mayo 11, 2014

Las mejores espadas de fantasía



"Entre la espada y la pared, me lanzo hacia la espada"

Elis Regina



¡Hola a todos!

Con esta interesante frase de Elis Regina abro este post dedicado a la espada, posiblemente el arma más antigua que haya existido, y que ha sobrevivido desde tiempos muy remotos hasta el día de hoy. No hay civilización humana que no haya creado un tipo de espada adaptado a sus necesidades bélicas: la gladius romana, el sable curvo de los pueblos moriscos, la katana de Oriente, el mandoble medieval, el estoque del siglo XVI... 

La espada ha evolucionado con el paso del tiempo, pero su esencia sigue siendo la misma. Aunque se la considera el arma más noble, no por ello deja de ser un arma concebida para matar. Lo mismo da que sea un cuchillo de cocina o un puñal con un rubí engastado en la empuñadura: el resultado será la muerte del infortunado que reciba el golpe fatal.

A pesar de todo, la admiración que ha generado la espada a lo largo de los siglos ha tenido su reflejo en la literatura, y especialmente en la literatura fantástica, en la épica actual. La espada deja de ser un simple instrumento de muerte para ser la llave de un mundo intersticial, para contener poderes sin comparación, para dar prestigio guerrero o real, para portar magia o incluso para erradicar la hechicería de la faz de la tierra. A veces, la espada llega a tener más protagonismo que su portador.

Por eso, como fan declarada de las espadas, hoy les voy a dedicar un pequeño ranking muy personal. No voy a colocar las espadas por orden de importancia o poder, sino por mi gusto personal hacia ellas. De hecho, encontraréis espadas muy poderosas en puestos muy bajos, pero espero que eso no trascienda y que disfrutéis leyendo este ranking tanto como yo he disfrutado haciéndolo.

Allá vamos:


10) Espada de Valeria




En la película Conan, el Bárbaro, Conan y el arquero Subotai conocen a la astuta Valeria, una ladrona solitaria que se dedica a robar objetos de valor para sobrevivir. Valeria es un auténtico mito dentro de la leyenda de Conan, y por buenas razones: es una mujer fuerte, guerrera y que no le teme a nada. Una mujer con una personalidad fuerte también tiene que manejar una espada a su medida. La espada de Valeria tiene forma de S, lo que la diferencia de la típica espada recta que estamos acostumbrados a ver. Es ligera y fácil de manejar, un arma magnífica para una ladrona escurridiza y de reflejos rápidos. No es tan poderosa como la espada de Conan, pero no se puede dudar de que es un arma de gran calidad y excelente factura.

Poder destructivo: El de una espada normal, ni más ni menos. No posee poderes ocultos ni encierra magia o hechizos. Es una espada como otra cualquiera aunque, manejada por Valeria, se convierte en un arma realmente peligrosa.


9) Zemal, la Espada de Fuego




Zemal es toda una leyenda en el reino de Tramórea, y no es para menos. La Espada de Fuego es el máximo símbolo de poder en el mundo, la aspiración de todo guerrero que se precie. Solo los Tahedoranes, grandes maestros de la espada, pueden aspirar al honor de empuñarla, pero tan solo uno de ellos lo conseguirá, convirtiéndose así en el guerrero más formidable del mundo. Fue forjada por el dios herrero Tarimán, que le confirió un poder tan grande que nada puede hacerle frente. Se la describe como una espada recta y elegante. La hoja despide un brillo sobrenatural y provoca emociones extrañas a todo el que la contempla, como un zumbido en los oídos o palpitaciones en el pecho. A todo esto hay que añadir que la Espada de Fuego aporta un prestigio sin igual: el guerrero que la empuñe, conocido como Zemalnit, tendrá a sus pies a todos los ejércitos del mundo.

Su actual portador es Derguín Gorión.

Poder destructivo: Altísimo. Se supone que es el arma más poderosa de la tierra, así que no tiene rival. Además de que podría rebanar una columna de mármol de un solo golpe, la espada se protege de los demás fulminando a todo aquel que intente desenvainarla, pues únicamente el legítimo Zemalnit puede empuñarla.


8) Espada de Agua




En la legendaria Isla del Tiempo, hogar de la poderosa Emperatriz del Tiempo, el Príncipe de Persia ha de hacer frente a innumerables peligros, pero ninguno tan poderoso como el Dahaka, el feroz guardián de la línea del tiempo, que le persigue sin descanso para matarlo por haber cometido la imprudencia de abrir el reloj donde se guardaban las Arenas del Tiempo. El Príncipe, que ansía cambiar su destino, sabe que la única manera de hacerlo es viajar al pasado para impedir la creación de las Arenas o destruir al Dahaka, al que no le afecta ningún arma forjada por humanos. Sin embargo, el Príncipe descubre la misteriosa Espada de Agua, un arma extraña cuyo origen se desconoce pero que posee el poder suficiente como para dañar al Dahaka e incluso destruirlo. Es una espada corta, de hoja y empuñadura curvas, que parece encerrar una corriente de agua mágica. Es fácil de manejar y provoca un gran daño a cualquiera que se atreva a hacerle frente.

Poder destructivo: Bastante alto, pues se trata de un arma mágica. Su fuerza le permite romper muros, acabar con enemigos de un solo golpe y, lo que es más importante, matar al Dahaka.


7) Dardo




Aunque esta espada forjada por los Altos Elfos es pequeña y parece tener una función puramente decorativa, no hay que dejarse engañar. Dardo, la espada que Bilbo Bolsón encuentra durante sus aventuras, es un arma magnífica y que le resulta muy fácil de manejar debido a su pequeño tamaño. Es una espada liviana, con forma de hoja y una inscripción decorativa que repta por su acero. Probablemente fuera creada en Gondolin durante las guerras de los trasgos, aunque esto no se llega a saber. Las armas creadas por los Altos Elfos suelen tener características especiales, y Dardo no es la excepción: la hoja brilla cuando hay orcos cerca, advirtiendo a su portador de que el peligro es inminente. A pesar de su sencillez, es una espada con la que hay que tener cuidado.

Su último portador fue Frodo Bolsón, sobrino de Bilbo.

Poder destructivo: Como el de una espada normal, pero un poco más alto. El filo de Dardo siempre está afilado y es capaz de convertir en lonchas a todo orco que ose acercarse demasiado. Eso sí, su manejo depende de la destreza de su portador.


6) Katana de la Mamba Negra




Una historia de sangrienta venganza como la que Tarantino nos presentó en Kill Bill pide a gritos un arma con la que se pueda aplicar justicia de la forma más rápida y sangrienta posible. Beatrix Kiddo, más conocida como La Novia o Mamba Negra, emprende un viaje a Okinawa para buscar al famoso hacedor de espadas Hattori Hanzo, quien le obsequia con una katana tan perfecta que ninguna otra se le parece en factura y poder de destrucción. Está considerada la más bella de las katanas, ligera, bien equilibrada y de hoja curva reluciente, en cuya base luce el símbolo de su hacedor. Una katana de Hattori Hanzo también da mucho prestigio a su portador, pues son muy pocos los que poseen una. En el mundo de las artes marciales, las espadas de Hanzo están consideradas como tesoros de gran valor.

