lunes, 23 de noviembre de 2015

USC versus UNED: Duelo de Titanes


¡Hola a todos!

Bueno, pues aquí me tenéis, recién llegada de Granada, a donde he ido para tomarme unas pequeñas vacaciones otoñales (pronto os subiré la crónica viajera correspondiente, ^^*). Y el resultado es que he vuelto despejada, muy contenta después de visitar tierras granadinas y feliz. Sí, feliz. Por primera vez en mucho tiempo, puedo decir que hoy he sido feliz.

Como muchos ya sabéis, este ha sido un curso escolar bastante duro para mí por cuestiones de estudio. Mis peores pesadillas de este año tienen un nombre: Máster de Profesorado. Durante meses me he visto obligada a soportar un tormento que parecía interminable. A algunos les parecerá que soy una quejica e incluso una vaga a la que no le gusta estudiar, que piensa que se lo deben dar todo bien masticadito para que no tenga que hacer el más mínimo esfuerzo. A día de hoy tengo 29 años, y me he pasado los últimos 23 años estudiando, lo que es toda una vida. Así que estoy acostumbrada a estudiar. Y digo más: Estoy acostumbrada a estudiar mucho. Me he licenciado en Historia, carrera que no es moco de pavo. Además, siempre me ha gustado estudiar; es algo que no me aburre ni me hastía, sino que me produce una gran satisfacción.

Sin embargo, este año ha sido la primera vez en mi vida que he odiado el estudio. O tal vez debería ser el sistema académico, porque nunca me había enfrentado a un método de estudio tan caótico. Puede que se haya tratado de puro desconocimiento por mi parte, ya que no tenía ni la más remota idea de dónde me estaba metiendo. Y no, no es porque esta haya sido la primera vez que me matriculaba en un máster. Hace varios años estudié un máster en estudios medievales impartido por la Universidad de Santiago de Compostela, y tengo que decir que no tiene ni punto de comparación con el máster de profesorado que imparte la UNED.

De mi experiencia con dos másters nace el artículo de hoy. No sé si ayudará a alguien, pues lo único que quiero es rememorar y desahogarme, que buena falta me hace. Una catarsis, por así decirlo. Las comparaciones son horribles, pero a veces son inevitables. Y he de decir que, en todo el curso que he dedicado al máster de profesorado, no he dejado de recordar el primer máster que estudié y que tan buenos recuerdos me ha dejado.

Empieza el combate. Vamos allá.



1. La duración


Máster en Estudios Medievales

El máster ha sido concebido en un principio para ser estudiado en un año, aunque no soy la única que ya por entonces pensaba que era necesario partirlo en dos, ya que se trata de una materia muy extensa y variada. La Edad Media no es fácil de estudiar, porque mil años de Historia no se pueden abarcar en asignaturas de un mes, cada una con cuatro profesores y materias distintas. Además, está el tema de que tienes que estar atento a varios aspectos: Historia política, movimientos artísticos, literatura de la época, religiosidad, cambios en la lengua hablada y escrita... Son demasiadas cosas como para abarcarlas en un año, y por eso opino que sería bueno dividir el máster en dos años. Lo bueno es que, a pesar de la carga de trabajo, siempre te quedaba tiempo para quedar con tus amigos, salir por ahí y airearte un poco. ¡Que no todo iban a ser safaris bibliotecarios!


Máster de Profesorado

El máster se saca en un curso, sí, pero sólo si te dedicas única y exclusivamente a él y te olvidas de que tienes vida propia. Aunque ahora la UNED se ha tomado la molestia de aclararlo en su página web, antes no lo hacían, por lo que muchos alumnos se las vieron de todos los colores para sobrellevar la inmensa carga de trabajo que te manda la universidad. En el máster de profesorado no sólo hay asignaturas teóricas, sino también prácticas. Las prácticas te obligan a moverte a un instituto y pasar allí unas 215 horas, que se dice pronto. Y, por supuesto, no nos olvidemos de las tareas y trabajos que requieren todas las asignaturas, algunos de los cuales han provocado mis peores pesadillas por lo difíciles que eran y las muchas páginas que ocupaban.



