martes, 3 de febrero de 2015

Tipos de Parejas Amorosas


¡Hola a todos!

Pues ya está aquí febrero, con sus vientos fríos y sus heladas asesinas que cortan la piel y amoratan las yemas de los dedos. ¿Cómo, que a vosotros no os pasa? Bueno, eso sólo puede ser por dos razones: O estáis viviendo en el hemisferio sur o estáis destrozadamente enamorados y pensar en vuestro amorcito os proporciona el calor interior que necesitáis (calor en el corazón, malpensados). ¡Y esto me lleva al tema del post de hoy: el amor en pareja! (qué bien se me da relacionar el tocino con la velocidad, ¡jajaja!).

Ya sabéis que febrero es el mes dedicado en este blog a asuntos que tienen que ver con el amor, y para empezar con buen pie he decidido hablaros un poquito de parejas, de esas parejas que todos nos hemos encontrado alguna vez en la vida (o nos lo han contado, qué caray). Ya sé que todos estáis pensando que vuestra pareja es la mejor del mundo, que no hay nadie tan perfecto como esa persona que os hace vibrar de emoción y os pone una sonrisa en la cara en cuanto pensáis en ella. Sin embargo, tenemos que admitir que no todo es tan bello como lo pintan. Que a veces la persona más importante para nosotros tiene defectos o carencias que nos fastidian, nos molestan y que desearíamos cambiar.

Esta entrada no va sobre cómo cambiar a una persona, porque eso es imposible. Una de las grandes batallas del amor es saber aceptar a la otra persona tal y como es, con sus defectos y virtudes. Sin embargo, puede ser que tengáis una pareja que a lo mejor no es tan buena como creíais y de la que estaríais mejor separados. ¿Queréis una lista? Pues allá va.

Estos son algunos tipos de parejas:


*Celosos



Muy difíciles de sobrellevar, ya que son controladores al máximo. La más leve sospecha les hace desconfiar de su pareja, que acaba realmente extenuada después de repetirle por enésima vez que no le está poniendo los cuernos con nadie. Algunos se excusan diciendo que los celos son un síntoma del amor que se siente por el otro, pero no es cierto. En realidad, los celos esconden una gran inseguridad y una profunda desconfianza, cosas que minan el amor propio y el que se siente por los demás. En casos graves, las parejas celosas son capaces hasta de espiar el móvil del otro o de ponerle barreras a la hora de salir con gente; ni qué decir tiene que lo más grave es que esta relación puede acabar en maltrato psicológico e incluso físico.

Cómo tratar con ellos: Intenta hacerle entender que no tiene nada que temer por tu parte. Si te lo hace pasar realmente mal, corta con esa persona lo antes posible.


*Aburridos



Pregúntale si quiere ir al cine, y te dirá que le entra sueño. Pregúntale si quiere ir a ver un partido, y te dirá que le agota. Pregúntale si quiere ir a pasear, y te dirá que hace frío y que no quiere cansarse. Intenta hablar con esa persona, y se quedará callada durante horas, como si estuviera alelada. ¿A que es un muermo? Pues hay personas que son así de verdad, que no tienen nada que contarte, ni nada interesante que compartir. Al principio puede parecer que te escuchan, pero no: es que no hablan nunca a menos que sea para quejarse de algo. Son como muebles del Ikea, con la diferencia de que pueden suponer un lastre muy grande para una relación.

Cómo tratar con ellos: Si estás con una persona así, probablemente es porque tú también eres igual de aburrido. ¿Qué hacéis juntos exactamente?


*Sin ataduras



Conocido vulgarmente como “Follamigo”, para muchos es la pareja perfecta porque no supone ataduras de ningún tipo. Tú haces tu vida como si nada, sales de noche, te enrollas con quien te da la gana… Pero si una noche no tienes plan, siempre puedes llamar al Follamigo para acostarte con él, única y exclusivamente. Luego, cada uno a su casa y al día siguiente como si nada. El Follamigo suele ser un conocido tuyo al que tienes por amigo, pero que te acuestas con él cuando te apetece. Gráfico de compromiso: cero. Los problemas empezarán cuando uno de los dos empiece a sentir por el otro algo más que follamistad, con lo que esa relación “idílica” se irá al cuerno. No recomendada para personas que quieran labrarse un futuro junto a una pareja estable.

Cómo tratar con ellos: Ni novio, ni amigo… O una cosa u otra, no se pueden tener las dos. Si quieres evitarte problemas en el futuro, tienes que DLR: Definir La Relación.