Poder destructivo: Como el de una espada normal, solo que un poco más alto. No hay duda de que para manejar una katana es necesario que sea un arma buena, pero también cuenta la habilidad del portador, cosa que a la Mamba Negra le sobra. No obstante, ésta katana parece destacar por encima de todas las demás. Su propio creador afirma que, con un arma semejante, ni Dios podría interponerse en el camino de la Mamba Negra.


5) Llave Espada




La Llave Espada es un arma de aspecto singular que combina dos elementos en uno solo. A primera vista parece una llave de tamaño desproporcionado, e incluso habrá quienes la consideren solo un juguete manejado por un niño. No obstante, la Llave Espada encierra un poder inmenso que solo un Elegido puede manejar. Su función es doble: por un lado, como espada, es la única arma que puede destruir a los temibles Sincorazón, seres sombríos que amenazan con robar el corazón de la gente; por el otro, como llave, se encarga de abrir y cerrar las puertas de los mundos para conectarlos entre sí o para evitar que entren los Sincorazón.

Su portador es Sora, aunque existen otras Llaves Espada manejadas por otros Elegidos.

Poder destructivo: Depende del llavero que ostente. A lo largo de sus aventuras, Sora se hace con diversos llaveros que cambian el aspecto de la Llave Espada y le otorgan fuerza y ciertas habilidades. Puede pasar de ser una simple Llave a convertirse en un arma realmente demoledora, capaz de derrotar a los enemigos más poderosos.


4) Narsil




Mítica espada que también aparecía en El Señor de los Anillos, solo que su simbolismo y significado es mucho mayor que el de Dardo. Narsil es la espada que una vez portó Elendil, rey de Gondor. Fue forjada por el herrero enano Telchar de Nogrod, y su fuerza es impresionante. No obstante, se quebró durante la guerra contra Sauron a finales de la Segunda Edad. Isildur, hijo y heredero de Elendil, utilizó la espada quebrada para cortar el dedo de Sauron que llevaba el Anillo Único, acabando así con gran parte del poder del Señor de Mordor. Al final de la guerra, los pedazos de la espada fueron guardados y custodiados en Rivendel, hasta que Aragorn reclamó para sí la espada y fue forjada de nuevo y rebautizada como Andúril.

Poder destructivo: Bastante alto. Estamos hablando de una espada que, aun estando rota, tuvo el poder suficiente como para debilitar gravemente a Sauron, casi un dios maligno. La espada también aporta un prestigio sin igual, pues solo el heredero de Isildur y auténtico rey de Gondor tiene autoridad para empuñarla.


3) Garra




Son muchas y muy poderosas las espadas que hay en Poniente en manos de los personajes más importantes de la historia de Juego de Tronos, pero si hay un tipo de espada que brilla con luz propia es aquella que está fabricada con acero valyrio. De este tipo, Garra puede que sea una de las más importantes, y creo que su auténtico poder todavía está por revelarse. Forjada en acero valyrio, una de las pocas que quedan en Poniente, esta espada bastarda pertenecía a la Casa Mormont, señores de la Isla del Oso. Pero cuando el heredero de esta familia cayó en desgracia, fue guardada por Jeor Mormont, Lord Comandante de la Guardia de la Noche. Se la entregó a Jon Nieve como regalo de agradecimiento por haberle salvado la vida, y ordenó que la cabeza de oso que había en el pomo fuese sustituida por una cabeza de lobo huargo, más acorde con los orígenes del joven.

Poder destructivo: Muy alto. El acero valyrio es una rareza en Poniente, y no todos los herreros son capaces de trabajar con un material de características tan extrañas. Es sabido por todos que una espada de acero valyrio puede cortar cualquier cosa con una facilidad pasmosa. No muestra marcas de uso ni rozaduras, y es raro que la hoja se melle o quiebre.


2) Soul Calibur




Magnífica espada dotada de un gran poder y una formidable energía mística. Soul Calibur es un arma tan poderosa que su fuerza solo es comparable a la de otra espada, su maligna rival Soul Edge. Durante siglos, los guerreros del mundo siguieron sin descanso la estela de Soul Edge, sin saber que en realidad se trataba de una espada devoradora de almas que causó grandes estragos a lo largo del tiempo. Un rey, que fue forzado a matar a su propio hijo para destruir el poder de la espada, decidió fabricar una espada sagrada para oponerse a la espada maléfica. Tras muchas pruebas y errores, el rey consiguió forjar la espada Soul Calibur, de rutilante hoja azul, a partir de fragmentos purificados de la espada maligna, aunque pagó por ello con su propia vida. El aspecto de Soul Calibur ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, pero su resplandor azul es legendario y la hace fácilmente reconocible.

Poder destructivo: Altísimo. No obstante, se trata de una espada sagrada capaz de hacer frente a la espada maligna Soul Edge; ésa es su única función, pues no sirve para provocar el mal. Puede mutar su aspecto para adaptarse al arma que mejor maneje el guerrero (espada, báculo, puñales) y cura a su portador mientras la está utilizando.


1) Espada Maestra




El arma definitiva, la más grande de todas las espadas habidas y por haber: la Espada Maestra es el mayor tesoro que posee la tierra de Hyrule, y es la prueba física más clara de la alianza que hay entre dioses y hombres. Fue creada por las tres diosas que dieron forma y vida al reino de Hyrule aunque, para que pudiera ser utilizada contra los enemigos de las tierras inferiores, tuvo que volver a ser forjada por manos humanas. Es una espada larga y recta, de hoja ancha azulada donde luce el símbolo de la Trifuerza, y empuñadura de color azul. Solo un guerrero de corazón puro puede sacarla de su pedestal y manejarla para eliminar a las sombras que se ciernen sobre la tierra de Hyrule. Ese guerrero es conocido como Héroe del Tiempo, ya que uno de los poderes de la espada es que le permite viajar hacia atrás y hacia delante en el tiempo. Curiosamente, todos los héroes que empuñaron la espada compartían el mismo nombre: Link.

Poder destructivo: Inconmensurable. La Espada Maestra es un arma divina, así que puede hacer frente a todo mal sin ningún problema. Es inmune a la hechicería, e incluso destruye la magia negra. Además, sirve como llave que cierra las puertas del Reino Sagrado, lugar donde se encuentra la legendaria Trifuerza, la semilla del poder divino.


Hasta aquí el ranking de las espadas de fantasía que más me gustan. Espero que a vosotros también os haya gustado y, como siempre, acepto sugerencias de todo tipo.

mayo 04, 2014

¿Escritores famosos... o famosos escritores?


Este ha sido el primer año que he faltado a una tradición.

