febrero 01, 2013

Vagando por la Historia: La mujer en la Edad Media

Este será uno de mis posts más eruditos dentro de lo que cabe. Algunos ya sabéis que, aparte de escritora novel, soy licenciada en Historia. Pero también debo decir que soy una apasionada de la Historia. Creo firmemente que en el estudio del pasado está la respuesta a lo que somos hoy en día, y nos da las claves para no cometer los mismos errores en el futuro. ¡Lástima que los políticos no sean aficionados a la Historia! Descubrirían muchas cosas que les ayudarían a evitar muchas otras.

Pero hoy no voy a hablar de temas políticos, primero porque no son mi especialidad, y segundo porque todos estamos un poco hartos últimamente de la política. No, hoy me voy a retrotraer hasta mi época favorita, que es la Edad Media, para hablar un poco sobre la mujer en distintos ámbitos: En el trabajo, en el poder, en la literatura, en la Iglesia… No dispongo ahora mismo de toda la bibliografía que desearía tener en mis manos, pero me esforzaré por dejar datos que podáis contrastar si os interesa el tema o queréis saber más al respecto.
La condición femenina ha arrastrado consigo a lo largo de los siglos unas connotaciones muy negativas, y la Edad Media está concebida en el imaginario popular como una época en la que las tendencias misóginas estaban a la orden del día. No se puede desmentir en su totalidad esta afirmación, pero sí se pueden extraer ejemplos de cómo las mujeres podían tener notoriedad, y no siempre eran mal vistas.


Visión de la mujer:
 
La herencia de la Antigüedad se deja ver en muchos campos, desde el ideológico hasta el jurídico, sobre todo a partir del siglo XII. En la Edad Media se aplican muchas ideas misóginas de la Antigüedad y se aumentan, es decir, que al antifeminismo aristotélico hay que añadirle las premisas de los Padres de la Iglesia o las de los clérigos medievales en general. Son los hombres los que elaboran un sistema de valores de la sociedad y los que tienen palabra sobre la mujer.

En los siglos XI y XII se produjo un movimiento purificador en el seno de la Iglesia propiciado por el papa Gregorio VII, que afectó a la mujer de las siguientes maneras: Al instaurarse el celibato eclesiástico obligatorio, se consideró a la mujer como fuente de todos los males, y la nueva definición del matrimonio hará de éste un sacramento indisoluble y vitalicio.

A partir del siglo XIII es cuando se elabora el modelo a seguir para la mujer. La Virgen María es el modelo por excelencia, pero también es el más inalcanzable, porque ninguna mujer podía aspirar a ser tan pura como ella. En contraposición, se hallaba la figura de Eva, vista como pecadora y tentadora. Entre ambas, surgió el modelo de María Magdalena, como imagen de la mujer arrepentida que puede redimirse dedicando su vida al Señor.

Fue a finales de la Edad Media cuando algunas mujeres, como Christine de Pizan con su libro La ciudad de las damas, hicieron oír su voz. Esta autora se lamenta de haber nacido mujer porque no acepta los preceptos masculinos de que la mujer es más estúpida que el varón. En efecto, los hombres consideraban inferior a la mujer basándose en una supuesta incapacidad natural de la misma para acceder a la cultura. La mujer debía estar limitada al espacio doméstico, reservando el público para los hombres. Felipe de Novara llegó a decir: “A la mujer no debe enseñársele a leer ni a escribir”. Pero a pesar del intento de recluir a la mujer en la casa y no permitirle el acceso a la educación, no faltaron mujeres con formación intelectual, como María de Francia, que nos legó sus maravillosos Lais.
La cuestión sexual fue la clave de las reglas de comportamiento que los hombres impusieron a las mujeres. La mujer menstruante era impura, y se decía que podía estropear la comida o que su mirada volvía opacos los espejos. La castidad se consideraba la virtud por excelencia, de modo que la mujer virtuosa tenía que ser modesta, sobria en el vestir, silenciosa, limitar sus salidas a la calle, comer y beber poco, etc.; es decir, debía comportarse de modo que no provocase la sexualidad masculina. También debía ser laboriosa para distraer el ocio, que podía llevarla a tener malos pensamientos, y el silencio se le imponía para arrancarle el vicio de hablar demasiado, que supuestamente era natural en una mujer.
Este silencio se extendió a otros ámbitos más allá del familiar. A la mujer se le cerraron las puertas de las universidades y de la Iglesia, que no la autorizaba para decir misa ni predicar.
 
 
Labores:
En la Edad Media, tanto los hombres como las mujeres tenían que trabajar. Si recurrimos a los argumentos religiosos, veremos que se consideraba que la mujer era la causante del trabajo. En el Paraíso, antes de que se cometiera el pecado original, Adán no trabajaba; se verá obligado a sudar y esforzarse cuando Dios descubra que, por culpa de Eva, ha desobedecido Su mandato (“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, Génesis 3, 19). Esta ideología eclesiástica sobre la mujer, configurada sobre todo a partir del siglo XI por obra de Cluny, convive con otra ideología de raíces germánico-indígenas, que sobrevivirá a nivel popular y agrario: La mujer toma parte activa en el trabajo y, como procreadora de hijos, proporciona futura fuerza de trabajo.
Encontramos mujeres en casi todos los oficios de la industria medieval. Había barberos y “barberas” que también se dedicaban a practicar sangrías, un remedio que curaba toda clase de malestares. Las mujeres aprendían desde muy temprana edad a utilizar la rueca y el huso, a coser y a bordar. Pero también había herradoras, cerrajeras, joyeras y orfebres; fabricaban agujas, cuchillos y tijeras.
Hallamos mujeres ejerciendo de buhoneras, encargadas de los baños públicos, cerveceras y ropavejeras. También se tienen testimonios de mujeres que figuran en listas de algunos gremios, sobre todo en el ramo textil. El trabajo de la seda era casi un monopolio femenino, ya que se necesitaban manos suaves y dedos delicados para trabajar bien.
Por supuesto, también trabajaban el agro. En una casa medieval nunca faltaba el trabajo, y las mujeres arrimaban el hombro tanto como los hombres. No sólo araban, sembraban y cosechaban en el campo junto a sus esposos o parientes, sino que también tenían que hacerse cargo de la casa, de cuidar a los animales y de administrar en la medida de lo posible los bienes con los que contaba la familia.

Educación:
 
De acuerdo con los modelos establecidos, la mujer bien educada tenía que cumplir estos cuatro objetivos: buenos modales, devoción religiosa, saber hacer las labores del hogar y, en última instancia, formación intelectual. A nuestros días han llegado tratados didácticos como Le menagier de Paris, en el que un hombre mayor instruye a su joven esposa (sabiendo que él podría morir pronto y ella volverá a casarse) en las acciones que harán que su próximo marido se sienta cómodo en su casa. Otros tratados están enfocados hacia la educación cortesana y las normas del amor cortés.

Para tener una educación literaria, las mujeres podían instruir a sus hijas en conventos (principalmente las que pertenecían a la nobleza y la alta burguesía), ponerlas al servicio de grandes damas, el aprendizaje en una casa burguesa y la instrucción en colegios elementales para niñas. Sin embargo, el analfabetismo femenino era muy elevado, aunque las damas de la nobleza y la burguesía sabían leer y escribir.

En el siglo IX, Dhuoda escribió Manual para mi hijo, dedicado a su hijo Guillermo, el tratado de educación más antiguo que se conserva. En este tratado, Dhuoda se vale de cuentos, acertijos y consejos para enseñar a su hijo a comportarse en la corte de un gran señor, lo que demuestra que, a pesar de que a cierta edad los niños eran separados de sus madres, éstas seguían ejerciendo influencia como primeras educadoras.

 
Matrimonio:
 
El espacio de la mujer era la casa. Allí permanecía soltera, casada o viuda. La Iglesia señalaba que la mejor condición para la mujer era la soltería si vivía en castidad, pues se mantenía pura. La viudez significaba que había pasado por la impureza del matrimonio, pero tenía una nueva oportunidad de ser casta y pura. Las mujeres casadas, que mantenían relaciones sexuales con sus maridos, no estaban tan bien consideradas por hallarse impuras.

Pero la Iglesia comprendía que sin el sexo la especie no continuaba, de modo que sólo declaró aceptables las relaciones dentro del matrimonio. Sin embargo, esto no significaba que los hombres no pudieran tener relaciones fuera. La prostitución estaba bien regulada porque se trataba de una necesidad masculina y una salvaguardia para las esposas e hijas decentes, además de que podía evitar el aumento de las violaciones.

Para una mujer, el matrimonio significaba un gran cambio. Se marchaba de la casa de su padre para ir a la de su marido, y también pasaba del dominio del padre a la subordinación a su marido. No tenía capacidad de decisión acerca de si quería o no contraer matrimonio, ya que decidían por ella. El amor no condiciona y precede al matrimonio, sino que es un precepto moral. El matrimonio era más bien un contrato, una institución que posteriormente la Iglesia se encargó de sacralizar para tenerlo bajo control. El amor sólo existía extraconyugalmente, y no tenía connotaciones positivas por los efectos que producía: melancolía, ojos hundidos, ojeras… Esto no quiere decir que no existieran matrimonios por amor, pero posiblemente se dieran más entre los campesinos y los siervos; la nobleza y la alta burguesía solía celebrar matrimonios de conveniencia.

La edad para contraer matrimonio no es siempre la misma a lo largo de la Edad Media, ni en todas las áreas europeas. Del siglo V al siglo XII, la edad de la pareja era bastante similar. En la Baja Edad Media aumenta la distancia de edad entre los cónyuges, siendo la mujer mucho más joven que el hombre. La Iglesia fijó la edad de 7 años como mínima para casar a una niña, aunque a esa edad sólo se celebraban los esponsales; el casamiento tenía lugar a los 12 años. Los muchachos podían casarse a partir de los 14.

La dote constituía el patrimonio de la mujer, y como tal tenía derecho a recibirla de su padre. Era su aportación a los gastos del matrimonio y debía serle restituida en caso de anulación del matrimonio por consanguinidad o incapacidad para tener hijos. También se le devolvía si su marido fallecía o no sabía administrarla correctamente. La mujer sólo perdía la dote en caso de adulterio, lo que llevó a algunos maridos avariciosos a acusar en falso a sus esposas para despojarlas de su patrimonio.

A la hora de elegir esposa también se tenía en cuenta la situación social de la familia, su reputación, sus amistades y la fama de la novia en cuanto a sus buenas costumbres. En el precioso contrato de dote que Gunterigo entrega a su esposa Guntroda (fechado en el año 926), éste se refiere a ella como la más dulce de las mujeres y acepta unirse a ella para su felicidad, la de sus familias y por consejo de “hombres buenos”.

La buena esposa tenía que cumplir cinco obligaciones: honrar a sus suegros, amar al marido, cuidar de su familia, gobernar la casa y portarse de modo irreprochable. La maternidad era el fin del matrimonio, pero constituía un grave peso para la mujer por las molestias y peligros del embarazo y del parto. Muchas mujeres morían en el parto; otras, pasaban buena parte de su vida embarazadas. Las capacidades reproductoras de la mujer se explotaban hasta las últimas consecuencias, y la esterilidad se consideraba como el peor de los males.

 
Situación jurídica:
 
Frente a sus numerosas obligaciones, las mujeres apenas gozaban de derechos. Se daban muchas situaciones de injusticia, pues cuando la mujer trata de defenderse rara vez tiene a la justicia de su parte. Un ejemplo claro es el divorcio. Antes de que la Iglesia instituyera el matrimonio indisoluble, existía el divorcio según los derechos romano y germánico. Para el hombre resultaba fácil repudiar a la mujer, bien por adulterio (derecho romano) o por no engendrar hijos (derecho germánico), pero no era tan sencillo para la mujer, ni siquiera alegando que su marido era adúltero.

