febrero 16, 2013

Una de mis idas de olla: El Diario de Daenerys

¡Hola a todos!

Hoy he decidido traeros algo que he hecho yo, producto de mi mente creativa y ociosa (me temo que más ociosa que creativa T_T) y que tiene como único objetivo divertir al personal, sobre todo a los fans de Juego de Tronos.  Un buen día, se me ocurrió que las cosas que pasan en todo Canción de Hielo y Fuego darían mucho juego en programas basura como el desaparecido Diario de Patricia: que si incestos, que si muertes macabras, que si disputas por tierras, que si guerras absurdas, que si amores imposibles... Entonces me dije: ¿Y por qué no hacer un Diario a lo Juego de Tronos?

Y aquí está.

Todavía no he acabado la segunda parte, pero las voy a ir espaciando para que podáis divertiros leyéndolas. Cada programa contaría con cuatro casos (voy por el segundo de la segunda parte), pero los voy a colgar de uno en uno. Aviso que los casos que salen tienen poco o nada que ver con la historia original de Canción de Hielo y Fuego; es decir, que no hago SPOILERS (bueno, puede que alguno)*. Se juntan personajes vivos con muertos, hay otras enemistades que las de las novelas, los personajes no son lo que parecen... pero espero que os resulte divertido. Es puro afán lúdico.

*En este episodio de El Diario de Daenerys se hace un spoiler de Juego de Tronos, así que absténganse los que no han leído la primera novela.

Nada más, y leed el programa de.... ¡¡¡El Diario de Daenerys!!!



Estamos en un plató de televisión en Desembarco del Rey (por aquel entonces sí que existía la televisión, lo que pasa es que no estaba tan de moda) que muestra una hilera de asientos y butacas que están libres. Un público selecto de posaderos, contrabandistas, caballeros y prostitutas aplaude enardecido en cuanto se abren las puertas y aparece Daenerys Targaryen, la presentadora del programa.

Dae: ¡Buenas tardes a todos y bienvenidos al Diario de Daenerys! Son las siete de la tarde, una hora menos en las Islas del Verano. Nuestro programa de hoy trae casos sorprendentes, familias destrozadas por las circunstancias y testimonios desgarradores que harán que más de uno se deshidrate de tanto llorar. ¡Empezamos!

Musiquita de saxofón y aplausos del público.

Dae: Nuestro primer invitado ha vuelto a nuestro programa para conocer el desenlace de su historia. Hace una semana conocimos a Joffrey, que vino a contarnos las sospechas que tenía acerca de quién era su verdadero padre. Hoy no viene solo y pronto sabrá toda la verdad. ¡Un fuerte aplauso para Joffrey Baratheon!

Otra vez la música y los aplausos. Joffrey viene por el pasillo con un polo Lacoste rojo, unos pantalones de pijo y unas gafas de sol en la cabeza.

Dae: Buenas tardes, Joffrey. Bienvenido de nuevo al programa.

Joff: Muchas gracias.

Dae: Joffrey, tú viniste la semana pasada a contarnos tu historia. Desde hace años albergas la sospecha de que tu padre… no es realmente tu padre.

Joff: Así es.

Dae: Cuéntanos un poco más tu historia. ¿Qué dijo Robert, tu supuesto padre, cuando terminó el programa y pudisteis hablar a solas?

Joff: Me dijo que no se lo podía creer, que era una sospecha totalmente infundada. Dice que está claro que soy su hijo, aunque no sé en qué se basa para decirlo porque no nos parecemos en nada.

Dae: Ponnos un ejemplo.

Joff: Bueno, para empezar yo soy rubio natural y él es moreno. Yo tengo los ojos verdes y mi padre los tiene azules. Él está más gordo que una albóndiga, ha heredado todos los pelos de la familia Baratheon y, para completar el cuadro siniestro, viste fatal. Todo lo contrario que yo, como podéis ver. (Sonrisa pensada para impactar. Las chicas del público gritan histéricas)

Dae: Sí, ya vemos que tienes muy buen aspecto. ¿Y qué dice tu madre de todo esto?

Joff: ¿Que qué dice mi madre? Uf, está súper flipada. Según ella, no tengo ningún motivo para pensar que tengo otro padre.

Dae: Tienes dos hermanos más, ¿verdad?

Joff: Sí, menores que yo. Ahora que lo pienso, a lo mejor Tommen sí que es hijo de mi padre porque está tan gordo como él.

Dae: Bueno, no empecemos a faltar al respeto a personas que no pueden defenderse.

Joff: Vale, perdón. Es que estoy muy nervioso.

Dae: Volviendo al tema, ¿tienes alguna sospecha acerca de quién puede ser tu verdadero padre? ¿Algún amigo de la familia, un vecino o algo así?

Joff: La verdad es que podrían ser varios, porque esto de ser príncipe lo que tiene es que siempre hay mucha gente a tu alrededor. Y con esto no quiero decir que crea que mi madre se va con cualquiera, ¿vale? O sea, esto para mí es muy fuerte. Pero es que por ahí hay rumores que, quieras o no, te influyen un poco.

Dae: ¿Quién te cuenta esos rumores?

Joff: Son cosas que oyes por ahí, frases sueltas. Varys me dijo una vez que mi padre tenía más cuernos que un saco de caracoles. Y mi tío Tyrion me ha dejado caer más de una vez que a mi madre le tira más el león que el ciervo. Yo ya no sé cómo debo tomarme esas cosas, la verdad.

Dae: Bueno, Joff. Hoy sabrás toda la verdad. La semana pasada has venido con tus padres y has pedido que se te hiciese una prueba de paternidad. En este sobre está el resultado, pero antes de leerlo vamos a darles la bienvenida a tus padres, ¿te parece bien?

Joff: O sea, pues claro.

Dae: ¡Pues que entren Robert Baratheon y Cersei Lannister!

Música ambiental. Por el pasillo viene la pareja más extraña del mundo. Robert, grande y gordo, viene vestido con la ropa que sobró de Bonanza. Cersei lleva un vestido rojo con un escote hasta el ombligo, maquillada a más no poder y con un montón de collares. En cuanto entran, Robert tira besos a las chicas guapas del público y también a Daenerys. Cersei le lanza una mirada fulminante y se sienta al lado de su hijo.

Dae: Robert, Cersei… muchas gracias por venir esta tarde al Diario de Daenerys.

Rob: De nada, rubia. Un placer. ¡Estás más buena en persona que por la tele!

Dae: Ji, ji, ji… Gracias… (Daenerys no sabe para dónde mirar) Bueno, vamos a centrarnos. ¿Cómo has pasado esta última semana, Robert?

Rob: Pues regular, ya que lo preguntas. ¿Tú cómo te sentirías si tu hijo, que es lo más maravilloso que te ha pasado en la vida, de repente te dice que cree que no eres su padre? Los rumores aumentan todos los días, poniéndome como un trapo a mí y a mi familia. ¿Dónde deja eso a mi mujer, que es una santa y no tiene ninguna culpa?

Cersei mira para otro lado.

Dae: Lo comprendo, es un golpe para todos vosotros. Pero debes entender que Joffrey lo está pasando muy mal con todo esto. ¿Tú que opinas, Cersei? ¿No crees que tu hijo merece que se le diga la verdad para quitarle esas dudas de la cabeza?

Cer: Yo ya no sé qué pensar de este niño, Patricia.

Dae: Daenerys.

Cer: Eso, perdona. Es que Joffrey siempre ha sido un cabeza dura. Mira que siempre le he dicho que Robert es su padre, pero no hay manera de hacérselo entender.

Dae: No os preocupéis, porque la verdad definitiva está escrita en este sobre que nos han enviado los Laboratorios de Rocadragón, que han analizado vuestras muestras de ADN.

Cer: ¿La verdad definitiva…?

Dae: Sí.

Cer: ¿Y no podrían estar equivocados?

Dae: Son pruebas de ADN. El margen de error es de uno entre un billón.

Cer: Pero podrían equivocarse. No es una prueba fiable.

Joff: Mamá, te noto tensa. ¿Te pasa algo?

Cer: ¿Tensa, yo? ¡Para nada!

Rob: Tu madre nunca está tensa. ¿Estás tensa, cielo?

Dae: ¿Te encuentras mal, Cersei? Podemos traerte un vaso de agua.

Cer: No, gracias, estoy bien…

Dae: En fin, como quieras. (Abre el sobre y lee) “Los Laboratorios Rocadragón, después de realizar los estudios y pruebas pertinentes tras extraer las muestras de ADN de Robert y Joffrey Baratheon, afirman sin posibilidad de error que Robert Baratheon…

Silencio sepulcral en el plató. Todos los presentes se echan hacia delante, expectantes. La música adquiere un tono de tensión que se agudiza con el sonido de un corazón palpitando.

Dae: …………….. ¡No es el padre biológico!”

Joff: ¡Jopeta, no! ¡Lo sabía!

Cer: ¡Eso es mentira! ¡Exijo una segunda opinión!

Rob: ¿¡Qué!? ¿¡Pero qué coño…!? ¡¡Mecagüenlaputa, Cersei!! ¿¡Se puede saber de qué cojones va todo esto!?

Cer: Puedo explicarlo…

Joff: Papi…

Rob: ¡A mí no me llames papi, bastardo! ¡Tú no eres mi hijo!

Joff: ¡Noooo!

Cer: ¡No le hables así al niño! ¡Es muy sensible!

Rob: Sí, lo habrá sacado de su verdadero padre porque yo no tengo esa sensibilidad.

Cer: ¡Eres un zoquete deslenguado!

Rob: ¡Y tú eres una zorra!

Cer: ¡Putero!

Rob: ¡Guarra!

Acortamos un poco la escena por el alto contenido en violencia y palabras malsonantes que viene a continuación. A estas horas de la tarde hay muchos niños viendo la tele en los Siete Reinos y no es cuestión de fomentar actitudes que pudieran influir negativamente en su educación.

Dae: Vaya… Una terrible revelación, sin duda. ¿Cómo te sientes, Robert?

Rob: Para serte sincero, Daenerys, estoy muy sorprendido. Nunca pensé que mi mujer fuera capaz de ponerme los cuernos.

Cer: ¡Pero si tú me la pegas con cada golfa que se cruza en el camino!

Rob: ¡Esas no son cosas para venir a hablarlas en la tele!

Cer: ¡Quiero el divorcio!

Rob: ¡Y una mierda! No pienso pasarte una pensión ni a ti ni a este bastardo hijo tuyo.

Joff: ¡Papá, no podéis divorciaros!

Rob: Que se case con tu verdadero padre, ya que tanto le gusta.

Dae: Puede que lo haga, Robert. Y tenemos otra sorpresa más para vosotros, porque aquí está… ¡El verdadero padre de Joffrey! ¡Un aplauso para él!

Retumban los aplausos mientras suena la música I’m too sexy. En cuanto entra el invitado, las chicas vuelven a gritar enloquecidas.

Rob: ¡No me jodas! ¡Jaime Lannister!

Jai: ¡Buenas tardes, Desembarco! (Jaime viene de punta en blanco, pasa de largo a Robert Baratheon y a Joffrey y se sienta junto a Cersei, a la que le entrega un ramo de rosas. Cersei, con una risa tonta, le hace cucamonas a su hermano mellizo)

Rob: ¡Esto es increíble!