El pasado día 23 de abril se celebró el día de San Jorge o, para los culturetas como yo, el Día del Libro. Una de mis costumbres particulares ha sido siempre la de comprar un libro en ese día que para mí es tan especial, no solo por mi deseo de ser escritora, sino porque los libros son los primeros amigos que tuve en mi vida.

Desde que era una niña, todo el que me estuviera buscando me encontraba leyendo un libro. Me sentaba en el sillón con un grueso montón de libros de cuentos, cómics de Mortadelo y Filemón, e incluso agarraba algún tomo de la enciclopedia para leer las vidas de los personajes que salían en las fotos y retratos. Al contrario que para algunos de mis compañeros, para mí leer nunca ha sido un suplicio. Los libros me encantaban (y me encantan), y me llevaba un buen montón para casa de la biblioteca del instituto. Los profesores de guardia de la biblioteca me saludaban con alegría cada día cuando entraba en la biblioteca a pasar el recreo, cosa que he hecho a lo largo de toda mi estadía en el instituto.

Y, por supuesto, el Día del Libro para mí era sagrado. Aunque he comprado muchos libros a lo largo de mi vida (y ahora he tenido que parar de hacerlo por cuestiones de espacio), durante el Día del Libro tenía que comprar uno sí o sí. Era algo superior a mis fuerzas. Ya fuese en una librería o en un mercadillo, había que comprar un libro por decreto ley. Tan fuerte es el poder de la palabra escrita para una persona ávida de conocimiento, aventuras y emociones como yo.

Sin embargo, este año no lo he hecho.

Aunque uno de los motivos para no hacerlo fue la cuestión de horario, pues coincidió en un día en el que tenía clase por la mañana y por la tarde, lo cierto es que tampoco sentí ganas de comprar ningún libro. No había ninguno que llamara mi atención, bien porque tenía una temática que ya he leído infinidad de veces, bien porque no me interesaba para nada. Sin embargo, tuve tiempo de observar con mayor detenimiento un fenómeno que lleva un tiempo dándose entre nosotros y del que, estoy segura, todos habéis os fijado alguna que otra vez: Los famosos que se meten a escritores.

Sí, amigos. Los protagonistas de la prensa rosa que amenizan nuestras tardes (y noches) con el relato de sus amoríos, bodorrios y miserias varias, llegan a un punto en el que deciden que tienen que escribir un libro. Algunos redactan memorias, otros escriben novelas de ficción, otros se decantan por los consejos culinarios o de salud, y hasta los hay que se meten a escribir cuentos para niños. Toda una explosión de fiebre creadora. Además, para no dejar dudas acerca de su erudición, aparecen fotografiados junto al gordo y lustroso producto de su materia gris.

Entre los nuevos "talentos" de la literatura que podemos encontrar en nuestras librerías estarían políticos como José María Aznar, Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, cada uno ofreciendo sus memorias particulares durante su paso por el gobierno de este país. Encontraríamos también a artistas del mundo del espectáculo, como Isabel Pantoja, Jessica Alba, Ana Obregón, Mario Vaquerizo e incluso Madonna. No se libran tampoco los que tienen relación con algunas Casas Reales, tal es el caso de Sarah Ferguson o Pippa Middleton. Deportistas como Gemma Mengual o Arantxa Sánchez Vicario. Cómicos de la talla de el Gran Wyoming o Dani Mateo hacen sus aportaciones al género. Presentadores como Adriana Abenia o Christian Gálvez debutan como escritores como novelistas de ficción. Cantantes como David Bisbal y Kylie Minogue, o toreros como el Cordobés también engrosan las estanterías con sus respectivos libros. Y no nos olvidemos de los incalificables: Belén Esteban, Carmen Bazán, Julián Contreras Jr. o la mismísima Ana Botella son capaces de vender más libros que el recién y tristemente desaparecido Gabriel García Márquez. Que San Isidoro de Sevilla nos pille confesados.

Ante semejante panorama, una se pregunta seriamente qué está pasando en el mundo editorial. ¿A estos extremos hemos llegado? ¿Tan escasos andan de talentos literarios que tienen que recurrir a los famosos para poder vender libros? Y lo peor viene cuando, haciendo un pequeño cuestionario, descubres que la gente se sabe antes el título del libro de la Esteban que el de la obra cumbre de Dante Alighieri. Es triste y descorazonador a partes iguales, pero es la realidad con la que tenemos que vivir hoy en día.

Obviamente, no nos vamos a engañar: La inmensa mayoría de ellos no ha escrito ni una sola palabra del libro con el que posan con aire tan intelectual y despreocupado. La figura del escritor de encargo, o "negro" para los amigos, aparece continuamente ligada a estos personajes. Su trabajo consiste en escuchar al sujeto con inquietudes literarias y elaborar el contenido de manera que resulte atractivo a los futuros lectores. En pocas palabras, que escriben el libro pero el que lo firma es otro. Eso sí, como hoy en día la figura del "negro" no está muy bien vista, hay que hacer algo. Si hay que echar mano del "negro", al menos que sea uno con cierto predicamento y/o prestigio, como Boris Izaguirre, Vicente Gallart o Miguel Ángel Ordóñez serían los más sonados, ya que han dado forma a las historias de Belén Esteban, Naty Abascal y Julián Muñoz respectivamente.

Aquí os dejo una pequeña lista de los portentos literarios que podéis encontrar:

-Los autobiográficos: Como su propio nombre indica, son los que han decidido honrar a los lectores con un relato pormenorizado de sus vidas, obras y milagros. Llegados a una edad (a veces más joven que tú), parece ser que los famosos sienten un deseo irresistible de poner por escrito sus memorias, pensando quizá que los demás tenemos ganas de leer sus miserias. Destacan por ser escandalosamente parciales y autocomplacientes. Se creen dueños de la verdad absoluta, cuando no ofrecen más que una de las muchas versiones de su historia que circulan por los mentideros más conocidos del país. En este apartado se englobarían los políticos José María Aznar y Zapatero, Ana Obregón, el Cordobés e Isabel Sartorius.

-Los cuentacuentos: Famosetes que escriben cuentos para niños con la misma facilidad con la que contestan a un mensaje en Facebook. Se inventan una trama absurda protagonizada por niños o por personajes animados, le añaden una moraleja estúpida y ¡alehop! ya tenemos una nueva aportación a la literatura infantil. El grupo de los cuentacuentos está poblado en su mayoría por mujeres pertenecientes a mundos muy variados. Podemos encontrar a Madonna, Kylie Minogue, la ex spice Geri Halliwell e incluso Ana Botella.

-Los cocinillas: Aquí se engloban básicamente los que se meten a escritores para enseñarle al mundo entero sus dotes culinarias. No hablo de los chefs profesionales, que esos al menos tienen idea de algo, sino de los famosos que, porque saben hacer un pollo al horno se creen que son merecedores de una estrella Michelín. Se añade un plus de calidad si, además de recetas de cocina, se atreven a dar consejos sobre dietas más o menos saludables, pues algunos se creen un poco por encima del resto de los mortales y les parece que todos estamos ansiosos de que vengan a cambiarnos la vida para mejor. Son famosos los recetarios de Isabel Pantoja, Gwyneth Paltrow, los cocineros de Masterchef, Mariló Montero o los protagonistas de Aída.