A las mujeres se les cerraron las puertas del ámbito público, sobre todo dos actividades fundamentales: la política y la económica. El poder político estaba prácticamente vedado a la mujer, salvo el poder real. La actividad económica de las mujeres estaba restringida a determinados oficios en los que los hombres les permitían intervenir.

Tenían vedado el campo de las leyes, ya desde el Código Teodosiano (438), que prohibía a las mujeres actuar como abogados o presentar querellas criminales ante los tribunales, a no ser que fuera por una injuria cometida contra su persona.

Tristemente, se han registrado casos de malos tratos a las mujeres. Las crónicas nos han dejado la historia del rey visigodo Amalarico (502-531) y su esposa Clotilde, que terminó con la muerte de ésta a consecuencia de las brutales palizas que le propinaba. De la reina Urraca I de León (1080-1126) también se han hallado testimonios del maltrato psicológico y físico al que la sometía su segundo esposo Alfonso I el Batallador, del que más tarde se divorciaría a pesar de la feroz crítica de cronistas como Rodrigo Jiménez de Rada.

Sin embargo, no es sólo en los estratos más elevados de la sociedad donde encontramos casos de mujeres que son conscientes de sus derechos y saben hacerlos valer ante las autoridades pertinentes. Teresa Gómez presenta una querella en contra de Juan, criado de Juan de Novoa, ante el procurador de la ciudad de Ourense, y el motivo no es otro que el de denunciar un intento de violación frustrado gracias a la presencia de testigos que pasaban cerca del lugar. Elvira Rodríguez, esposa del mercader ourensano Juan Alfonso de Tenorio, se ve obligada a abandonar el hogar para acudir al regidor y al juez de Ourense y denunciar ante ellos los malos tratos a los que la somete su marido. El caso termina con el regreso de la mujer a su domicilio, con la promesa del marido de que no volverá a golpearla.


La mujer en el convento:
 
El recogimiento en una institución religiosa estaba reservado a las mujeres solteras cuyo padre no encontraba marido adecuado para ellas o no tenía suficiente dote para casarlas. La vocación religiosa no era un requisito necesario (se dan innumerables casos de niñas que son novicias a los cuatro años), pero también había mujeres que ingresaban en un convento por voluntad propia, como ocurría con algunas viudas. Las clases más elevadas de la sociedad buscaban la colocación de sus hijas en un monasterio, para lo cual era imprescindible una aportación económica (IV Concilio de Letrán, 1215).

El convento ofrecía un retiro espiritual, pero también la posibilidad de ejercer una profesión. Las monjas se dedicaban al trabajo y la oración, siguiendo la regla benedictina del ora et labora.

Pero la Regla Benedictina no estaba adaptada a las necesidades de las monjas, pues los Padres de la Iglesia sólo tuvieron en cuenta en su momento las necesidades masculinas. La Regla de San Benito daba indicaciones sobre el vestido que eran físicamente imposibles para las monjas, sobre todo durante la menstruación (túnicas de lana ceñidas a la carne). Los abades podían ejercer el sacerdocio, pero no las abadesas. La regla de hospitalidad también era un inconveniente, pues sería moralmente inapropiado que un convento femenino diera cobijo a huéspedes masculinos.

Los monasterios que se hallaban en el medio rural tenían grandes propiedades y se comportaban como cualquier otro señor feudal, con campesinos dependientes para trabajar sus tierras. El convento era también un lugar de educación y funcionaba como un internado para niñas de clases elevadas.

Algunas monjas llegaron a cursar el Trivium y el Quadrivium. Su formación les permitía dedicarse a la traducción o a la copia de manuscritos (se ha hallado en un códice una iluminación realizada por una monja que ha dejado su nombre).

El silencio era algo impuesto a las monjas en su forma más literal. La comida en silencio exigía un lenguaje de signos cuando necesitaban comunicarse. Todos los días se les proporcionaba lana para hilar, y debían hacerlo en silencio.

 
El Amor:
 
Como objeto literario, la figura de la mujer aparece tamizada según la idea del hombre, pero aparece como protagonista en muchas obras literarias. Las cantigas de Gilhem de Peitieu, noveno duque de Aquitania, tienen una perfección muy lograda, de lo que se colige que ya existía una tradición poética anterior.

La fin’amors era el rito de amor. Había todo un código de refinamiento en el arte de amar, basado en gran parte en la filosofía platónica y cristiana medieval. La lírica cortés recoge una tradición amorosa clásica que ya se había visto con Ovidio en su Ars Amandi, y consiste en un complejo conjunto de virtudes y cualidades unidas a aspectos metafísicos que no están al alcance de todos los públicos.

La gran novedad de la fin’amors es el tema central (el amor) y el personaje principal (la mujer). En la lírica cortesana, la mujer adquiere un valor muy destacado como personificación del amor. El poeta dota a su senhor o midons (referencia al vasallaje, a la consideración de la mujer como dueña de poder casi feudal sobre el poeta, su vasallo) de un halo de perfección moral y espiritual que la aleja del resto de los mortales. Es una mujer de belleza extraordinaria, de ojos resplandecientes (una referencia al amor que entra por los ojos) y frecuentemente rodeada de luminosidad. Esta imagen idealizada pero distante y abstracta de la mujer alcanzará su máximo esplendor con la Donna Angelicata propia de la poesía del Dolce Stil Nuovo.

En la lírica cortés, el poeta siempre se enamora de una mujer casada, ya que se entendía que el amor no estaba en el matrimonio. Al tratarse de un amor adúltero, se debe instaurar un secreto de amor. El marido siempre es viejo y celoso, y se sirve de otros personajes para separar a los dos enamorados. El poeta pasa por varias etapas en su amor, hasta que logra el galardón de la dama, y también debe cumplir con unos requisitos que le hagan merecedor de su favor, que puede ser una mirada, un saludo o, en algunos casos, la consumación sexual. Andreas Capellanus ofrece en su Tractatus de Amore (siglo XIII) todo el código que los trovadores deben seguir a la hora de cantar y alabar a su dama.

La relación mujer-amante refleja una relación vasallática señor-siervo. La amada no puede rechazar el servicio de amor si es puro y mantiene la gentileza de costumbres; dicha gentileza no depende de la nobleza de sangre, sino del espíritu, dando a entender que sólo aquellos que posean un espíritu elevado pueden conocer el amor puro. Es común encontrar referencias al amor a primera vista o al amor de oídas (amor de lonh); se produce de manera súbita, pero es firme y duradero.

En imágenes y miniaturas de la época podemos encontrar toda una simbología dedicada al amor. El regalo de amor es un objeto que se regala a la persona amada, pero su significado sobrepasaba los límites físicos, en el sentido de que iba acompañado de un sentimiento. Aparecen cofres, cinturones, broches, lazos, espejos (tiene mucha importancia, porque la amada se refleja en el espejo), peines, e incluso llaves y candados con lemas de amor. También era frecuente regalar cachorros, pájaros o conejos a la amada, pues son animales que acariciará y tendrá como compañía. La idea de “entregar el corazón” surge en esta época, y existen muchas imágenes de parejas que se intercambian corazones como signo de amor.

La tradición clásica influyó en la imaginería del amor al representarlo como un querubín. El dios Amor provoca el “flechazo” entre los amantes (en los países del norte de Europa se representa al amor como una mujer por la confusión de géneros en las palabras). Sin embargo, los modelos del amor clásico suelen ser desafortunados, como es el caso de Helena de Troya y Paris, Dido y Eneas, entre otros. En los Amores de Bayad y Riyad se da la primera aparición de una celestina.

Los espacios del amor son recurrentes en la literatura y en las miniaturas. Se suele representar un castillo habitado por mujeres (la virtud) que sufren el asedio de numerosos caballeros (el deseo). También era muy importante el jardín como lugar de encuentro de los amantes, o la fuente de la juventud, aunque con tintes más carnales.

 
Bibliografía:
 
Arias, M.T.; Hildegarda de Bingen, Historia 16. Nº 243

Bertini, F. (ed.); La mujer medieval, Alianza, Madrid, 1991

Cazenabe, M. (et al.); El arte de amar en la Edad Media. José J. de Olañeta, editor. Barcelona, 2000

Duby, G.; El amor en la Edad Media y otros ensayos, Alianza Universidad, Madrid, 1990

Duby, G.; El caballero, la mujer y el cura, Taurus, Madrid, 1999

Narbona, R.; Mujer e Iglesia en la Edad Media, Historia 16. Nº 167

Pernoud, R.; La mujer en el tiempo de las catedrales, Andrés Bello, Barcelona, 1999

Vega, E.; La mujer en la historia, Anaya, 1992

Wade Labarge, M.; La mujer en la Edad Media, Nerea, San Sebastián, 2003


enero 23, 2013

El Rincón del Lector IV: Amor y Muerte en Florencia

La publicidad tiene la virtud de hacernos entrar cualquier cosa por los ojos y, como seres humanos, somos sugestionables y es lógico que a veces caigamos en las garras de los publicistas y los productos que anuncian. No tiene por qué ser malo; a veces la publicidad acierta y consigue venderte un buen producto a precio razonable. Lo malo es cuando no se le da el pábulo suficiente a una obra que merece la pena y, por desgracia, en el mundo de la literatura esto parece ser lo habitual. Es lo que sucede con la obra que os traigo hoy.



Título: Amor y Muerte en Florencia (The Birth of Venus)
Autora: Sarah Dunant
Nº de páginas: 376
Editorial: Random House Mondadori - DeBolsillo
Sinopsis: En 1492, Florencia es la esplendorosa ciudad forjada por Lorenzo de Médicis, el Magnífico, en la que el refinamiento, la cultura y el arte más deslumbrantes se dan la mano. Alessandra Cecchi aún no ha cumplido los quince años cuando su padre, un próspero comerciante de telas, trae a un pintor para decorar la capilla del palacio familiar. Hija del Renacimiento, con una mente precoz y gran talento para el dibujo, Alessandra queda fascinada por la destreza del pintor, pero también por su persona. Sin embargo, negros nubarrones se ciernen sobre la ciudad: el lujo ha traído también desenfreno, corrupción e impiedad. En ese terreno, las prédicas del monje Savonarola atraen a las multitudes y amenazan con transformar la vida de los florentinos...



RESEÑA (con spoilers)

Nos encontramos con una novela que, a primera vista, puede engañar. No quiero decir que la sinopsis no tenga nada que ver con el contenido de la novela, sino que, por el título, podemos pensar que se trata de una novela de amor enmarcada en el Renacimiento y que contará con los típicos tópicos del género. Y nada más lejos de la realidad. De hecho, puede que el título sea lo más desacertado de la novela, porque por lo demás es un gran libro que recomiendo leer.

Narrado en primera persona, nos metemos en la piel de Alessandra, una auténtica hija del Renacimiento, cuyas amplias lecturas de los clásicos griegos y contemporáneos (conoce bien La Divina Comedia de Dante) le han dado una sabiduría e ingenio impropios en alguien tan joven, pero que la convierten en una conversadora rápida, inteligente y deliciosa. Su afán por el dibujo, no muy bien visto en una mujer, la convierte en una rebelde a ojos de su familia. Sin embargo, no puede evitar caer en los convencionalismos de la época: para protegerse de la invasión francesa, acepta casarse con un hombre mucho mayor que ella.

