febrero 04, 2022

Mujeres de armas tomar


Históricamente, la mujer pasó de puntillas por los grandes acontecimientos de la Humanidad, algo que no es un secreto para quien sepa un mínimo de Historia. No debe sorprendernos que esto sea así; la historia de la humanidad es, en gran medida, la historia de los grandes hombres que llevaron a cabo proezas para el engrandecimiento de sus naciones y la mayor gloria de su linaje. Este hecho ha llevado a muchos a preguntarse cuál fue el papel de la mujer dentro de la Historia. ¿Por qué no sabemos prácticamente nada de las mujeres en los tiempos turbulentos del pasado? Por la sencilla razón de que no era el papel que les estaba destinado, hablando en términos socioculturales. El lugar de la mujer estaba en su hogar como cuidadora y protectora de la familia, quedando los asuntos públicos a cargo del varón. Esto no quiere decir que no hubiera mujeres luchadoras, guerreras y gobernantes, pero han llegado tan pocas a nuestros días que recordamos bastante bien sus nombres y sus hazañas.

En el artículo de hoy, he hecho una selección de estas mujeres a las que la Historia se ha referido a ellas varias veces como de comportamiento "varonil", aunque la expresión que más me gusta para referirnos a ellas es la de "mujeres de armas tomar". Porque eso es lo que fueron: mujeres a las que no les tembló el pulso a la hora de empuñar las armas y luchar codo con codo con sus compañeros varones para lograr un objetivo.


María Pita (1556-62? - 1643)



Ya le dediqué en su día un artículo a esta famosa heroína gallega, que podéis leer aquíMaría Pita, nacida en una fecha incierta entre 1556 y 1562, fue una mujer coruñesa de origen humilde que trabajaba como carnicera junto a esposo Gregorio de Rocamonde. Cuando la flota de Francis Drake, enviada en 1589 para destruir lo que quedara de la Armada Invencible, llegó a Coruña y vio lo mal guarnecida que estaba la ciudad, dio orden de atacarla y conquistarla. Diez días duró el asalto, pues Drake no contaba con la fiera resistencia que los coruñeses le iban a mostrar, pues todo el pueblo se alzó en armas contra los invasores a pesar de la enorme desventaja tanto armamentística como numérica.

Entre los defensores estaba María Pita, quien se dice que luchaba con la espada que había pertenecido a Gregorio de Rocamonde, muerto en el asalto. En cierto momento, se adelantó a todos para clavarle una pica en el pecho al alférez que se disponía a colocar la bandera de la victoria en el fuerte de San Antón. La leyenda dice que le arrebató la bandera al moribundo, la enarboló para alentar a su pueblo y gritó:

"¡Quen teña honra, que me siga!"

Este gesto cambió por completo el curso de la batalla, pues los defensores sintieron sus ánimos enardecidos en tanto que los invasores vieron flaquear los suyos. Iniciaron el repliegue y, cuatro días después reembarcaron precipitadamente, derrotados y con la moral por los suelos. Tras la victoria, se dice que María Pita siguió haciendo buenas obras por su gente como ayudar a curar a los heridos o colaborar aportando ropa y alimentos. Su labor fue tan destacable que llegó a oídos de Felipe II, quien recompensó su labor otorgándole el grado y la paga de alférez.


Inés de Ben



De la mano de María Pita, pero menos conocida, nos llegan las hazañas de Inés de Ben, tan importantes como las de su paisana, aunque su final no fue tan feliz. Tenía esta mujer un pequeño colmado o mercería en el barrio de la Pescadería y era una de tantas otras mujeres trabajadoras de su tiempo. Hubiera pasado completamente desapercibida de no ser por la invasión de la armada de Drake. El 4 de mayo de 1589, al comenzar el cerco inglés, unió sus fuerzas a las de sus vecinos y, junto con otras mujeres, ayudó a reconstruir las murallas mientras las tropas contenían a los invasores.