-Los que se confiesan: Parecidos a los autobiográficos, pero con tendencia al desahogo personal. Como si estuviéramos en plena sesión de confesionario, estos famosos se sientan para hablar de sus vidas privadas, que todos hemos visto ya mil veces en revistas y programas del corazón. Digo yo que lo próximo será sacar el DVD con la entrevista y los extras para la versión extendida en formato coleccionista. Curiosamente, suelen ser los personajes que más libros venden gracias a la difusión mediática que reciben. Aquí encontraríamos a literatos de la talla de Belén Esteban, Carmen Bazán, Gemma Mengual o Anna Tarrés, entre otros.

-Los que te dan consejos: Grandes cerebros pensantes los de estos personajes educados principalmente en la universidad de la vida, que están de vuelta de todo sin haber ido y que casi pretenden equipararse a intelectuales de pro. Sus libros son básicamente sus opiniones sobre la vida y cómo cambiarla a mejor, ya sea con filosofía o con cambios físicos (libros de belleza). Encontramos en este apartado a Vicky Martín Berrocal, Pippa Middleton (hermana de Kate Middleton), Victoria Beckham y Cristina Tárrega.

-Los novelistas: Aquí englobaríamos a los autores que se animan a crear sus propios mundos de Yupi y nos ofrecen unas novelas con las que pretenden llenar al lector de intriga y expectación, cuando en realidad se trata de historias normalitas, un poco mejor narradas que las de los anteriores escritores, pero con una calidad que no pasa del aprobado. Algunos utilizan este medio como terapia para desestresarse o para liberar inquietudes internas. Producto pasable del que muy bien podríamos prescindir. Entran en el campo de los novelistas los presentadores Sandra Barneda, Christian Gálvez, Jorge Javier Vázquez y Adriana Abenia.

Espectáculo realmente desolador el que tengo que contemplar cada vez que entro en una librería. Resoplidos de hastío se me escapan cada vez que Christian Gálvez presenta su libro en su programa de televisión, o que se le dé un bombo impresionante a novelas que, con el nombre de otra persona, jamás llegarían a nuestras manos.

Visto lo visto, me parece que voy a tardar muuuucho tiempo en volver a comprar un libro que realmente me llame la atención.

mayo 02, 2014

La Kimmidoll del mes: Yumeko, Soñadora


Cuánto tiempo sin poner post, ¿no? Pero este mes vuelvo con fuerza, y nada mejor para empezar el mes que con una de mis adoradas Kimmidoll. Aquí la tenéis:


Yumeko, "Soñadora"




"Mi esencia es prometedora y libre. Con la libertad de tu imaginación y el valor de tus aspiraciones honras los sueños de mi juvenil espíritu. Que la creencia en ti mismo sostenga el poder de llevar todos tus sueños a la vida, de modo que realmente te conviertas en la persona especial que estás destinada a ser".

Su principal virtud es la esencia de una persona optimista y apasionada con libertad de imaginación para hacer realidad los sueños.

abril 23, 2014

Galletas para todos


¡Hola a todos!

Estos días he estado repasando mi libreta con recetas de cocina y, entre los postres, me he encontrado con una receta que me gusta mucho: Mis galletas!! En realidad, esta receta estaba pensada para hacerla en Navidad, pero creo que no pasa nada por hacerla el resto del año. Yo las hice para mi cumpleaños y en menos de dos días se habían terminado las 80 galletas que me salieron. Y lo mejor es que son muy fáciles de hacer y están riquísimas.

¿Os atrevéis con ellas?



Las galletas junto con unas trufas de chocolate



Ingredientes para la masa:

-250 gramos de mantequilla a temperatura ambiente.

-250 gramos de azúcar glass.

-Aroma al gusto (limón, vainilla…).

-Un huevo grande, o un huevo y una yema.

-650 gramos de harina.

-Un chorrito de leche entera o semidesnatada.


Ingredientes para el glaseado:

-3 claras de huevo

-600 gramos de azúcar glass

-Colorantes alimentarios


*NOTA: Por cada clara de huevo se necesitan 200 gramos de azúcar glass, por si queréis probar con menos cantidad.


Utensilios:

-Bol grande

-Batidora con varillas

-Cortapastas de diferentes formas

-Papel de horno

-Rodillo grande

-Mangas pasteleras pequeñas

-Biberones de cocina


Indicaciones:

-La masa alisada debe reposar 2-3 horas en la nevera antes de cortarla.

-Al cortar las galletas, se las debe dejar 15 minutos reposando en la nevera.

-Entre 10-15 minutos de horno.



Paso a paso:

  1. Batimos la mantequilla hasta que quede como una pomada.


  1. Agregamos el azúcar glass tamizado poco a poco, y cuando esté integrado añadimos dos cucharaditas del aroma de nuestro gusto y el huevo batido.


  1. Cuando la masa quede esponjosa, agregamos la harina tamizada poco a poco. Como nos va a quedar una masa desmigada, añadimos un chorrito de leche para ligar la mezcla.


  1. Cuando todo esté bien agregado, hacemos una bola con la masa y la dividimos en cuatro porciones.


  1. Estiramos la masa sobre papel de hornear. Cuando hayamos estirado los cuatro trozos, los meteremos en la nevera, donde deberán reposar unas horas.


  1. Para trabajar la masa, embadurnamos la mesa con harina y amasamos con el rodillo hasta darle un grosor de unos 6-7 milímetros. Con cortapastas de diferentes diseños, vamos cortando nuestras galletas.


  1. Dejamos que las galletas crudas reposen unos 15 minutos en la nevera. Encendemos el horno a 180º por arriba y por abajo (sin ventilador) y metemos las galletas, que dejaremos cocer unos 10 o 15 minutos.

Consejo: Si no tenemos papel de horno para las galletas, podemos embadurnar la bandeja del horno con mantequilla y harina para que no se queden pegadas.




Os pueden salir de 60 a 80 galletas



Glaseado:

  1. Batimos las claras en un bol y vamos añadiendo poco a poco el azúcar sin dejar de batir. Hay que batir hasta que espese y tome la consistencia de pasta de dientes.


  1. Dividimos la mezcla en varias fiambreritas, tantas como colores vayamos a utilizar, y en cada una vertemos gotitas de colorantes.


  1. Este glaseado lo podemos utilizar para los contornos de las galletas, que aplicaremos con una manga pastelera pequeña (si no tenéis, una bolsita de plástico de las golosinas con una punta cortada os servirá igual). Al resto del glaseado le añadiremos una cucharadita de agua, y la utilizaremos para decorar el centro de las galletas, una vez seco el contorno. Aplicaremos este glaseado con biberones de cocina.