A través de los ojos de Alessandra, vemos cómo podría haber sido la sociedad florentina de finales del siglo XV. Digo "podría", porque la autora se ha documentado mucho y muy bien (de hecho, al final del libro nos ofrece la bibliografía que ha utilizado), pero en los diálogos se nota un acento contemporáneo que no por eso desmerece la narración. No quiero decir que caiga en anacronismos, pero utiliza un tono que difícilmente podríamos imaginar en gente de la época (por ejemplo, utiliza mucho el tuteo, incluso con personas mayores, cuando lo más correcto habría sido utilizar el "vos", mucho más común en la época).

Entre los personajes célebres que podemos encontrar, aunque sólo de oídas porque Alessandra no llega a verlos, son Lorenzo el Magnífico, Pedro de Médicis, Ghirlandaio, el Papa Alejandro VI, Miguel Ángel y, al final, Leonardo da Vinci. El único personaje real al que llega a ver es al monje Savonarola durante uno de sus sermones. No obstante, Alessandra se entera de todo lo que pasa por boca de otros, de modo que está al tanto de las intrigas políticas y de los nuevos cambios que el monje radical trae a la ciudad, como el Ejército de Dios o la Hoguera de las Vanidades.

Otro personaje importante del que nunca se nos da el nombre es el pintor. Este joven, traído de las tierras del norte por el padre de Alessandra para pintar los frescos de la capilla familiar, es un hombre tímido, callado y taciturno, envuelto en el misterio. Parece tener algo que ver con los cadáveres mutilados que aparecen por la ciudad de vez en cuando, aunque más tarde descubriremos la verdad. Lo cierto es que el pintor es un hombre atormentado por las dudas sobre Dios y el cuerpo humano, y al que la audacia y curiosidad de Alessandra asusta un poco. Alessandra también se siente atraída por él, aunque parece más interesada en sus pinturas que en él mismo (por eso no se puede encuadrar esta novela en el género rosa, porque no se da primacía al amor entre estos dos, que al final sí que hay).

Por lo general, los personajes no son tan misteriosos como el pintor, pero eso no quita que no sean interesantes. Erila, la esclava negra de Alessandra, es una mujerona habladora y grosera que ayuda en todo lo que puede a la protagonista.

Plautilla, hermana mayor de Alessandra, es una joven frívola aunque bienintencionada a la que le asusta la fealdad y sólo quiere rodearse de cosas hermosas. Tomaso y Luca, los hermanos de Alessandra, son dos jóvenes descarados, provocadores y pendencieros que se crían como salvajes en la noche florentina. Tomaso y Alessandra mantienen además una guerra entre ellos; Tomaso es más atractivo que Alessandra, pero también más malvado y calculador. De hecho, no le importa hacer daño a su hermana con tal de estar él a salvo.

Otro personaje interesante es Cristoforo Langella, marido de Alessandra. Es de buena familia, pero se confiesa pecador reincidente. Sus motivos para casarse con Alessandra nos son revelados durante su noche de bodas, en la que debe confesar a Alessandra que es sodomita y que necesitaba casarse como tapadera para no ser arrestado y torturado. Lo que completa el marco de telenovela es que Cristoforo está enamorado de Tomaso, el hermano de Alessandra, que le propuso que se casara con ella para tenerlo a su disposición. No obstante, Cristoforo no es una mala persona. De hecho, le concede plena libertad a Alessandra. Entre ellos, la relación es un poco extraña: Son buenos amigos y conversadores, pero todo se tuerce cuando se trata el tema del sexo. Alessandra siente cariño por su esposo y le duele su traición, pero a Cristoforo le ocurre exactamente lo mismo cuando se invierten los papeles y es Alessandra la que lo traiciona con el pintor, al que ama y admira a partes iguales. De hecho, una de las frases más hermosas de la novela, pronunciada por la madre de Alessandra es esta:

-Ay, Alessandra, no eres fea. Eres tan hermosa que casi conseguiste enamorar a un sodomita.

El final es un poco triste, ya que Alessandra vuelve a reencontrarse con el pintor muchos años después, cuando la hija de ambos ya es casi una adolescente y ambas viven en un convento lejos de todo lo mundano. Sin embargo, como cada uno está entregado a su nueva vida, no pueden estar juntos. Es triste, pero acertado.

En general, es un libro muy interesante y que merece la pena leer. Además, como historiadora, afirmo que está magníficamente documentado y, por lo tanto, no encontraremos anacronismos demasiado fuertes. La época está tan detalladamente descrita que casi podremos ver los colores y la magnificencia de lo que debió ser el Renacimiento florentino, y eso es otro punto a favor de la autora. Ciertamente, a mí me gustó mucho esta novela porque me pareció original, muy correcta y con unos diálogos realmente maravillosos que merece la pena releer para captar toda su esencia. Se lee muy rápido y no resulta cansino porque la acción es rápida y amena. Lo que se echa un poco en falta es otro punto de vista que no sea el de Alessandra; habría sido muy interesante ver las intrigas políticas de la Signoria en plena invasión francesa o ahondar en el fanatismo religioso de Savonarola desde su óptica personal. Pero como se trata de la historia de una joven aristócrata, pues tendremos que conformarnos con lo que hay. En cualquier caso, muy recomendado.

enero 07, 2013

MEME literario para ir calentando

Y, para empezar el año con buen pie,  nada mejor que dejaros aquí un MEME literario de esos que se encuentran en varios foros de literatura. Como escritora que espero considerarme, es lógico que muestre el gran amor que siento por los libros. Además, si frecuentáis este blog (espero que sí), también podéis animaros a hacerlo.

Vamos allá!

1. El último libro que he leído: Donde los Árboles Cantan, de Laura Gallego. Si habéis leído la reseña que le dedico, veréis que no me ha gustado mucho.

2. El libro que estoy leyendo ahora mismo: El Silmarillion, del Maestro Tolkien. Lo leí cuando estaba en el instituto, pero ahora me doy cuenta de muchas cosas que no había pillado en su día.

3. Un libro que cambió mi forma de pensar: Dolores Claiborne, de Stephen King. O, como lo llamo yo, "Cómo matar a tu marido borracho y abusador en medio de un eclipse y salir impune de ello". En serio, es un gran libro sobre una mujer que ha sufrido cabronadas toda su vida y, a pesar de todo, sigue adelante con un par de ovarios.

4. El último libro que me hizo llorar: Tormenta de Espadas, de George R. R. Martin.

5. El último libro que me hizo reír: La sanguijuela de mi niña, de Christopher Moore.

6. Un libro prestado que no me han devuelto: No se trata de un libro, sino de un cómic. Me faltan los números 4 y 5 de Kamikaze Kaitou Jeanne, de Arina Tanemura. Como no me hablo con la chica en cuestión, tuve que volver a comprármelos.

7. Un libro prestado que no he devuelto: En busca de Senna, de la serie Eternia de Katherine A. Applegate.

8. Un libro que volvería a leer: Amor y muerte en Florencia, de Sarah Dunant. Me gustó mucho este libro sobre una jovencita renacentista de escasa belleza física pero sí un grandísimo ingenio.

9. Un libro que cambió mi vida: Aquí tengo mis dudas... pero me voy a decantar por Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, porque me hizo comprender por qué amo la fantasía épica.

10. Un libro para regalar a ciegas: Un trabajo muy sucio, de Christopher Moore. Es una risa de principio a fin.

11. Un libro que me sorprendió para bien: El Clan del Oso Cavernario, de Jean M. Auel. Es el único de la saga que vale la pena, y no me esperaba que me gustara tanto.

12. Un libro que me decepcionó: Sinsajo, de Suzanne Collins. Así como Los Juegos del Hambre y En Llamas me parecieron muy acertados, este hizo que se derrumbaran los pilares de mi gusto por esta trilogía. Llegué a pensar que a la autora se le había ido la olla.

13. Un libro que robé: Cuando estaba en el instituto me pillé de clase de inglés un libro de Cuentos de Shakespeare, de Charles y Mary Lamb. Sorry...

14. Un libro que encontré perdido: Nunca he encontrado un libro perdido.

15. El autor del que tengo más libros: Christopher Moore, por supuesto. Adoro su prosa y su sentido del humor.

16. Un libro valioso: Las dos sagas de Margaret Weiss y Tracy Hickman: Crónicas de la Dragonlance y Leyendas de la Dragonlance. Aunque no es que sea un formato muy bueno, es de los mejores que tengo.

17. Un libro que llevo tiempo queriendo leer: Medievalario, de Fran Zabaleta. Como tiene como fondo la Edad Media, estoy deseando tenerlo entre mis manos.

18. Un libro que prohibiría: La Mano Izquierda de Dios, de Paul Hoffman. No me gustó absolutamente nada de ese libro. En serio, ¿qué se ha fumado el autor?

19. El próximo libro que voy a leer: La Reina sin Nombre, de María Gudín. Lo encontré el otro día por casa y voy a echarle un vistazo.


Bueno, hasta aquí mis gustos literarios. ¿Cuáles son los vuestros?

enero 03, 2013

Una lista de buenos propósitos

Una de las muchas tradiciones que trae consigo la entrada de un nuevo año es que todos, absolutamente todos, hacemos una lista de buenos propósitos que siempre tenemos intención de cumplir. Lástima que muchos no seamos todo lo constantes que deberíamos, y esa lista de diez propósitos dignos de elogio se convierte en "alguno haré, pero espera un poco que acaba de empezar el año y queda mucho tiempo por delante". Yo procuro ser una excepción en todo lo que hago (aunque a veces no lo consigo, evidentemente), y con esto no podía ser menos.

Hoy os traigo mi lista de asuntos pendientes para este año 2013, y espero de verdad cumplirlos todos o la mayoría de ellos, porque tienen mucha importancia para mí.


1. Seguir escribiendo mis nuevas novelas (y tratar de que las publiquen)

Este, por supuesto, es mi propósito principal. Y no sólo porque trata uno de mis aspectos más íntimos y personales, sino porque también me parece que va a ser lo más difícil de cumplir por los tiempos que corren y porque el mundo del escritor no es tan idílico como se puede pensar visto desde fuera. Sin embargo, también quiero ponerlo en primer lugar porque voy a dedicar muchos de mis esfuerzos a conseguir que este sueño se haga realidad. No me voy a rendir tan pronto, y podéis estar seguros de que voy a intentar que todas mis novelas lleguen al público, que es el que tiene la última palabra.

2. Estudiar alemán con más devoción

¿Quién me mandaría a mí meterme en este embrollo? Bueno, sí que lo sé: Mi mejor amiga, Andrea. Había pensado ponerme a estudiar un idioma (en inglés no estoy tan mal, lo que pasa es que me falta hacer los exámenes para sacarme el grado medio), pero yo había pensado en meterme en italiano, porque uno de mis sueños siempre ha sido irme a Roma o a Florencia. Pero hete aquí que Andrea me acabó convenciendo para que me apuntara con ella a alemán, y aquí estoy: Dándolo todo. No me disgusta y creo que no se me da mal, pero eso lo veremos en los exámenes. Pero mi profesora es tan buena y paciente que voy a esforzarme más para ser su ojito derecho ^^*.

3. Buscar trabajo

Bueno, esta ya no depende sólo de mí. De todos es sabido que, con los tiempos que corren, es muy chungo encontrar trabajo. A todo esto se suma que soy Licenciada en Historia y, como tal, debería meterme a unas oposiciones si quiero ejercer en la enseñanza (con el coñazo que eso supone: años de estudio ininterrumpido y convocatorias que se pueden revocar o aplazar por tiempo ilimitado). Lo que pasa es que no sé si estoy preparada para la enseñanza... Y tampoco me voy a meter a una tesis porque todos los que se meten a ella acaban mal de la cabeza (en serio). Así que, de momento, me conformo con cualquier cosa para sobrevivir y ayudar a mi familia. A ver si algún día consigo independizarme...