Pero la mayor aportación de Inés de Ben sería otra. Cuando la munición empezó a escasear entre los coruñeses, Inés aportó suministros de pólvora y cuerda de su propia tienda para crear pequeñas bombas de mano con las que contener el avance inglés. Pero en estas estaba cuando fue alcanzada por un arcabuz enemigo. Recibió dos disparos: uno en el muslo y otro en la cabeza, que, aunque no la mató, la dejó parcialmente ciega. Fue trasladada al hospital de heridos hasta que se recuperó, pero solo para descubrir que su tienda había sido desvalijada. Pobre, viuda y con dos niños a su cargo, Inés no veía un buen porvenir para ella y sus hijos. A pesar de que pidió una indemnización por los servicios prestados, se desconoce el resultado del pleito, aunque es posible que este le fuese desfavorable. Se sabe que murió en la miseria y que su cuerpo fue enterrado en una fosa común.


Agustina de Aragón (1786 - 1857)



Pocos en este país desconocen quién fue esta brava mujer, pues sus hazañas, además de estar bastante bien documentadas, han adquirido a lo largo de los años un matiz legendario muy atractivo. Nacida como Agustina Zaragoza Doménech, contrajo matrimonio con un cabo segundo del Real Cuerpo de Artillería y se trasladó con él a Zaragoza en 1808 cuando fue llamado a las armas, en el momento en que los franceses iniciaron el bombardeo de la ciudad. Agustina pronto se distinguió en la defensa alentando a los artilleros y proporcionándoles víveres y munición. Al ver cómo iban cayendo uno tras otro los artilleros españoles, Agustina tomó un botafuego y descargó una y otra vez un cañón de a 24 con bala y metralla aprovechada, hasta que hizo retroceder al ejército francés.

En el segundo sitio de Zaragoza volvió a distinguirse por su arrojo y valor, pues intentó desalojar a los franceses del convento de la Trinidad, llegando incluso a recuperar en el proceso dos fusiles de los españoles. La peste, sin embargo, la obligó a retirarse temporalmente del campo de batalla. Una vez recuperada marchó a Teruel, donde la Junta le concedió pasaporte para el ejército, con el que se dirigió a Andalucía. Encontramos a Agustina dos veces más en su expediente militar. La primera en la defensa de Tortosa (1810), donde sirvió en una de las baterías hasta la rendición, siendo conducida posteriormente a Zaragoza; la segunda la ubica en la batalla de Vitoria, en 1813, donde nuevamente sería elogiada por su comportamiento valiente y heroico. Terminada la guerra, Agustina permaneció en Zaragoza. En premio por los servicios prestados, Fernando VII le concedió un aumento de cien reales de vellón sobre el sueldo de subteniente que ya recibía y el privilegio de usar la Cruz de Distinción, reservada solo a los jefes y Generales más destacados.

El final de su vida fue bastante menos ajetreado que su vida en el campo de batalla. Se trasladó a Ceuta, donde vivía su hija Carlota, y allí vivió hasta su muerte en el año 1857. Trece años después, sus restos fueron llevados a Zaragoza, donde se encuentran hoy en día, y en cada escala se le rindieron honores militares y exequias solemnes.


Casta Álvarez (1786 - 1846)



Contemporánea de Agustina de Aragón, pero un poco menos famosa que ésta, estaba Casta Álvarez, quien fue célebre entre los suyos por el arrojo que mostró al plantar cara a los ejércitos franceses que invadieron España durante la Guerra de la Independencia. Casta Álvarez se encontraba en Zaragoza cuando dio inicio el sitio a esta ciudad. Tenía 22 años y fue la única mujer que desde el primer día tomó las armas para la defensa. Jamás abandonó su puesto, y pronto se hizo familiar verla portando fusil y bayoneta calada. Durante el segundo sitio permaneció en su puesto de defensa, participando en la salida que hizo la caballería el 31 de diciembre de 1808, lo que le valió como recompensa la cinta encarnada. Se mantuvo hasta el fin con la misma entrega y espíritu combativo.

Tras la capitulación de la ciudad en 1809, se trasladó a la localidad de Cabañas de Ebro, donde contrajo matrimonio con un humilde labrador. Siguiendo el protocolo establecido, solicitó una pensión como recompensa por sus servicios y el derecho a usar los dos Escudos de Distinción (que también poseía Agustina de Aragón). Sin embargo, vivió durante muchos años en la más absoluta pobreza. Viuda y sin hijos, tuvo que recurrir a la caridad de sus vecinos, ya que casi nunca cobró la pensión que había solicitado, sustraída posiblemente por algún funcionario desaprensivo que se aprovechó de su temprana locura. Murió a los 60 años y fue enterrada como pobre de solemnidad en el cementerio del pueblo, hasta que en 1908 se exhumaron sus restos para trasladarlos al Panteón de Heroínas de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza.