  1. Dejamos secar las galletas antes de añadirle otros adornos.



Consejo: Si no os gusta el glaseado, otra buena opción para decorar las galletas es pintarlas con huevo batido y añadirles nueces o avellanas antes de meterlas en el horno. También se puede fundir chocolate blanco o negro y utilizar un biberón de cocina para hacer formas sobre las galletas.





¡Y así es como quedan! En la imagen tenéis un trébol con una nuez encima, un rombo con una clave de sol de chocolate, una galleta con las palabras Eat me y un rectángulo con zig zag de chocolate blanco. Os aconsejo comerlas pronto porque, al no llevar conservantes, se ponen un poco blandas a los tres días.

Espero que os gusten!!

abril 16, 2014

Has visto demasiado Juego de Tronos cuando...


  1. Te compras un mandoble en el Todo a un Euro, le pones de nombre Hielo y te sientas bajo un árbol para limpiarlo con cara de circunstancias.
  2. Consigues un perro como mascota, le pones el nombre de uno de los lobos huargo y aseguras a todo el mundo que ataca si intentan hacerte daño.
  3. Coges huevos de la nevera, los pintas de colores y luego los pones junto al fuego, a ver si nacen dragones.
  4. Pintas a tu perro de blanco, le pones lentillas rojas y le llamas Fantasma, a pesar de que hasta el otro día se llamaba Toby.
  5. Cuando caminas junto a un río, te acercas a la orilla para ver si encuentras los rubíes de la armadura de Rhaegar Targaryen.
  6. Te caes de un muro y pides que te lleven en brazos a todas partes, a pesar de que solo te has hecho un raspón y puedes caminar perfectamente.
  7. Te cabreas con alguien y le dices “¡Acabas de despertar al dragón!”.
  8. Si alguien te cuenta un problema, tú respondes “Se acerca el invierno”.
  9. La cajera del supermercado te mira raro porque al pagar le has dicho “Un Lannister siempre paga sus deudas”.
  10. Los de Greenpeace te denuncian porque has pintado un árbol de blanco y le has tallado una cara con un cuchillo.
  11. Ves a alguien vestido de negro y le preguntas si forma parte de la Guardia de la Noche.
  12. Te tiñes el pelo de rubio platino para parecerte a Daenerys.
  13. Tienes el presentimiento de que tu hermano pequeño conspira contra ti y trata de matarte.
  14. A tu pareja le llamas “Luna de mi vida” o “Mi sol y estrellas”.
  15. Te compras un arpa a la que le pintas las cuerdas de color plateado para que sea como la de Rhaegar.
  16. Los pasteles de limón se convierten en tus favoritos.
  17. Llamas Sansa a tu hermana mayor y te metes con ella, aunque hasta el momento os habíais llevado muy bien.
  18. Capturas tres lagartos, los pintas de colores y les pegas alas en el lomo para que sean tus dragones.
  19. Si juras algo, lo juras por los dioses antiguos y nuevos.
  20. Fundas la iglesia de R’hllor y te conviertes en su sacerdotisa (si eres hombre, también).
  21. Amamantas a tu hijo hasta los ocho años.
  22. Te dejas el pelo largo, te lo trenzas y le pones campanitas para parecerte a Khal Drogo.
  23. Vas a una escuela de idiomas para que te enseñen Alto Valyrio y dothraki.
  24. Le tiras los tejos a tu hermano mellizo.
  25. Insistes en que en tu boda no se debe servir empanada de paloma bajo ningún concepto.
  26. Le pones una corona de rosas azules a la chica que te gusta.
  27. Si tu hermano pequeño te coge un juguete, tú le metes la cabeza en un brasero.
  28. El camarero del restaurante se queda extrañado cuando, al traerte la ensalada, tú le replicas “¿Y cuándo se va a servir la justicia?”.
  29. Le cuentas a los niños cuentos terroríficos sobre los Otros.
  30. Robas el esqueleto de clase de Ciencias para hacerte un traje y obligas a los demás a que te llamen Casaca de Matraca.
  31. Le dedicas la canción de Las Lluvias de Castamere a alguien que no te cae bien.
  32. Si tu hijo ha nacido fuera del matrimonio, le pones el apellido Nieve.
  33. Le pides a tu chica que, en la intimidad, te llame “mi gigante de Lannister”.
  34. Te buscas a un amigo gordo, uno enorme y otro con orejas de soplillo, y dices que son tus compañeros de la Guardia de la Noche.
  35. No bebes vino porque el vendedor podría haberlo envenenado para matarte.
  36. Crees que has entrado en la mente de un animal, cuando lo que ha ocurrido es que te has quedado embobado mirando al infinito.
  37. Si vas a catequesis, te llevas una copia del libro La Estrella de Siete Puntas.
  38. El sacerdote de tu parroquia no entiende por qué insistes en llamarle Septón.
  39. Todas las noches recitas los nombres de aquellos que te lo han hecho pasar mal y rematas la letanía diciendo “Valar Morghulis”.
  40. Capturas un cuervo, lo pintas de blanco y se lo enseñas a todo el mundo diciendo que es el cuervo que anuncia el invierno.
  41. Te quedas sentado frente a tu perro (perdón, “lobo huargo”) durante horas, a ver si consigues entrar en su mente.
  42. Te crees un verdevidente porque has soñado que al día siguiente iba a llover y se ha cumplido.
  43. Te inventas un blasón y un lema para tu propia Casa.
  44. Te echan de un funeral porque has intentado resucitar al difunto metiéndole la cabeza en agua mientras gritabas “¡Lo que está muerto no puede morir!”.
  45. Intentas tirar a tu sobrina al vacío porque crees que le hace ojitos a tu marido.
  46. En una agencia de viajes pides que te organicen unas vacaciones en las Islas del Verano.
  47. Acabas con quemaduras de segundo grado después de que decidieras meterte en una hoguera para hacer nacer a tus dragones.
  48. Le cuelgas a tu abuelo una cadena gordísima al cuello para convertirlo en tu maestre.
  49. Te tiñes el pelo de rojo y blanco para ser como Jaqen H’ghar.
  50. Cuando el niño al que le das clases particulares no resuelve bien una división, le gritas “¡No sabes nada, Jon Nieve!”.
  51. Incluyes en tu boda el ritual del encamamiento.
  52. Tratas fatal a la chica que te gusta aunque, para compensar, la llamas “pajarito”.
  53. Sientes pasión por los melocotones.
  54. Cuando juegas en la nieve, construyes castillos que se parezcan a Invernalia.
  55. Intentas hacerte amigo de un enano.
  56. Te pones algas en el pelo y te pasas la vida metido en el agua porque te crees el sacerdote del Dios Ahogado.
  57. Las sanguijuelas te parecen el mejor remedio para todos los males.
  58. Consideras traidor a todo aquel que no cumpla tus caprichos.
  59. Sientes un placer casi erótico cuando quemas cosas.
  60. Dices “Hodor” cuando no tienes nada que decir.
  61. Tu abuela no entiende por qué le has puesto el mote de “Reina de las Espinas”.
  62. Dispones que en tu funeral te coloquen sobre una barca y te prendan fuego con una flecha mientras bogas en el río.
  63. También te gustaría que te enterraran en un mausoleo y te erigieran una estatua sedente con una espada y un lobo huargo sentado a tu lado.
  64. Dejas de beber leche por temor a quedarte ciego.
  65. Cazas un cuervo y lo educas para que aprenda a hablar.
  66. Tuneas el casco de tu moto añadiéndole unas astas de venado.
  67. Le quitas el mango a tu paraguas y lo sustituyes por una cabeza de lobo huargo blanco.
  68. Llevas contigo un trozo de obsidiana por si de repente hubiera que entablar batalla con los Otros.
  69. Tu adorno favorito para el pelo es una redecilla con amatistas negras.
  70. Si te vas de excursión a la montaña, te llevas un cuerno para avisar a tus amigos por si vienen los Salvajes.
  71. Te tiñes de rojo el pelo de la entrepierna para ser una chica… ejem… “besada” por el fuego.
  72. Si alguien te pregunta cómo te llamas, tú respondes “Nadie”.
  73. Empiezas a sentir obsesión con el número siete.
  74. Coges un guante, lo pintas de dorado y te lo pones en la mano derecha para parecerte a Jaime Lannister.
  75. Buscas la manera de prenderle fuego a tu espada.
  76. Tu collar favorito tiene un gran rubí en el centro.
  77. Cierras con pestillo la puerta del retrete, no vaya a ser que alguien entre con una ballesta para matarte mientras haces de vientre.
  78. Recoges firmas para que el sitrang sea declarado un juego olímpico.
  79. Te ganas la vida adivinando el futuro bajo el pseudónimo de Maggy la Rana.
  80. Insistes en dormir con la luz encendida, porque “la noche es oscura y alberga todo tipo de horrores”.
  81. Vas a la farmacia y pides té de la luna como anticonceptivo.
  82. Desconfías de tu propia sombra, ya que a lo mejor intenta matarte.
  83. Te cortas dos dedos de la mano para parecerte a Davos Seaworth.
  84. Te cortas tres dedos para parecerte a Qorin Mediamano.
  85. Buscas palabras que rimen con Hediondo.
  86. El médico te mira raro cuando le pides que te ponga una vacuna contra la psoriagrís.
  87. Te haces una corona pegando tres dragones a una diadema y la llevas puesta siempre.
  88. Te haces portero de discoteca y dices todo convencido “Viviré y moriré en mi puesto”.
  89. Comer unos pollos te parece un buen motivo para empezar una pelea.
  90. No bebes otro vino que no sea el dorniense o el dorado del Rejo.
  91. Lo de las esposas de sal no te parece mala idea.
  92. Te tatúas la cara a cuadros rojos y verdes.
  93. Te vas al Polo Norte, a ver si encuentras el Cuerno de Joramun.
  94. Coges un mapa de tu país y relacionas las diferentes regiones con los Siete Reinos.
  95. Te pones una máscara de laca roja y vas por ahí haciendo profecías extrañas.
  96. En tu MP3 no faltan canciones como El Oso y la Doncella, El Último de los Gigantes, La Mujer del Dorniense o el Himno de la Madre.
  97. Propones a tus hermanas que se casen contigo para que juntos podáis conquistar los Siete Reinos.
  98. Llamas mhysa a tu madre.
  99. Inventas una receta para crear fuego valyrio.
  100. Crees que tuya es la Canción de Hielo y Fuego, por supuesto.