Joff: ¿Tito Jaime es mi padre? ¡Pero mamá…!

Cer: Calla, niño. Tú no lo entiendes.

Dae: Jaime, sé bienvenido al programa. Según nos has dicho en una entrevista anterior, tú sabías que Joffrey no era hijo de tu cuñado.

Jai: Sí, debo admitirlo.

Dae: La semana pasada, Joffrey nos ha contado que tú fuiste el primero al que acudió con sus sospechas. ¿Y a pesar del trauma por el que el chico estaba pasando, no fuiste capaz de contarle la verdad?

Jaime se frota las sienes. Es evidente que esta situación le viene grande.

Jai: Esto es muy fuerte… Verás, se supone que Joffrey no tendría que haberse enterado aún. Cersei y yo acordamos que le diríamos la verdad cuando cumpliese los dieciocho años. Queríamos decirle que su nacimiento no estaba planeado, pero que le queríamos igual…

Cer: ¿Que no estaba planeado? ¡Si me hiciste dos hijos más!

Joffrey da un grito, horrorizado.

Joff: ¿¡Mis hermanos también son hijos del tito Jaime!?

Rob: ¡Toma ya! ¡Para que luego digan de mí!

Jai: ¡Joff, tú no lo entiendes! ¡Lo hicimos por tu propio bien!

Joff: ¡O sea, no me lo puedo creer! ¡Qué súper fuerte!

Jai: Te juro, Joffrey, que puedo ser un buen padre para ti. Si me das una oportunidad, te lo demostraré.

Robert, que hasta ahora ha mantenido el tipo bastante bien, no puede más y se pone de pie, rojo de cólera.

Rob: ¡Tú no vas a demostrar nada, cabrón!

Robert le arrea un puñetazo a Jaime en todo el ojo y acto seguido empiezan a llover hostias. El censor nos ha pedido que cortemos esta parte por ser demasiado zafia y violenta, pero el productor del programa ha pensado que si la ponemos podría subir la audiencia.

Rob: ¡Hijoputa! ¡Mariquita!

Jai: ¡Eso lo serás tú, cornudo!

Vuelven a caer hostias. Joffrey está alucinado, mientras que Cersei se lima las uñas tranquilamente. Daenerys, desesperada, intenta poner un poco de orden.

Dae: ¡Bueno, basta ya! ¡Robert, Jaime! ¡Este espectáculo es lamentable!

Rob: ¡Tú calla y sigue con el programa! ¡Toma esta, capullo!

Jai: ¡Ay, mis cojones! ¡Te voy a poner el culo de joroba, mamón!

Daenerys suspira y pasa la tarjeta que tiene en la mano. El programa debe continuar y, como es una profesional, sigue adelante sin inmutarse.

Dae: Bueno, nosotros tenemos que seguir… Mientras esos dos imbéciles se parten el espinazo, presentaré a nuestro próximo invitado. Se define como un chico valiente y leal que siempre hace lo correcto. Es algo que ha aprendido de su padre, al que tiene que preguntarle algo muy importante. ¡Recibamos con un gran aplauso a Jon Nieve!


(Pero eso será la próxima vez)



Hasta la próxima!!

febrero 13, 2013

Carta de amor para un chico al que no conozco


Amor mío:

Esta será una carta extraña, puesto que es la primera vez que le escribo a alguien que todavía no conozco. Tal vez, si algún día llegas a leer esta carta, te figures que soy una chica bastante extraña, y hasta es posible que te estés planteando si es seguro para ti tratar de conocerme y acercarte a mí. ¿Quién si no una loca le escribiría una carta de amor a una persona a la que ni siquiera ha visto? Pero ten por seguro que algún día nos encontraremos y, cuando eso suceda, podré mirarte a los ojos y repetir todo lo que aquí te voy a decir. Y también te puedo asegurar otra cosa: Estoy siendo completamente sincera respecto a mis sentimientos por ti, y eso es algo que también sabrás cuando nos encontremos por fin.

Pienso en ti dondequiera que estés. No sé cómo eres ni lo que piensas de mí, y estaría cometiendo una grave imprudencia si me imaginara cómo es tu físico o tu personalidad. A veces, creo encontrarte en el rostro de algún chico por el que siento una gran atracción. Y esto no quiere decir que ese chico sea particularmente atractivo. De hecho, estoy firmemente convencida de mi espíritu afín no reside en un cuerpo atlético y hermoso. No es posible reunir tanta belleza en un solo ser, y en eso estarás de acuerdo conmigo. No importa que seas alto o bajo, guapo o feo, de poderosos músculos o frágil como un junco. Esa es la clase de belleza que buscan los idiotas. Pero, precisamente porque sé que no eres hermoso, para mí eres el único. Nunca he conocido a alguien como tú pero tengo fe en que, tarde o temprano, te encontraré.

He mencionado tu cuerpo de manera anecdótica porque para mí no merece más importancia que una breve mención. En realidad, es tu alma la que reclama todo mi interés. A veces, cuando pienso en ti, intento imaginarme qué secretos oculta ese alma que tantas ganas tengo de conocer. ¿Tendremos gustos afines o, por el contrario, seremos tan dispares como el perro y el gato? ¿Eres tierno, sensible y melancólico? ¿O más bien eres fuerte, seguro y pragmático? ¿Detestas las mentiras, igual que yo? ¿Amas todo lo que es bueno y hermoso? ¿Aceptas de buena gana lo que la vida te da o prefieres luchar para cumplir tus propios sueños? Te he imaginado de todas las maneras posibles, lo que equivale a decir que podrías tener más de mil personalidades distintas. Pero cada una de esas personalidades, créeme, para mí supone un motivo más para amarte.

Llevo tanto tiempo buscándote que a veces tiendo a desesperar. A veces, cuando mis ojos se encuentran con los de un chico, pienso que podrías ser tú. Llegué a creerlo en unas pocas ocasiones… pero me equivoqué. A veces la vida es una triste escuela. Lo cierto es que podrías estar en cualquier parte. Hasta es posible que ya te conozca pero que nunca me haya fijado en ti de ese modo. Pero entonces… ¿qué será de mí si por mi torpeza llego a perderte? ¿Cómo vas a hacerme saber que siempre me has estado buscando, como yo a ti? Tengo miedo de que te vayas sin mirar atrás… Miedo de que nuestros corazones nunca se encuentren.

Pero también podría ocurrir al revés. Cuando me parece que te he encontrado, confieso mis sentimientos y, entonces, todo se trastoca. Una vez más, me vuelvo a equivocar y se aleja de mí aquel que creo que eres tú. ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? ¿En qué me equivoco? ¿Acaso no debo ser sincera si creo que mis sentimientos lo son? Vivo perpetuamente enamorada de una sombra, de un fantasma que no aparece, de una luz cuya intensidad me ciega. Empiezo a temer por mí misma. En ocasiones, cuando más te echo de menos, creo desesperar. Quiero encontrarte, ardo en deseos de ver tu resplandor, de sentir tu calor en mis brazos y de que me arropes con tus palabras. ¿Y si se trata de una obsesión? Quizá, en mi fervor por encontrarte, estoy cometiendo una locura al centrar mi atención en un chico solo y en imaginarlo como el señor de mi corazón. Me da tanto miedo equivocarme que me asusta amar. Pero, al mismo tiempo, no puedo vivir sin amar. No quiero que me quiten ese amor; es lo único que puedo ofrecerte.

Quizá todo sea inútil. He llegado a pensar que estoy hecha para amar, no para ser amada. Tan esquivo eres, amor mío, que temo no encontrarte nunca. Tú eres la clave de todo. Eres la pieza que completa el puzzle de mi felicidad. No voy a decir que sin ti no soy nada, porque no sería cierto, pero afirmar que contigo lo seré todo puede que se aproxime bastante a la verdad. Si me das una razón para confiar en tu existencia, sé que recobraré fuerzas para seguirte buscando dondequiera que estés.
 
Por eso, mi sol y estrellas, mi príncipe dragón, mi Rey del Mundo, quiero encontrarte. Quiero seguir mi camino y hallarte a ti al final para ofrecerte todo lo que mi corazón desea para ti. Y, si eres quien yo creo, sé que tú sentirás lo mismo que yo. Si, cuando te vea y te diga: ¡Aquí estoy!, tú simplemente me respondes con una sonrisa sincera, sé que serás tú y que mi viaje habrá terminado. Porque todo esfuerzo es poco si consigo hallar lo que me resta de felicidad a tu lado. Ardo en deseos de conocerte y de compartir contigo todo lo que tengo para dar, que es mucho.
 
Feliz San Valentín

febrero 11, 2013

Érase una vez... un libro de cuentos muy violentos


Mi primo de siete años es un niño de lo más normal. Está creciendo como crecimos todos nosotros: Viviendo aventuras que se forjan en su imaginación infantil gracias, en gran parte, al material que proporciona a diario la televisión. Que al pequeño le gustan los dibujos no es nada nuevo ni malo, pues él mismo se asegura de que no está viendo nada inadecuado para su edad (es muy responsable en ese sentido). Así que, por esa parte, no hay ningún problema. El problema viene de los adultos, que se quejan porque el niño está viendo dibujos que estimulan la violencia y le harán un chaval problemático en el futuro. La serie de dibujos a la que se refieren es nada más y nada menos que Dragonball Z.


Para empezar, baste decir que yo me crié viendo Dragonball y nunca he sido una chica violenta. No iba por ahí dándole palizas a nadie, ni haciendo patadas giratorias, ni dando puñetazos consecutivos hasta molerle los huesos a mi rival, ni nada. Es más, soy de las que piensa que es mejor intentar razonar con alguien antes que recurrir a la violencia (lo cual no quita que a veces crezcan mis ganas de matar en determinadas situaciones). Por lo tanto, no me parece que una serie como Dragonball Z que, además, está puesta en un horario infantil y se la presenta como apta para todos los públicos, vaya a convertir a mi primo en el próximo emulador de la masacre de Columbine. Y digo más: Los cuentos infantiles de los hermanos Grimm, de Andersen o de Perrault son mucho más violentos y macabros que ver a Son Goku encajándole una patada en el estómago a Célula. Sin embargo, como son cuentos y además están edulcorados, no vemos lo sangrientos, crueles y horrorosos que pueden llegar a ser. Permitidme daros algunos ejemplos.