Manuela Malasaña (1791 - 1808)



La figura de Manuela Malasaña está a caballo entre la historia y el mito, siendo complicado separar ambas versiones. La tradición oral nos cuenta de ella que era una bordadora que vivía en el antiguo barrio de  Maravillas, pero lo que la ha hecho famosa han sido las circunstancias de su muerte. Una primera versión nos cuenta que Manuela se incorporó a la defensa del Parque de Artillería de Monteleón preparando los cartuchos que su padre disparaba contra las tropas francesas, hasta que la muchacha fue alcanzada por un disparo enemigo. Otra variante de esta versión afirma que fue hecha prisionera y ejecutada bajo la acusación de habérsele encontrado un arma en su poder.

La otra versión, quizá la más conocida, sitúa a Manuela Malasaña al abrigo de la lucha en el taller de bordado donde trabajaba por orden de la dueña del taller y hasta que cesaran los disparos. Pero al regresar a casa, se topó con una patrulla de soldados franceses que habrían intentado abusar de ella mientras la registraban, y ella habría usado unas tijeras para defenderse, acto que le habría valido la muerte a manos de sus asaltantes. Hay serias dudas acerca de la fecha de su muerte y sobre la figura de su padre (se piensa que podría ser huérfana), pero la realidad no pudo con el mito, y Manuela Malasaña se convirtió en símbolo del valor y el coraje del pueblo madrileño. La leyenda de Manolita había calado tanto en el imaginario popular que incluso se le dedicó una calle en el barrio de Maravillas, que más adelante y por extensión, tomó el nombre de barrio de Malasaña, con el que es conocido a día de hoy.


Catalina de Erauso, la Monja Alférez (1592 - 1650)



Su vida sería digna de un personaje de novela o de leyenda, pero en realidad fue una mujer de carne y hueso. Catalina de Erauso nació en la villa de San Sebastián. Su padre servía como comandante a las órdenes del rey Felipe III, de manera que la joven Catalina creció con la milicia como parte de sus juegos infantiles. A los cuatro años fue internada en un convento dominico junto a sus hermanas pero, a diferencia de estas, Catalina no profesó, ya que su padre solo pagaba por sus alimentos, pero no pagó por su dote. Sin embargo, Catalina aduciría varias veces su condición de religiosa para evitar problemas con la justicia y cuando se veía en peligro de muerte. A los quince años y tras muchas peleas con las monjas, se escapó del convento y pasó por diversas ciudades disfrazada de varón, empleándose en varios trabajos hasta que embarcó en la nao del general Echazarreta que partiría rumbo a América.

A partir de este momento, Catalina se hizo llamar siempre con el nombre de Alonso Díaz, aunque tenía otros seudónimos. Se quedó en Panamá al perder el barco que volvía de regreso a España y empezó a trabajar con un comerciante, ganándose su aprecio por su buen hacer. Fue trasladada a Lima, donde encontró un nuevo empleo en un reclutamiento de compañías para la invasión de Chile. Su ejército arrasó las tierras y los bienes de los mapuches, a los que Catalina masacró sin piedad. Luchó en la Guerra del Arauco, donde ganó fama de valiente y hábil con las armas, siempre sin revelar su condición de mujer. En la batalla de Valdivia recibió el grado de alférez. En la batalla de Purén, tras la muerte del capitán de su compañía, asumió ella misma el mando y llevó a su ejército a la victoria.

Anduvo de acá para allá durante mucho tiempo, metiéndose en todo tipo de pleitos y problemas con la justicia, hasta que fue detenida en 1623 en Huamanga, Perú. Para evitar ser ajusticiada, confesó que era una mujer y que había estado en un convento, tras lo cual fue enviada de vuelta a España. El rey Felipe IV mantuvo su graduación militar y la apodó "la Monja Alférez", al tiempo que le permitió seguir usando su nombre masculino y le concedió una pensión por sus servicios a la Corona. En 1630 se instaló en la Nueva España, en la ciudad de Orizaba. Se cree que pudo haber muerto en el pueblo de Cotaxtla y sus restos descansan en la iglesia de San Juan de Dios de Orizaba.