abril 11, 2014

Babymetal! ¡Las princesas del rock!


¡Hola a todos!

Como hoy estoy de buen humor, vamos a preparar una de mis recetas musicales frikis favoritas. Estos van a ser los ingredientes para un resultado que, si bien no durará mucho en nuestros paladares, sí que dejará un gusto bastante curioso:

-Algo japonés

-Algo pop

-Algo kawaii

-Algo metal (power, death)

-Algo gothic lolita


Lo mezclamos todo bien mezcladito y el resultado es ESTE!!!





¡Oh, sí! ¡Frikismo al máximo!

Os presento a las Babymetal, una banda de kawaii metal que lo está petando en Japón desde el año 2010. Con una extraña fusión de J-pop y heavy metal, unido a una estética gothic lolita, estas tres chicas tan monas se han hecho muy populares entre la juventud nipona, y su fama aumenta día a día.

Cuando se trata de variedad musical, está más que claro que Japón se lleva la palma. En el país del sol naciente triunfa cualquier estilo o experimento raro que se os pueda ocurrir (no descartemos el flamenco techno, por favor). Así que esta fusión, que a nosotros nos puede parecer extraña y hasta chirriante, en Japón ha tenido una acogida masiva en muy poco tiempo.

Las Babymetal es un grupo compuesto por tres chicas llamadas Su-metal (17 años) , Moa-metal (15 años)  y Yui-metal (15 años). Formaban parte del grupo de idols Sakura Gakuin, que da trabajo todos los años a un buen número de adolescentes que quieren probar suerte en el mundo de la música. Aunque son las ídolos de este curioso grupo metal, solamente cantan y bailan; la música la hacen otros. En realidad, no es más que uno de tantos grupos prefabricados con ánimo comercial (y no lo ocultan), que mezcla el rock duro con los típicos tópicos del pop ñoño que tanto gusta en Japón. Resulta muy curioso escuchar la mezcla de voces guturales (sampleadas, claro) junto a lo más cursi y descafeinado del J-pop adolescente. Y lo mejor es que cuentan con la bendición de todo un dios del metal: Marty Friedman, el guitarrista de Megadeth.

Su calidad musical es más que cuestionable, pero eso no es lo importante. No puedes acusar a alguien de ser un fraude cuando ya te están diciendo desde el principio que esto no está pensado para durar. Pero precisamente porque sabemos que no va a durar mucho, su sabor nos deleita todavía más. Las Babymetal toman todos los topicazos propios del heavy metal y los adaptan de manera simple y superficial: Que si headbanging, que si cuernos, que si vestir de negro, algo de Satán por aquí, algo de muerte por allá... Obviamente, esto no gustará a los metaleros de pro y quizá tampoco a algunos otakus. Pero si sois capaces de dejar a un lado los convencionalismos y queréis disfrutar de música entretenida, entonces podréis sacarle mucho jugo a estas tres preciosas ídolos.

Yo no sé qué pensaréis, pero he caído rendida a sus pies. ¡Es que lo tienen todo para gustarme! Que si Japón, que si estética gothic lolita, que si heavy metal... ¡Era imposible que no me gustaran! Me encanta oír cómo mezclan un riff metalero con algo de rap cutrongo para, acto seguido, añadir toques melódicos con sus dulces voces de niña. ¡Es que son un encanto! Una auténtica locura que funciona a las mil maravillas.

