julio 10, 2026

Las muertes más absurdas de la Historia


No hay nada más natural que la muerte, pero pocas personas están preparadas para afrontarla. La muerte parece que se siente menos mala cuando viene después de mucho tiempo vivido o tras una larga y penosa enfermedad, pues se ve como un alivio, un descanso después de tanto esfuerzo y sufrimiento. En el resto de ocasiones, la muerte nos parece algo tan abrupto, tan terrible e inaudito que no estamos listos para afrontarla o aceptarla, y mucho menos cuando viene de la manera más absurda que nos podríamos imaginar.

Lo que hoy os traigo en este artículo son casos reales y documentados de muertes acaecidas por las razones más estúpidas, con alguna que otra corrección que señalaré en su momento, pues ciertas muertes tienen más tintes de leyenda que de realidad. Los casos que os voy a poner demuestran que la vida es tremendamente frágil, que el destino puede ser tan cruel como rebuscado, y que el ser humano, por confiado e inconsciente, puede ser una de las criaturas más estúpidas de la creación, como la Historia nos lo ha demostrado en más de una ocasión. 



*Esquilo (525 a. C. - 456 a. C.)




Nació en Eleusis, en el seno de una noble y rica familia de terratenientes, y durante su juventud fue testigo del fin de la tiranía de los Pisistrátidas en Atenas. Luchó contra los persas en la batalla de Maratón (490 a. C.), en la de Salamina (480 a. C.) y posiblemente en la de Platea (479 a. C.). Pero lo que le granjearía un lugar en la Historia fue su faceta de escritor y dramaturgo. Algunas de sus obras, como Los persas y Los siete contra Tebas son el resultado de sus experiencias de guerra. Escribió obras tan bellas e importantes como Las suplicantes, Agamenón y las Euménides, obras en las que retrataba el sufrimiento humano y la creencia firme en la justicia de los dioses. De las casi noventa tragedias que escribió, sólo siete han llegado completas a nuestros días. Se le considera el primer gran representante de la tragedia griega, compartiendo podio con Sófocles y Eurípides.

Su muerte, si damos credibilidad a la anécdota que nos viene ya desde la Antigüedad, es una de las más absurdas que vamos a ver en esta lista. Se dice que, mientras estaba en las afueras de la ciudad de Gela meditando o escribiendo, Esquilo murió al recibir sobre su cabeza el impacto del caparazón de una tortuga que había arrojado un quebrantahuesos (según otras versiones, el ave era un águila). Al parecer, estos animales tienen por costumbre arrojar huesos contra el suelo para romperlos y alimentarse de ellos, por lo que es posible que el ave confundiera la brillante calva de Esquilo con una roca y le arrojara la tortuga para romper su caparazón.



*Felipe de Francia (1116 - 1131)




El príncipe Felipe era el hijo mayor del rey Luis VI de Francia y de Adelaida de Maurienne, y al ser bautizado recibió el nombre de su abuelo paterno, tal como era costumbre en la época. Su padre sentía un gran amor por él y parece haber sido su hijo predilecto, hasta el punto de que, siguiendo otra costumbre propia de la dinastía de los Capetos, Felipe fue entronizado en calidad de corregente junto a su padre en 1129. Sin embargo, el joven rey no le dio muchas alegrías a su padre a partir de ese momento, negándose a prestar atención a sus consejos o a seguir los altos estándares que Luis VI le exigía. Se volvió rebelde y desobediente y, tal como describe el cronista Walter Map, se convirtió en un problema para todos debido a su gran soberbia y arrogancia.

Pero el breve reinado de Felipe de Francia terminaría en el año 1131, y de la manera más absurda. Mientras cabalgaba con un grupo de acompañantes por las orillas del Sena, su caballo, que galopaba a gran velocidad, tropezó con un cerdo que se interpuso en su camino. El caballo cayó hacia delante y el joven rey salió disparado por encima de su cabeza. La caída le fracturó las extremidades hasta el punto de que perdió la consciencia y murió al día siguiente sin volver en sí. Tenía apenas quince años.