4. Decirle lo que siento a la persona que más quiero

¿Propósito de amor? Pues sí. En mi caso es un poco complicado, puesto que este chico en cuestión, que aparece en mis sueños y en mis pensamientos, está lejos de mí y para él no seré más que un recuerdo lejano. Me declaré a él una vez, pero no salió nada de ahí. Sin embargo, quiero intentarlo una vez más, ahora que han pasado unos cuántos años y le sigo teniendo en mente. Ojalá tenga más suerte la próxima vez.

5. Volver a abrazar a todos aquellos a los que hace tiempo que no veo

Aquí entrarían todos mis compañeros de la facultad, con quienes compartí muchos momentos buenos que no se volverán a repetir. Quiero ver a todos mis amigos para decirles lo que no quise decir en su momento porque me daba pena: Que los quiero, que los echo de menos, que me gustaría estar siempre a su lado... Los años que pasé en la universidad fueron para mí los mejores de mi vida, y me daba mucha tristeza pensar que algún día se iba a terminar, sobre todo teniendo en cuenta la perspectiva actual en cuanto a trabajo y vivienda. Pero sé que, si todos ponemos de nuestra parte, podré volver a verles una vez más.

6. Meterme un poco más en la cocina

Humm... Esto parece algo sacado del show de Donna Reed o algo por el estilo. Parezco una amita de casa, jejeje! Esto viene a cuento de que en la cocina soy un auténtico desastre. No sé cocinar si no tengo la receta delante y la estoy mirando a todas horas. Desde que murió mi DS, no puedo hacer las recetas del Cocina Conmigo, así que me toca volver al recetario escrito de toda la vida. Me gusta mucho hacer pasteles y otros postres; es lo único que me sale medianamente bien. En diciembre conquisté a mis amigos y familiares con mis trufas de Oreo y mis galletas navideñas. Ahora tengo pensado meterme a hacer cupcakes, y a ver qué sale de ahí. Deseadme suerte!

7. Pasármelo de maravilla, disfrutando de la vida

Eso, por descontado. La crisis hace de las suyas y acentúa el pesimismo en todos nosotros. No siempre soy animada y alegre; es más, si me conocieras verías que casi siempre estoy seria y taciturna. Pero no podemos rendirnos, es así de simple. Sé que todos tenemos miedo. Es comprensible. Yo también tengo miedo ante la incertidumbre. Pero creo que, dentro de lo que cabe, también tenemos derecho a divertirnos un poco. La vida es muy corta y no hay tiempo para caer en el desánimo. Así que dadlo todo y no os rindáis nunca!!

8. Y, por supuesto, estar con todos vosotros

Este blog se está convirtiendo en una parte importante de mí, porque aquí puedo poner prácticamente todo lo que siento sin ninguna traba. Aún somos pocos, pero espero que os animéis muchos más a colaborar conmigo, a dejarme vuestras opiniones, a preguntarme todo lo que queráis. Si puedo aconsejaros en algo, pedídmelo. Si sólo queréis dejar un comentario, yo lo leeré con mucho gusto. Si consigo que este blog llegue al máximo número de personas, me daré por satisfecha y seré feliz. Un beso para todos vosotros!!


Y, para terminar, os dejo una foto del aspecto que quiero que tengan mis cupcakes! Cuando las prepare, dejaré fotos mías... pero de momento, pongo la bonita, porque hay que quedar bien por encima de todo ^^*!




¡Y hasta aquí mi lista de buenos propósitos para el 2013! Espero que os animéis y me contéis qué pensáis hacer vosotros este año, qué planes tenéis, qué sueños queréis cumplir... A veces es bueno compartir esos sueños con otros y recibir una palabra de aliento, y eso es lo que me propongo hacer en este blog.

Un beso para todos!

diciembre 25, 2012

Feliz Navidad!!


¡¡FELIZ NAVIDAD desde mi blog!!

Con esta postalita de una alegre duendecilla de Navidad, os deseo felices fiestas a todos. Entre mis propósitos para el año que viene están seguir escribiendo novelas y tratar de que se publiquen, encontrar trabajo y, por supuesto, pasármelo todo lo bien que pueda. No hay tiempo para caer en el desánimo, así que sonreíd y buscad la manera de ser más positivos. Cualquier tiempo pasado fue peor; ahora toca mirar hacia delante y luchar por nuestros sueños.

¡Un beso a todos y feliz 2013!

diciembre 08, 2012

MEME romántico de Canción de Hielo y Fuego

Antes de empezar esta entrada, debo decir que la idea de hacer este MEME no es mía, sino de una bloguera conocida como Estelwen Ancálimë, creadora del blog La Luz de Valinor, que os animo a leer porque considero que tiene entradas muy interesantes y ella es muy correcta en sus opiniones, aunque en principio no conectemos con ella. Entre sus gustos frikis está Canción de Hielo y Fuego, con la que yo también coincido, y ha creado este MEME con las parejas más memorables de la saga. Por lo tanto, corto y pego desde el más hondo respeto y vuelvo a decir que, aunque la idea es suya, las parejas que voy a incluir aquí son las que a mí más me gustan; yo sólo copio las preguntas.

Aprovecho para decir que voy a hacer SPOILERS de parejas, incluso del quinto libro (Danza de Dragones). Avisados estáis.


Seis parejas que me gustan:

1. Rhaegar Targaryen/Lyanna Stark
2. Daenerys Targaryen/Khal Drogo
3. Sansa Stark/Sandor Clegane
4. Arya Stark/Gendry
5. Jaime Lannister/Brienne de Tarth
6. Barristan Selmy/Ashara Dayne

Tres ships que he abandonado:

7. Tyrion Lannister/Shae
8. Renly Baratheon/Loras Tyrell
9. Robb Stark/Jeyne Westerling

Tres ships que nunca me han gustado:

10. Jon Nieve/Ygritte
11. Sansa Stark/Petyr Baelish
12. Jaime Lannister/Cersei Lannister

Dos ships que me han empezado a interesar:

13. Theon Greyjoy/Jeyne Poole
14. Barristan Selmy/Ashara Dayne (ya sé, repito la 6. Pero es que es de las más recientes!)

1. ¿Por qué no te gusta la pareja 11?

Porque me parece que la atracción de Petyr por Sansa no surge de un verdadero amor, sino de una malsana obsesión con Catelyn Stark. Ya que no pudo estar con Catelyn, se fija en su hija (que se le parece mucho físicamente). Me parece propio de un tío con un grave problema psicológico y con tendencias hacia la pederastia más recalcitrante. No me gusta.

2. ¿A quién conoces que shipee la pareja 13?

Pues, de momento, a la propia Estelwen Ancálimë. Eso sí, como es muy reciente y todavía no sabemos muy bien por dónde va a tirar la cosa, se queda un poco en el aire.

3. Imagínate un momento ideal para la pareja 3

Sansa sigue en el Nido de Águilas, a punto de que sea revelada su verdadera identidad. Como uno de los planes de Petyr es casarla a su conveniencia para poder luego hacer de ella su esposa, Sansa se encuentra casi recluida como una rehén de su falso padre. Pero justo cuando Sansa está a punto de contraer matrimonio con el hombre que Petyr le impone, aparece Sandor Clegane y le pide que vaya con él. Sansa reconoce que, a pesar de su aspecto poco agraciado y de sus rudos modales, siempre estuvo enamorada de Sandor y se marcha con él rumbo al norte.

4. ¿Cuál es tu momento preferido de la pareja 1?

Cuando Rhaegar canta para toda la corte una canción triste acompañado de su arpa de cuerdas de plata, y Lyanna llora de emoción, cautivada por la voz y la sensibilidad del príncipe dragón.

5. ¿Cuánto tiempo te lleva gustando la pareja 6?

Poco. Desde que leí Danza de Dragones.

6. ¿Qué pasó con la pareja 8? ¿Qué hizo que te dejase de gustar?

Aparte de lo obvio (la muerte de Renly), me fastidió que no se le diera más pábulo a lo que podría ser una bonita historia romántica entre dos hombres. Martin no escatima en escenas crudas, pero parece que se corta bastante con las de amor, y no digamos si es amor homosexual; parece que le dé miedo mostrar más de lo que debe. Además, la serie se decantó más por el morbo de ver a dos tíos en plena faena, en vez de apelar al amor. Al final, acabé dejándola.

7. ¿Qué pareja prefieres, la 2 o la 4?

Pues casi que me quedo con la 4, más que nada porque podría haber sido muy interesante y anecdótico ver a estos dos juntitos. Sería ver cumplido el deseo que una vez Robert Baratheon le expresó a Eddard Stark: "Yo tengo un hijo, tú una hija. Nuestras familias quedarán unidas para siempre".

8. Tienes el poder de hacer que un ship deje de existir. Escoge entre la pareja 10 y la 12.

La 10, sin duda. Adoro a Jon Nieve por encima de todas las cosas, pero Ygritte me cae como el culo porque no tengo por dónde cogerla. Me parece una chica insufrible que siempre quiere tener la razón. Además, en ningún momento me da la impresión de que esté enamorada de Jon; para ella, es más bien sexo con un chico guapo.

9. ¿Qué te interesa de la pareja 14?

Que puede dar un giro de tuerca a toda la historia que creíamos conocer. Barristan Selmy se muestra como un hombre sinceramente enamorado que sufrió en silencio por los supuestos devaneos de otros personajes, y me gusta ver su punto de vista. Además, me gustan esas historias sobre amores que pudieron ser pero al final nada. Suelen ser las más emotivas.

10. ¿Cuándo dejó de gustarte la pareja 7?

Cuando empecé a ver que Tyrion tenía cada vez más conflictos internos por sus sentimientos hacia Shae. Intenta recordar que es prostituta y que sólo está con él por oro, pero se le olvida demasiado a menudo porque no puede evitar enamorarse. El broche final es el juicio contra Tyrion y las palabras humillantes que le dirige Shae. Él no se merece algo así.

11. El hecho de que te dejase de gustar la pareja 9, ¿afectó negativamente a tu interés por la serie?

No, porque me lo veía venir. Robb se casó con Jeyne para no deshonrar a la chica, a pesar de que así rompía su palabra con los Frey, así que estaba cantado que iba a sufrir de lo lindo. Al romperse la pareja, tampoco tiene demasiado sentido hacerle un seguimiento.

12. ¿Qué canción te recuerda a la pareja 1?

Boadicea, de Enya. No tiene letra, pero ese murmullo melancólico me hace pensar en su historia.

13. ¿Cuál de estos ships es tu preferido en estos momentos?

Aunque ya no tenga sentido, me sigo inclinando hacia Rhaegar y Lyanna. El halo de misterio que les rodea me encanta y me atrae como la miel a las moscas.

14. ¿Cuál es el que más odias?

Jaime y Cersei. Empezaron bastante bien, pero al final quedan al descubierto las principales carencias de esta pareja: Cersei es una guarra que dominaba a Jaime mediante el sexo, y Jaime se ha dado cuenta de que su hermana no es tan fiel como él pensaba.

15. Si pudieses organizar una cita doble para dos de estas parejas, ¿a quién elegirías?

A Jaime y Cersei con Tyrion y Shae, porque ahí puede pasar de todo.

16. ¿Se ha besado ya la pareja 2?

Sí, claro. Al principio pensaba que Khal Drogo era demasiado bárbaro para besar a su tierna esposa Targaryen, pero ya hemos visto el cariño que emanaba de esta pareja.

17. ¿Tuvo la pareja 4 un final feliz? ¿Crees que es probable que lo tenga?