Aquí os dejo con el vídeo de la canción "Catch me if you can", que se ha convertido en una de mis favoritas:




Como podéis ver, no estamos ante ninguna revolución musical. De hecho, y teniendo en cuenta que no son más que un producto perecedero, me extraña que hayan durado hasta el día de hoy. Pero son este tipo de propuestas locas las que traen un poco de emoción y ganas de bailar. Parece ser que su popularidad ha traspasado fronteras; se ha confirmado su presencia en el festival de rock Sonisphere, que se celebrará del 4 al 6 de julio en Knebworth Park, Inglaterra, junto a grupos de la talla de Iron Maiden, Metallica, The Prodigy o Alice in Chains. Demasiao!

Personalmente, a mí me encantan! Me dan ganas hasta de imitarlas para un cosplay! Ahora a ver si encuentro a dos voluntarias que se me unan...

¡Nos vemos!


abril 05, 2014

La tiranía de los deberías


Recientemente, mis amigos Tere y Fabián se han convertido en padres primerizos de una preciosa niña a la que todavía no he tenido el gusto de conocer pero a la que ya llamo cariñosamente "pequeña Daenerys" (algún día os explicaré por qué). Por eso aprovecho para mandarles mis mejores deseos y que la pequeña les traiga montones de felicidad, como seguramente será.

Sin embargo, este hecho tan feliz no ha estado exento de malicia. No, no me entendáis mal. No me estoy refiriendo a mis amigos, sino a la gente que me rodea. Siendo más concretos (y sin dar nombres), me atrevo a hablar de gente bastante cercana, con cierta amistad conmigo o mi familia; personas que se permiten el lujo de decirme que a ver cuándo espabilo y me echo novio, me caso, me voy a vivir con él, encuentro un trabajo y tengo hijos, porque ya tengo una edad y si me quedo sola voy a ser la persona más triste del mundo.

Sí, amigos. Al llegar a cierta edad (sobre todo en esa franja que va desde los veinticinco a los treinta años), se supone que tienes que tener la vida resuelta... o lo que el grueso de la sociedad entiende por resuelta. La opinión más generalizada de la gente es que, si a determinada edad no cumples con unas expectativas, eres un fracasado, un mierdecilla y, en definitiva, no vales para nada. Como no has cumplido lo que se "esperaba" de ti, resulta que todo el mundo se cree con derecho a compadecerte, a sentir lástima por la felicidad que ya no vas a tener al lado de una pareja, con el trabajo ideal, rodeado de hijitos preciosos en una casita en el extrarradio...

¿Y sabéis qué es lo peor? Que aunque a ti eso te da igual porque sigues tu vida por otro camino, resulta que poco a poco, esas pullas empiezan a hacer mella dentro de ti. Y sientes que tal vez deberías estar buscando pareja para no quedarte solo a los treinta años. O tal vez sientes que el hecho de no haber tenido tu primer trabajo aún, a pesar de la que está cayendo, te convierte en el peor de los fracasados. Son solo ejemplos, pero en ellos está la palabra a la que quería llegar: DEBERÍAS. Y lo mejor es que esa serie de ejemplos tiene un nombre, que es el que titula este post.

La tiranía de los deberías.

Hace unos días, publiqué una entrada en la que confesaba sentirme triste y melancólica. Como esperaba, todos os habéis mostrado cariñosos y comprensivos conmigo; tanto los visitantes más asiduos de este blog como mis amigos de Facebook me han apoyado y me han dado muchos consejos (otros lo han intentado, en serio, pero mejor no les vuelvo a pedir opinión en el futuro, ejem...). En el post, confesaba estar depre por razones que a mí se me escapaban, que podrían interpretarse como frustración, desgana o cualquier otro término que sea válido en esta situación. Pero después de pensar tranquilamente y de poner en orden mis ideas, he llegado a la conclusión de que he vuelto a ser víctima de la tiranía de los deberías, que de vez en cuando se apodera de mí y me impide avanzar en la medida de lo posible.

Algunos estaréis pensando, ¿qué es la tiranía de los deberías? Puede que nunca hayáis oído hablar de ella, pero estoy segura de que muchos ya habéis sufrido su influjo destructivo. Os explico.

Todos tenemos deseos que nos gustaría ver cumplidos. Unos quieren sacarse una carrera universitaria, otros quieren encontrar un trabajo con el que poder sustentarse o ayudar a su familia. Otros se contentan con cosas materiales, como comprar la camiseta que tantas veces han visto en el escaparate, adquirir un libro que llevaban mucho tiempo queriendo leer, o recibir una entrada para el único concierto en España de Bruce Springsteen. Pero no solo lo material nos hace dichosos. Para algunas personas, el mayor deseo de su corazón es compartir su vida con sus seres queridos. Puede ser viviendo con su pareja, fundando una familia o incluso prestar su tiempo para ayudar a los demás. Estamos satisfechos cuando ayudamos a una persona que lleva tiempo pasándolo mal, o cuando nos dan una noticia muy agradable.

Todas estas cosas que he nombrado son parte del deseo que todo ser humano desea alcanzar: la felicidad.

El diccionario de la RAE define la felicidad como el “estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. La felicidad es gusto, es satisfacción, es contento. No importa que venga dada por bienes materiales o de naturaleza espiritual. La felicidad tiene muchas caras y se manifiesta de muchas maneras: El rostro del estudiante que ha aprobado todo después de muchos esfuerzos, la expresión del pintor que ha logrado plasmar lo que quería en uno de sus cuadros, el regocijo de un niño que descubre que su mascota ha vuelto a casa… son solo unos ejemplos de lo que puede ser la felicidad. A algunas personas, tener dinero les proporciona una gran felicidad; para otras, esto es superficial, porque la verdadera dicha está en compartir una bolsa de pipas con sus mejores amigos. Así que todo se reduce a un hecho: Sea de la naturaleza que sea, cuando poseemos algo que deseamos, somos felices.

Pero, ¿de verdad merecemos ser felices? ¿O acaso el camino a la felicidad tendría que estar plagado de obstáculos que debemos superar?

Hay mucha gente que lo tiene todo en la vida: salud, dinero, trabajo, amor, amistad… Sin embargo, esas personas pueden no ser felices. Sus lamentos suelen provocar enfado en quienes no se consideran tan afortunados, y no es para menos. ¿Cómo es posible que una persona que lo tiene todo no sea feliz? Es más, debería ser feliz. Entramos aquí en el meollo de la cuestión: en la palabra debería.

Todos tenemos muy claro qué personas o qué cosas nos hacen felices. Además, todos nos consideramos individuos aparte, quizá distintos a los demás, que no seguimos ninguna regla prefijada de antemano, que somos únicos y especiales… pero no nos damos cuenta de lo fuerte que es el poder del rebaño. Pensamientos como “A mi edad ya debería tener novio” o “Con treinta años debería tener trabajo estable” nos frustran, nos llenan de angustia y, en ciertos casos, pueden provocar incluso una depresión. Así de fuerte es la Tiranía de los Deberías.

