Neon Genesis Evangelion (1995)



Y llegamos al final de mi año de anime recuperando una serie que ya vi en su momento y que me pareció de las más interesantes por su fuerte carga filosófica y postapocalíptica. No creo que haya muchos que no hayan visto ya Neon Genesis Evangelion, pues fue uno de los animes más famosos y revolucionarios de finales de los 90, y cuya influencia se puede ver todavía hoy en la forma en que se diseñan los personajes de manga y anime. Consta de un manga creado por Yoshiyuki Sadamoto que fue publicado en la revista Shonen Ace (luego Young Ace) desde 1994 hasta 2013, recopilando un total de 14 tomos. El anime, dirigido por Hideaki Anno, corrió a cargo de la ya desaparecida Gainax y constó de 26 episodios, a los que hay que sumar la remasterización y las posteriores OVAs, destinadas a aumentar el lore de la serie.

Nos encontramos en el año 2015. Han pasado quince años desde el desastroso contacto de unos misteriosos seres conocidos como Ángeles con la Tierra, lo que culminó en un cataclismo a escala mundial conocido como Segundo Impacto. Para prevenir futuros ataques de Ángeles, la ONU estableció en Tokio-3 una organización llamada NERV, la cual desarrolló una serie de gigantes biomecánicos llamados Evangelion para combatirlos. Estos EVA tienen un sistema de funcionamiento que necesita de un piloto con el que poder sincronizar, pero el inconveniente es que sólo funciona con adolescentes. Gendo Ikari, el dirigente de NERV, se pone en contacto con su distanciado hijo Shinji para ordenarle que pilote la Unidad 01 de los EVA y que acabe con el Tercer Ángel. Aunque al principio se niega a cooperar, Shinji termina dando su brazo a torcer cuando se da cuenta de que no pueden recurrir a nadie más que él para salvarlos. Tras su primera batalla, de la que Shinji no recuerda nada tras haber perdido el conocimiento y el control del EVA, veremos cómo el piloto se adapta a su nueva vida y cómo intenta relacionarse con el medio que le rodea, con mayor o menor éxito.

¿Qué decir sobre Evangelion que no se haya dicho ya? La considero una de las mejores series de la historia, un verdadero puntazo en su época que ha quedado demasiado inflado debido a sucesivas secuelas y añadidos. Sorprendió mucho en su momento porque, a diferencia de otras historias del género mecha, en Evangelion se ahondaba en el punto de vista psicológico de los pilotos. Estamos muy acostumbrados a que los héroes de acción tomen las riendas de una situación de peligro con valentía, sin cuestionarse nada, sin pensar en sus propios miedos... pero eso no ocurre así en la vida real. Por eso a Shinji se le ha tildado infinitas veces de ser un cobarde, un llorón, un quejica... Pero es que sólo tiene catorce años y arrastra desde hace tiempo un gran sentimiento de ira y frustración que proyecta sobre su padre, quien le abandonó y sólo le buscó para utilizarle en sus planes. Todos y cada uno de los personajes dan para un análisis más profundo sobre sus traumas, miedos e inseguridades, lo que hizo que esta serie fuese considerada como un soplo de aire fresco frente a tanto héroe imbatible y el culmen de las series de mechas desde la aparición de Gundam. Es curioso cómo con tan poco presupuesto consiguieron hacer una serie tan buena e introspectiva.

Es difícil recomendar Evangelion. No porque la serie sea mala, que no lo es; de hecho, en sus primeros diez o quince capítulos es bastante animada y hasta alegre, con momentos de gran acción y emoción. Los últimos capítulos, más parados y plagados de preguntas trascendentales que atormentan a los personajes, pueden hacerse un poco aburridos a quienes no están acostumbrados a este tipo de recursos en un anime. Además, la trama es bastante compleja y cuesta un poco entenderla a la primera. Sin embargo, creo que es buena idea darle una oportunidad a Evangelion porque es de esas historias que nunca se olvidan. Un hito en el anime de finales de los 90 que podéis ver, una vez más, en Netflix.


Y hasta aquí por hoy, amigos. ¿Qué animes habéis visto en 2025 que os hayan calado hondo? Si tenéis alguna recomendación, aquí estoy para leeros. ¡Hasta la próxima y feliz año nuevo!