Yo no lo llamaría un final feliz exactamente. Gendry se une a la Hermandad sin Estandartes y es nombrado caballero por Lord Beric Dondarrion, aunque se queda en la Posada de la Encrucijada para servir como herrero. Y Arya se marcha a Braavos, en un giro argumental que no acabo de entender a fecha de hoy, viendo cómo han transcurrido las cosas. No parece probable que vuelvan a encontrarse.

18. ¿Qué haría que empezases a shipear la pareja 14?

Más capítulos retrospectivos que desvelen detalles poco conocidos por los lectores.

19. Si solo pudieses elegir una, ¿qué pareja preferirías que se hiciese realidad, la 4 o la 5?

¡La 5! Me parecería maravilloso que una mujer fea como Brienne (Lady Catelyn llega a decir de ella que tiene que ser muy desgraciada por ser tan fea) se lleve a un chico tan guapo como Jaime, que obviamente tenía muy subido el pavo y ahora que le han amputado la mano y ha sufrido lo suyo se siente inútil y poco atractivo. Pegan muy bien.

20. Tienes el poder de decidir el destino de la pareja 10. ¿Qué les ocurre?

Jon pasa un tiempo viviendo entre las gentes del Pueblo Libre, a las que llega a respetar y comprender sus motivos para atacar el Muro. Sin embargo, la actitud despótica de Ygritte no casa con su personalidad más seria y honorable. Simpatiza con el Pueblo Libre, pero no con Ygritte, de la que en realidad no está enamorado.

Durante una emboscada a una partida de la Guardia de la Noche, Ygritte ordena a Jon que mate a sus hermanos para demostrar su lealtad, a lo que Jon rehúsa. Ygritte se enfurece y amenaza con matar ella misma a uno de los hermanos negros. Jon se adelanta y se interpone entre ella y el guardia. Pero la situación de peligro alerta a Fantasma, el fiel huargo de Jon, que ataca a Ygritte y la deja malherida. Ella le echa la culpa a Jon, se enfada con él, le llama "cambiacapas", y le grita su tan repetida frase: ¡No sabes nada, Jon Nieve!

Pero al final, Jon se acerca a ella, le dedica una reverencia de esas que las gentes del Pueblo Libre tanto odian y le dice: Esta noche empieza mi guardia; no terminará hasta el día en que muera.

Y, acto seguido, se da la vuelta y se marcha con sus hermanos de la Guardia de la Noche.

noviembre 19, 2012

Escritora

¿Sabéis qué? Creo que quiero ser escritora. Pero de verdad. Me gustaría mucho plasmar por escrito todas las cosas que se me ocurren, todos esos argumentos que parecen imposibles pero que empiezan a cobrar forma en mi cabeza, todos los personajes por los que siento el mismo cariño que si fueran personas reales. Me gustaría presentaros todo eso, porque sé que no soy una persona que tienda a abrirse a los demás, y creo que la escritura me da las pautas que necesito para mostraros esa parte de mí que pocos conocen.

Cuando dije en casa que me gustaría dedicarme a escribir, mis padres recibieron la noticia con la típica indulgencia que se reservan para los amigos invisibles o los monstruos de debajo de la cama. Me he dado cuenta de que pocas personas me tomarán en serio cuando me pregunten "qué quiero ser de mayor" y yo les responda que quiero dedicar mi vida a la escritura. Supongo que se lo tomarán a broma, como si fuera el caprichito de una niña pequeña. Ahora que he publicado un libro, dan por sentado que no voy a publicar nada más. Ya he conseguido lo que quería, ¿no? Quería publicar y lo he conseguido. Ya está. Se acabó. Caput.

Para ser mis padres, qué poco me conocen.

Una de las cosas a las que tienes que enfrentarte cuando dices que quieres ser escritor o escritora es la intolerancia inconsciente del medio que te rodea. Digo inconsciente porque ellos mismos no se dan cuenta de lo pesimistas que son al darte su bienintencionado consejo. A mí, francamente, me ha entrado una sensación de deja vu, porque me dicen las mismas chorradas que cuando decidí que estudiaría Historia en la universidad.

Fulanito: ¿Y ahora qué estás haciendo, Laura?
Yo: Bueno, no tengo trabajo. Ahora mismo estoy escribiendo una novela.
Fulanito: ¿En serioooo? ¡Qué bonito! ¿Ya has publicado?
Yo: (Modo pensamiento: ¿Bonito? Mierda, he estado un año entero escribiendo... ¿para que me digas "qué bonito"?) Ah, sí, jajaja... Una novela romántica... Pero quiero seguir escribiendo otras cosas.
Fulanito: ¿Sí? Ay, qué bien. Mucha suerte, ¿vale? Por cierto, ¿cuánto dinero ganas publicando?

Bien, este ha sido un fragmento de una conversación que puedo establecer con cualquiera que haya leído mi primera novela. Yo soy muy vergonzosa, y hasta me da vergüenza decir el título. Y eso que no tengo nada de lo que avergonzarme. Pero me da reparo que todos me miren. No sé, no soy de las que quiere destacar demasiado. Prefiero que los demás lean sin ver mi cara. Supongo que este mundo me viene de perlas, porque son muy pocos los escritores que tienen visibilidad de cara al público. Si os ponéis a pensar en escritores e imagináis sus caras, veréis que sólo conocéis a tres o cuatro. Diez, si sois muy fans o si el libro en cuestión ha tenido mucha relevancia a nivel nacional o mundial.

Lo malo de ser escritor es que, si decides adentrarte entre sus ramas enmarañadas, te vas a encontrar con una gran soledad. Es un oficio ingrato. No te miran como si tuvieras un trabajo como otro cualquiera, ni siquiera como autónomo. Te tiras años peleando con las ideas, buscando nuevos argumentos, intentando desarrollar argumentos que han surgido de un chispazo de inspiración... y a veces para nada. Escribí Es nuestro sueño entre el 2005 y el 2006 (aunque el año de publicación es el 2012), y hasta el 2011 no volví a tener otro momento de lucidez medianamente decente y me puse a escribir la que quiero que sea mi próxima novela, A pesar de todo. Y todo ese tiempo estuve yo sola con mis pensamientos, enfrentándome a ellos día tras día, mirando la pantalla del portátil en busca de una respuesta que no salía. Y eso que estoy empezando.

Porque prosperar en este mundo no es fácil. Son muchos los llamados y pocos los elegidos. Aquí no triunfa el mejor escritor, no vayáis a pensar. Tampoco el más inteligente, ni el más preparado. Ni siquiera el que tenga el mejor enchufe del mundo. Aquí el que triunfa, según mi punto de vista novel, es el que recibe una mejor publicidad. A veces encontramos auténticos tesoros dentro de lo que ofrece márketing, como es el caso de las sagas de Harry Potter y la de Canción de Hielo y Fuego. Pero otras veces hallamos auténticas basuras, y no voy a dar títulos; dejo que vosotros penséis por vuestra cuenta los truños que habéis leído más por tirón popular que por vuestro propio criterio. Yo sólo he publicado una novela, pero tengo la esperanza de seguir publicando en un futuro no muy lejano. Quiero hacerlo. No me importa si me cuesta todo mi esfuerzo. No me importa si pasan los años y no lo consigo. Quiero intentarlo.

No soy idiota. Ya sé de qué va todo esto. Escribir no te da mucho dinero a menos que consigas sacar un best-seller que luego se convierta en serie o en película para el cine. La sociedad actual lee poco y lee lo que la publicidad le mete por los ojos. Son muy pocos los que se atreven a darle una oportunidad a un libro de un autor desconocido. Brent Weeks, autor de la saga El Ángel de la Noche, dice que comprar el libro de un autor que no te suena de nada es un acto de fe, y tiene toda la razón del mundo. Supongo que a todos nos gustaría entrar por la puerta grande, pero es necesario mostrar humildad y entrar por una puerta trasera o lateral, con la cabeza baja, procurando no molestar. El público dirá si tu obra es digna de ser tenida en cuenta. El boca a boca cuenta mucho, y también las entradas en blogs, las críticas en páginas web, la difusión mediante redes sociales... Me gustaría mucho que se hablara de lo que escribo por esos medios, y que no se quedaran estancados en la pequeña ciudad donde vivo.

En una revista de El Semanal de septiembre de 2012, Carmen Posadas deja un maravilloso artículo en el que comenta las ansias de la gente por escribir, a pesar de lo ingrato que es este oficio. Sus últimas palabras, no obstante, me dieron un soplo de esperanza. Y es que yo también me he quedado paralizada ante la aparición sorpresiva de una idea nueva que podría ponerse por escrito. Yo también quiero escribir aunque me cueste y los demás me miren raro. Yo también siento que es como un mal amor de los de "ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio; contigo porque no vivo, y sin ti porque me muero". Llamadle masoquismo, llamadle estulticia... me da igual. Es mi felicidad y quiero compartirla con los valientes que se atrevan a tener fe en mi.

Y es que los escritores, a semejanza de Dios, creamos mundos nuevos, llenos de criaturas que viven y piensan según nuestro albedrío. Y supongo que nos merecemos un poco de fe.

octubre 30, 2012

El Rincón del Otaku I: Rozen Maiden

¡Bienvenidos a otra entrega de "El Rincón del...", que cada vez me gusta más hacer! Como ya sabéis que entre mis grandes pasiones está el manga, el anime y todo lo que tiene que ver con el universo japonés, pues hoy he decidido seleccionar uno de los mangas más interesantes que he tenido la suerte de encontrar y que deja a más de uno pensando cuando termina su lectura. Se trata, nada más y nada menos, que de Rozen Maiden.




Título: Rozen Maiden
Autor: Grupo PEACH-PIT
Publicación: Revista Comic Birz
Editorial: Gentosha
Editorial española: Norma Editorial
Número de volúmenes: 8 tomos
Año: 2002-2007
Sinopsis: Jun Sakurada es un joven hikikomori que forma una alianza con Shinku, una muñeca viviente que forma parte de la serie "Rozen Maiden", creada por el misterioso Rozen hace muchos años. Shinku y sus hermanas deben buscar la colaboración de humanos para poder utilizar su energía en el llamado "Juego de Alicia", una batalla entre muñecas en la que la perdedora deberá ceder su Rosa Mística a la ganadora, lo que la acercará más a convertirse en Alicia, la niña perfecta, la única que podrá llegar a encontrarse con "Padre".



RESEÑA:

La lectura de Rozen Maiden fue para mí una de las más curiosas y estupendas que he descubierto en mucho tiempo. No sólo por la temática del manga, que resulta ser más original de lo que parecía al principio, sino por la atmósfera oscura que rodea a estas misteriosas muñecas y su forma de enfrentarse a la vida. Y es que en este manga no sólo hay misterio y aventuras, sino todo un examen de los hábitos de vida de Jun y las muñecas, así como un deseo ferviente de alcanzar la perfección que roza lo enfermizo.

Jun Sakurada es un chico que, por motivos que iremos descubriendo a medida que avance el manga, vive recluido en su casa, en su habitación, donde se entretiene comprando objetos extraños por Internet. Un día recibe un papel que le ofrece una muñeca Rozen Maiden, y le propone la siguiente elección: "¿Le darás cuerda? ¿No le darás cuerda?". Jun escoge la primera opción sin pensarlo demasiado, y al día siguiente recibe un maletín donde descansa Shinku, una elegante y refinada muñeca que, al darle cuerda, cobra vida y se presenta como la quinta Rozen Maiden. Jun se entera de que las Rozen Maiden son una colección compuesta por siete muñecas diseñadas para luchar en el Juego de Alicia (Alice Game), una batalla a muerte entre ellas para obtener la Rosa Mística de la oponente. Sólo puede haber una ganadora, la que consiga las siete Rosas Místicas y se convierta en Alicia, la niña perfecta con la que Rozen soñaba al fabricar sus muñecas. Shinku obliga a Jun a sellar un pacto para convertirse en su médium, de modo que ella obtendrá su energía para luchar y evitar perder su Rosa Mística a manos de las demás.