*Broncas



El polo opuesto del Aburrido en todos los sentidos. Si te gusta discutir con alguien, nunca te aburrirás a su lado, porque no se callará nunca. Cualquier cosa es motivo para empezar una disputa: si has roto sin querer un regalo que él te ha hecho, la has liado; si has preparado algo que no le gusta para comer, la has liado; si no te pones los zapatos que te eligió, la has liado. Pondrá morritos, dejará de hablarte o emitirá algún murmullo altanero para darte a entender que está enfadado contigo y con toda la razón del mundo. La única manera de combatirle es que tú seas igual que él y le hagas lo mismo; de otro modo, acaba por desesperar.

Cómo tratar con ellos: A menos que tengas la paciencia de un santo, no le aguantarás mucho tiempo. La relación caerá por su propio peso.


*Dramáticos



Romeo y Julieta personificados, y no estoy exagerando. Juran amor eterno invocando a los cielos, a los mares y a todas las estrellas del universo. Su concepto del amor es la expresión extrema: cuanto más exagerados son sus sentimientos, más verídicos creen que son. Si tú no eres tan efusivo, prepárate para el espectáculo. Llantos, sollozos y gemidos desgarradores que parecen sacados de una novela romántica de las malas. Son los auténticos Reyes del Drama. Te preguntarán continuamente si tu amor es tan fuerte como el suyo, se agarrarán a ti como una lapa cuando suene “vuestra canción”, te contemplarán arrobados durante horas… Son bastante cansinos, la verdad.

Cómo tratar con ellos: De vez en cuando podrías hacer algo romántico para complacerle. Una cena íntima, un paseo por la playa o una copa de helado a medias son buenas maneras de aplacar su ansiedad.


*Tempestuosos



Nunca sabrás si estás saliendo con esa persona o no, porque la relación va a la velocidad de la luz. Cualquier cosa puede provocar una bronca y un corte… aunque probablemente volverán a estar saliendo contigo a las dos horas, cuando se les pase. Si vendieran exclusivas, serían millonarios. Ahora está contigo; a los cinco minutos ya no lo está. Y así hasta la eternidad. Curiosamente, este tipo de parejas suelen ser bastante conocidas porque son el centro de atención de su grupo de amigos. Es decir, que son una constante fuente de cotilleos; ellos lo saben y les gusta serlo.

Cómo tratar con ellos: Haz lo que quieras, pero no esperes encontrar estabilidad a su lado.


*Errores



Imagina que una noche has salido, te has pasado un poco bebiendo y al final has acabado acostándote con una persona con la que no lo habrías hecho en tu vida. No te parece atractivo, no te interesa como persona, no sientes ningún tipo de deseo… En otras palabras, que lo que ocurrió esa noche fue un error. El problema viene cuando esa persona se ha colgado de ti de manera bastante exagerada y quiere proclamar al mundo entero que “salís” juntos. Te manda mensajitos, te llama para quedar, no se da por aludido si le das largas… Si es particularmente insistente, será bastante complicado hacerle ver que no sientes nada por él, pero tienes que intentarlo.

Cómo tratar con ellos: Procura evitar enrollarte con quien no quieres. Si no, intenta cortar con esa persona sin herir demasiado sus sentimientos.


*Promiscuos



Basan su relación en la premisa de que pueden acostarse con quien quieran, pero sólo sienten verdadero amor por la persona con la que salen. Supongo que no hace falta que os diga que esto es mentira. No sienten amor por nadie más que por ellos mismos; por eso no les importa ponerle los cuernos a su pareja. Consideran la fidelidad como algo propio del jurásico. Si les dices algo, se sentirán coartados y todavía tendrán más perlas que decir, casi todas injustificables. Eso sí, si te ven hablando con otra persona, se pondrán bastante celosos y te lo harán pagar. ¿Adivinas cuál será su venganza?

Cómo tratar con ellos: Si eres igual de promiscuo, entonces es que sois tal para cual. Si no lo eres y aún no has cortado la relación, ya estás tardando.


*Machacones



Gente odiosa donde la haya, y muy difícil de tratar. Si cometes un error, el más pequeño error, te lo recordará toda la vida. Se encargará de restregártelo por la cara en cualquier momento, preferiblemente cuando haya gente a vuestro alrededor, para dejar bien claro lo lerdo que eres. Eso se debe a su imperiosa necesidad de sentirse superior a ti. No importa que tengas tres carreras y ganes el triple que él: si te has equivocado al decir una palabra, te lo machacará continuamente y te dejará quedar a la altura del betún.  Lo mismo ocurre si has cometido una infidelidad y tu pareja te ha “perdonado”; dice que todo está olvidado, pero seguirá restregándote por la cara tu flaqueza. Lo dicho: Una maravilla.

Cómo tratar con ellos: Déjale claro que no quieres que siga agobiándote así. Si persiste, pasa de él. Es casi imposible detener al Machacón.