La familia real quedó completamente devastada por la trágica muerte de Felipe que, para evitar problemas y disturbios con posibles rivales políticos, nombró rey corregente a su hermano Luis. Y si Felipe ya había causado problemas estando en vida, su legado tras su muerte tampoco fue demasiado afortunado, puesto que su hermano Luis, quien sería conocido para la posteridad como Luis VII, tomó para sí mismo el juramento de visitar Jerusalén que había hecho su hermano mayor, lo que derivó en la implicación de Francia en la desastrosa Segunda Cruzada y el abandono de Antioquía en favor de Jerusalén, lo que, a la larga, provocaría la disolución del matrimonio entre Luis VII con su primera esposa, Leonor de Aquitania.



*Adriano IV (1100 - 1159)




Fue el Papa número ciento sesenta y nueve, y el único que vino al mundo en Inglaterra. Nacido como Nicholas Breakspear, empezó pronto con su educación eclesiástica yendo a Francia a estudiar derecho. Viajó a Aviñón, donde se unió a la abadía de San Rufo y sería nombrado abad poco tiempo después. También viajó a Roma varias veces, e incluso fue enviado a Cataluña para que ayudara en el proceso de la Reconquista. Durante su estancia en Escandinavia fue muy aclamado por la gente, llegando a ser llamado santo por los cronistas de la época. Poco después de la muerte de Anastasio IV, fue elegido como nuevo Papa por razones poco claras, pero es posible que fuese a pedido de su predecesor.

Como Papa, Adriano IV tuvo que enfrentarse a diversos problemas diplomáticos. Su relación con el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico I Barbarroja, comenzó mal y empeoró progresivamente. Adriano entró entonces en una alianza con el emperador bizantino, Manuel I Comneno, aunque no llegaría a ninguna parte tras la derrota del emperador al sur de Italia por Guillermo I de Sicilia. Como Federico quería ser coronado emperador por el Papa, llegan ambos a un acuerdo al ser entregado Arnaldo de Brescia a la curia romana, quien fue ejecutado al instante.

Pero los cuatro años de papado de Adriano IV cesaron de manera tan abrupta como absurda. Y es que la leyenda que ha llegado a nuestros días cuenta que, mientras Adriano bebía una copa de vino, una mosca entró en su boca y se alojó en su garganta, provocándole una asfixia fulminante. Por supuesto, hay que tomar esta afirmación con cautela, pues existen otras posibles explicaciones para la repentina muerte del Papa. Una de esas explicaciones es la angina de Vincent, una inflamación en las amígdalas provocada por un absceso. En una época en la que no se conocía el uso de antibióticos, es posible que los médicos interpretaran el bulto en su garganta como un objeto pequeño y extraño, como una mosca.



*Enrique I de Castilla (1204 - 1217)




Fue uno de los monarcas con el reinado más breve de Castilla, y durante gran parte de éste no fue más que un rey títere dividido entre su hermana mayor Berenguela y su tutor, el conde Álvaro Núñez de Lara. Enrique vino al mundo en Valladolid y fue el único hijo superviviente de Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Inglaterra, ya que su hermano, el infante Fernando, murió en 1211, y sus padres lo harían tres años después. Como sólo tenía diez años, Enrique se convirtió en rey con su hermana Berenguela gobernando en su nombre, por lo menos hasta que alcanzara la mayoría de edad a los quince años. Sin embargo, para evitar rencillas políticas, Berenguela tuvo que cederle la custodia del joven rey al conde Álvaro Núñez de Lara, bajo la condición de que éste no tomara ni cediera tierras sin su aprobación.

Al poco tiempo del traspaso de custodia, don Álvaro hizo que Enrique declarara la guerra a Lope Díaz II de Haro y Rodrigo Díaz de los Cameros, algo que contravenía el juramento que había hecho. Para debilitar la influencia de Berenguela, concertó el matrimonio del rey con Mafalda, hermana del rey Alfonso II de Portugal, a pesar de la enorme diferencia de edad entre ambos. Berenguela hizo lo posible por disolver el matrimonio alegando demasiado parentesco entre los esposos, y éste quedó anulado en 1216. Don Álvaro intentaría nuevamente casar a Enrique con una sobrina de su primera esposa. Su idea era desheredar a Fernando, el hijo de Berenguela, para que Enrique le sucediera en el trono de León. Pero como los padres de ambos eran primos hermanos, la corte leonesa rechazó esta propuesta.