Isabel Barreto (1567? - 1612)



Considerada la primera mujer que ostentó el cargo de almirante en la historia de la navegación, la vida de Isabel Barreto ha generado mucha leyenda carente de fundamento. Nació en Lima (algunas fuentes dicen que nació en Pontevedra, trasladándose a Lima al poco de nacer) y era hija de los portugueses Nuño Rodríguez Barreto y Mariana de Castro, naturales de Madeira. La casaron en 1586 con Álvaro de Mendaña, adelantado de las Islas Salomón, y parece ser que de este matrimonio no tuvieron hijos. La dote que le dieron sus padres sirvió para comprar un barco para hacer una expedición a las islas, a donde fue con su marido en 1595. La fama de Isabel Barreto proviene de que, al morir su esposo ese mismo año, le cedió el cargo de gobernadora de las nuevas tierras descubiertas y adelantada del mar Océano.

La expedición partió rumbo a Manila por orden de Isabel. Durante el viaje pasaron por todo tipo de penalidades: hambre, sed, enfermedades, muerte... Tuvo muchos enfrentamientos con el piloto Fernández de Quirós y la tripulación, posiblemente a causa del carácter altivo y riguroso de Barreto. Pese a todo, la flota llegó a Manila en 1596, año en el que Isabel contrajo nuevas nupcias con Fernando de Castro, caballero de la Orden de Santiago y sobrino del gobernador de Filipinas. Un año después, navegaron hacia Acapulco. En México, Isabel ocupó el cargo de "encomendera" de Guanaco y su marido fue propuesto como gobernador de Filipinas. En 1607 ambos cónyuges solicitaron permiso para regresar a España para hacerse cargo de una serie de pleitos judiciales; una vez resueltos, regresaron ambos a Perú, donde Fernando fue nombrado gobernador de Castrovirreyna. Aquí fue donde terminó sus días Isabel Barreto en 1612, aunque no se sabe con certeza si sus restos descansan en la iglesia de dicha ciudad o si fueron trasladados, tal como ella quería, al convento de Santa Clara en Lima.


Inés Suárez (1507 - 1580)



Desde tierras extremeñas, cuna de grandes navegantes y conquistadores, nos llega la fascinante historia de esta guerrera y conquistadora cuyo papel fue clave en la conquista de Chile. Pasó su infancia en Plasencia, donde aprendió el oficio de costurera. A los 19 años se casó con su primer esposo, Juan de Málaga, que partió en un barco rumbo a Panamá, dejando a Inés en España. Después de esperarle durante diez años, consiguió una licencia para poder ir a las Indias a buscarle, pero cuando llegó a Venezuela descubrió que su marido había muerto en la Batalla de las Salinas, recibiendo como compensación una pequeña parcela en el Cuzco y una encomienda de indígenas.

Fue en Cuzco donde conoció a Pedro de Valdivia, maestro de campo de Francisco Pizarro, y se dice que entre los dos llegó a entablarse una relación amorosa. Inés marchó junto a Valdivia en su expedición a las tierras de Chile, prestando diversos servicios de tipo doméstico a los soldados. En el valle del río Mapocho fundaron una ciudad que sería conocida como Santiago de Nueva Extremadura; pero la hostilidad de los indígenas causó muchos problemas. Aprovechando la ausencia de Valdivia, que había ido a sofocar una rebelión en Cachapoal, los indios se alzaron en armas y asaltaron la plaza, matando a varios hombres y provocando un gran incendio. Inés Suárez se distinguió entonces por su arrojo y valor, pues lo mismo ayudaba a atender a los heridos como se enfrentaba a los indios a brazo armado. Pero el acto que la llevaría a ser reconocida fue la orden que dio de decapitar a los siete caciques que los españoles tenían prisioneros, logrando así que los atacantes se retiraran.

En Perú, Valdivia tuvo que hacer frente a un proceso judicial en el cual se le acusó de vivir amancebado con Inés, por lo que se apresuró a casarla con Rodrigo de Quiroga, amigo suyo y compañero de armas. El matrimonio vivió feliz durante treinta años, en los cuales Inés llevó una vida tranquila y religiosa. Junto con su marido, contribuyó a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Montserrat, en Santiago. Murió alrededor del año 1580, a los 72 años.