El argumento en sí me ha parecido uno de los puntos fuertes de este manga. Se presenta como una lucha a muerte al estilo Battle Royale, pero con muñecas del siglo XIX como contendientes. A medida que pasan los capítulos (llamados "phases"), conoceremos a todas las hermanas Rozen Maiden, sus personalidades, sus médiums y, sobre todo, sus motivos para actuar como lo hacen. Algunas, como Suiseiseki, deciden por sí mismas no participar en el Juego de Alicia para poder llevarse bien como hermanas; otras, como Suigintou, se entregan al juego con brutalidad y sangre fría, no dudando en cometer todo tipo de traiciones y artimañas para conseguir lo que más desean: las Rosas Místicas. Cada muñeca oculta un pasado a menudo triste y desgraciado, donde se tratan temas como el miedo al abandono, la fugacidad de la vida, la búsqueda desesperada de la perfección...

"Rozen Maiden" es un manga difícil de encuadrar en un marco determinado. No es ni un shojo (manga para chicas) ni un shonen (manga para chicos). Más bien podemos situarlo en el plano de los seinen, los mangas de corte gótico o siniestro, por esa atmósfera dark que impregna las páginas de esta obra. Es más profunda de lo que pueda parecer en un primer momento, pues toda esa historia de muñecas de porcelana puede engañar al lector poco avispado. No os esperéis una historia tonta o cargada de tópicos, porque entonces empezaréis con mal pie. "Rozen Maiden" ofrece situaciones y diálogos que hacen que te quedes un buen rato pensando después de haberlos leído, por lo que se convierte en un motivo para la reflexión.

El dibujo también es otro detalle que engaña a primera vista. Al principio vemos un dibujo que parece algo tosco en comparación con otros autores. Pero esa primera impresión cambia a medida que avanza la historia. Da la sensación de un dibujo inacabado, lo que parece contribuir a ese oscurantismo perturbador que impregna toda la historia. Eso sí, se cuidan muchos detalles como los vestidos de las muñecas y las escenas oníricas que tanto abundan.

Aquí os dejo una lista de las muñecas, para que las vayáis conociendo y escojáis a vuestra favorita:





*Suigintou: Su nombre significa "Lámpara de Mercurio". Es la primera Rozen Maiden y la única que tiene alas. Su único y mayor deseo es ganar el Juego de Alicia para ver a su Padre, por lo que hará todo tipo de maldades para conseguirlo. Es sádica, frívola y arrogante, pero bajo esa dura fachada se oculta un enorme complejo de inferioridad, ya que fue creada con una tara que la hace "imperfecta" (de ahí su odio hacia la imperfección). Es la mayor enemiga de Shinku y está obsesionada con derrotarla, aunque en Ouvertüre se nos explican los orígenes de ese odio visceral. Su poder consiste en lanzar plumas negras como dardos contra sus enemigas, aunque también utiliza una espada. Su médium es Megu Kakizaki, una chica enferma terminal que padece una dolencia al corazón. Su espíritu artificial es Mei Mei y su color es el negro.

*Kanaria: Su nombre significa "Canaria" y es la segunda Rozen Maiden. Es bastante enérgica y dueña de una gran autoestima, pero en el fondo es inmadura y egocéntrica, con un carácter infantil muy marcado. La mayor parte del tiempo lo dedica a espiar a las otras muñecas y a tramar planes absurdos para infiltrarse en la casa de Jun y robar sus Rosas Místicas, algo que nunca consigue. Su médium es Mitsu Kusabue, una chica aficionada a las muñecas que quiere tener a todas las Rozen Maiden de la colección, lo que hace que Kanaria quiera traérselas todas para complacerla. En las batallas utiliza un violín con el que es capaz de crear ataques con viento. Su espíritu artificial es Pizzicato y su color es el amarillo.

*Suiseiseki: Su nombre significa "Estrella de Jade". Es extremadamente temperamental, orgullosa y sobreprotectora, pero también es muy decidida y a menudo un poco tímida. Adora a su hermana gemela sobre todas las cosas, pero también siente mucho apego por Jun, aunque hace lo posible por evitar demostrarlo y para mantener su imagen seria. El poder de Suiseiseki consiste en entrar en los sueños de las personas y mantener vivo su árbol de los sueños gracias al agua que mana de su regadera. Con esta misma regadera es capaz de hacer crecer plantas que atrapen e inmovilicen a sus adversarias, aunque es reticente a hacerlo porque no quiere participar en el Juego de Alicia. Su médium es Jun Sakurada (a regañadientes). Su espíritu artificial es Sui-Dream (o Suitorime) y su color es el verde.

*Souseiseki: Su nombre significa "Estrella de Lapislázuli". Es la hermana gemela de Suiseiseki, pero su aspecto es más masculino. Tiene un carácter serio y frío. No vacila en combatir y odia las actitudes infantiles. Cuando se le mete algo en la cabeza, no ceja en su empeño hasta conseguirlo, aunque sea una locura o sus hermanas le adviertan del peligro que corren. Su arma se complementa con la de Suiseiseki, ya que maneja unas grandes tijeras con las que puede cortar las malas hierbas que impiden el crecimiento del árbol de los sueños, pero también utilizarlas como espada para atacar. Es la más fiel a Rozen y a su médium, pero sería capaz de dejarlo todo a un lado con tal de proteger a Suiseiseki. Su médium (en el manga) es Kazuha Yuibishi, un anciano amargado por su pasado. Su espíritu artificial es Lempicka y su color es el azul.

*Shinku: Su nombre significa "Puro Rubí". Quinta muñeca Rozen Maiden y protagonista de la historia. Tiene un carácter fuerte y dominante, propio de una líder, pero también puede llegar a ser terriblemente mandona. Adora darle órdenes a Jun y arrebatarle parte de su habitación para poder instalarse ella, pero en el fondo le tiene mucho cariño y suele darle buenos consejos para ayudarle a salir de su cascarón y enfrentarse al mundo. Se lleva bastante bien con casi todas las muñecas, a excepción de Suigintou, y todas la consideran una especie de hermana mayor debido a su actitud más seria y madura. En la batalla utiliza pétalos de rosa para atacar y defenderse, y a veces también un bastón rosa. Su espíritu artificial es Hollie y su color es el rojo.

*Hinaichigo: Su nombre significa "Pequeña Fresa". Se caracteriza por su temperamento infantil y llorón, aunque también es tierna, dulce, juguetona e ingenua como una niña pequeña. Desde que su médium Corinne la abandonó, tiene miedo a quedarse sola, lo que la convierte en un blanco fácil. Pierde un Juego de Alicia contra Shinku por sus caprichos, pero Shinku no le quita su Rosa Mística, sino que la convierte en su sirvienta. Su médium es Tomoe Kashiwaba, a la que estuvo a punto de matar por robarle demasiada energía, pero desde su derrota se mudó a la casa de Jun y obtiene la energía de él. Su poder consiste en arrojar una planta de fresas que atrapa a sus enemigas, aunque no parece que le sirva para atacar. Su espíritu artificial es Berry Bell y su color es el rosa.

*Kirakishou: Su nombre significa "Hermoso Copo de Nieve de Cristal". Es la muñeca más misteriosa de todas, y también la más extraña, ya que no tiene cuerpo físico, sino que sólo vive en los sueños. Su rasgo más característico es la rosa blanca que sale de su ojo derecho. Es más malvada y retorcida que Suigintou, y no tiene ningún interés en las Rosas Místicas, sino en absorber a los médiums de sus hermanas. Su médium es Odile Fausset, a la que hace caer en coma tras engañarla. Su poder consiste en utilizar zarzas blancas para atrapar e incluso parasitar cuerpos ajenos. Su espíritu artificial es Rozery (se menciona en "Tales") y su color es el blanco.

*Barasuishou: Su nombre significa "Rosa de Cristal". Es un personaje exclusivo del anime. En realidad, no es una Rozen Maiden. Su creador es Enju, que la fabricó para poder competir contra las Rozen Maiden y demostrar que es la más poderosa. Es muy parecida a Kirakishou, pero más callada y perturbadora. No tiene ningún sentimiento hacia las Rozen Maiden, a las que quiere destruir para apoderarse de sus Rosas Místicas. Se caracteriza por llevar un parche de rosa en el ojo izquierdo, al contrario que Kirakishou. Su poder consiste en manipular el cristal a su antojo, haciéndolo salir del suelo en forma de picos, utilizándolo como espada, etc. No tiene espíritu artificial y su color es el violeta.



No voy a poner el final, y no por los spoilers, sino porque es tan difícil de definir que no podría hacerlo. El Juego de Alicia comienza con la aparición de la séptima muñeca y todas las implicadas deben tomar sus armas y dirigirse a la última batalla. Se nos deja un final excesivamente abierto, ya que nos quedamos sin saber cómo va a terminar todo. PEACH-PIT trató de solventar el problema más adelante con la publicación de "Rozen Maiden Tales", una segunda parte que cuenta cómo sería la vida de Jun con 19 años si no hubiera aceptado darle cuerda a Shinku. De alguna forma misteriosa, empieza a recibir mensajes al móvil de su "yo" de 14 años, pidiéndole ayuda para reparar a Shinku y luchar contra la última Rozen Maiden, Kirakishou.

El manga ha tenido tanto éxito que se llevó a la gran pantalla en forma de serie. Se realizaron dos temporadas llamadas "Rozen Maiden" y "Rozen Maiden Träumend", de doce capítulos cada una. También se realizó una OVA de dos capítulos llamada "Rozen Maiden Ouvertüre", y que viene a ser un flashback de la historia de Shinku y Suigintou. También hay una larga serie de videojuegos que se distribuyeron enJapón, pero que se pueden encontrar para instalar en el ordenador. En los videojuegos se centran más en el concepto de batalla entre las muñecas.

En mi opinión, se trata de un manga muy recomendable. Si estáis hartos de historias predecibles y ñoñas, esta no os va a decepcionar. Es interesante, seria y profunda, y hasta tiene sus momentos de humor para aliviar la tensión de su lectura. Si le dais una oportunidad, estoy segura de que no os va a decepcionar.

octubre 16, 2012

Gracias a Dios que Dios no existe


¡Qué poco me gusta la gente que empieza a hablar de Dios como alguien a quien debo rendir cuentas sobre mis actos! ¡Qué horrible es ver a personas que ensucian los principios de una religión por hipocresía o por ganar puntos de cara al resto del mundo o en vistas a su próxima vida en el Cielo! ¡Qué asco me dan los que tratan por todos los medios de convencerme de que existe una deidad todopoderosa más allá del universo que sabe lo que pienso y lo que hago en todo momento!

La existencia de Dios siempre ha sido, y seguirá siendo, un tema espinoso y con multitud de claroscuros en los que tal vez yo no debería adentrarme. Lo malo de ser atea es que siempre tengo que andar con pies de plomo porque los cristianos se ofenden y empiezan a llamarme de todo, desde "zorra ignorante" a "prostituta de Babilonia". Confieso ser historiadora y amante de las artes y las letras, pero en este aspecto me posiciono completamente a favor de las ciencias. Y es que la ciencia sé que existe y me da las respuestas que busco, cosa que no ha hecho la religión hasta el momento.