Tras muchas intrigas, estalló por fin el conflicto entre Berenguela y don Álvaro, que les llevó desde Valladolid a Palencia. Los sitiadores, por respeto al rey Enrique, no se atrevían a atacar a los sitiados por temor a que le sucediera algo al muchacho. Sin embargo, a pesar de que el poder de don Álvaro dependía de la seguridad de Enrique, no pudo impedir que la fatalidad se llevase por delante al rey cuando, jugando con otros niños en el patio de la casa episcopal de Palencia, una teja se desprendió de una de las torres y le cayó en la cabeza. A pesar de que se le practicó una cirugía de emergencia, Enrique I no consiguió sobrevivir. Su muerte significó la caída de don Álvaro Núñez de Lara, quien trató por todos los medios de evitar, sin conseguirlo, que la reina Berenguela se enterase de lo sucedido.



*Carlos VIII (1470 - 1498)




En su época se le conoció como el Afable o el Cabezudo, y fue rey de Francia desde el año 1483 hasta su muerte, el séptimo y último rey en sucesión directa de la rama Valois de la dinastía de los Capetos. Aunque de salud muy delicada, fue el único hijo de Luis XI de Francia y de su esposa Carlota de Saboya que no murió en la infancia. A los trece años se convirtió en rey estando bajo la tutela de su hermana Ana, y a los veintiún años se casó con Ana de Bretaña, preparando así la unión del Ducado con el reino de Francia. El matrimonio no empezó con buenos auspicios, pero permitió a Carlos liberarse de la tutela familiar y tomar las riendas del gobierno. Su reinado vio la pérdida de los condados de Artois, de Borgoña y de Rosellón. Su campaña militar para conquistar el reino de Nápoles fue el punto de partida de las guerras italianas.

De los seis hijos que Carlos VIII tuvo con Ana de Bretaña, ninguno sobrevivió a la niñez. El príncipe Carlos Orlando había muerto en 1495 a los tres años, y en 1498 la reina se estaba recuperando de su último parto: una niña que había nacido muerta. Para distraerla, Carlos la llevó a ver un jeu de paume, una especie de tenis antiguo, en el foso del castillo de Amboise. Al acelerar el paso, el rey se golpeó violentamente la cabeza contra el dintel de piedra de una puerta baja. Al principio dio la impresión de que estaba bien, pero a las pocas horas se desvaneció y murió nueve horas después a los veintisiete años. Aunque existen otras hipótesis sobre su muerte, la más aceptada es que murió a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico que le provocó un ictus con hematoma subdural y daño neurológico. Tras su muerte, la sucesión pasó a manos de su primo y heredero Luis de Orleans, coronado como Luis XII, quien anuló su matrimonio con Juana de Valois para casarse con la viuda de su primo.



*Fernando II de Aragón, el Católico (1452 - 1516)




Fue uno de los más grandes reyes de su época, reconocido por su inteligencia y su gran instinto político. Su matrimonio con la reina Isabel I de Castilla unió los dos grandes reinos peninsulares. Conquistó el reino de Nápoles y Sicilia, y recuperó el Rosellón y la Cerdaña a través de tratados. El descubrimiento de América y la rápida ocupación y explotación de los nuevos territorios fortaleció su posición internacional. A la muerte de Isabel (1504), Fernando proclamó reina de Castilla a su hija Juana, pero él se encargó de la gobernación del reino, acogiéndose a la última voluntad de su esposa. Sin embargo, tuvo muchos problemas con su yerno, Felipe el Hermoso, quien se mostraba en exceso ambicioso y se había apoyado en la nobleza castellana para orillar al viejo rey, que no tuvo más remedio que dejar la regencia y volver a sus reinos.