Blancanieves y los siete enanitos
La historia de Blancanieves es de sobra conocida por todos, así que no me voy a andar por las ramas porque todos sabemos el principio, el desarrollo y el final del cuento. Pero esa es la versión de Disney; en las primeras versiones del cuento, la cosa era bastante distinta. Para empezar, un conde y una condesa van en carruaje y se encuentran por el camino a una niña de cutis pálido como la nieve, mejillas rojas como la sangre y cabello negro como ala de cuervo; es Blancanieves. El conde, que deseaba tener una niña como esa, la acoge como hija y le toma mucho cariño, cosa que no gustó a su esposa, que intenta abandonarla a las primeras de cambio. La condesa (o la reina en otras versiones) se siente celosa de la belleza de Blancanieves, haciendo gala de un narcisismo de proporciones descomunales. Para convertirse en la más hermosa del mundo, debe acabar con su principal rival, y ésta es su hijastra. El primer intento de matarla es cuando ordena al cazador que acompañe a la niña al bosque; el hombre recibe la orden de apuñalarla y arrancarle los pulmones y el hígado para guisarlos y comérselos (joé, esta tía debe ser pariente de Charles Manson). Sabemos que el cazador no obedece a la madrastra, pero deja a Blancanieves a merced de las fieras del bosque; por suerte, Blancanieves encontrará refugio en la cabaña de los siete enanitos. Sin embargo, no está a salvo. Gracias a su espejo mágico, la madrastra sabe que Blancanieves está viva y sigue intentando destruirla. Se disfraza de vendedora de telas y ofrece a Blancanieves una cinta de seda para ceñir su corsé, con la que intenta asfixiarla. Los enanitos acuden al rescate de la niña y le advierten que no abra la puerta a nadie, pues podría hacerle daño. La madrastra vuelve a probar suerte disfrazándose de buhonera y mostrándole a Blancanieves un peine de plata que está encantado y que le provoca una muerte aparente. Otra vez tienen que volver los enanitos a salvar a la dichosa princesa y repiten su advertencia de que no abra la puerta a desconocidos. Blancanieves, en un acto de estupidez supina, abre la puerta a la madrastra, transfigurada en anciana, que le ofrece una jugosa manzana envenenada. Sin embargo, lo que se lleva la palma es lo que le ocurre a la madrastra cuando la historia llega a su desenlace: Como castigo por su maldad, es condenada a calzarse unos zapatos de hierro calentados al rojo vivo, con los que tiene que bailar incesantemente hasta morir.


Hansel y Gretel

Este cuento empieza con un drama terrible. Unos padres pobres de solemnidad son incapaces de alimentar a sus hijos y piensan en una solución para salir del atolladero. Y lo mejor que se les ocurre es abandonarlos en el bosque para que se mueran de hambre o devorados por las fieras. ¡Pues vaya padres más cariñosos! Hansel y Gretel consiguen regresar a casa por sus propios medios pero, una vez más, los padres vuelven a abandonarlos. Los niños se adentran en el bosque y encuentran una casita hecha de turrón y caramelos; como están hambrientos, se lanzan al asalto y empiezan a comer la casa a pesar de que dentro vive una anciana. Esta anciana es una vieja bruja que secuestra a los niños y los encadena sin piedad alguna. Gretel ejerce las funciones de una criada barriendo y fregando el suelo, pero Hansel se lleva la peor parte porque la bruja lo infla a comida para cebarlo y luego comérselo. Gracias al engaño con el hueso de pollo, que la bruja confunde con el brazo de Hansel, Gretel empuja a la malvada bruja al horno, donde muere lenta y dolorosamente.


Caperucita Roja

Este cuento fue elaborado por Perrault para entretener a la corte de Versalles y no estaba destinado a los niños en un principio, sino para las chicas adolescentes, que corrían el riesgo de dejarse seducir por abusadores o pederastas. Caperucita Roja es una niña inocente y encantadora a la que su madre ordena que se adentre en el bosque, donde vive su abuelita enferma (una anciana enferma viviendo sola en medio de un bosque… No sé qué dirían a esto los Servicios Sociales), para llevarle una cesta con comida. La madre advierte a Caperucita que hay un lobo muy peligroso rondando por el bosque, y le aconseja a la niña que no se entretenga con nada y haga el recado sin más dilación. Yo no es por malmeter pero… ¿Por qué manda a una niña pequeña al bosque si sabe que allí hay un lobo feroz? ¡Debería acompañarla alguien más mayor! Pero sigamos, que la cosa tiene miga. El lobo encuentra a Caperucita, a la que consigue camelar para hacer un juego: una carrera hasta la casa de la abuelita. El lobo gana, por supuesto, y se come a la abuelita. En el cuento de Perrault, el lobo no se disfraza, sino que se acuesta en la cama. Cuando llega Caperucita, el lobo le pide que se acueste a su lado; Caperucita se desnuda (¡!) y se mete en la cama. Por supuesto, aquí es donde se da el famoso diálogo con la posterior muerte de Caperucita, porque el lobo también se la come a ella. En otras versiones francesas del cuento, el lobo obliga a Caperucita a comer carne y beber sangre de la abuela, a pesar de que unas voces le advierten que no lo haga. Otro final es el de los hermanos Grimm: Un cazador averigua lo que ha pasado y, con unas tijeras, abre el estómago del lobo y saca a Caperucita y a la abuela. Cuando Caperucita lleva de nuevo pasteles a la abuela, el lobo intenta apartarla del camino. Pero Caperucita corre hasta casa de su abuela, se lo cuenta todo y trancan la puerta para que el lobo no pueda entrar. El lobo intenta entrar por la chimenea, pero resbala del tejado y cae en una balsa llena de agua, donde se ahoga. También está la versión en la que Caperucita llena de piedras el estómago del lobo, que cayó, reventó y murió.


Cenicienta

La joven Cenicienta era la hija de un hombre rico que se había casado en segundas nupcias con una mujer, madre de dos hijas de carácter frívolo y déspota. Tras la muerte de su padre, su madrastra se hace cargo de la hacienda familiar y destina a Cenicienta a los trabajos más sucios y humillantes de la casa. Es menospreciada y degradada por sus hermanastras, y obligada a sacrificar sus propios intereses en beneficio de los de ellas. En una versión más antigua del cuento, el padre de Cenicienta se casa con una mujer que parece odiar a la niña; ésta, por consejo de su nodriza, le rompe el cuello a la mujer dejando caer sobre ella la tapa de un baúl. Cenicienta convence a su padre para que se case con la nodriza, que al parecer tampoco era trigo limpio: Una vez casada, presenta a sus seis hijas, de las que nadie sabía nada. Además, empieza a degradar a Cenicienta sin que su propio padre haga nada por impedirlo. Pues muy bien, oiga. Luego se extrañarán de que haya que llamar a Hermano Mayor… Bueno, seguimos. El caso es que, una vez que ha pasado todo lo del Hada Madrina, el baile y el zapato de cristal, el príncipe recorre todo el reino para buscar a la dueña del zapatito perdido. Las hermanastras de Cenicienta, deseosas de casarse con él, se cortan los dedos del pie y el talón para que el zapato quepa en sus grandes pies. Imaginaos la escena por un momento: Dos chicas que se mutilan con tijeras y cuchillos, un mar de sangre corriendo por el suelo… Esto ya de por sí es un poco gore. Y la cosa no acaba aquí, porque en la boda de Cenicienta, las palomas que la ayudaban con las tareas se lanzaron contra las hermanastras y les sacaron los ojos por su maldad.


El príncipe rana

Este cuento no es tan descarnado, pero hay algún detalle un pelín violento que merece ser comentado. Una princesita está jugando con su pelota de oro junto a un lago, pero la pelota se le cae dentro y ella se pone triste. Una rana se asoma por la superficie y le dice que le traerá su pelota si le permite acompañarla, beber de su vaso, comer de su plato y dormir en su cama con ella. La princesa acepta pero, en cuanto la rana le trae la pelota, ella echa a correr y se olvida de su promesa. Al día siguiente, la rana aparece en el castillo para reclamar lo prometido. La princesa se ve obligada por su padre a cumplir su promesa, cosa que ella intenta eludir a como dé lugar. En el momento de compartir cama, la princesa no soporta el asco que le inspira la rana y la estrella contra la pared, con tan buena suerte que luego se convierte en un apuesto príncipe con el que no le parece mala idea casarse. A mí me parece una actitud bastante patética por parte de la princesa: ¿La rana te da asco y la maltratas, pero en cuanto se convierte en un chico guapo te chorrean las bragas? ¡Anda ya! ¡Menudo ejemplo para las niñas!


El cerdo encantado

Un rey debe partir a la guerra y encomienda a sus tres hijas que, durante su ausencia, no entren en una habitación en concreto. Las princesas no obedecen y se cuelan en la habitación, donde hay un libro abierto. La primera princesa lee que se casará con un príncipe del este; la segunda, que lo hará con un príncipe del oeste; y la tercera princesa, que se casará con un cerdo del norte. Al cabo de un tiempo, se produce el enlace y la más joven de las hermanas parte rumbo al norte con su marido porcino. Sin embargo, al pasar por un cenagal, el cerdo le pide a su esposa que le bese, y acto seguido se convierte en un guapo joven. La princesa consulta con una bruja para hacer que el aspecto del príncipe sea siempre hermoso, pero su marido se entera de eso y le dice que debe abandonarla y que no se volverán a encontrar hasta que haya desgastado tres pares de zapatos de hierro y redondeado la punta de una vara de acero… que ya hay que ser cabrón para castigar así a tu mujer por una tontería de nada. Así empiezan las andanzas de la princesa, que recorre cielo y tierra para encontrar a su marido. En cada lugar por el que pasa se le ofrece un pollo para comer, de los que debe conservar todos sus huesos. Una vez desgasta los zapatos y la vara, une los huesos de los pollos para formar una escalera que la ayude a llegar a un lugar muy elevado donde vive su marido. Sin embargo, se da cuenta de que le falta el último hueso de pollo así que, sacando un cuchillo, se corta el dedo meñique y con él sustituye el eslabón perdido. ¡Hala, más sangre! Pero todo acaba bien, dentro de lo que cabe. Una vez reunida, la flamante pareja hereda el reino del padre y vivieron felices para siempre.


Barbazul

Estamos ante uno de los cuentos más brutales y sanguinarios que jamás existieron. Barbazul es un hombre violento que, habiendo enviudado, está buscando una nueva esposa. La elegida es una bella muchacha a la que lleva a su castillo y la cubre de lujos y riquezas. Barbazul le entrega una llave a la muchacha, una llave que pertenece a una habitación en la cual nunca debe entrar. Aprovechando que Barbazul parte en un viaje de comercio (fingido, porque en realidad está probando la fidelidad de su mujer), la muchacha organiza una fiesta en el palacio y, en pleno apogeo, decide entrar en la habitación prohibida. Lo que descubre es una sala repleta de la sangre y los cadáveres de las anteriores esposas de Barbazul, que fueron asesinadas por él. Sin embargo, en vez de huir o dar la voz de alarma, la muchacha calla porque cree que ha sido producto de su imaginación y que su esposo nunca se enterará de que le ha desobedecido. Yo no sé qué pensaréis, pero a mí parece un gesto muy penoso por su parte. Se podría pensar que la chica no dice nada por miedo a su marido, pero está en un castillo rodeada de gente que podría protegerla y ponerla a salvo de Barbazul, y aun así se calla. Aunque, por suerte, la historia tiene un final feliz para la chica, puesto que cuando Barbazul está a punto de decapitarla, llegan sus hermanos para acabar con él y salvarla justo a tiempo.



Y hasta aquí este pequeño análisis sobre los cuentos de ayer, con los que deleitamos hoy a los miembros más jóvenes de la familia. Cuando alguien vuelva a hablar sobre la violencia que ven los niños por televisión, recordadles que hay cuentos clásicos mucho peores y no por ello hay más niños traumatizados.


Y colorín, colorado… este post se ha acabado.

febrero 04, 2013

La Truñoteca I: Time Stranger Kyoko

Siguiendo el ejemplo de una otaku, que se ha dedicado a aconsejarnos acerca de los mangas que son dignos de leer y, sobre todo, los que NUNCA se deben leer, he decidido inaugurar mi propia truñoteca para dejar constancia de los mangas que han pasado por mis manos y que no deberían haber salido jamás a la luz. Cuidado, porque hago SPOILERS de los gordos. Repito: SPOILER ALERT!! SPOILER ALERT!! ¿Ya os habéis enterado? Bien, empecemos.