*Egoístas



Expertos en mirar para su propio ombligo y olvidarse de los demás. Para mí siempre será un misterio saber por qué tienen la inmensa suerte de tener pareja y cómo consiguen conservarla a su lado (aunque ninguna les dura mucho). Suelen ser bastante ruines y poco o nada considerados hacia su pareja. No tienen ningún interés en escuchar tus problemas, porque para ellos los suyos son muchísimo más importantes. En el fondo, para el Egoísta no eres más que un agobio. Tiene pareja simplemente porque se le antoja tenerla, no porque la ame; y cuando se le antoje dejarla, lo hará sin ningún remordimiento.

Cómo tratar con ellos: Olvídate de intentar reformar al Egoísta. Para él siempre serás algo secundario en su vida.


*Sumisos



Todo lo contrario que el Egoísta, aunque también puede resultar cansino. El Sumiso hace cualquier cosa, lo que sea, con tal de mantener a su pareja a su lado. Te llevará el desayuno a la cama, te elegirá la ropa, te preparará la comida que tú le pidas, irá a donde tú dispongas, dejará de trabajar si tú se lo pides, aprenderá tus gustos… y no te pedirá nada a cambio. En resumen, es el esclavo perfecto. Es la víctima idónea del Egoísta, que hará de él su siervo sin temor a que le abandone nunca. Para cualquier otro, el Sumiso será tan servil que llegará a cansarle.

Cómo tratar con ellos: Prueba a hacerle hablar acerca de sus sueños y deseos, y anímale a conseguirlos. Si piensa un poco más en sí mismo, será bueno para ambos.


*Pastelosos



Azúcar, arco iris, unicornios, cascadas de chocolate, pajaritos de colores… El Pasteloso es el rey de Cursilandia, y además está orgulloso de ello. Experto en hacer rimas al estilo Bécquer (o lo que él cree que diría Bécquer) y ducho en crear expresiones ñoñas y que inducen al asesinato a quien las escucha. Se ha chapado todas las novelas rosas que se han escrito, y posiblemente tenga en su casa una filmoteca dedicada a películas romanticonas y azucaradas como El diario de Noa o Sucedió en Manhattan. Se considera romántico y tierno, cuando en realidad es cursi y a veces ridículo. Para quien es comprensivo, el Pasteloso resultará alguien un poco estrafalario. Pero el resto del mundo no puede hacer otra cosa que enfadarse. Si sois cínicos y agrios, huid de ellos.

Cómo tratar con ellos: Si encuentra una pareja igual de ñoña, será feliz para siempre y no tendréis que aguantarlo.


*Los que les gustan a tus padres



No tienen por qué ser malos. Más bien todo lo contrario, ya que es fantástico que tu pareja se lleve bien con tus padres. Pero, ¡cuidado! Pueden dejarse llevar por la simpatía y acabar convirtiéndose en clones de tus padres. Esto significa que, si tu madre te critica la forma de vestir, tu pareja hará lo mismo. Más que el hijo que siempre quisieron tener, se convertirá en la versión más joven de tus padres. En casos extremos, hasta se vestirá igual que uno de ellos o adoptará dejes y formas de hablar semejantes. Cuidadín.

Cómo tratar con ellos: Procura espaciar las comidas familiares para quitarle malos vicios y ten paciencia. Con el tiempo y un poco de suerte, no mutará.


*Planificadores



Si hasta ahora hemos visto personajes con dudoso interés por la vida en pareja, ese no es el caso del Planificador. Quiere establecerse en pareja y lo tiene todo cuidado al detalle: sexualidad responsable, consejeros matrimoniales, cursos de preparación para ser padres… Vamos, que lo tiene todo bajo control. Es un experto a la hora de captar un buen partido y él mismo se esfuerza por serlo también. Esto quiere decir que no buscará nada demasiado serio a menos que haya un trabajo, un coche y una vivienda estable de por medio (y estas dos últimas cosas no pueden ser la misma). El Planificador puede llegar a obsesionarse con llevar la vida perfecta con la pareja ideal, y eso le deja muy poco margen para la improvisación. Es decir, que si una noche te da por sorprenderle con una cena romántica justo cuando toca cursillo nocturno de decoración, prepárate para el espectáculo.

Cómo tratar con ellos: La verdad es que, bien llevado, no debería causar ningún problema grave. Eso sí, si un Planificador te pide para salir si antes firmas una solicitud, es mejor que pases de él.