La incapacidad de Juana para reinar e imponerse a su esposo hizo pensar a Fernando que el reino de Aragón peligraba si él moría sin dejar herederos. Su matrimonio con Germana de Foix, una joven de dieciocho años, fue su último intento desesperado de tener un hijo varón al que legar el reino de Aragón, cuya corona seguía la línea sucesoria masculina. Para potenciar su vigor sexual, Fernando recurrió a la cantárida, un escarabajo verde brillante que una vez muerto, seco y pulverizado, se administraba como un potente vasodilatador, con efectos muy parecidos a los de la Viagra. El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia le provocó una hidropesía y una afección al corazón que fue la responsable del deterioro de su salud, muriendo finalmente de una hemorragia cerebral en Madrigalejo, en 1516.



*Maximiliano I de Habsburgo (1459 - 1519)




El 12 de enero de 1519, Maximiliano I expiraba a los 59 años en Wels, en la Alta Austria, poniendo fin a un reinado recordado por llevar a cabo la reforma de la Dieta de Worms, que concluyó la Reforma Imperial modificando una parte muy grande de la constitución del imperio. Era el único hijo de Federico III y de doña Leonor, hija del rey Duarte de Portugal, y también ostenta el honor de ser el primero en ser nombrado Emperador electo en 1508 sin ser coronado por ningún pontífice, poniendo fin a una costumbre con siglos de antigüedad. Expandió la influencia de la Casa de Habsburgo mediante la guerra y su matrimonio con María de Borgoña. Casó a su hijo Felipe con Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, lo que más tarde le permitiría a su nieto Carlos ostentar los tronos tanto de Castilla como de Aragón. En general, se le considera un gobernante esencialmente moderno e innovador que llevó a cabo importantes reformas y promovió significativos logros culturales, aunque el precio financiero pesara mucho sobre los austríacos y su expansión militar causara la muerte y el sufrimiento de decenas de miles de personas.

Pese a los logros contra el feudalismo de su reinado, Maximiliano fue calificado de extravagante por gran parte de sus contemporáneos. Se decía que viajaba a todas partes portando el ataúd en el que quería ser enterrado, y que había dejado en su testamento una larga lista de últimas voluntades que se debían hacer con su cuerpo a modo de penitencia. En 1501 sufrió un accidente al caerse del caballo que le provocó dolor crónico en una pierna por el resto de su vida, lo que le sumió en un estado depresivo. Sin embargo, su sorprendente muerte, producto de una indigestión de melones, causó un gran estupor. Aunque esta afirmación se encuentra a caballo entre la anécdota y la realidad, lo cierto es que, a raíz de su accidente, Maximiliano I fue arrastrando diversos problemas de salud que le habían hecho envejecer prematuramente, de modo que la causa de su muerte podría deberse a una decena de posibilidades. Más allá de la historia de los melones, también se especuló que hubiera sido un simple resfriado mal curado lo que le arrebató la vida al emperador del Sacro Imperio.



*Hans Steiniger (1508 - 1567)




No se sabe mucho sobre la vida de este personaje. Probablemente nació en Baviera hacia el año 1508 y fue el burgomaestre de Braunau am Inn, un municipio austríaco situado en la frontera con Alemania, cargo que ya había ocupado durante varios mandatos. Lo que realmente hizo famoso a Steiniger entre sus contemporáneos fue la longitud de su barba. Llegó a medir más de metro y medio de largo y le llegaba hasta los pies. Steiniger estaba muy orgulloso de su barba, y la mantenía limpia y lustrosa para lucirla bien. Sin embargo, esta misma barba fue la causa de su muerte.

En 1567, se desató un incendio en Braunau que causó pánico en toda la población, y la casa de Steiniger fue una de las afectadas. Steiniger acostumbraba enrollar su barba y guardarla en un bolsillo para poder desplazarse con comodidad, pero en medio de la crisis se echó a correr con su barba suelta, la pisó, cayó por unas escaleras y se partió el cuello, muriendo al instante. Antes de su entierro, le cortaron la barba para conservarla, y ahora está expuesta en el museo de Herzogsburg.