2. Las prácticas


Máster en Estudios Medievales

Una de las lacras de este máster es que no tiene prácticas (o no las tenía cuando yo lo hice), algo que me parece un fallo bastante importante. Puede ser porque, cuando lo estudié, el máster sólo tenía dos años de vida y todavía había muchas cosas que pulir. Pero de verdad habría agradecido que se pudieran realizar unas prácticas en algún museo, en el Archivo Compostelano o en el Archivo Catedralicio (por soñar...). Una lástima, la verdad.


Máster de Profesorado

Todo lo contrario que el anterior. Aunque cada universidad imparte su propio máster de profesorado (uno de los más demandados por los estudiantes) todos tienen en común que obligan al alumno a ejercer unas prácticas. ¿Cómo las he vivido yo? Pues depende. Las prácticas han sido muy instructivas y es casi lo único que me ha gustado del máster de profesorado, porque el entrar en contacto con el mundo del profesor y el estudiante de instituto ha sido algo completamente nuevo para mí. Un reto al que me ha gustado enfrentarme y que he llevado a cabo bastante bien.

Pero estamos hablando de la UNED, y aquí es donde la cosa empieza a joderse. La carga de trabajo es enorme, porque no es sólo elaborar una unidad didáctica, ir al instituto e impartirla. Hay que pasarse muchas horas en el instituto leyendo los documentos del centro y analizarlos. También te mandan redactar un diario de aprendizaje (que no sirve absolutamente para nada), escribir una programación general anual de la asignatura que impartes (un verdadero coñazo de 112 páginas, más larga que un TFM) y luego hacer la memoria de prácticas, que es una descripción pormenorizada del centro, de su legislación y de tu paso por el instituto en cuestión.



3. Las guías de las asignaturas


Máster en Estudios Medievales

Como ya he dicho, cuando hice el máster de estudios medievales éste era muy jovencito y todavía estaba sujeto a muchas innovaciones. Las guías de las asignaturas poco decían aparte de indicar los horarios, los profesores que impartían la asignatura y la bibliografía necesaria para superar con éxito el trabajo que nos iban a mandar hacer. Eran cuadernillos pequeños, de unas cuatro hojas como mucho, pero la información que traían estaba bien sintetizada y explicada. Además, los profesores siempre nos animaban a que preguntáramos cualquier cosa que quisiéramos saber y nos pedían sugerencias para mejorar en el futuro si el máster seguía adelante.


Máster de Profesorado

Al parecer, el día que los de la UNED quedaron para configurar lo que iban a ser las guías de las asignaturas del máster no se dieron cuenta de que "más" y "mejor" no son términos sinónimos. El resultado está a la vista. Las asignaturas del máster de profesorado tienen todas una guía (o dos en algunos casos), más larga que un día sin pan y escrita en una especie de galimatías incomprensible. Las guías de las asignaturas son demasiado densas y enrevesadas, con párrafos rebuscados que confunden todavía más al ya asustado estudiante. Y no digamos ya cuando te encuentras con fechas de entrega del año catapún, porque las guías no se actualizan. Un coñazo, vamos.



4. Los profesores


Máster en Estudios Medievales

He tenido la inmensa suerte de tratar con unos profesores maravillosos, comprensivos y abiertos a todo tipo de debate sobre cualquier cuestión. En cuanto a la resolución de dudas, he de decir que todos mis profesores de aquel tiempo se portaron a lo que se esperaba de ellos. No sólo te ayudaban en clase, sino que también te atendían en horario de tutorías o podías mandarles un e-mail y ellos te respondían lo antes posible. Eso sí, debo decir que no todos eran tan diligentes a este respecto, empezando por mi propio tutor del TFM, quien sólo concedía tres horas de tutorías a la semana, y eso si se dignaba a aparecer por el despacho.