*Sorpresivos



Uno de los grandes misterios de la naturaleza. Aquella persona maravillosa que hace un tiempo te encandiló, te nubló el entendimiento y te sedujo hasta tal punto que lo darías todo por estar a su lado… hoy se ha convertido en la antítesis de todo aquello. Ahora ha perdido todo el atractivo que antes tenía, y no me refiero sólo al físico. Si antes era amable, atento y considerado contigo, ahora es maleducado, egoísta y mezquino. ¿Qué ha pasado? Pues probablemente ese sea el resultado de una relación que, por las razones que sea, se ha estancado y ha caído en la monotonía. Cuando no hay emoción, sale a relucir el otro yo que llevamos dentro.

Cómo tratar con ellos: Trata de averiguar por qué ha cambiado tanto en tan poco tiempo y analiza los argumentos que te dé. Puede que entre ambos podáis arreglar la situación. Si no tiene solución, lo mejor es que cada uno vaya por su lado.


*De verano



¡Ah, el verano! La estación del amor juvenil. El mar, la arena, los atardeceres paseando por la orilla… y, sobre todo, esa persona que hizo que las vacaciones fuesen las mejores del mundo. ¿Cómo olvidar al amor del verano cuando se cala tan hondo bajo nuestra piel? Sin embargo, parece que él sí se ha olvidado de ti a juzgar por la ausencia de llamadas, mensajes a los que hace días que no responde y, en general, su total desconexión contigo. Esto se debe a que el amor de verano es corto e intenso a partes iguales. Habrás vivido momentos realmente inolvidables con esa persona, pero descubrirás con dolor que la mayoría de las veces eso no trascenderá. Cuando acabe el verano, tú te irás por tu lado y la otra persona se irá por el otro, y probablemente se pierda el contacto entre vosotros.

Cómo tratar con ellos: Depende de vuestra situación. Si seguís hablando por teléfono, Skype y os veis de vez en cuando, podéis intentar llevar la relación a distancia. Si se ha perdido todo contacto, es mejor que pases y sigas con tu vida.


*Los que odian a tus amigos



Al parecer, hay personas que piensan que son tan buena influencia para ti que se creen con derecho a decirte todo lo que opinan sobre tus amigos de toda la vida, haciendo especial hincapié en sus defectos. Tíos que disfrutan recordándote que tus amigas son unas cotillas y unas guarras; tías que no paran de decirte que tus amigos son unos vagos y unos descerebrados. Vale, de acuerdo, tenemos que admitir que a veces nuestros amigos no son los más educados del mundo… ¡Pero nadie tiene derecho a criticarlos delante de nosotros, y menos aún nuestra pareja! Los amigos son una fuente de discusiones casi inagotables, sobre todo si no tenéis los mismos, pero a la larga ese soniquete criticón suele provocar que nos acabemos hartando. Además, no es asunto de nuestra pareja discutir las habilidades de nuestros amigos para rajar de todo el mundo o pronunciar el alfabeto con eructos.

Cómo tratar con ellos: Es un poco duro quedar con tus amigos sin poder llevar a tu pareja porque se lleva mal con ellos, pero puede que sea la única solución para tener paz.


*Perfecta



¡La tuya, y ninguna otra! ^^*


2 comentarios:

  1. Jeje, qué interesante y descacharrante a la vez, me he reído mucho en casi todas! Eres un pozo de sabiduría Laura, ¿has pensado en poner un consultorio del amor para parejas? :P

    La verdad es que todos, en mayor o menor medida, hemos sufrido o disfrutado en carne propia o ajena (pues la verdad es que tener como buenos amigos a una pareja puede ser tremendo, sobre todo las crisis) todos esos tipos de pareja que dices. Y buenísimo el último detalle cómplice de "la perfecta, la tuya y ninguna otra", jajaja.

    Un abrazo y a ver si se pasa ya pronto San Valentín!

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    1. Huy, creo que lo mío ha sido más observación y trabajo de campo que experiencia propia, jajaja! ¿Un consultorio? ¿Para eso no hay que sacarse el grado en Psicología? Pues era lo que me faltaba a estas alturas: ponerme a estudiar otra carrera! XD

      Aunque algunas de las potenciales parejas que he descrito son graves (celosos, promiscuos...), lo cierto es que me ha apetecido describir a la mayoría en tono de humor, porque está bien tomarse estas cosas un poco con gracia. Y es que todos hemos tenido que aguantar alguna que otra vez los llantos del Dramático cuando su pareja no le dio la mano mientras desayunaban, las burlas del Machacón, los caprichos del Egoísta, la terrible mansedumbre del Sumiso o las regañinas absurdas del Broncas. Pero, al final, la persona con la que estamos al lado tampoco es tan mala. Yo suelo decir que la pareja perfecta no es aquella que tenga más virtudes, sino aquella con cuyos defectos no te importe vivir.

      Un beso, y cuidado con el pasteleo sanvalentinero!!

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