*Francis Bacon (1561 - 1626)




Francis Bacon fue uno de los filósofos, escritores y políticos más influyentes de la historia de la humanidad. Nacido en Londres en 1561, está considerado el padre del método científico moderno o método empírico, y su pensamiento tuvo un impacto significativo en la filosofía, la política y la ciencia. Comenzó su carrera como miembro del Parlamento inglés en 1584, y posteriormente desempeñó las funciones de abogado y consejero de la reina Isabel I. En 1603, con la llegada al trono de Jacobo I, se convirtió en consejero del rey y más tarde en Lord Canciller de Inglaterra.

Aunque fue muy influyente en política, su mayor legado se encuentra en sus escritos filosóficos y científicos. En su obra Novum Organum, Bacon propone una nueva forma de pensar y hacer ciencia basada en la observación empírica y la experimentación, pues creía que la razón y la experiencia son las herramientas más poderosas para descubrir la verdad sobre el mundo natural. Sin embargo, pesar de su gran contribución al pensamiento científico, su vida terminó de manera trágica tras un experimento que llevó a cabo en 1626. Durante un viaje en carruaje de camino a visitar al rey, Bacon se hallaba inmerso en un intenso debate con el médico que le acompañaba sobre la similitud entre la nieve y la sal, y sobre si ambas sustancias servirían para conservar los alimentos de manera fresca. Para demostrar su punto, Bacon mandó hacer un alto en una granja y compró un pollo muerto y limpio. Luego, lo enterró en la nieve mientras caía una fuerte nevada sobre él, lo que le provocó un resfriado que rápidamente derivó en neumonía, provocándole la muerte pocos días después y sin llegar a saber que su experimento había funcionado.

En pocas palabras, se podría decir que Francis Bacon murió inventando la nevera.



*Jean Baptiste Lully (1632 - 1687)




Nacido en Florencia, recibió sus primeras lecciones de música en la infancia a manos de un fraile franciscano, y a los diez años llamó la atención del Caballero de Guisa, quien lo llevó a Francia para entrar como ayuda de cámara de Mademoiselle de Montpensier, título tras el que se ocultaba la poderosa Ana María Luisa de Orleáns, prima hermana del rey Luis XIV de Francia. Con trece años, Jean Baptiste aprendió a tocar el violín y demostraría además grandes dotes como bailarín, llegando a bailar con el propio rey en el Ballet de la Nuit. A los veinte años entró al servicio del Rey Sol como bailarín de ballet y violinista, y a los treinta fue nombrado director musical de la orquesta real. Destacó también como astuto cortesano y gran compositor, siendo sus óperas y arias muy celebradas. A Lully se le atribuye también la invención de la tragédie lyrique, una variante operística basada en las tragedias clásicas de sus contemporáneos Corneille y Racine.

Lully podía presumir de haber conseguido todo lo que cualquier hombre de su tiempo podía soñar, pero su orgullo fue también su perdición. Era muy exigente consigo mismo y con sus músicos, a los que atormentaba con fuertes gritos e incluso llegando a romperles en la cabeza algún que otro violín cuando su interpretación no era lo bastante perfecta. Para dirigir el ritmo, Lully utilizaba un bâton, un pesado bastón de hierro con el que llevaba el compás. En una ocasión, se golpeó el dedo pulgar del pie con el bastón, provocando una infección que pronto daría paso a una gangrena. Los médicos le dijeron que la única solución era amputar la pierna, pero Lully se negó, dado que un bailarín de su categoría prefería morir antes que renunciar a uno de los miembros que le había dado fama y gloria. Murió pocos días después.



*Allan Pinkerton (1819 - 1884)




Entre los miles de inmigrantes que a mediados del siglo XIX partieron de Gran Bretaña a Estados Unidos en busca de fortuna se hallaba Allan Pinkerton. Nacido en Glasgow, a los ocho años dejó el colegio para aprender el oficio de tonelero, y pronto se involucró en el movimiento cartista, el primer movimiento obrero organizado del siglo XIX. Defraudado por no conseguir el sufragio universal y perseguido por la policía británica, decidió emigrar con su esposa a Estados Unidos a la edad de veintitrés años. Se estableció en Dundee, cerca de Chicago, donde abrió una tonelería para abastecer a las granjas de la zona, hasta que en 1847 vivió un incidente que cambiaría su vida. Mientras recogía madera en el río Fox, ayudó a detener a unos bandidos. Poco después, sus paisanos acudieron a él para que les ayudara a capturar a un estafador que pasaba billetes falsos, y Pinkerton le tendió una trampa para pillarlo con las manos en la masa. A la vista de sus aptitudes, el sheriff del condado contrató a Pinkerton, quien se ganó una buena fama tanto por sus puños como por su nobleza y honradez.