Máster de Profesorado

Por si todavía no te has enterado, en la UNED estás más solo que la una. Los profesores son como fantasmas: Todos hablan de ellos, pero nadie les ha visto jamás. Y es que no les verás a menos que visualices alguna de sus videoclases (en el caso de que las tengan). Esta invisibilidad docente también se nota de manera muy notable cuando el estudiante necesita resolver dudas, consultar algunos puntos que no entiende de la materia o, en general, cualquier cosa que necesite. En los momentos de crisis, los profesores desaparecerán y da igual que les envíes cartas, les mandes correos electrónicos e, incluso, les llames al teléfono de su despacho, porque no te responderán. Algunos sí lo hacen, y los hay incluso que son muy majos, pero esos son los menos. Los profesores del máster de la UNED están aposentados en sus altos tronos y se han olvidado de lo que hay por debajo de ellos.



5. El lenguaje


Máster en Estudios Medievales

El máster de estudios medievales está orientado a ampliar los conocimientos de los estudiantes que vienen, principalmente, de tres carreras: Historia, Historia del Arte y Filología. Esto no quiere decir que estudiantes de otras carreras no puedan hacer este máster, pero se ve que tiene una orientación clara. Esto viene a cuento porque los profesores van a utilizar el vocabulario propio de sus respectivos campos de enseñanza. Eso sí, como son conscientes de que hay alumnos de otras carreras, procuran adaptarse a sus necesidades ofreciéndoles recursos para que se adapten al contenido de la asignatura: Glosarios, diccionarios de términos, explicaciones básicas... Yo, por ejemplo, no sabía absolutamente nada de cómo se estudiaban determinadas asignaturas de Filología, y gracias a muchos profesores no sólo aprendí mucho, sino que también saqué muy buenas notas y recibí comentarios muy positivos por parte de mis profesores.


Máster de Profesorado

Volvamos al mundo del caos, una tierra en la que tanto historiadores como matemáticos tienen que enfrentarse a tremendos trabalenguas nacidos de la docencia pedagógica que tanto gusta a los profesores del máster. En los apuntes de las asignaturas de este máster te puedes encontrar con auténticas aberraciones, como párrafos enteros sin puntos ni comas, faltas de ortografía, frases cortadas por la mitad y errores de redacción. También es muy común encontrarse con palabras rimbombantes y expresiones cargadas de pedantería que dificultan el estudio y que ni siquiera un diccionario es capaz de identificar, porque a veces son términos inventados por ellos mismos. Muchos alumnos hemos tenido que crear nuestros propios apuntes y resúmenes, aunque quedarse con todos los términos que aparecen en algunas asignaturas es un reto que pocos pueden superar a la primera.



6. La bibliografía


Máster en Estudios Medievales

Cualquiera que haya estudiado Historia sabe que la bibliografía es un elemento clave para escribir artículos o ensayos acerca de un tema. Es muy importante contar con una buena bibliografía, actualizada y aprobada por los profesores que nos han pedido el trabajo. Aunque uno mismo puede hacerse una lista de libros y manuales y buscarlos por su cuenta, siempre es bueno que el profesor nos oriente para que podamos encontrar los libros que se ajustarán a nuestras necesidades y nos facilitarán las cosas. Por eso, las guías del máster contaban con un apartado bibliográfico que no bajaba de los diez títulos. Además, los propios profesores ofrecían más recursos bibliográficos a los alumnos para que pudieran echar un vistazo o consultar alguna cosa. Esta bibliografía era de muy fácil acceso, ya que estaba en las bibliotecas de las facultades o en las públicas, al alcance de todos los estudiantes.