Beatriz Bermúdez de Velasco, la Bermuda (s. XV - s. XVI)



De la mano de Francisco Cervantes de Salazar nos llega la historia de una extraordinaria mujer que, espada en mano, insultaba a los españoles que huían de los aztecas que les obligaban a batirse en retirada durante la toma de Tenochtitlán. Hay muy poca información acerca de Beatriz Bermúdez más allá de su "noble linaje", pues no se conocen ni su lugar de nacimiento ni su vida anterior a la conquista.

Se sabe, no obstante, que llegó al Nuevo Mundo acompañando a su marido en la expedición de Pánfilo de Narváez en 1520. Participó junto a su esposo en varias acciones, siendo la más famosa la que protagonizó en la batalla de Tenochtitlán. En el momento de la batalla en que varios españoles e indígenas aliados se retiraban de manera desordenada de los guerreros aztecas, Beatriz Bermúdez los reprendió diciendo:

"¡Vergüenza, vergüenza, españoles, empacho, empacho! ¿Qué es esto que vengáis huyendo de una gente tan vil, a quien tantas veces habéis vencido? Volved a ayudar a socorrer a vuestros compañeros que quedan peleando, haciendo lo que deben; y si no, por Dios os prometo de no dexar pasar a hombre de vosotros que no le mate; que los que de tan ruin gente vienen huyendo merecen que mueran a manos de una flaca mujer como yo”.

Fue tal la vergüenza de sí mismos que sintieron los españoles, que se volvieron hacia los enemigos con energías renovadas y vencieron a pesar de tenerlo todo en su contra, pudiendo más tarde rescatar a los compañeros que habían quedado rezagados. Esta muestra de bravura le valió a Beatriz el sobrenombre de La Bermuda pero, lamentablemente, poco o nada sabemos después de este hito que le dio fama y reconocimiento entre los soldados españoles.


María Pacheco, la Leona de Castilla (1496 - 1531)



María Pacheco nació en la Alhambra, en el seno de una familia de linaje noble. Su padre era virrey y capitán general de Granada y su madre era hermana del segundo marqués de Villena, Diego López Pacheco. Con catorce años se concertaron sus esponsales con Juan de Padilla, caballero toledano de rango muy inferior al suyo. El matrimonio se trasladó a Toledo en el año 1518 al suceder Juan de Padilla a su padre en el cargo de capitán de gentes de armas. Se cree que María Pacheco apoyó e incluso instigó a su marido a que participase en el levantamiento de las Comunidades, lo que le llevó a ser nombrado capitán general de las tropas comuneras por breve tiempo. Tras su derrota en la batalla de Villalar, Padilla fue hecho prisionero y mandado ejecutar en 1521.

En ausencia de su marido, María gobernó Toledo hasta la llegada del obispo de Zamora, Antonio de Acuña. Desde allí, lideró la última resistencia de las Comunidades estacionando defensores a las puertas de la ciudad, mandando traer artillería, implantando contribuciones y nombrando capitanes de las tropas toledanas. Fue una resistencia larga, de unos nueve meses en los que María Pacheco tuvo que llamar al orden de las tropas en innumerables ocasiones. Llegó a apuntar a los propios toledanos con los cañones del Alcázar y tomó la plata del sagrario de la catedral de Santa María para pagar a las tropas. Tras muchos tiras y aflojas, las tropas realistas acabaron por derrotar a los comuneros y María se vio forzada a disfrazarse de aldeana para huir a Portugal. Aunque se pidió para ella el perdón real, este nunca le fue concedido. Vivió en Oporto el resto de su vida dependiendo de la caridad del arzobispo de Braga y del obispo de Oporto, en cuya casa vivió, hasta su muerte en 1531. 

Sus contemporáneos la llamaron la "leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego", pero también decían que era más propensa a los excesos que a la moderación. De María Pacheco nos quedan para la posteridad estos versos que su hermano menor, Diego Hurtado de Mendoza, escribió a modo de epitafio:

Si preguntas mi nombre, fue María,

Si mi tierra, Granada; mi apellido

De Pacheco y Mendoza, conocido

El uno y el otro más que el claro día

Si mi vida, seguir a mi marido;

Mi muerte en la opinión que él sostenía

España te dirá mi cualidad

Que nunca niega España la verdad.