En la década de 1850 se asoció con el abogado Edward Rucker para fundar la North-Western Police Agency, que más tarde pasaría a llamarse Agencia Nacional de Detectives de Pinkerton, y que está considerada como la primera agencia de detectives de la historia. Pasó de resolver pequeñas investigaciones a compañías aseguradoras, bancos y empresas sobre casos de fraude a investigar casos de asaltos a ferrocarriles y a prestar sus servicios como espía para la Unión, llegando incluso a salvarle la vida en una ocasión a Abraham Lincoln. Su final, en cambio, fue de los más absurdos de los que se tiene conocimiento, pues murió en Chicago a causa de una infección, provocada al morderse la lengua al resbalar y caer en una acera.

En el momento de su muerte, Pinkerton estaba trabajando en la creación de una gran base de datos para centralizar todos los informes de identificación de criminales registrados, que actualmente administra el FBI. Pinkerton fue enterrado en el cementerio Graceland, en Chicago. Es miembro del Salón de la Fama de la Inteligencia Militar.



*Jack Daniel (1849 - 1911)




Más conocido por ser el fundador de una de las destilerías de whisky más famosas de la historia, se cuenta una leyenda muy peculiar sobre su forma de morir. Jasper Newton Daniel fue el décimo y último vástago de Calaway y Lucinda Daniel. Era de ascendencia escocesa-irlandesa y galesa, pues sus abuelos habían nacido en el viejo continente y habían emigrado a Estados Unidos a finales del siglo XVIII. Según las historias de la propia compañía Jack Daniel's, cuando era tan sólo un niño fue a trabajar para un predicador, tendero y destilador llamado Dan Call, quien le enseñó a manejar su whisky. Con el tiempo, ya en 1875, Daniel obtendría la licencia para abrir su propia destilería, que tanta fama y dinero le reportaría. Aunque nunca se casó ni tuvo hijos, sus sobrinos, a los que Daniel tomó bajo su protección, se hicieron cargo de la compañía.

Jack Daniel murió de sepsis en su natal Lychburg. La historia más contada es que la infección comenzó en un dedo del pie, que Daniel se lesionó de la manera más absurda. Al parecer, Daniel tenía mala memoria y solía tener problemas para recordar la combinación de su caja fuerte. Aquel día, se puso furioso por no poder acordarse de la combinación y, en un arranque, le dio una patada tan fuerte a la caja de caudales que se rompió el dedo. Aunque el dolor se fue incrementando con el paso de los días, Daniel se negó a que le viera un médico hasta que fue demasiado tarde. La herida se le había infectado y derivó en gangrena, de modo que fue necesario amputarle primero el pie y, más tarde, la pierna. Pese a todo, no se pudo frenar el avance de la sepsis y Daniel murió. Esta historia es muy similar a otras que hemos visto ya, por lo que tiene muchos tintes de leyenda urbana. El biógrafo moderno de Jack Daniel no le da credibilidad alguna, pero es curioso que esta historia haya llegado a nuestros días y se haya extendido tanto en la memoria popular.



*Franz Reichelt (1878 - 1912)




Fue un sastre austríaco nacionalizado francés, cuya obsesión en vida siempre fue la de desarrollar un traje para aviadores que se convirtiera en un paracaídas, en caso de que se vieran obligados a abandonar el avión en el aire. Hizo varios experimentos con muñecos que arrojaba desde el quinto piso de su edificio de apartamentos, y algunos de ellos habían tenido éxito, lo que le llevó a dar un paso más y probar desde una altura más elevada. En 1912, obtuvo permiso policial para realizar una prueba desde la Torre Eiffel, a cincuenta y siete metros de altura, pero sorprendió a todos al decir que saltaría él mismo, en vez de utilizar un maniquí. Hubo muchos que intentaron disuadirlo, y él mismo dudó antes de saltar, pero finalmente lo hizo.