La princesa Kyoko con Sakataki y Hizuki



El manga de Time Stranger Kyoko es el que inaugura esta sección. Esta serie corta de seis cómic-book de Arina Tanemura fue publicada en la revista Ribon de la editorial Shueisha, y aquí la hemos podido leer gracias a Planeta. Aunque en un principio me pareció un manga hasta cierto punto original y divertido, no tardé mucho en darme cuenta de que era todo lo contrario. Y si no me creéis, seguid leyendo:


En el siglo XXX, la Tierra ha conseguido superar los problemas entre las distintas naciones y se ha unificado en un solo país. Kyoko Suomi, una chica de dieciséis años, es la princesa de este inmenso país, pero nadie sabe cómo es puesto que nunca ha aparecido en público. Lo cierto es que Kyoko sólo quiere vivir como una chica normal y por eso va al instituto ocultando su identidad, aunque sus dos guardaespaldas, los hermanos Sakataki y Hizuki Jin, la acompañan en todo momento. Kyoko está decidida a dejar de ser princesa y por eso le pide ayuda a su padre. Éste le dice que podría dejar de serlo si consigue despertar a la princesa Ui, una hermana gemela de la que Kyoko desconocía su existencia y que duerme presa de una maldición. El rey le entrega una piedra mágica que ha de activar para despertar el poder del reloj que mantiene dormida a Ui, pero le dice que hay más piedras en el mundo que también deben ser activadas por sus respectivos dueños. La unión de los doce Strangers, los dueños de las piedras, hará posible que la princesa Ui despierte de su letargo.


En principio, la cosa no pinta mal del todo. Es una historia de magical girls, con poderes especiales, hechizos y una misión que cumplir. Tanemura es una autora que suele meter temas de fantasía en todas sus obras en mayor o menor medida, pero es que esta en particular está más llena de topicazos que Física o Química. Kyoko pretende ser una heroína distinta a todas las que ha habido anteriormente. Vale, ya sabemos que es guapa, alegre y simpática, aunque la autora ha querido dotarla de una cierta rebeldía contra las normas establecidas para alejarla del típico personaje mono y encantador del shojo al que estamos acostumbrados. Pero toda esa fuerza de carácter se le va en un tris cuando pasa algo: se pone a llorar por cualquier tontería, reacciona como una niña de cinco años y es incapaz de asumir su papel de líder como Time Stranger.

A medida que avanza la historia, nos damos cuenta de que Kyoko tampoco tiene tantas ganas de dejar de ser princesa. La verdad es que no le conviene nada: Le gustan los vestidos caros (se pone unos diez por capítulo), vive en un palacio inmenso, hace lo que le da la gana y, para rematar, sus dos guardaespaldas buenorros duermen con ella en la misma cama. Precisamente, es uno de los hermanos quien la besa una noche mientras duerme y Kyoko cree que es Sakataki, y a partir de ahí empieza a enamorarse de él.

Algo que me gustó de la serie fueron los Kirito. Al parecer, en el siglo XXX la ciencia ha avanzado tanto que se puede combinar el ADN de una persona con el de los animales y las plantas, dotándosela de sus principales características. Por ejemplo, Sakataki pertenece al clan dragón, por lo que se puede transformar en un dragón pequeñito; o Karen, la mejor amiga de Kyoko, que es la líder del clan flor y siempre está rodeada por pétalos flotantes.

Y esto es todo lo que me gustó de este manga. Las aventuras de Kyoko y sus compañeros no tienen la menor emoción y no son más que refritos de aventuras que todos hemos visto alguna que otra vez en Sailor Moon, pero con menos gracia si cabe. Los Strangers están todos enamorados unos de otros, no hay un verdadero antagonista en toda la historia y, en general, los caracteres son tan parecidos que se confunden. Todos son guapos y alegres, o serios y misteriosos. Al final, lo que podría ser un manga de aventuras y magia, acaba convirtiéndose en una especie de telenovela donde todos acaban felices y enamorados.

Y el toque cómico es todavía más desesperante. Widoshik, el payaso de la serie, es tan cargante que dan ganas de condenarlo a la hoguera. Y Chokora, el gato androide que siempre está con el rey, tampoco hace mucho para animar el cotarro.

Por otro lado, están los recursos argumentales para resolver el final de las historias de cada personaje. A la Tanemura debe de fallarle la memoria, pues en el mismo manga hace tres usos del recurso al que yo llamo “ya lo sabía todo”. Esto consiste en que, cuando se descubre el daño que ha hecho un determinado personaje a un supuesto amigo, éste le diga sonriente: Yo lo sabía desde el principio. Puede quedar muy bonito en ciertos momentos, como en la historia de Karen (la segunda que más me gustó, para que veáis cómo son las demás), pero cuando se repite el mismo recurso en la historia de Hizuki, la cosa ya es menos espectacular. ¿De verdad puedes llevarte bien con tu hermano sabiendo que ha asesinado a todo tu clan en un ataque de furia? Yo, desde luego, no le dirigiría la palabra ni haría como que no sé nada, por mucho aprecio que le tenga.

Y también está el recurso conocido como “quiero proteger tu sonrisa”, que se refiere al deseo enfermizo de cualquier personaje por proteger a la protagonista tonta y estúpida a toda costa. Normalmente se da después de que dicha protagonista diga alguna frase sin sentido que provoque que el otro sufra una especie de iluminación en su alma oscura y atormentada. Se mire como se mire, es algo muy ñoño. A mí hasta me da un poco de repelús, pero a lo mejor es que soy poco sensible.

Para terminar, diría que la Tanemura se ha pasado un poco metiendo tantos personajes. Al ser muy pocos tomos, no le da tiempo a desarrollarlos a todos en profundidad y trata de solventar el problema con unas tiras cómicas al final de la historia. Ni siquiera Ui tiene protagonismo; la dichosa princesa es más sosa despierta que dormida y sólo piensa en comer, comer y comer. Los Strangers están ahí sólo para rellenar, ninguno merece la pena realmente. El rey no hace nada, el dios del tiempo no hace nada, Kyoko no hace nada… Así, tenemos un manga de temática amorosa aderezado con una pizca de magia, pero nada más. Los personajes son planos, el argumento no acaba de desarrollarse bien y se encuentran numerosos fallos en los diálogos y en determinadas situaciones.


El dibujo

Muy bueno. Arina Tanemura mejora el dibujo que ya había alcanzado cotas de perfección en Kamikaze Kaitou Jeanne y lo lleva un poco más allá. Ojos grandes, cuerpos proporcionados y un despliegue de originales vestidos para escoger el más imposible a la hora de hacer un cosplay (consejo personal: si algún día queréis hacer cosplay de Time Stranger Kyoko, os aconsejo algún traje de los Strangers; la mayoría no son tan difíciles de coser como los que Kyoko lleva cuando va de princesa). El estilo de Tanemura es recargado y algunas viñetas están un poco apretadas, pero en general da muy buen resultado.


Valoración final

No es la mejor obra de Tanemura. Ofrece una cosa y presenta otra muy distinta, lo que puede generar cierta desilusión. El tema es demasiado amplio como para ser tratado en tan poco espacio, y resulta imposible empatizar con cualquiera de los personajes. Y, como ya he dicho, tiene problemas para encauzar las historias de todos los protagonistas.

febrero 01, 2013

Vagando por la Historia: La mujer en la Edad Media

Este será uno de mis posts más eruditos dentro de lo que cabe. Algunos ya sabéis que, aparte de escritora novel, soy licenciada en Historia. Pero también debo decir que soy una apasionada de la Historia. Creo firmemente que en el estudio del pasado está la respuesta a lo que somos hoy en día, y nos da las claves para no cometer los mismos errores en el futuro. ¡Lástima que los políticos no sean aficionados a la Historia! Descubrirían muchas cosas que les ayudarían a evitar muchas otras.

Pero hoy no voy a hablar de temas políticos, primero porque no son mi especialidad, y segundo porque todos estamos un poco hartos últimamente de la política. No, hoy me voy a retrotraer hasta mi época favorita, que es la Edad Media, para hablar un poco sobre la mujer en distintos ámbitos: En el trabajo, en el poder, en la literatura, en la Iglesia… No dispongo ahora mismo de toda la bibliografía que desearía tener en mis manos, pero me esforzaré por dejar datos que podáis contrastar si os interesa el tema o queréis saber más al respecto.
La condición femenina ha arrastrado consigo a lo largo de los siglos unas connotaciones muy negativas, y la Edad Media está concebida en el imaginario popular como una época en la que las tendencias misóginas estaban a la orden del día. No se puede desmentir en su totalidad esta afirmación, pero sí se pueden extraer ejemplos de cómo las mujeres podían tener notoriedad, y no siempre eran mal vistas.


Visión de la mujer:
 
La herencia de la Antigüedad se deja ver en muchos campos, desde el ideológico hasta el jurídico, sobre todo a partir del siglo XII. En la Edad Media se aplican muchas ideas misóginas de la Antigüedad y se aumentan, es decir, que al antifeminismo aristotélico hay que añadirle las premisas de los Padres de la Iglesia o las de los clérigos medievales en general. Son los hombres los que elaboran un sistema de valores de la sociedad y los que tienen palabra sobre la mujer.

En los siglos XI y XII se produjo un movimiento purificador en el seno de la Iglesia propiciado por el papa Gregorio VII, que afectó a la mujer de las siguientes maneras: Al instaurarse el celibato eclesiástico obligatorio, se consideró a la mujer como fuente de todos los males, y la nueva definición del matrimonio hará de éste un sacramento indisoluble y vitalicio.

A partir del siglo XIII es cuando se elabora el modelo a seguir para la mujer. La Virgen María es el modelo por excelencia, pero también es el más inalcanzable, porque ninguna mujer podía aspirar a ser tan pura como ella. En contraposición, se hallaba la figura de Eva, vista como pecadora y tentadora. Entre ambas, surgió el modelo de María Magdalena, como imagen de la mujer arrepentida que puede redimirse dedicando su vida al Señor.

Fue a finales de la Edad Media cuando algunas mujeres, como Christine de Pizan con su libro La ciudad de las damas, hicieron oír su voz. Esta autora se lamenta de haber nacido mujer porque no acepta los preceptos masculinos de que la mujer es más estúpida que el varón. En efecto, los hombres consideraban inferior a la mujer basándose en una supuesta incapacidad natural de la misma para acceder a la cultura. La mujer debía estar limitada al espacio doméstico, reservando el público para los hombres. Felipe de Novara llegó a decir: “A la mujer no debe enseñársele a leer ni a escribir”. Pero a pesar del intento de recluir a la mujer en la casa y no permitirle el acceso a la educación, no faltaron mujeres con formación intelectual, como María de Francia, que nos legó sus maravillosos Lais.
La cuestión sexual fue la clave de las reglas de comportamiento que los hombres impusieron a las mujeres. La mujer menstruante era impura, y se decía que podía estropear la comida o que su mirada volvía opacos los espejos. La castidad se consideraba la virtud por excelencia, de modo que la mujer virtuosa tenía que ser modesta, sobria en el vestir, silenciosa, limitar sus salidas a la calle, comer y beber poco, etc.; es decir, debía comportarse de modo que no provocase la sexualidad masculina. También debía ser laboriosa para distraer el ocio, que podía llevarla a tener malos pensamientos, y el silencio se le imponía para arrancarle el vicio de hablar demasiado, que supuestamente era natural en una mujer.
Este silencio se extendió a otros ámbitos más allá del familiar. A la mujer se le cerraron las puertas de las universidades y de la Iglesia, que no la autorizaba para decir misa ni predicar.
 