Máster de Profesorado

La bibliografía que vamos a utilizar en este máster va a brillar por su ausencia. Y no, no es porque los profesores no nos ofrezcan libros. De hecho, nos ofrecen una amplísima bibliografía de lectura obligatoria, sobre todo libros de los que sólo hay un par de copias repartidas entre todas las bibliotecas UNED de España. La mayoría de estos libros han sido escritos por los propios profesores y la editorial de la UNED te los venderá por un precio que no baja de los 60 euros. Esto no tendría mayor problema si fuéramos a usar todo el manual, pero es que con frecuencia sólo se necesita un capítulo de un manual que nos va a costar una pasta gansa. A veces, la bibliografía que se necesita está en forma de artículo descargable en alguna página web. Pero, por supuesto, muchas veces estos enlaces estarán rotos y no podremos conseguir el dichoso artículo.



7. Los trabajos


Máster en Estudios Medievales

Los trabajos en este máster han sido la norma general de prácticamente todas las asignaturas. Excepto una, para la que he tenido que hacer un examen, todas las demás se resolvían con un trabajo de unas 10 ó 15 páginas aproximadamente, aunque los había más cortos, de entre 2 y 5 páginas. Como la mayoría de las asignaturas tenía varios profesores y todos querían que trataras los temas que te habían dado, a veces me encontraba con trabajos bastante variopintos, pero que no estaban nada mal y que me puntuaron muy bien. Los profesores tenían muy claro lo que querían que pusieras en el trabajo y te decían dónde conseguir información y cómo tratarla. El resultado fue que todos y cada uno de los trabajos que hice me produjeron satisfacción y fue para mí todo un privilegio hacerlos sobre tantos temas variados.


Máster de Profesorado

Uno de los principales problemas que he visto en este máster es que es casi imposible saber lo que te piden en los trabajos, más que nada porque en las guías casi nunca viene bien explicado y nadie contesta a tus preguntas en los foros. Esto deriva en la siguiente situación: Tú te curras un trabajo impresionante que crees que es casi tu obra maestra... y van, y te ponen un cinco raspado. ¡Hala, a tomar por saco tanto esfuerzo! ¿Por qué ha pasado esto? Probablemente porque los profesores te pedían unas cosas que no han indicado en la guía o que no se han molestado en aclararte en ninguno de los doscientos e-mails que les has enviado.



8. Profundización


Máster en Estudios Medievales

Dependiendo de la asignatura que estés cursando, podrás profundizar más o menos en el tema que te interesa. Por ejemplo, a mí me ha gustado mucho estudiar la parte de literatura medieval, como la leyenda del Rey Arturo, Robin Hood (de las que he subido artículos que podréis leer aquí y aquí), Beowulf, los Cuentos de Canterbury... y he tenido tiempo de buscar información, leer artículos, contrastar datos curiosos... Para mí ha sido muy instructivo, porque me ha permitido profundizar en un tema que me gustaba mucho y que nunca tocábamos en la carrera de Historia.


Máster de Profesorado

Ni se te ocurra meterte en berenjenales. Olvídate de las lecturas recomendadas, las tareas opcionales o trabajos voluntarios. Céntrate en lo básico, que ya tienes bastante.



9. Dudas comunes


Máster en Estudios Medievales

El asunto de las dudas se realizaba de dos maneras: O se comentaban en clase después de hablar con los compañeros y descubrir que algunos compartían dudas, o yendo directamente a tutorías con el profesor correspondiente. Por supuesto, también se podía contactar con ellos por e-mail, aunque esto último se hacía poco porque era mucho más fácil ir a los despachos y hablar directamente con el profesor, quien te ayudaba a resolver las dudas. Los coordinadores de las asignaturas se tomaban su trabajo muy en serio, y no te dejaban marchar a casa si te habías quedado con dudas.