El 4 de febrero de 1912, unos cuantos espectadores y agentes de policía se hallaban reunidos a los pies de la Torre Eiffel. Además, un equipo de filmación estaba preparado para registrar el acontecimiento. Reichelt saltó, pero su paracaídas no se abrió, cayendo en picado e impactando de lleno contra el suelo. En 2009, en el periódico Libération se mencionó que tras la autopsia de Reichelt se determinó que murió por un paro cardíaco durante la caída. Franz, que durante toda su carrera había buscado la manera de salvar vidas, perdió la suya en el intento. Como dato curioso, su muerte fue la primera en toda la historia en quedar registrada en cinta de cine.



*Alejandro I de Grecia (1893 - 1920)




Segundo hijo del rey Constantino I de Grecia, sucedió a su padre en 1917 después de que los Aliados hubieran obligado a éste último y a su primogénito y sucesor Jorge a partir al exilio en Suiza. Sin poder real, el nuevo monarca estuvo privado de todo poder por la facción venizelista y fue prisionero en su propio palacio; el poder lo ostentaba su primer ministro, el cretense Eleftherios Venizelos, que gobernó con el apoyo de las potencias de la Triple Entente. Alejado de parientes y amigos, Alejandro no tuvo más remedio que obedecer lo que le exigían su primer ministro y sus partidarios, y sus funciones regias quedaron limitadas a visitar el frente macedonio para elevar la moral de las tropas helenas. Incluso fue apartado por un tiempo de su esposa, la joven Aspasia Manos, con quien se había casado sin pedir autorización del arzobispo, por lo que no se la reconoció como reina de los helenos. Finalmente, Alejandro y Aspasia recibieron permiso para volver juntos a Grecia como pareja e instalarse en el palacio de Tatoi, donde se descubrió la feliz noticia de que Aspasia estaba embarazada.

El 2 de octubre de 1920, sin embargo, se produjo un accidente que tendría consecuencias muy graves para el soberano. Mientras paseaba por los jardines de Tatoi, un mono doméstico que pertenecía al administrador de los viñedos atacó al perro de Alejandro, y éste, al intentar separar a los dos animales, recibió en una pierna la mordida fatal del mono. Las heridas del monarca fueron tratadas enseguida, pero no cauterizadas, pues Alejandro no pensaba que aquello pasara a mayores. Pero sí pasó: las heridas se infectaron y le provocaron fiebre y sepsis. Aunque los médicos barajaron la posibilidad de amputarle la pierna, ninguno quiso hacerse responsable de llevar a cabo algo tan drástico. La fiebre se instaló y pronto llegó el delirio. Alejandro I sufrió atrozmente durante varios días hasta que, finalmente, murió. Pese a que su familia estaba avisada de lo sucedido y de que su muerte era más que segura, no se le permitió a ningún miembro de la familia real que ingresara al país para verle. A su entierro sólo pudieron asistir la reina Olga, viuda del rey Jorge I de Grecia, y su esposa Aspasia.



*Bobby Leach (1858 - 1926)




La vida de Bobby Leach hubiera sido digna de una película. Fue la segunda persona en arrojarse por las cataratas del Niágara dentro de un barril, en 1911; la primera había sido una mujer, la también fascinante Annie Edson Taylor. La hazaña le costó pasar seis meses en el hospital para recuperarse de las lesiones que sufrió durante el descenso, entre las que se contaban las dos rótulas rotas y la mandíbula fracturada. Bobby no era ajeno a las acrobacias ni al mundo del espectáculo, pues había trabajado en el circo Barnum and Bailey. Tras ver morir a un especialista al intentar zambullirse desde una plataforma situada a una altura de cuarenta y cinco metros en una piscina de tan sólo cinco metros de profundidad, él realizó la zambullida con éxito.