¡Y hasta aquí por hoy! Espero que os haya gustado esta pequeña selección. Por supuesto, me he dejado a muchas más en el tintero, ya que la información que se tiene de ellas es demasiado escasa. Pero quizá algún día se descubran más cosas de estas mujeres extraordinarias sin las cuales no sabríamos el significado de la palabra "valor".

enero 01, 2022

Caprichos de restaurador

 

¡Hola a todos!

Cuánto tiempo sin subir una entrada sobre arte, ¿verdad? Creo que ya tocaba traeros algo cultural y entretenido a la vez, pero confieso que últimamente tengo el cerebro como una esponja y me cuesta un poco pensar cosas originales que os podrían gustar y, de paso, que sean  interesantes y curiosas. Pero estos días, viendo fotos de cuando estudiaba la carrera, vino a mi mente un tema que ya me gustó mucho en su día por lo extraño, simpático e instructivo que puede ser.

Imaginad por un instante que estáis de excursión con un grupo de estudiantes o haciendo turismo por una ciudad con un casco antiguo que se ha conservado casi intacto desde la Edad Media. Si os gusta conocer la Historia de una ciudad, seguramente dar un paseo por esa urbe antigua entrará dentro de vuestros planes. Pues, ¿qué puede haber más hermoso que pisar una callejuela asfaltada en el siglo XIII, perderse en una laberíntica judería, contemplar las magníficas iglesias y catedrales, y descubrir nada más y nada menos que la imagen de un astronauta?

Sí, habéis leído bien. Hay iglesias a lo largo y ancho de este mundo que poseen imágenes y esculturas sorprendentes por lo inesperadas y anacrónicas que son. ¿Qué pinta un astronauta en una catedral construida en el siglo XVI? ¿Cómo es posible hallar una cámara de fotos, un teléfono móvil o un combate de boxeo en una iglesia de más de quinientos años? La explicación es muy sencilla, y no tiene nada que ver con viajes temporales ni visitas extraterrestres a este planeta. Así que dejad de enviarle mensajes a Iker Jiménez y a la patrulla del Ministerio del Tiempo, y permitidme que os muestre algunas de las esculturas anacrónicas más curiosas que existen.


El Astronauta, Catedral Nueva de Salamanca




Salamanca es una hermosísima ciudad que, entre otras cosas, puede jactarse de tres cosas: Poseer uno de los conjuntos monumentales más importantes de España, ser el lugar donde dio clase el insigne Fray Luis de León y tener edificios emblemáticos con las tallas más sorprendentes que jamás veremos. Es muy famosa la tradición de visitar las puertas de la Universidad y buscar en su fachada plateresca la pequeña figura de una rana, por poner un ejemplo, pero hay muchos más secretos por descubrir en los antiguos muros salmantinos, y el Astronauta es uno de los más emblemáticos.

Fue tallado en la fachada de la Catedral Nueva de Salamanca en el año 1992, momento en el que se llevó a cabo la restauración de algunos edificios emblemáticos de la ciudad. Miguel Romero, uno de los canteros que trabajó en la restauración, decidió incorporar a la decoración de la Puerta de Ramos la famosa figura del astronauta como forma de dejar su firma personal en el monumento, tal como hacían los canteros medievales. Pero, ¿por qué eligió un astronauta? Pues porque el tema que se celebraba aquel año era el de las Edades del Hombre. La elección del astronauta fue un homenaje al siglo XX, como símbolo de la modernidad.



El Tuno, Iglesia de San Benito, Salamanca




Menos conocido que el Astronauta, pero igualmente curioso, es este tuno esculpido en la iglesia salmantina de San Benito en el año 1995, también durante una restauración. La figura, ataviada con el jubón y los bombachos característicos de la tuna, porta un instrumento musical, posiblemente un laúd o una bandurria, y se encuentra mirando hacia arriba, en una posición tal que parece que se disponga a iniciar la ronda de un momento a otro.

El autor de esta curiosa figura es Miguel Romero, el mismo cantero que talló el Astronauta, no solo con la intención de dejar su firma en la iglesia de San Benito, sino también como homenaje a un estudiante fallecido que tocaba en una de las rondallas universitarias. Es digno de elogio que Romero haya representado sus figuras respetando el estilo escultórico del resto del programa iconográfico, ya que hace que tanto su Astronauta como su Tuno pasen desapercibidos o incluso se tomen como figuras hechas en el siglo XVI.