Máster de Profesorado

Al tratarse de un máster on-line, la UNED organiza una serie de foros para todas las carreras y másters. Todas las asignaturas cuentan con sus propios foros, donde los alumnos pueden exponer sus dudas o compartir sus impresiones. Un moderador se encarga de transmitir las dudas a los tutores de las asignaturas, que también pueden participar en el foro ayudando a los estudiantes. En algunas asignaturas, participar en los foros incluso cuenta para la nota final. Sin embargo, a mí lo único para lo que me han servido los foros es para ponerme la cabeza como un colador. Aluviones de preguntas sin resolver, de dudas que surgían por nada y que me hacían sentir fatal, porque yo jamás me había planteado semejantes cosas. Por otra parte, la tardanza de los profesores en contestar me ponía todavía más nerviosa. Al final, acabé abandonándolos.



10. Cambios


Máster en Estudios Medievales

Tanto las fechas de los exámenes como las de entregas de trabajos estaban fijadas de antemano, y así figuraban en las guías correspondientes. En cuanto a las tareas cortas, como comentarios de texto o de obras de arte que no ocupaban más de dos páginas, las fechas de entrega quedaban a la preferencia del profesor correspondiente. Era él quien decidía cuándo se debía entregar una determinada tarea, aunque había cierta flexibilidad para los alumnos que no pudieran entregar un trabajo en un día en concreto. En cualquier caso, el profesor se encargaba de avisar con tiempo a los estudiantes para que no los pillara el toro. Cuando yo estudié este máster, éramos muy pocos alumnos (creo que ocho, más o menos) y todos nos llevábamos bien, así que si alguno de nosotros no había podido ir a clase el día que se había hecho un cambio de fechas, los demás se lo decíamos.


Máster de Profesorado

Hay que estar muy atento a las novedades que cuelgan en la plataforma virtual, porque luego uno se lleva sustos como los que me he llevado yo. Nadie te avisa por e-mail de que el curso virtual ya ha empezado y se puede acceder a la plataforma. Si hacen cambios de última hora en la materia o en las fechas en que debes entregar los trabajos, tampoco te lo dirán directamente, sino que lo colgarán en la plataforma... probablemente cuando menos te lo esperas. Esto te obliga a estar prácticamente pegado todo el día a la pantalla del ordenador, lo cual es un poco jodido si, como en mi caso, no dispones de Internet en tu casa y tienes que tirarte horas en la biblioteca o en casa de un amigo con wifi.



11. Grupos de estudio


Máster en Estudios Medievales

No había grupos de estudio porque no eran necesarios. Eso sí, siempre nos podíamos juntar unos cuantos para hacer trabajos y comentar algunas cosas de clase, para saber cómo lo iban a hacer los demás y ver por dónde tirar en caso de que hubiera duda.


Máster de Profesorado

Mi salvación ha sido el grupo de estudiantes que hay en Facebook. Gente maja donde la haya, maravillosos compañeros y una grata sensación de saber que no estás solo en el universo.



12. El Trabajo de Fin de Máster


Máster en Estudios Medievales

El TFM fue para mí la prueba definitiva, ya que iba a ser mi último trabajo para la USC, y procuré esmerarme. Empecé a buscar tutor muy pronto, casi a principios del curso, y me puse muy contenta cuando me asignaron a mi tutor, porque le tenía en un pedestal y compartíamos el mismo nicho temático (religiosidad en la Edad Media). Me puse manos a la obra en la búsqueda de bibliografía: Leí muchos manuales en español y en inglés, encontré artículos muy buenos, otros no tanto pero que me servían para contrastar, contemplé auténticas maravillas de la religiosidad medieval (devocionarios, iconografía, literatura medieval...), y dediqué muchas horas a buscar lugares por mi cuenta, con el objeto de comprobar in situ lo que había leído en los manuales. Eso sí, tuve muchos problemas con mi tutor porque, básicamente, pasaba de todo. Me costaba horrores encontrarle, porque sólo daba tres horas de tutorías en toda la semana y casi nunca estaba en su despacho a dichas horas. Tampoco contestaba al correo electrónico porque no le gustaba utilizarlo. Pero bueno, eso sirvió para que al final me dedicara a mi trabajo y me sintiera muy orgullosa de haberlo llevado a cabo, hasta el punto de que no hay trabajo mío del que me enorgullezca tanto.