En mi adolescencia no fui feliz. Algún día comentaré mis experiencias en el instituto, pero todavía no es el momento. Baste decir que no era una compañera muy apreciada y que había gente que se metía conmigo por razones que ni yo misma entendía, convirtiendo mi vida en un infierno. En aquellos años, yo buscaba a Dios desesperadamente. Leía libros de religión y escuchaba historias del Nuevo Testamento que hablaban de la piedad, de la compasión, de los que sufrían... y de cómo algún día ese sufrimiento se vería recompensado con el Cielo. Llegué incluso a plantearme la posibilidad de profesar en un convento, aunque no se lo he dicho nunca a nadie, porque tenía la convicción de que ese mundo era para mí.

Pero fui creciendo, y con los años me di cuenta de que a nadie le importaba una mierda si yo sufría o no. Ninguno de los que se metía conmigo se planteó jamás si yo tenía sentimientos. Me volví seria. Me volví cínica. Me sentía sola. Pensar en la existencia de Dios no me hacía más fuerte; al contrario, me volvía débil porque no lo veía por ninguna parte. Mi corazón deseaba creer en él, pero descubrí que todo el tiempo había estado equivocada. En la Biblia se dice que Dios concedió a los humanos libre albedrío y que por eso no podía interferir en sus problemas y conflictos diarios. Fue cuando comprendí que Dios no iba a ayudarme por mucho que yo rezara. La respuesta estaba en mi corazón y en mi cerebro.

Entendí con total claridad que Dios no es sino un sueño al que la gente se aferra cuando no tiene nada en lo que apoyarse. Cuando no existe explicación para nuestros pesares, nos refugiamos en Dios. Si conseguimos algo es porque Dios quiere. Si todo ha salido bien, decimos "gracias a Dios". Las religiones, sobre todo las religiones del Libro, son dogmas que nuestros padres o nuestros abuelos nos han enseñado en nuestra más tierna infancia. Cuando crecemos, solemos desengañarnos de los principios de esas religiones, pero siempre hay alguno que sigue creyendo con certeza que Dios existe. Y esto me parece una contradicción. ¿No eres religioso pero crees en un personaje de una religión? Eso es como decir que yo creo en Zeus, en Osiris, en Thor o en cualquier deidad que haya tenido una cierta trascendencia en la gente. Incluso puedo ir más lejos y decir que los dioses que yo me invento son seres reales y, como tales, los adoro y honro.

Obviamente, los cristianos, judíos y musulmanes se estarán rasgando las vestiduras y me atacarán con una de sus falacias favoritas: No puedo demostrar que no existe un ser superior. Nadie ha visto a Dios, pero tenemos que creer en él. Entonces, como nunca he visto un hada, ¿puedo creer en ellas? ¿Es lícito que crea en los duendes, en los silfos o en los trolls? Los creyentes tampoco pueden demostrar que estos seres no existen y, sin embargo, la Iglesia los ha condenado como una superstición de los antiguos pueblos salvajes, que buscaban en la naturaleza la respuesta a sus preguntas cotidianas. Pues mire usted, exactamente igual que las religiones monoteístas que nos han acompañado a lo largo de la Historia.

Precisamente mi principal apoyo es la Historia. Los ateos no causamos ni una sola guerra de religión, no juzgamos a nadie por sus creencias religiosas, no apoyamos el genocidio nazi (algo que el Vaticano aprobaba), no derribamos las Torres Gemelas en virtud de una cruzada contra el infiel, no cometimos barbaridades con tal de salvar el "alma" del prójimo, no vemos a los homosexuales como pecadores o delincuentes, no defendemos que la mujer sea inferior al hombre sólo porque Dios lo dice, y así podría seguir durante un buen rato.

En la Edad Media, que marcó el auténtico auge y expansión de las religiones monoteístas (aunque el Judaísmo ya era muchísimo más antiguo), se cometieron auténticas atrocidades en nombre de Dios. Baste mencionar las Cruzadas como ejemplo más emblemático, las guerras por la conquista del Santo Sepulcro. O la Inquisición, los juicios de la fe, en los que no se escatimaban torturas para hacer confesar al reo que era judaizante o que adoraba a Satanás. Las sucesivas expulsiones de los judíos porque cometieron el pecado de condenar a Jesucristo. Las invasiones musulmanas con el objetivo de expandir la fe verdadera, aunque para ello tuvieran que pasar a la gente por la espada. ¿Maldad? ¿Ignorancia? No, peor. Dios lo quiere.

Es cierto que también durante la Edad Media se recopiló mucho material didáctico antiguo, casi todo de origen griego y romano. Se tradujeron muchos libros que a día de hoy habríamos perdido, y eso fue gracias a la Iglesia católica, al Judaísmo y al Islam. Pero también es cierto que ese saber no llegaba a todos por igual. El pueblo llano era ignorante y no tenía manera de acceder a esos saberes. Y aquellos que, habiendo leído, cuestionaban los dogmas religiosos, eran condenados a morir entre atroces tormentos.

Los siglos han pasado y la humanidad poco a poco va madurando, pero las religiones se han quedado estancadas, obsoletas. No sirven más que para tener a la gente subyugada. Marx consideraba que la religión era el opio del pueblo, y no se me ocurre una metáfora mejor para definirla. Es una felicidad ilusoria. Esa creencia en que hay un paraíso prometido después de nuestra muerte es como si yo me imagino que hay un mundo mágico más allá del arcoiris. Es una filosofía amuermante, carente de sentido fuera de un contexto puramente cultural. Es de locos ver cómo la gente sigue diciendo que no cree en la religión pero echa un poco de agua de Lourdes para lavarse las llagas de los pies o adorna el salpicadero de su coche con una rama de laurel bendito o una estampita de San Cristóbal, creyendo que así incluso va más protegido. Superchería pura, en mi opinión.

He leído mucho al respecto y, como ya he dicho, podría pasarme horas hablando de este tema en concreto. Es un tema muy largo y puedo dejarlo para otro post. Pero quiero dejar aquí algunas de mis conclusiones, porque tal vez le sirvan a alguien que se está planteando dudas o no está seguro del sentido de su vida. Mi respuesta es esta: La vida no tiene más sentido que el que tú le des. Es un pedazo de tiempo, un rinconcito de la Historia, con el que tú puedes hacer lo que quieras. Tu familia y tus amigos te mostrarán principios buenos y malos, y será decisión tuya escoger los que seguirás. No busques dioses que den una explicación a tu existencia o que te prometan un maravilloso futuro en el Más Allá o en una reencarnación posterior. Busca el camino de la sabiduría, vive una vida plena de la que te sientas orgulloso y prepárate poco a poco para afrontar la muerte que un día te llegará. Disfruta de una vida dichosa, haz el bien, ayuda a los demás, respeta a los que no son como tú o no comparten tus ideas. No permitas que nadie te haga daño a ti o a tus seres queridos en nombre de Dios o de quien sea, porque tu vida es tuya y Dios no va a venir a arreglártela por mucho que reces o dones dinero a los pobres.

Quizá los que leáis este post pensaréis que soy una amargada o una oveja descarriada que perdió a Dios por el camino y siguió otra senda equivocada, que mi alma está condenada y ya no puedo hacer nada para salvarla, que soy una "atea histérica" que se ha apuntado a una nueva y extraña moda de no creer en Dios. Sin embargo, yo me considero una persona de moral sana, de sólidos principios de respeto a mis semejantes, con una vida plena que yo solita me he forjado y que me queda por forjar. Sólo me resta decir: Gracias a Dios que Dios no existe.



octubre 06, 2012

Columbine en las Islas Baleares


Esta semana, viendo las noticias, hemos escuchado una noticia que me ha parecido escalofriante si tengo en cuenta los precedentes sobre los que se asienta y de los que he leído mucho al respecto. Me estoy refiriendo al intento de atentado en la universidad de Las Palmas por parte del joven de 21 años Juan Manuel Morales, que fue detenido antes de que perpetrara su macabro asesinato en masa. No es la primera vez que sabemos de jóvenes que llevan a cabo asesinatos en institutos y universidades, pero la base en la que este chico se apoyaba tuvo lugar en 1999 y conmocionó al mundo entero: la matanza en el instituto de Columbine.

Juan Manuel Morales, un chico del que sus propios padres tienen miedo por su ideología marcadamente filonazi y por los insultos que les prodigaba (de su madre llegó a decir que tenía "nariz de judía"), estuvo a punto de conseguir lo mismo que habían hecho sus homólogos americanos, Eric Harris y Dylan Klebold, en el instituto de Columbine hace 13 años. Merece la pena ahondar un poco en esos precedentes, ya que podría ser posible que halláramos una explicación para lo que parece inexplicable en estos tiempos. ¿Cómo es posible que se pueda conseguir material potencialmente peligroso con tan suma facilidad? ¿Qué clase de seguridad podemos tener los ciudadanos de a pie ante gente así? Y la pregunta más complicada de responder: ¿Por qué sucede todo esto?

Eric Harris y Dylan Klebold, dos estudiantes de 17 y 18 años, armados con un fusil de asalto, dos escopetas, un revólver y varias bombas de fabricación casera, mataron a trece personas e hirieron a otras 24 en 1999 en el instituto Columbine, en Colorado, antes de suicidarse. Como dato curioso, decir que la fecha no es aleatoria: Ese mismo día se "celebraba" el aniversario del nacimiento de Adolf Hitler, cuya ideología (sobre todo Harris) profesaban. En los documentos que se archivan sobre el caso, que son los diarios de ambos chicos y las llamadas "cintas del sótano" se les puede ver insultando y diciendo groserías a la cámara (multitud de epítetos dirigidos a sus compañeros) y haciendo prácticas de tiro en un terreno boscoso. Otros documentos conservados son listas de tareas (comprar munición y otras cosas), un trabajo de Harris sobre el nazismo, mapas del instituto y dibujos de armas. "11.10" es la hora señalada en su diario para dar comienzo a la tragedia.

Estos documentos podrían darnos una idea de cómo funcionaba la mente de estos asesinos. La escritura dice mucho de una persona y considero que no se le debe quitar importancia; la profesora de inglés de Klebold llamó a sus padres, alarmada, cuando leyó una redacción del chico en la que hablaba de un hombre vestido de negro que iba armado y se dedicaba a matar, torturar y mutilar indiscriminadamente a cuanta persona se le cruzara en el camino. Nadie sospechaba lo que pasaba en realidad.



Eric Harris y Dylan Klebold


Después de la masacre, las víctimas supervivientes reclaman respuesta para preguntas imposibles. ¿Quién es el verdadero culpable? ¿Qué podía aleccionar a dos jóvenes en la flor de la vida a cometer asesinato y suicidio? Se le ha echado la culpa a videojuegos como Doom o Quake, que se caracterizan por su violencia en el uso de las armas. También se culpó a Marilyn Manson, el polémico cantante cuyas letras tienen contenido antirreligioso y referencias al sexo, la violencia y las drogas. Pero esto sólo son subterfugios, una manera de descargar la frustración en otros entes. Señalar la paja en el ojo ajeno, vaya. Porque la verdadera viga estaba en el propio.

Cualquiera que eche un vistazo a la educación estadounidense se dará cuenta al instante de que es una de las más competitivas del mundo. Aún más, fomenta en los adolescentes ese deseo de competir, de situarse por encima de sus compañeros. Te venden la idea de que el mundo es una jungla donde sólo caben dos posibilidades: sobrevivir o ser aniquilado. Y si vemos uno de esos horrorosos telefilmes sobre adolescentes, vemos que sus diálogos giran en torno a tres palabras clave: "popular", "perdedor" y "cita". Si un estudiante es calificado de "perdedor" se convierte en un exiliado, en un paria. Muchos institutos están casi controlados por bandas durísimas y la violencia es rampante. Harris y Klebold pertenecían al grupo de los "perdedores", es decir, que recibían a diario golpes, empujones, insultos y humillaciones por parte de algunos de sus compañeros. A esto se le debe sumar el carácter depresivo de Klebold y las tendencias psicóticas de Harris, la escasa vida social en los suburbios donde vivían, la dureza de la vida familiar en Estados Unidos y, por fin, la facilidad para conseguir armas de fuego muy sofisticadas y sin exigir ningún tipo de documentación en algunos casos.