 
Labores:
En la Edad Media, tanto los hombres como las mujeres tenían que trabajar. Si recurrimos a los argumentos religiosos, veremos que se consideraba que la mujer era la causante del trabajo. En el Paraíso, antes de que se cometiera el pecado original, Adán no trabajaba; se verá obligado a sudar y esforzarse cuando Dios descubra que, por culpa de Eva, ha desobedecido Su mandato (“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, Génesis 3, 19). Esta ideología eclesiástica sobre la mujer, configurada sobre todo a partir del siglo XI por obra de Cluny, convive con otra ideología de raíces germánico-indígenas, que sobrevivirá a nivel popular y agrario: La mujer toma parte activa en el trabajo y, como procreadora de hijos, proporciona futura fuerza de trabajo.
Encontramos mujeres en casi todos los oficios de la industria medieval. Había barberos y “barberas” que también se dedicaban a practicar sangrías, un remedio que curaba toda clase de malestares. Las mujeres aprendían desde muy temprana edad a utilizar la rueca y el huso, a coser y a bordar. Pero también había herradoras, cerrajeras, joyeras y orfebres; fabricaban agujas, cuchillos y tijeras.
Hallamos mujeres ejerciendo de buhoneras, encargadas de los baños públicos, cerveceras y ropavejeras. También se tienen testimonios de mujeres que figuran en listas de algunos gremios, sobre todo en el ramo textil. El trabajo de la seda era casi un monopolio femenino, ya que se necesitaban manos suaves y dedos delicados para trabajar bien.
Por supuesto, también trabajaban el agro. En una casa medieval nunca faltaba el trabajo, y las mujeres arrimaban el hombro tanto como los hombres. No sólo araban, sembraban y cosechaban en el campo junto a sus esposos o parientes, sino que también tenían que hacerse cargo de la casa, de cuidar a los animales y de administrar en la medida de lo posible los bienes con los que contaba la familia.

Educación:
 
De acuerdo con los modelos establecidos, la mujer bien educada tenía que cumplir estos cuatro objetivos: buenos modales, devoción religiosa, saber hacer las labores del hogar y, en última instancia, formación intelectual. A nuestros días han llegado tratados didácticos como Le menagier de Paris, en el que un hombre mayor instruye a su joven esposa (sabiendo que él podría morir pronto y ella volverá a casarse) en las acciones que harán que su próximo marido se sienta cómodo en su casa. Otros tratados están enfocados hacia la educación cortesana y las normas del amor cortés.

Para tener una educación literaria, las mujeres podían instruir a sus hijas en conventos (principalmente las que pertenecían a la nobleza y la alta burguesía), ponerlas al servicio de grandes damas, el aprendizaje en una casa burguesa y la instrucción en colegios elementales para niñas. Sin embargo, el analfabetismo femenino era muy elevado, aunque las damas de la nobleza y la burguesía sabían leer y escribir.

En el siglo IX, Dhuoda escribió Manual para mi hijo, dedicado a su hijo Guillermo, el tratado de educación más antiguo que se conserva. En este tratado, Dhuoda se vale de cuentos, acertijos y consejos para enseñar a su hijo a comportarse en la corte de un gran señor, lo que demuestra que, a pesar de que a cierta edad los niños eran separados de sus madres, éstas seguían ejerciendo influencia como primeras educadoras.

 
Matrimonio:
 
El espacio de la mujer era la casa. Allí permanecía soltera, casada o viuda. La Iglesia señalaba que la mejor condición para la mujer era la soltería si vivía en castidad, pues se mantenía pura. La viudez significaba que había pasado por la impureza del matrimonio, pero tenía una nueva oportunidad de ser casta y pura. Las mujeres casadas, que mantenían relaciones sexuales con sus maridos, no estaban tan bien consideradas por hallarse impuras.

Pero la Iglesia comprendía que sin el sexo la especie no continuaba, de modo que sólo declaró aceptables las relaciones dentro del matrimonio. Sin embargo, esto no significaba que los hombres no pudieran tener relaciones fuera. La prostitución estaba bien regulada porque se trataba de una necesidad masculina y una salvaguardia para las esposas e hijas decentes, además de que podía evitar el aumento de las violaciones.

Para una mujer, el matrimonio significaba un gran cambio. Se marchaba de la casa de su padre para ir a la de su marido, y también pasaba del dominio del padre a la subordinación a su marido. No tenía capacidad de decisión acerca de si quería o no contraer matrimonio, ya que decidían por ella. El amor no condiciona y precede al matrimonio, sino que es un precepto moral. El matrimonio era más bien un contrato, una institución que posteriormente la Iglesia se encargó de sacralizar para tenerlo bajo control. El amor sólo existía extraconyugalmente, y no tenía connotaciones positivas por los efectos que producía: melancolía, ojos hundidos, ojeras… Esto no quiere decir que no existieran matrimonios por amor, pero posiblemente se dieran más entre los campesinos y los siervos; la nobleza y la alta burguesía solía celebrar matrimonios de conveniencia.

La edad para contraer matrimonio no es siempre la misma a lo largo de la Edad Media, ni en todas las áreas europeas. Del siglo V al siglo XII, la edad de la pareja era bastante similar. En la Baja Edad Media aumenta la distancia de edad entre los cónyuges, siendo la mujer mucho más joven que el hombre. La Iglesia fijó la edad de 7 años como mínima para casar a una niña, aunque a esa edad sólo se celebraban los esponsales; el casamiento tenía lugar a los 12 años. Los muchachos podían casarse a partir de los 14.

La dote constituía el patrimonio de la mujer, y como tal tenía derecho a recibirla de su padre. Era su aportación a los gastos del matrimonio y debía serle restituida en caso de anulación del matrimonio por consanguinidad o incapacidad para tener hijos. También se le devolvía si su marido fallecía o no sabía administrarla correctamente. La mujer sólo perdía la dote en caso de adulterio, lo que llevó a algunos maridos avariciosos a acusar en falso a sus esposas para despojarlas de su patrimonio.

A la hora de elegir esposa también se tenía en cuenta la situación social de la familia, su reputación, sus amistades y la fama de la novia en cuanto a sus buenas costumbres. En el precioso contrato de dote que Gunterigo entrega a su esposa Guntroda (fechado en el año 926), éste se refiere a ella como la más dulce de las mujeres y acepta unirse a ella para su felicidad, la de sus familias y por consejo de “hombres buenos”.

La buena esposa tenía que cumplir cinco obligaciones: honrar a sus suegros, amar al marido, cuidar de su familia, gobernar la casa y portarse de modo irreprochable. La maternidad era el fin del matrimonio, pero constituía un grave peso para la mujer por las molestias y peligros del embarazo y del parto. Muchas mujeres morían en el parto; otras, pasaban buena parte de su vida embarazadas. Las capacidades reproductoras de la mujer se explotaban hasta las últimas consecuencias, y la esterilidad se consideraba como el peor de los males.

 
Situación jurídica:
 
Frente a sus numerosas obligaciones, las mujeres apenas gozaban de derechos. Se daban muchas situaciones de injusticia, pues cuando la mujer trata de defenderse rara vez tiene a la justicia de su parte. Un ejemplo claro es el divorcio. Antes de que la Iglesia instituyera el matrimonio indisoluble, existía el divorcio según los derechos romano y germánico. Para el hombre resultaba fácil repudiar a la mujer, bien por adulterio (derecho romano) o por no engendrar hijos (derecho germánico), pero no era tan sencillo para la mujer, ni siquiera alegando que su marido era adúltero.

A las mujeres se les cerraron las puertas del ámbito público, sobre todo dos actividades fundamentales: la política y la económica. El poder político estaba prácticamente vedado a la mujer, salvo el poder real. La actividad económica de las mujeres estaba restringida a determinados oficios en los que los hombres les permitían intervenir.

Tenían vedado el campo de las leyes, ya desde el Código Teodosiano (438), que prohibía a las mujeres actuar como abogados o presentar querellas criminales ante los tribunales, a no ser que fuera por una injuria cometida contra su persona.

Tristemente, se han registrado casos de malos tratos a las mujeres. Las crónicas nos han dejado la historia del rey visigodo Amalarico (502-531) y su esposa Clotilde, que terminó con la muerte de ésta a consecuencia de las brutales palizas que le propinaba. De la reina Urraca I de León (1080-1126) también se han hallado testimonios del maltrato psicológico y físico al que la sometía su segundo esposo Alfonso I el Batallador, del que más tarde se divorciaría a pesar de la feroz crítica de cronistas como Rodrigo Jiménez de Rada.

Sin embargo, no es sólo en los estratos más elevados de la sociedad donde encontramos casos de mujeres que son conscientes de sus derechos y saben hacerlos valer ante las autoridades pertinentes. Teresa Gómez presenta una querella en contra de Juan, criado de Juan de Novoa, ante el procurador de la ciudad de Ourense, y el motivo no es otro que el de denunciar un intento de violación frustrado gracias a la presencia de testigos que pasaban cerca del lugar. Elvira Rodríguez, esposa del mercader ourensano Juan Alfonso de Tenorio, se ve obligada a abandonar el hogar para acudir al regidor y al juez de Ourense y denunciar ante ellos los malos tratos a los que la somete su marido. El caso termina con el regreso de la mujer a su domicilio, con la promesa del marido de que no volverá a golpearla.


La mujer en el convento:
 
El recogimiento en una institución religiosa estaba reservado a las mujeres solteras cuyo padre no encontraba marido adecuado para ellas o no tenía suficiente dote para casarlas. La vocación religiosa no era un requisito necesario (se dan innumerables casos de niñas que son novicias a los cuatro años), pero también había mujeres que ingresaban en un convento por voluntad propia, como ocurría con algunas viudas. Las clases más elevadas de la sociedad buscaban la colocación de sus hijas en un monasterio, para lo cual era imprescindible una aportación económica (IV Concilio de Letrán, 1215).

El convento ofrecía un retiro espiritual, pero también la posibilidad de ejercer una profesión. Las monjas se dedicaban al trabajo y la oración, siguiendo la regla benedictina del ora et labora.

Pero la Regla Benedictina no estaba adaptada a las necesidades de las monjas, pues los Padres de la Iglesia sólo tuvieron en cuenta en su momento las necesidades masculinas. La Regla de San Benito daba indicaciones sobre el vestido que eran físicamente imposibles para las monjas, sobre todo durante la menstruación (túnicas de lana ceñidas a la carne). Los abades podían ejercer el sacerdocio, pero no las abadesas. La regla de hospitalidad también era un inconveniente, pues sería moralmente inapropiado que un convento femenino diera cobijo a huéspedes masculinos.