Máster de Profesorado

Como me habían quedado varias asignaturas para septiembre, para mí habría sido imposible presentar el TFM en julio. Sin embargo, tenía que tener el trabajo ya escrito y entregarlo antes del 21 de julio para que mi tutora lo revisara y me corrigiera los fallos que pudiera haber. ¿Me creéis si os digo que en todo el verano no tuve noticias suyas y que cuando por fin pude contactar con ella (por teléfono y casi acosándola a llamadas y mensajes en el contestador), va y me dice que no tenía ni idea de que estaba llevando mi TFM y que no lo había leído? Esto ha dado lugar a que me haya puesto el TFM de vuelta y media, porque lo había redactado mal, y tuviera que corregirlo de cabo a rabo... a dos días de la entrega final. ¡Y menos mal que no me cambió el tema del trabajo! Porque hay alumnos a los que, directamente, les han cambiado el tema del TFM porque a los profesores no les cuadraba.



Y el ganador es... ¡¡El Máster en Estudios Medievales Europeos!!

(Menuda sorpresa... ¬¬)



Y bueno, esto es todo por hoy. Sólo quería desahogarme un poco ahora que todo ha terminado. Como podéis ver, hay un claro ganador en este duelo de titanes. Aunque el máster de profesorado haya sido una tortura para mí, tengo que aclarar que para la mayor parte de los estudiantes esto no es así (me refiero, por supuesto, a los que NO son estudiantes de la UNED. Estos están bastante quemados, la verdad). Y también tengo que admitir que hubo momentos muy buenos para mí, como mi período de prácticas en el instituto, pues tanto mi tutor como el resto de profesores y equipo directivo fueron muy amables y me dieron todas las facilidades del mundo para que pudiera terminar mis prácticas con éxito. Sólo por volver a encontrarme con personas tan maravillosas ha merecido la pena todo el máster.

4 comentarios:

  1. Joder, nena, nadie podrá decir que no te lo has currado. Lo bueno es que al final no sólo has aprobado sino que has sacado notaza, lo cual demuestra que, ya sea en la UNED o en la USC, han recibido la justa retribución por un trabajo muy bien hecho.
    Ahora, a disfrutar del triunfo. Con el correr de los años recordarás estas experiencias con una sonrisa de orgullo :-)

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    1. Sí, ha sido un año bastante difícil y estresante, pero yo no cantaré victoria hasta el año que viene, cuando tenga el título definitivo en mis manos. Sólo entonces respiraré tranquila. Ahora sólo queda saber qué voy a hacer con mi vida...

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  2. Bueno, estaba claro el ganador, ya que solo hacía falta ver la diferencia en ti cuando estabas haciendo el primero y cuando el segundo. El segundo fue una tortura manifiesta y lo peor es que casi aborreces estudiar para el resto de tu vida. Eso es un precio muy alto. Pero como dice Ana no solo lo has superado, sino que con una notaza!!! y el título provisional es a efectos prácticos el mimso que el definitivo pero siempre tardan un siglo en darte el "grande", pero ese ya lo puedes presentar con el resto de tu papeleo para loq ue sea que vayas a hacer.
    Lo que quedó claro es que hagas loq ue hagas lo superas y eres grande, sacrificando por ejemplo, todo agosto en algo que detestabas. Ahí está la constancia que seguro te servirá para lo que quiera que te depare el futuro.
    Ahí lo dejo mi amiga, ya sabes lo que pienso que para eso nos conocemos mucho muchito!!!!

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    1. ¡Ayy, graciaaaas! Menos mal que siempre has estado ahí, para soportar todas mis rayadas y animarme cada vez que me sentía alicaída, que era casi siempre. Ahora sólo espero que el futuro se porte bien conmigo, que falta me hace.

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