Dentro de la terapia psicológica y en especial en la corriente cognitiva-conductual, existen una serie de pensamientos e ideas distorsionadas que son erróneas y que provocan en el individuo un malestar significativo. Los “deberías” son unas premisas fijas impuestas por la sociedad que nos rodea que nos hacen ver la vida de manera poco flexible, impidiendo que alcancemos nuestras metas y propósitos. Son pensamientos negativos que minan la autoestima cuando pensamos que estamos obligados a ser, a sentir y a comportarnos de una manera incongruente con nuestra personalidad, incompatible con la situación o, simplemente, imposible de realizar para cualquier ser humano. Tras estos deberías se esconde el deseo de alcanzar la felicidad que sentimos cuando cumplimos las expectativas y nos sentimos aceptados dentro del grupo.

Esto no tiene nada que ver con el optimismo. Cierto que las personas optimistas, precisamente por esa faceta que tienen de poder ver y juzgar las cosas por su aspecto más favorable, tienen muchas probabilidades de conseguir lo que desean. El optimista sonríe, lucha, persevera. Si falla en su empeño, busca la manera de sacarle partido al fracaso. Pero el optimismo tampoco escapa a la Tiranía de los Deberías, pues no son pocos los individuos, profundamente deprimidos, que se obligan a sí mismos a ser siempre alegres y positivos.

En general, los deberías predominan en las personas que tienen un exceso de responsabilidad (impuesto por otros o por ellos mismos) o son muy perfeccionistas en todas sus acciones. Cuando una persona compara lo que “debería” ser o hacer, con lo que realmente es o hace, el hecho de que no cumpla con esas expectativas puede provocarle unas emociones muy negativas. La presión a la que estamos sometidos por ser perfectos, por hacer lo que todos esperan de nosotros, nos abruma en todo momento y nos enmarca en un sistema de obligaciones muy rígido del que cuesta salir.

Los “deberías” no abarcan solo a uno mismo, sino a todo el que nos rodea.

*Con uno mismo: El sentimiento de que tenemos que ser perfectos en todo cuanto hacemos (“Debería estudiar Medicina, y no Antropología”, “Debería vestir como les gusta a mis padres”).

*Con los demás: Los parientes o amigos más cercanos deben actuar como uno cree o quiere (“Deberías estar más pendiente de mí”, “Se supone que deberías apoyarme”).

*Con el mundo: El mundo en general tendría que aprobar lo que uno hace (“Deberían hacer caso de mi sugerencia”, “Yo soy así y los demás deberían aceptarme”).


¿Os suenan estos ejemplos? Seguro que todos habéis dicho o pensado algo parecido. Es muy difícil sustraerse a la Tiranía de los Deberías. Y considero que no debe confundirse con otras formas de enfocar el deber, como el hecho de pararnos para tratar de ayudar a una persona herida o que ha tenido un accidente. La Tiranía de los Deberías afecta a la personalidad del individuo, la condiciona para amoldarla a lo que otros quieren que sea. En ocasiones incluso se crea una especie de dualidad dentro de nuestra mente, dirigiéndola a veces hacia un lado y a veces hacia el otro. Es como si dos versiones de nosotros mismos discutieran entre ellos a la hora de afrontar un deber.

El psicólogo Fritz Perls llama a estos dos personajes top dog y under dog. El top dog es el que ejerce de protector de los deberías. Su manera de actuar es hacernos ver que su modo de enfocar la situación es el correcto y, como tal, es necesario que nos amoldemos a ese parecer. Se convierte en un tirano moralizador, mandón y represivo. Mandatos como “Debería trabajar más horas”, “Debería comer alimentos sin azúcar” o incluso “Deberías divertirte más”, son una buena prueba de su modus operandi. Apuesta por un ideal lleno de conductas aprendidas sin asimilar que abogan por el bienestar del individuo.

La otra cara de la moneda es el under dog que, sin quererlo, acaba convirtiendo al top dog en un opresor oprimido. El under dog, agotado por la dureza de las exigencias del top dog, tira la toalla cuando la situación se hace insostenible, incapaz de seguir luchando frente a algo que va contra su propia naturaleza. Veamos un ejemplo:

TD: Si quieres sacar una matrícula en el próximo examen, deberías estudiar también por las noches, aunque luego duermas poco. Estarás cansado, pero piensa en lo orgullosos que estarán los demás de ti.

UD: Lo he intentado otras veces, pero no puedo. Me da pereza. Me entrará el sueño y no estudiaré, así que perderé el tiempo. Además, me canso solo de pensarlo. Ya estudiaré mañana, cuando tenga más ánimo…


La reacción del under dog siempre es rendirse, pero lo hace porque no le dejan otra salida. Si los demás nos reprenden cuando damos la impresión de estar pasivos ante una adversidad, nos sentimos frustrados y tratamos de afrontar el problema. El miedo al fracaso, el temor de no ser lo que se espera de nosotros, nos hace retroceder y merma nuestras fuerzas. Nos rendimos, agotados, y es entonces cuando empezamos a culparnos por la debilidad que otros (tal vez la propia sociedad) han hecho despertar en nuestro interior. Frases como “Si mi compañero es capaz de levantarse a las cuatro de la mañana para estudiar y está tan fresco, ¿por qué no puedo hacerlo yo?” o “¿Por qué mi amiga puede comer chocolate y no engorda, y yo pruebo un poco y engordo un montón? ¿Por qué no puedo ser como ella?”, son ejemplos de la frustración que se puede alcanzar cuando nos dejamos vencer por los deberías.

El objetivo de la terapia psicológica es conseguir cambiar estas rígidas ideas por otras más racionales que hagan que el individuo se sienta bien consigo mismo. La enorme cantidad de deberías que rigen nuestras vidas llama la atención, y a veces no nos damos cuenta de ello. Es necesario, por lo tanto, revisar cuántos deberías nos provocan frustración y no nos hacen felices. Es preciso comprender que a veces, por mucho que nos esforcemos, hay cosas que no podemos conseguir. El camino que vamos a seguir en esta vida puede no ser el que los demás pensaban que sería… pero eso no tiene por qué ser malo. Observad cuidadosamente todos los deberías a los que os veis sometidos cada día y aprended a enfocarlos de una manera más positiva. Poco a poco, se eliminará esa rigidez mental y os volveréis más flexibles con vosotros mismos.

Recordad que no hay un camino para alcanzar la felicidad: la felicidad es el camino.


PD. Muchas gracias a Andrea, fantástica psicóloga y mejor amiga, por darme información y enseñarme a superar esta tiranía.

abril 01, 2014

La Kimmidoll del mes: Tomona, buena compañera


Y seguimos con mi particular calendario Kimmidoll. Esta vez empezamos el cuarto mes del año con una muy bonita.


Tomona, "Buena Compañera"




"Mi esencia es directa pero respetuosa. Con tu forma de ser honesta y sensible honras la verdad de mi esencia. Haz que aquellos a los que amas valoren tu honesto corazón y aprecien la verdadera amistad que comparten contigo".

Su principal virtud es la esencia de las personas sinceras, honestas y sensibles. Demuestran un corazón honesto a quienes les rodean.