Los monasterios que se hallaban en el medio rural tenían grandes propiedades y se comportaban como cualquier otro señor feudal, con campesinos dependientes para trabajar sus tierras. El convento era también un lugar de educación y funcionaba como un internado para niñas de clases elevadas.

Algunas monjas llegaron a cursar el Trivium y el Quadrivium. Su formación les permitía dedicarse a la traducción o a la copia de manuscritos (se ha hallado en un códice una iluminación realizada por una monja que ha dejado su nombre).

El silencio era algo impuesto a las monjas en su forma más literal. La comida en silencio exigía un lenguaje de signos cuando necesitaban comunicarse. Todos los días se les proporcionaba lana para hilar, y debían hacerlo en silencio.

 
El Amor:
 
Como objeto literario, la figura de la mujer aparece tamizada según la idea del hombre, pero aparece como protagonista en muchas obras literarias. Las cantigas de Gilhem de Peitieu, noveno duque de Aquitania, tienen una perfección muy lograda, de lo que se colige que ya existía una tradición poética anterior.

La fin’amors era el rito de amor. Había todo un código de refinamiento en el arte de amar, basado en gran parte en la filosofía platónica y cristiana medieval. La lírica cortés recoge una tradición amorosa clásica que ya se había visto con Ovidio en su Ars Amandi, y consiste en un complejo conjunto de virtudes y cualidades unidas a aspectos metafísicos que no están al alcance de todos los públicos.

La gran novedad de la fin’amors es el tema central (el amor) y el personaje principal (la mujer). En la lírica cortesana, la mujer adquiere un valor muy destacado como personificación del amor. El poeta dota a su senhor o midons (referencia al vasallaje, a la consideración de la mujer como dueña de poder casi feudal sobre el poeta, su vasallo) de un halo de perfección moral y espiritual que la aleja del resto de los mortales. Es una mujer de belleza extraordinaria, de ojos resplandecientes (una referencia al amor que entra por los ojos) y frecuentemente rodeada de luminosidad. Esta imagen idealizada pero distante y abstracta de la mujer alcanzará su máximo esplendor con la Donna Angelicata propia de la poesía del Dolce Stil Nuovo.

En la lírica cortés, el poeta siempre se enamora de una mujer casada, ya que se entendía que el amor no estaba en el matrimonio. Al tratarse de un amor adúltero, se debe instaurar un secreto de amor. El marido siempre es viejo y celoso, y se sirve de otros personajes para separar a los dos enamorados. El poeta pasa por varias etapas en su amor, hasta que logra el galardón de la dama, y también debe cumplir con unos requisitos que le hagan merecedor de su favor, que puede ser una mirada, un saludo o, en algunos casos, la consumación sexual. Andreas Capellanus ofrece en su Tractatus de Amore (siglo XIII) todo el código que los trovadores deben seguir a la hora de cantar y alabar a su dama.

La relación mujer-amante refleja una relación vasallática señor-siervo. La amada no puede rechazar el servicio de amor si es puro y mantiene la gentileza de costumbres; dicha gentileza no depende de la nobleza de sangre, sino del espíritu, dando a entender que sólo aquellos que posean un espíritu elevado pueden conocer el amor puro. Es común encontrar referencias al amor a primera vista o al amor de oídas (amor de lonh); se produce de manera súbita, pero es firme y duradero.

En imágenes y miniaturas de la época podemos encontrar toda una simbología dedicada al amor. El regalo de amor es un objeto que se regala a la persona amada, pero su significado sobrepasaba los límites físicos, en el sentido de que iba acompañado de un sentimiento. Aparecen cofres, cinturones, broches, lazos, espejos (tiene mucha importancia, porque la amada se refleja en el espejo), peines, e incluso llaves y candados con lemas de amor. También era frecuente regalar cachorros, pájaros o conejos a la amada, pues son animales que acariciará y tendrá como compañía. La idea de “entregar el corazón” surge en esta época, y existen muchas imágenes de parejas que se intercambian corazones como signo de amor.

La tradición clásica influyó en la imaginería del amor al representarlo como un querubín. El dios Amor provoca el “flechazo” entre los amantes (en los países del norte de Europa se representa al amor como una mujer por la confusión de géneros en las palabras). Sin embargo, los modelos del amor clásico suelen ser desafortunados, como es el caso de Helena de Troya y Paris, Dido y Eneas, entre otros. En los Amores de Bayad y Riyad se da la primera aparición de una celestina.

Los espacios del amor son recurrentes en la literatura y en las miniaturas. Se suele representar un castillo habitado por mujeres (la virtud) que sufren el asedio de numerosos caballeros (el deseo). También era muy importante el jardín como lugar de encuentro de los amantes, o la fuente de la juventud, aunque con tintes más carnales.

 
Bibliografía:
 
Arias, M.T.; Hildegarda de Bingen, Historia 16. Nº 243

Bertini, F. (ed.); La mujer medieval, Alianza, Madrid, 1991

Cazenabe, M. (et al.); El arte de amar en la Edad Media. José J. de Olañeta, editor. Barcelona, 2000

Duby, G.; El amor en la Edad Media y otros ensayos, Alianza Universidad, Madrid, 1990

Duby, G.; El caballero, la mujer y el cura, Taurus, Madrid, 1999

Narbona, R.; Mujer e Iglesia en la Edad Media, Historia 16. Nº 167

Pernoud, R.; La mujer en el tiempo de las catedrales, Andrés Bello, Barcelona, 1999

Vega, E.; La mujer en la historia, Anaya, 1992

Wade Labarge, M.; La mujer en la Edad Media, Nerea, San Sebastián, 2003


enero 23, 2013

El Rincón del Lector IV: Amor y Muerte en Florencia

La publicidad tiene la virtud de hacernos entrar cualquier cosa por los ojos y, como seres humanos, somos sugestionables y es lógico que a veces caigamos en las garras de los publicistas y los productos que anuncian. No tiene por qué ser malo; a veces la publicidad acierta y consigue venderte un buen producto a precio razonable. Lo malo es cuando no se le da el pábulo suficiente a una obra que merece la pena y, por desgracia, en el mundo de la literatura esto parece ser lo habitual. Es lo que sucede con la obra que os traigo hoy.



Título: Amor y Muerte en Florencia (The Birth of Venus)
Autora: Sarah Dunant
Nº de páginas: 376
Editorial: Random House Mondadori - DeBolsillo
Sinopsis: En 1492, Florencia es la esplendorosa ciudad forjada por Lorenzo de Médicis, el Magnífico, en la que el refinamiento, la cultura y el arte más deslumbrantes se dan la mano. Alessandra Cecchi aún no ha cumplido los quince años cuando su padre, un próspero comerciante de telas, trae a un pintor para decorar la capilla del palacio familiar. Hija del Renacimiento, con una mente precoz y gran talento para el dibujo, Alessandra queda fascinada por la destreza del pintor, pero también por su persona. Sin embargo, negros nubarrones se ciernen sobre la ciudad: el lujo ha traído también desenfreno, corrupción e impiedad. En ese terreno, las prédicas del monje Savonarola atraen a las multitudes y amenazan con transformar la vida de los florentinos...



RESEÑA (con spoilers)

Nos encontramos con una novela que, a primera vista, puede engañar. No quiero decir que la sinopsis no tenga nada que ver con el contenido de la novela, sino que, por el título, podemos pensar que se trata de una novela de amor enmarcada en el Renacimiento y que contará con los típicos tópicos del género. Y nada más lejos de la realidad. De hecho, puede que el título sea lo más desacertado de la novela, porque por lo demás es un gran libro que recomiendo leer.

Narrado en primera persona, nos metemos en la piel de Alessandra, una auténtica hija del Renacimiento, cuyas amplias lecturas de los clásicos griegos y contemporáneos (conoce bien La Divina Comedia de Dante) le han dado una sabiduría e ingenio impropios en alguien tan joven, pero que la convierten en una conversadora rápida, inteligente y deliciosa. Su afán por el dibujo, no muy bien visto en una mujer, la convierte en una rebelde a ojos de su familia. Sin embargo, no puede evitar caer en los convencionalismos de la época: para protegerse de la invasión francesa, acepta casarse con un hombre mucho mayor que ella.

A través de los ojos de Alessandra, vemos cómo podría haber sido la sociedad florentina de finales del siglo XV. Digo "podría", porque la autora se ha documentado mucho y muy bien (de hecho, al final del libro nos ofrece la bibliografía que ha utilizado), pero en los diálogos se nota un acento contemporáneo que no por eso desmerece la narración. No quiero decir que caiga en anacronismos, pero utiliza un tono que difícilmente podríamos imaginar en gente de la época (por ejemplo, utiliza mucho el tuteo, incluso con personas mayores, cuando lo más correcto habría sido utilizar el "vos", mucho más común en la época).

Entre los personajes célebres que podemos encontrar, aunque sólo de oídas porque Alessandra no llega a verlos, son Lorenzo el Magnífico, Pedro de Médicis, Ghirlandaio, el Papa Alejandro VI, Miguel Ángel y, al final, Leonardo da Vinci. El único personaje real al que llega a ver es al monje Savonarola durante uno de sus sermones. No obstante, Alessandra se entera de todo lo que pasa por boca de otros, de modo que está al tanto de las intrigas políticas y de los nuevos cambios que el monje radical trae a la ciudad, como el Ejército de Dios o la Hoguera de las Vanidades.

Otro personaje importante del que nunca se nos da el nombre es el pintor. Este joven, traído de las tierras del norte por el padre de Alessandra para pintar los frescos de la capilla familiar, es un hombre tímido, callado y taciturno, envuelto en el misterio. Parece tener algo que ver con los cadáveres mutilados que aparecen por la ciudad de vez en cuando, aunque más tarde descubriremos la verdad. Lo cierto es que el pintor es un hombre atormentado por las dudas sobre Dios y el cuerpo humano, y al que la audacia y curiosidad de Alessandra asusta un poco. Alessandra también se siente atraída por él, aunque parece más interesada en sus pinturas que en él mismo (por eso no se puede encuadrar esta novela en el género rosa, porque no se da primacía al amor entre estos dos, que al final sí que hay).

Por lo general, los personajes no son tan misteriosos como el pintor, pero eso no quita que no sean interesantes. Erila, la esclava negra de Alessandra, es una mujerona habladora y grosera que ayuda en todo lo que puede a la protagonista.

Plautilla, hermana mayor de Alessandra, es una joven frívola aunque bienintencionada a la que le asusta la fealdad y sólo quiere rodearse de cosas hermosas. Tomaso y Luca, los hermanos de Alessandra, son dos jóvenes descarados, provocadores y pendencieros que se crían como salvajes en la noche florentina. Tomaso y Alessandra mantienen además una guerra entre ellos; Tomaso es más atractivo que Alessandra, pero también más malvado y calculador. De hecho, no le importa hacer daño a su hermana con tal de estar él a salvo.