Antes de su viaje a las cataratas del Niágara, Leach era dueño de un restaurante. Al saber de la gesta de Annie Taylor, nació en él el deseo de imitarla y superarla; de hecho, se cree que habría presumido ante sus clientes de poder hacer mucho mejor cualquier cosa que hiciera Annie Taylor. Construyó él mismo el barril en el que se arrojaría por las cataratas del Niágara y, pese a los daños recibidos, consiguió la fama que tanto anhelaba. Sin embargo, no pasó de ser un mediocre artista de vodevil. En 1920, ya con sesenta años, regresó a las cataratas y trató de nadar entre los remolinos, pero tuvo que ser rescatado por un barquero que conocía bien la zona. Pese a poner en riesgo su vida multitud de veces, no parecía temerle a la muerte. Ésta, sin embargo, fue una de las más absurdas de las que se tiene conocimiento. En 1926, mientras caminaba tranquilamente por una calle en Nueva Zelanda, durante una de sus giras promocionales, resbaló con la cáscara de una naranja y se lesionó la pierna. La herida se infectó y fue necesario amputarle la pierna, pero algunas complicaciones de la cirugía le provocaron la muerte sólo dos meses después.



*Isadora Duncan (1877 - 1927)




Fue una mujer sumamente anticonvencional. Se guiaba por sus impulsos más íntimos, sin ningún sentido práctico, y esto quedó reflejado en su manera tan peculiar de bailar. Isadora Duncan vino al mundo en San Francisco, y abandonó la escuela a los once años para dedicarse a la danza, primero en la escuela que había creado su madre y más tarde en Nueva York. A principios de siglo, ya viviendo en Europa, se consolida su estilo de danza tan único, para el que se inspiró en las expresiones artísticas de la antigua Grecia y las combinó con los nuevos mecanismos e iluminación que se estaban aplicando en el teatro, lo que la convertiría en la precursora de la danza contemporánea, tal como la conocemos hoy en día. Su vida íntima fue tan poco convencional como ella. Se casó ya en la madurez con el poeta ruso Serguéi Esenin, al que le llevaba diecisiete años y del que se divorció poco después debido a su talante violento y su abuso del alcohol. Fue madre soltera de dos hijos a los que perdió en un terrible accidente al caer al río Sena el automóvil en el que viajaban junto a su niñera.

Su muerte fue tan trágica como absurda, pero las circunstancias que la rodean contribuyeron mucho a la consolidación del mito y siguen envueltas en un aura de misterio que no se ha conseguido despejar por completo. Estando en Niza, un amigo suyo se ofreció a llevarla en su coche hasta el hotel donde se alojaba. Isadora, haciendo uno de sus habituales gestos teatrales, echó la cabeza hacia atrás y declamó: "¡Adiós, amigos míos, me voy al amor!". Parece ser que el coche recorrió varios metros antes de que el conductor frenara, alarmado por los gritos de los viandantes. El vaporoso pañuelo que Isadora llevaba alrededor del cuello se enredó en los radios de la rueda trasera del automóvil, oprimiendo el cuello de la bailarina hasta estrangularla. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas descansan en el columbario del cementerio Père-Lachaise, en París.



*Arnold Bennett (1867 - 1931)




Fue uno de los escritores más prolíficos de Inglaterra. Nacido en una familia modesta pero que fue ascendiendo socialmente, su padre, abogado, pretendía que siguiese una carrera de leyes, pero lo que apasionaba de verdad a Arnold era la escritura. A los veintiún años se mudó a Londres, y entre los años 1893 y 1900 se convirtió en editor de la revista femenina Woman, para la que escribía artículos bajo un pseudónimo femenino. Después, se dedicó por completo a la escritura de novelas, llegando a completar treinta y cuatro, además de siete volúmenes de historias breves, trece obras de teatro y un diario con más de un millón de palabras.

Pero este hombre, que huía de las camarillas y élites literarias y defendía que la literatura debía de ser accesible para la gente común, cometió una terrible imprudencia que se saldaría con su muerte. En 1931, Francia atravesaba una epidemia de tifus que había afectado al agua de los grifos. Bennett, en un acto de desafío y escepticismo, decidió beber un vaso de agua contaminada para demostrar que no había de qué preocuparse. El resultado fue que contrajo la enfermedad y murió poco tiempo después.


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