El Fotógrafo, Catedral de San Antolín, Palencia




En la Catedral de Palencia, una de las gárgolas del ábside se sale de lo común, ya que muestra una figura portando una cámara fotográfica. Posiblemente se trate de José Sanabria, un conocido fotógrafo de principios del siglo XX. Fue un personaje muy popular en Palencia, ya que se dedicó a inmortalizar en sus fotografías el patrimonio artístico de la ciudad y la provincia. Por ello, como homenaje a este personaje tan querido en su tierra, el arquitecto palentino Jerónimo Arroyo lo inmortalizó para siempre con su cámara entre las piedras de la catedral.



Combate de boxeo, Monasterio de Santa María de Sandoval, Villaverde




Nada más y nada menos que un combate de boxeo se puede contemplar en uno de los canecillos del monasterio de Santa María de Sandoval, sito en León. A pesar de que ya se han visto representaciones arcaicas de pugilistas griegos o romanos, si prestamos atención a los guantes que utilizan estos dos luchadores nos daremos cuenta de que es una restauración bastante actual. Este curioso anacronismo se lo debemos al cantero leonés Andrés Seoane, quien quiso de esta forma dejar testimonio para la posteridad de su afición al boxeo. Se trata, pues, de un detalle reciente, producto de las últimas intervenciones que se hicieron en el monasterio en la década de los setenta del pasado siglo XX.



Dragón comiendo un helado, Catedral Nueva de Salamanca




Regresamos a la Catedral Nueva de Salamanca, concretamente a la llamada Puerta de Ramos o de la Borriquilla, para encontrarnos con este curioso dragón que, como vemos, está degustando un cucurucho de helado de dos bolas. La historia de este dragón es exactamente la misma que la del famoso astronauta (de hecho, fue esculpido por el mismo escultor, Miguel Romero), que consistía en añadir un anacronismo escultórico pero sin romper con la estética decorativa original de la Puerta. Este dragón podría pasar por un animal salido de algún bestiario medieval, de no ser por ese cucurucho tan característico que le da el toque actual sin romper con lo antiguo.



Teléfono móvil, Catedral de Calahorra, La Rioja




Las obras de la Catedral de Calahorra fueron bastante largas, puesto que empezaron en 1484 y se prolongaron durante doscientos años. Fuera de la catedral, en la calle Arrabal se encuentra la puerta de San Jerónimo, de estilo plateresco del siglo XVI. Pero uno de los detalles llama poderosamente la atención, pues se trata de un teléfono móvil. Este anacronismo fue introducido de manera voluntaria para cubrir la pérdida de un elemento anterior por causa de la meteorización. Se sustituyó por un teléfono móvil modelo Nokia con la fecha de 1996 para simbolizar algo propio de la época aunque, a día de hoy y con los muchos avances tecnológicos que hemos visto, queda bastante desfasado.



Aliens enfrentados, Catedral de San Antolín, Palencia




En la arquivolta exterior de la portada de San Juan o de los Reyes de la catedral de San Antolín de Palencia, donde también está el famoso Fotógrafo del que ya hemos hablado, se puede encontrar también un elemento que, evidentemente, no formaba parte del programa iconográfico original. Y es que en dicha arquivolta nos vamos a topar, nada más y nada menos, que con dos aliens mirándose de frente. Y no unos alienígenas cualquiera, sino dos monstruos salidos de la mismísima saga de películas Alien. Este añadido, realizado en piedra artificial, fue creado en 1995 por el arquitecto Fernando Díaz-Pinés. Este hombre, gran aficionado al cómic y a la ciencia ficción, realizó el boceto de estos aliens y se lo pasó a los escultores encargados de la restauración, elevando la famosa saga de ciencia ficción al rango catedralicio.



El Octavo Pasajero, Paisley Abbey, Glasgow




Y de Palencia nos vamos a Escocia siguiendo la pista de los aliens, donde nos encontramos con este aterrador xenomorfo ejerciendo las funciones de gárgola. La abadía de Paisley, construida en el siglo XII en la orilla este del White Cart Water, muy cerca de Glasgow, tuvo que ser sometida a una serie de remodelaciones en el año 1997. Según las palabras del rector de la abadía, fue a uno de los albañiles de la empresa contratada de Edimburgo al que se le ocurrió la idea de plasmar su admiración por la famosa saga de ciencia ficción creando esta gárgola con la forma del Octavo Pasajero que acosó sin descanso a la teniente Ripley. A pesar de que en la distancia no se distinguen bien sus rasgos, a medida que uno se acerca a la abadía puede contemplarse en todo su esplendor.