Otro personaje interesante es Cristoforo Langella, marido de Alessandra. Es de buena familia, pero se confiesa pecador reincidente. Sus motivos para casarse con Alessandra nos son revelados durante su noche de bodas, en la que debe confesar a Alessandra que es sodomita y que necesitaba casarse como tapadera para no ser arrestado y torturado. Lo que completa el marco de telenovela es que Cristoforo está enamorado de Tomaso, el hermano de Alessandra, que le propuso que se casara con ella para tenerlo a su disposición. No obstante, Cristoforo no es una mala persona. De hecho, le concede plena libertad a Alessandra. Entre ellos, la relación es un poco extraña: Son buenos amigos y conversadores, pero todo se tuerce cuando se trata el tema del sexo. Alessandra siente cariño por su esposo y le duele su traición, pero a Cristoforo le ocurre exactamente lo mismo cuando se invierten los papeles y es Alessandra la que lo traiciona con el pintor, al que ama y admira a partes iguales. De hecho, una de las frases más hermosas de la novela, pronunciada por la madre de Alessandra es esta:

-Ay, Alessandra, no eres fea. Eres tan hermosa que casi conseguiste enamorar a un sodomita.

El final es un poco triste, ya que Alessandra vuelve a reencontrarse con el pintor muchos años después, cuando la hija de ambos ya es casi una adolescente y ambas viven en un convento lejos de todo lo mundano. Sin embargo, como cada uno está entregado a su nueva vida, no pueden estar juntos. Es triste, pero acertado.

En general, es un libro muy interesante y que merece la pena leer. Además, como historiadora, afirmo que está magníficamente documentado y, por lo tanto, no encontraremos anacronismos demasiado fuertes. La época está tan detalladamente descrita que casi podremos ver los colores y la magnificencia de lo que debió ser el Renacimiento florentino, y eso es otro punto a favor de la autora. Ciertamente, a mí me gustó mucho esta novela porque me pareció original, muy correcta y con unos diálogos realmente maravillosos que merece la pena releer para captar toda su esencia. Se lee muy rápido y no resulta cansino porque la acción es rápida y amena. Lo que se echa un poco en falta es otro punto de vista que no sea el de Alessandra; habría sido muy interesante ver las intrigas políticas de la Signoria en plena invasión francesa o ahondar en el fanatismo religioso de Savonarola desde su óptica personal. Pero como se trata de la historia de una joven aristócrata, pues tendremos que conformarnos con lo que hay. En cualquier caso, muy recomendado.

enero 07, 2013

MEME literario para ir calentando

Y, para empezar el año con buen pie,  nada mejor que dejaros aquí un MEME literario de esos que se encuentran en varios foros de literatura. Como escritora que espero considerarme, es lógico que muestre el gran amor que siento por los libros. Además, si frecuentáis este blog (espero que sí), también podéis animaros a hacerlo.

Vamos allá!

1. El último libro que he leído: Donde los Árboles Cantan, de Laura Gallego. Si habéis leído la reseña que le dedico, veréis que no me ha gustado mucho.

2. El libro que estoy leyendo ahora mismo: El Silmarillion, del Maestro Tolkien. Lo leí cuando estaba en el instituto, pero ahora me doy cuenta de muchas cosas que no había pillado en su día.

3. Un libro que cambió mi forma de pensar: Dolores Claiborne, de Stephen King. O, como lo llamo yo, "Cómo matar a tu marido borracho y abusador en medio de un eclipse y salir impune de ello". En serio, es un gran libro sobre una mujer que ha sufrido cabronadas toda su vida y, a pesar de todo, sigue adelante con un par de ovarios.

4. El último libro que me hizo llorar: Tormenta de Espadas, de George R. R. Martin.

5. El último libro que me hizo reír: La sanguijuela de mi niña, de Christopher Moore.

6. Un libro prestado que no me han devuelto: No se trata de un libro, sino de un cómic. Me faltan los números 4 y 5 de Kamikaze Kaitou Jeanne, de Arina Tanemura. Como no me hablo con la chica en cuestión, tuve que volver a comprármelos.

7. Un libro prestado que no he devuelto: En busca de Senna, de la serie Eternia de Katherine A. Applegate.

8. Un libro que volvería a leer: Amor y muerte en Florencia, de Sarah Dunant. Me gustó mucho este libro sobre una jovencita renacentista de escasa belleza física pero sí un grandísimo ingenio.

9. Un libro que cambió mi vida: Aquí tengo mis dudas... pero me voy a decantar por Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, porque me hizo comprender por qué amo la fantasía épica.

10. Un libro para regalar a ciegas: Un trabajo muy sucio, de Christopher Moore. Es una risa de principio a fin.

11. Un libro que me sorprendió para bien: El Clan del Oso Cavernario, de Jean M. Auel. Es el único de la saga que vale la pena, y no me esperaba que me gustara tanto.

12. Un libro que me decepcionó: Sinsajo, de Suzanne Collins. Así como Los Juegos del Hambre y En Llamas me parecieron muy acertados, este hizo que se derrumbaran los pilares de mi gusto por esta trilogía. Llegué a pensar que a la autora se le había ido la olla.

13. Un libro que robé: Cuando estaba en el instituto me pillé de clase de inglés un libro de Cuentos de Shakespeare, de Charles y Mary Lamb. Sorry...

14. Un libro que encontré perdido: Nunca he encontrado un libro perdido.

15. El autor del que tengo más libros: Christopher Moore, por supuesto. Adoro su prosa y su sentido del humor.

16. Un libro valioso: Las dos sagas de Margaret Weiss y Tracy Hickman: Crónicas de la Dragonlance y Leyendas de la Dragonlance. Aunque no es que sea un formato muy bueno, es de los mejores que tengo.

17. Un libro que llevo tiempo queriendo leer: Medievalario, de Fran Zabaleta. Como tiene como fondo la Edad Media, estoy deseando tenerlo entre mis manos.

18. Un libro que prohibiría: La Mano Izquierda de Dios, de Paul Hoffman. No me gustó absolutamente nada de ese libro. En serio, ¿qué se ha fumado el autor?

19. El próximo libro que voy a leer: La Reina sin Nombre, de María Gudín. Lo encontré el otro día por casa y voy a echarle un vistazo.


Bueno, hasta aquí mis gustos literarios. ¿Cuáles son los vuestros?

enero 03, 2013

Una lista de buenos propósitos

Una de las muchas tradiciones que trae consigo la entrada de un nuevo año es que todos, absolutamente todos, hacemos una lista de buenos propósitos que siempre tenemos intención de cumplir. Lástima que muchos no seamos todo lo constantes que deberíamos, y esa lista de diez propósitos dignos de elogio se convierte en "alguno haré, pero espera un poco que acaba de empezar el año y queda mucho tiempo por delante". Yo procuro ser una excepción en todo lo que hago (aunque a veces no lo consigo, evidentemente), y con esto no podía ser menos.

Hoy os traigo mi lista de asuntos pendientes para este año 2013, y espero de verdad cumplirlos todos o la mayoría de ellos, porque tienen mucha importancia para mí.


1. Seguir escribiendo mis nuevas novelas (y tratar de que las publiquen)

Este, por supuesto, es mi propósito principal. Y no sólo porque trata uno de mis aspectos más íntimos y personales, sino porque también me parece que va a ser lo más difícil de cumplir por los tiempos que corren y porque el mundo del escritor no es tan idílico como se puede pensar visto desde fuera. Sin embargo, también quiero ponerlo en primer lugar porque voy a dedicar muchos de mis esfuerzos a conseguir que este sueño se haga realidad. No me voy a rendir tan pronto, y podéis estar seguros de que voy a intentar que todas mis novelas lleguen al público, que es el que tiene la última palabra.

2. Estudiar alemán con más devoción

¿Quién me mandaría a mí meterme en este embrollo? Bueno, sí que lo sé: Mi mejor amiga, Andrea. Había pensado ponerme a estudiar un idioma (en inglés no estoy tan mal, lo que pasa es que me falta hacer los exámenes para sacarme el grado medio), pero yo había pensado en meterme en italiano, porque uno de mis sueños siempre ha sido irme a Roma o a Florencia. Pero hete aquí que Andrea me acabó convenciendo para que me apuntara con ella a alemán, y aquí estoy: Dándolo todo. No me disgusta y creo que no se me da mal, pero eso lo veremos en los exámenes. Pero mi profesora es tan buena y paciente que voy a esforzarme más para ser su ojito derecho ^^*.

3. Buscar trabajo

Bueno, esta ya no depende sólo de mí. De todos es sabido que, con los tiempos que corren, es muy chungo encontrar trabajo. A todo esto se suma que soy Licenciada en Historia y, como tal, debería meterme a unas oposiciones si quiero ejercer en la enseñanza (con el coñazo que eso supone: años de estudio ininterrumpido y convocatorias que se pueden revocar o aplazar por tiempo ilimitado). Lo que pasa es que no sé si estoy preparada para la enseñanza... Y tampoco me voy a meter a una tesis porque todos los que se meten a ella acaban mal de la cabeza (en serio). Así que, de momento, me conformo con cualquier cosa para sobrevivir y ayudar a mi familia. A ver si algún día consigo independizarme...

4. Decirle lo que siento a la persona que más quiero

¿Propósito de amor? Pues sí. En mi caso es un poco complicado, puesto que este chico en cuestión, que aparece en mis sueños y en mis pensamientos, está lejos de mí y para él no seré más que un recuerdo lejano. Me declaré a él una vez, pero no salió nada de ahí. Sin embargo, quiero intentarlo una vez más, ahora que han pasado unos cuántos años y le sigo teniendo en mente. Ojalá tenga más suerte la próxima vez.

5. Volver a abrazar a todos aquellos a los que hace tiempo que no veo

Aquí entrarían todos mis compañeros de la facultad, con quienes compartí muchos momentos buenos que no se volverán a repetir. Quiero ver a todos mis amigos para decirles lo que no quise decir en su momento porque me daba pena: Que los quiero, que los echo de menos, que me gustaría estar siempre a su lado... Los años que pasé en la universidad fueron para mí los mejores de mi vida, y me daba mucha tristeza pensar que algún día se iba a terminar, sobre todo teniendo en cuenta la perspectiva actual en cuanto a trabajo y vivienda. Pero sé que, si todos ponemos de nuestra parte, podré volver a verles una vez más.

6. Meterme un poco más en la cocina

Humm... Esto parece algo sacado del show de Donna Reed o algo por el estilo. Parezco una amita de casa, jejeje! Esto viene a cuento de que en la cocina soy un auténtico desastre. No sé cocinar si no tengo la receta delante y la estoy mirando a todas horas. Desde que murió mi DS, no puedo hacer las recetas del Cocina Conmigo, así que me toca volver al recetario escrito de toda la vida. Me gusta mucho hacer pasteles y otros postres; es lo único que me sale medianamente bien. En diciembre conquisté a mis amigos y familiares con mis trufas de Oreo y mis galletas navideñas. Ahora tengo pensado meterme a hacer cupcakes, y a ver qué sale de ahí. Deseadme suerte!

7. Pasármelo de maravilla, disfrutando de la vida

Eso, por descontado. La crisis hace de las suyas y acentúa el pesimismo en todos nosotros. No siempre soy animada y alegre; es más, si me conocieras verías que casi siempre estoy seria y taciturna. Pero no podemos rendirnos, es así de simple. Sé que todos tenemos miedo. Es comprensible. Yo también tengo miedo ante la incertidumbre. Pero creo que, dentro de lo que cabe, también tenemos derecho a divertirnos un poco. La vida es muy corta y no hay tiempo para caer en el desánimo. Así que dadlo todo y no os rindáis nunca!!