¿Pero explica esto la matanza? Desde luego que no. Pero ayuda a situarla en un contexto. Quizá la reflexión que podemos adaptar a esta situación es la de "todos somos culpables", ya que es precisamente el entorno el que crea a estos asesinos. Un contexto socio-cultural que, por desgracia, vemos cómo se está trasladando a España con la proliferación de urbanizaciones, la desintegración de las familias y un entorno cada vez más represivo y competitivo para los jóvenes.

Y ya hemos llegado a España. La detención de Juan Manuel Morales Sierra se produjo el día 3 de este mismo mes en Palma de Mallorca, justo en el momento en que recibía la friolera de 140 kilos de explosivos que había adquirido a través de Internet. En su diario personal, manifestaba su odio hacia la sociedad, especialmente a los estudiantes universitarios, y su decisión de colocar varias bombas de tubo repletas de metralla, admitiendo la posibilidad del suicidio.



Juan Manuel Morales Sierra

La investigación comenzó hace cinco meses, cuando se detectaron a través de Internet comentarios alusivos a la matanza de Columbine y su deseo de repetirla en el marco español. Manifestaba sin pudor su simpatía por los dos asesinos y en su blog relataba idénticos gustos musicales, su afición por las armas, su vestimenta e incluso su aislamiento social, que le condujo a situaciones de marginación escolar. Intentó conseguir armas de manera ilegal y, al no conseguirlo, hizo lo posible por adquirir la licencia pertinente, cosa que no consiguió. Su último recurso fue fabricar varias bombas, para las que se aprovisionó de una gran cantidad de material explosivo, algunos de los cuales eran idénticos a los que se usaron para volar la T4 del aeropuerto de Barajas en el atentado de 2006. De haber logrado su propósito, la UIB habría sido completamente aniquilada y el número de víctimas habría sido muy elevado.

Resulta escalofriante pensar en lo que hubiera podido pasar si la investigación no hubiera sido tan exhaustiva y concienzuda por parte de la Brigada Policial. Nos enfrentaríamos a una tragedia desproporcionada perpetrada por un psicópata, por un monstruo que fue incapaz de canalizar su descontento con la sociedad a través de medios más positivos y menos destructivos. El bullying o maltrato escolar está muy presente en nuestra sociedad, pero no debe servir de aliciente para cometer un asesinato masificado. Os lo dice alguien que ha sufrido acoso escolar; a mí me insultaban y martirizaban a diario, pero jamás se me ocurrió coger una escopeta y cargarme a mis torturadores. Existen válvulas de escape mucho más pacíficas, y una de ellas es la escritura. Es más, doy gracias por ese acoso escolar, porque sin quererlo, ellos me convirtieron en la persona que soy hoy, y que me alegro mucho de ser. Nada que ver con ellos, afortunadamente.


octubre 02, 2012

El Rincón del Lector III: Donde Los Árboles Cantan


Los que hayáis leído algunos de mis posts anteriores, sabréis que soy una fan incondicional de la literatura épica y fantástica. Laura Gallego es una autora que suele escribir relatos fantásticos dirigidos a la juventud, aunque cualquiera puede disfrutar de su prosa fluida y bien cuidada sumada a unos argumentos casi siempre originales, aunque no exentos de tópicos. Por eso, cuando vi en la librería Donde los Árboles Cantan, lo compré sin dudarlo y demoré un poco su lectura para poder disfrutarlo como se merecía, aunque el resultado no fue el que esperaba.



Título: Donde los Árboles Cantan
Autora: Laura Gallego García
Editorial: Ediciones SM
Nº de páginas: 477
Sinopsis: Viana, la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas…, y tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso… y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque…, el lugar donde los árboles cantan.



RESEÑA (con spoilers):

A pesar de que hay gente que opina que esta es la mejor obra de Laura Gallego, debo discrepar y lo voy a hacer a lo largo de mi crítica. Se nos presenta una novela que está planteada como una especie de relato de caballerías, con sus doncellas, sus malvados, sus elementos mágicos y el Gran Bosque como telón de fondo, un lugar místico poblado por maravillosas criaturas jamás vistas por otros mortales.

La protagonista es Viana, una doncella de noble cuna de carácter soñador y despreocupado, al más puro estilo Sansa Stark de Juego de Tronos; de hecho, a mí me la recordó un poco por su actitud recatada y banal, muy del estilo de los cuentos de doncellas y caballeros que tanto le gustan. Su prometido, como no podía ser de otra manera, es un joven y guapo caballero llamado Robian de Castelmar, que la ama desde la infancia.

La llegada de los bárbaros, liderados por el rey Harak, trastoca todo el mundo de Viana. Para sobrevivir en el nuevo ambiente que la rodea, debe aprender a valerse por sí misma. El problema es que su supuesta transformación es una de las cosas más abruptas y poco creíbles que he visto en mi vida. La autora se esfuerza en mostrar a Viana como una chica que debe cambiar en un tiempo récord para poder salir adelante, pero el cambio no es tal. Es una chica caprichosa, una doncella acostumbrada a que se lo den todo hecho, a que la rescaten si tiene problemas… y sigue siendo así hasta el final de la novela. Viana es boba y egoísta en grado sumo. No le importa poner en peligro a los demás con tal de llevar a cabo una misión suicida que se le ha metido entre ceja y ceja, y al final siempre tiene que ser salvada por otro personaje. Esa es otra: No se acuerda de nadie excepto cuando está a salvo en casita; entonces sí, pobrecitos los demás. Para mí, Viana fue una de las mayores decepciones del libro, y no fue la única.

Entre otros personajes que me han disgustado un poco está Lobo, el arisco montaraz que advierte a todo el mundo de la amenaza bárbara y el único que parece saber cómo moverse entre ellos sin ser descubierto. Es deslenguado a la par que aguerrido, y siempre tiene algo sabio y prudente que aportar a cualquier situación. Sin embargo, su actitud se vuelve despótica cuando trata con los que él considera traidores y cobardes (es el caso de Robian, del que hablaré después). No me parece apropiado que alguien como él, casi un fuera de la ley, trate tan mal a personajes que actuaron de cierta manera movidos por muchas circunstancias; lo hubiera visto mejor si su actitud hubiese sido otra.

Otro de los personajes que la gente parece adorar pero que a mí me trae al fresco es Uri, el chico-árbol. Los lectores, especialmente chicas, adoran a este muchacho puro e inocente que se convierte en el amor verdadero de Viana. Sin embargo, a mí me dejó bastante fría. Además, la forma en que la autora lo ha caracterizado me parece un bastante escabrosa. A ver, se supone que es árbol (que nadie sabe cómo ni por qué se ha convertido en humano) con el cuerpo de un chico adolescente y la mentalidad de un niño de dos años. A pesar de todo, termina manteniendo relaciones sexuales con Viana, que queda embarazada de mellizos. ¿Perdón? ¿Que la prota se ha follado a un árbol? ¿A un chico-árbol con el cerebro de un niño? ¿Qué coño es esto?

Siguiendo con el análisis de los personajes principales, debo manifestar aquí mi disgusto por el trato que se le ha dado a uno de mis favoritos: Robian de Castelmar. Comienza siendo el homólogo masculino de Viana: un chico alegre y despreocupado que quiere ser caballero al más puro estilo de las justas. Sobrevive a la guerra contra los bárbaros, pero renuncia a casarse con Viana para proteger a su madre y a su hermana pequeña. ¿Y qué piensa Viana y todo el mundo al respecto? Que es un traidor, un chaquetero y un cobarde. Robian ha renunciado a lo que más amaba para proteger a su familia, y se le paga con desprecio y rechazo por ambos bandos. Sin embargo, Robian sigue amando a Viana y no la lleva ante el rey Harak, a pesar de que recibiría muchos privilegios si lo hiciera. No es suficiente: sigue siendo considerado un cobarde porque no se une a los rebeldes para expulsar a los bárbaros.

Sinceramente, sólo por esto la novela me parece vacía de contenido. ¿Por qué se sigue vendiendo esa imagen tan negativa y maniquea del cobarde? ¡Qué sería de la Historia sin traidores ni cobardes! Para mí, Robian no es un cobarde y mucho menos un traidor: Es un chico que ha visto cómo su mundo se ha derrumbado y se encuentra en una situación en la que tiene mucho que perder. ¿Por qué es más odioso que los demás? A mí me ha inspirado mucha compasión, sobre todo después de leer estos dos diálogos que mantiene con Viana, en los que vemos cómo se las gasta nuestra protagonista:

-No deberías haberle jurado fidelidad. Ni, ya puestos, haberme abandonado como lo hiciste: "El jefe Holdar será un buen esposo para Viana" –repitió con voz de falsete -. Traidor –escupió.
-Viana, ¡no tenía elección! –insistió Robian -. Si hubiese plantado cara, como hizo mi padre, ¿qué tendría ahora? Estaría muerto, y mis tierras habrían acabado en manos de los bárbaros.
-Mejor ser un héroe muerto que un cobarde vivo –opinó ella (…)

Una bonita perla por parte de Viana. Pero todavía hay más:

-Había otra cosa –prosiguió -. Mi madre y mi hermana… Al conservar mi título, ellas siguen bajo mi protección. Harak no las entregará en matrimonio a nadie sin mi consentimiento.
(…)
Viana le tenía mucho cariño a Rinia; era una niña alegre y encantadora, y de ninguna manera quería verla caer en las garras de los bárbaros.
-Eso puedo entenderlo –reconoció a regañadientes -. Pero yo… Podrías haber luchado un poco por mí, ¿no?

En fin… Le falta hacer pucheritos y ya está: Niña tonta servida en su punto.

Otros personajes que podrían ser muy interesantes como Airic, Dorea, Belicia o el juglar Oki no tienen mayor desarrollo y quedan un poco desdibujados. En cuanto a los bárbaros, pues son los malos de la historia y punto. Me hubiera gustado que se viera algún capítulo desde el punto de vista de los antagonistas, pues podría aportar más profundidad a la historia.

También he echado de menos las aventuras en el Gran Bosque, que casi no aparece y, cuando lo hace, no es tan peligroso como pensábamos, pues Viana entra y sale de él con suma facilidad (algo que ni Lobo, infinitamente más curtido que ella, es capaz de hacer). No hay criaturas místicas, salvo los árboles cantores que, como Uri, pueden volverse humanos. Y eso es todo. El final de la novela está bien, aunque se resuelve en muy pocas páginas y de forma un poco brusca.

En resumen, no la considero la mejor obra de Laura Gallego. Prefiero mil veces Alas de Fuego o las Crónicas de la Torre, aun siendo más sencillas. Al menos, los personajes son coherentes y tienen más claroscuros. Me gustaría haber leído más descripciones del Gran Bosque, pero las cosas son como son y no se puede pedir más. Lo que sí puedo decir es que tanto la portada como la encuadernación son magníficas; uno de los mejores trabajos de impresión que he visto en mi vida.

En fin, poca cosa más que añadir. Si queréis una buena novela fantástica ambientada en la Edad Media, pillaos Juego de Tronos o El Señor de los Anillos; si ya las habéis leído, esta os sabrá a poco. Para mí, ha sido una gran decepción. No me esperaba que me gustara tan poco.