8. Y, por supuesto, estar con todos vosotros

Este blog se está convirtiendo en una parte importante de mí, porque aquí puedo poner prácticamente todo lo que siento sin ninguna traba. Aún somos pocos, pero espero que os animéis muchos más a colaborar conmigo, a dejarme vuestras opiniones, a preguntarme todo lo que queráis. Si puedo aconsejaros en algo, pedídmelo. Si sólo queréis dejar un comentario, yo lo leeré con mucho gusto. Si consigo que este blog llegue al máximo número de personas, me daré por satisfecha y seré feliz. Un beso para todos vosotros!!


Y, para terminar, os dejo una foto del aspecto que quiero que tengan mis cupcakes! Cuando las prepare, dejaré fotos mías... pero de momento, pongo la bonita, porque hay que quedar bien por encima de todo ^^*!




¡Y hasta aquí mi lista de buenos propósitos para el 2013! Espero que os animéis y me contéis qué pensáis hacer vosotros este año, qué planes tenéis, qué sueños queréis cumplir... A veces es bueno compartir esos sueños con otros y recibir una palabra de aliento, y eso es lo que me propongo hacer en este blog.

Un beso para todos!

diciembre 25, 2012

Feliz Navidad!!


¡¡FELIZ NAVIDAD desde mi blog!!

Con esta postalita de una alegre duendecilla de Navidad, os deseo felices fiestas a todos. Entre mis propósitos para el año que viene están seguir escribiendo novelas y tratar de que se publiquen, encontrar trabajo y, por supuesto, pasármelo todo lo bien que pueda. No hay tiempo para caer en el desánimo, así que sonreíd y buscad la manera de ser más positivos. Cualquier tiempo pasado fue peor; ahora toca mirar hacia delante y luchar por nuestros sueños.

¡Un beso a todos y feliz 2013!

diciembre 08, 2012

MEME romántico de Canción de Hielo y Fuego

Antes de empezar esta entrada, debo decir que la idea de hacer este MEME no es mía, sino de una bloguera conocida como Estelwen Ancálimë, creadora del blog La Luz de Valinor, que os animo a leer porque considero que tiene entradas muy interesantes y ella es muy correcta en sus opiniones, aunque en principio no conectemos con ella. Entre sus gustos frikis está Canción de Hielo y Fuego, con la que yo también coincido, y ha creado este MEME con las parejas más memorables de la saga. Por lo tanto, corto y pego desde el más hondo respeto y vuelvo a decir que, aunque la idea es suya, las parejas que voy a incluir aquí son las que a mí más me gustan; yo sólo copio las preguntas.

Aprovecho para decir que voy a hacer SPOILERS de parejas, incluso del quinto libro (Danza de Dragones). Avisados estáis.


Seis parejas que me gustan:

1. Rhaegar Targaryen/Lyanna Stark
2. Daenerys Targaryen/Khal Drogo
3. Sansa Stark/Sandor Clegane
4. Arya Stark/Gendry
5. Jaime Lannister/Brienne de Tarth
6. Barristan Selmy/Ashara Dayne

Tres ships que he abandonado:

7. Tyrion Lannister/Shae
8. Renly Baratheon/Loras Tyrell
9. Robb Stark/Jeyne Westerling

Tres ships que nunca me han gustado:

10. Jon Nieve/Ygritte
11. Sansa Stark/Petyr Baelish
12. Jaime Lannister/Cersei Lannister

Dos ships que me han empezado a interesar:

13. Theon Greyjoy/Jeyne Poole
14. Barristan Selmy/Ashara Dayne (ya sé, repito la 6. Pero es que es de las más recientes!)

1. ¿Por qué no te gusta la pareja 11?

Porque me parece que la atracción de Petyr por Sansa no surge de un verdadero amor, sino de una malsana obsesión con Catelyn Stark. Ya que no pudo estar con Catelyn, se fija en su hija (que se le parece mucho físicamente). Me parece propio de un tío con un grave problema psicológico y con tendencias hacia la pederastia más recalcitrante. No me gusta.

2. ¿A quién conoces que shipee la pareja 13?

Pues, de momento, a la propia Estelwen Ancálimë. Eso sí, como es muy reciente y todavía no sabemos muy bien por dónde va a tirar la cosa, se queda un poco en el aire.

3. Imagínate un momento ideal para la pareja 3

Sansa sigue en el Nido de Águilas, a punto de que sea revelada su verdadera identidad. Como uno de los planes de Petyr es casarla a su conveniencia para poder luego hacer de ella su esposa, Sansa se encuentra casi recluida como una rehén de su falso padre. Pero justo cuando Sansa está a punto de contraer matrimonio con el hombre que Petyr le impone, aparece Sandor Clegane y le pide que vaya con él. Sansa reconoce que, a pesar de su aspecto poco agraciado y de sus rudos modales, siempre estuvo enamorada de Sandor y se marcha con él rumbo al norte.

4. ¿Cuál es tu momento preferido de la pareja 1?

Cuando Rhaegar canta para toda la corte una canción triste acompañado de su arpa de cuerdas de plata, y Lyanna llora de emoción, cautivada por la voz y la sensibilidad del príncipe dragón.

5. ¿Cuánto tiempo te lleva gustando la pareja 6?

Poco. Desde que leí Danza de Dragones.

6. ¿Qué pasó con la pareja 8? ¿Qué hizo que te dejase de gustar?

Aparte de lo obvio (la muerte de Renly), me fastidió que no se le diera más pábulo a lo que podría ser una bonita historia romántica entre dos hombres. Martin no escatima en escenas crudas, pero parece que se corta bastante con las de amor, y no digamos si es amor homosexual; parece que le dé miedo mostrar más de lo que debe. Además, la serie se decantó más por el morbo de ver a dos tíos en plena faena, en vez de apelar al amor. Al final, acabé dejándola.

7. ¿Qué pareja prefieres, la 2 o la 4?

Pues casi que me quedo con la 4, más que nada porque podría haber sido muy interesante y anecdótico ver a estos dos juntitos. Sería ver cumplido el deseo que una vez Robert Baratheon le expresó a Eddard Stark: "Yo tengo un hijo, tú una hija. Nuestras familias quedarán unidas para siempre".

8. Tienes el poder de hacer que un ship deje de existir. Escoge entre la pareja 10 y la 12.

La 10, sin duda. Adoro a Jon Nieve por encima de todas las cosas, pero Ygritte me cae como el culo porque no tengo por dónde cogerla. Me parece una chica insufrible que siempre quiere tener la razón. Además, en ningún momento me da la impresión de que esté enamorada de Jon; para ella, es más bien sexo con un chico guapo.

9. ¿Qué te interesa de la pareja 14?

Que puede dar un giro de tuerca a toda la historia que creíamos conocer. Barristan Selmy se muestra como un hombre sinceramente enamorado que sufrió en silencio por los supuestos devaneos de otros personajes, y me gusta ver su punto de vista. Además, me gustan esas historias sobre amores que pudieron ser pero al final nada. Suelen ser las más emotivas.

10. ¿Cuándo dejó de gustarte la pareja 7?

Cuando empecé a ver que Tyrion tenía cada vez más conflictos internos por sus sentimientos hacia Shae. Intenta recordar que es prostituta y que sólo está con él por oro, pero se le olvida demasiado a menudo porque no puede evitar enamorarse. El broche final es el juicio contra Tyrion y las palabras humillantes que le dirige Shae. Él no se merece algo así.

11. El hecho de que te dejase de gustar la pareja 9, ¿afectó negativamente a tu interés por la serie?

No, porque me lo veía venir. Robb se casó con Jeyne para no deshonrar a la chica, a pesar de que así rompía su palabra con los Frey, así que estaba cantado que iba a sufrir de lo lindo. Al romperse la pareja, tampoco tiene demasiado sentido hacerle un seguimiento.

12. ¿Qué canción te recuerda a la pareja 1?

Boadicea, de Enya. No tiene letra, pero ese murmullo melancólico me hace pensar en su historia.

13. ¿Cuál de estos ships es tu preferido en estos momentos?

Aunque ya no tenga sentido, me sigo inclinando hacia Rhaegar y Lyanna. El halo de misterio que les rodea me encanta y me atrae como la miel a las moscas.

14. ¿Cuál es el que más odias?

Jaime y Cersei. Empezaron bastante bien, pero al final quedan al descubierto las principales carencias de esta pareja: Cersei es una guarra que dominaba a Jaime mediante el sexo, y Jaime se ha dado cuenta de que su hermana no es tan fiel como él pensaba.

15. Si pudieses organizar una cita doble para dos de estas parejas, ¿a quién elegirías?

A Jaime y Cersei con Tyrion y Shae, porque ahí puede pasar de todo.

16. ¿Se ha besado ya la pareja 2?

Sí, claro. Al principio pensaba que Khal Drogo era demasiado bárbaro para besar a su tierna esposa Targaryen, pero ya hemos visto el cariño que emanaba de esta pareja.

17. ¿Tuvo la pareja 4 un final feliz? ¿Crees que es probable que lo tenga?

Yo no lo llamaría un final feliz exactamente. Gendry se une a la Hermandad sin Estandartes y es nombrado caballero por Lord Beric Dondarrion, aunque se queda en la Posada de la Encrucijada para servir como herrero. Y Arya se marcha a Braavos, en un giro argumental que no acabo de entender a fecha de hoy, viendo cómo han transcurrido las cosas. No parece probable que vuelvan a encontrarse.

18. ¿Qué haría que empezases a shipear la pareja 14?

Más capítulos retrospectivos que desvelen detalles poco conocidos por los lectores.

19. Si solo pudieses elegir una, ¿qué pareja preferirías que se hiciese realidad, la 4 o la 5?

¡La 5! Me parecería maravilloso que una mujer fea como Brienne (Lady Catelyn llega a decir de ella que tiene que ser muy desgraciada por ser tan fea) se lleve a un chico tan guapo como Jaime, que obviamente tenía muy subido el pavo y ahora que le han amputado la mano y ha sufrido lo suyo se siente inútil y poco atractivo. Pegan muy bien.

20. Tienes el poder de decidir el destino de la pareja 10. ¿Qué les ocurre?

Jon pasa un tiempo viviendo entre las gentes del Pueblo Libre, a las que llega a respetar y comprender sus motivos para atacar el Muro. Sin embargo, la actitud despótica de Ygritte no casa con su personalidad más seria y honorable. Simpatiza con el Pueblo Libre, pero no con Ygritte, de la que en realidad no está enamorado.

Durante una emboscada a una partida de la Guardia de la Noche, Ygritte ordena a Jon que mate a sus hermanos para demostrar su lealtad, a lo que Jon rehúsa. Ygritte se enfurece y amenaza con matar ella misma a uno de los hermanos negros. Jon se adelanta y se interpone entre ella y el guardia. Pero la situación de peligro alerta a Fantasma, el fiel huargo de Jon, que ataca a Ygritte y la deja malherida. Ella le echa la culpa a Jon, se enfada con él, le llama "cambiacapas", y le grita su tan repetida frase: ¡No sabes nada, Jon Nieve!

Pero al final, Jon se acerca a ella, le dedica una reverencia de esas que las gentes del Pueblo Libre tanto odian y le dice: Esta noche empieza mi guardia; no terminará hasta el día en que muera.

Y, acto seguido, se da la vuelta y se marcha con sus hermanos de la Guardia de la Noche.