Darth Vader, Catedral Nacional de Washington




Es la sexta catedral más alta del mundo y la única que tiene una réplica de Darth Vader en su fachada. ¿Acaso George Lucas vio esta falsa gárgola y la tomó prestada para crear a uno de los villanos más famosos de todos los tiempos? Pues me temo que no, amigos; ni fue creación propia de ningún arquitecto, ni Lucas se inspiró en ella para la saga de Star Wars. La catedral neogótica de Washington se construyó entre los años 1907 y 1990. Durante los años 80, un colegio estadounidense organizó un concurso de diseño de gárgolas, y la ganadora se exhibiría en una de las torres de la catedral. La gárgola premiada fue esta efigie de Darth Vader. En realidad, no se puede calificar de 'anacronismo', ya que el personaje en cuestión, aunque sea ficticio, corresponde al período en el que la catedral se estaba construyendo. Con todo, sigue siendo una curiosidad digna de mención.



Escudo del Athletic de Bilbao, Iglesia de Santa María la Mayor, Trujillo




El deporte ha sabido hacerse un hueco en el imaginario iconográfico de iglesias y catedrales, pero este es uno de los ejemplos más llamativos. Hemos visto ya un combate de boxeo y ahora le toca el turno al deporte rey, representado por uno de los equipos españoles más famosos: el Athletic de Bilbao. En 1972, durante la reconstrucción de la torre gótica Julia de la iglesia de Santa María la Mayor, sita en Trujillo (Cáceres), el cantero Antonio Serván, con el beneplácito y consentimiento del jefe de obra, se tomó la licencia de labrar en uno de los capiteles esquineros anteriores a la cornisa el escudo del Athletic de Bilbao, que era el equipo de fútbol favorito de ambos maestros.



Ángel con teléfono móvil, Catedral de San Juan Evangelista, Hertogenbosch




Que vivimos en tiempos modernos no es nada que no sepamos a estas alturas, pero uno nunca imaginaría que los avances tecnológicos del siglo XX llegarían incluso a Dios. Sin embargo, al ver a este ángel con pantalones, bolso de bandolera y un teléfono móvil, uno no puede evitar pensar que esto de las nuevas tecnologías igual se nos ha ido un poco de las manos. Esculpido por el artista Ton Mooy, este ángel con móvil pertenece a un conjunto de otras treinta y nueve estatuas que se le encargaron para sustituir las deterioradas figuras de la catedral. Tras un arduo trabajo de doce años, Mooy decidió tomarse una pequeña licencia con el último ángel y lo esculpió a la manera de un adolescente de nuestros tiempos hablando a través de un Smartphone. Y dado que los ángeles son los mensajeros de Dios, ¿qué mejor manera de asistirle que poner un móvil a su servicio con línea directa con el Altísimo?

Lo que empezó como una broma, no tardó en convertirse en todo un mito en los Países Bajos y dio pie a la creación de un call-center para que la gente con problemas pudiera "hablar" con el ángel. Todo un detalle para quienes necesitan del consejo divino para superar sus problemas.



Gizmo, Capilla de Belén, Saint-Jean-de-Boiseau




En el municipio de Sain-Jean-de-Boiseau, situado en la zona de Nantes (Francia), en un rincón de una pequeña ruta campestre se encuentra la capilla de Belén. Este edificio de estilo gótico flamígero fue construido en el siglo XV, durante la Guerra de los Cien Años. El edificio tiene también un pasado de culto druídico a la fecundidad y el nacimiento de la vida, pero tras la consagración de la capilla a la Virgen de la Natividad se cristianizó también su nombre.

En 1993, el ayuntamiento decidió iniciar unas obras de restauración de la capilla, para lo cual se recurrió al escultor Jean-Louis Boistel para que restaurara los siete pináculos con sus respectivas quimeras, unos animales fantásticos que evocaban la dualidad entre el bien y el mal. Pero dado que las fuentes arqueológicas eran insuficientes para conocer con detalle el bestiario original, Boistel decidió recrear sus propias quimeras con un toque más contemporáneo. Una de ellas es este Gizmo, el adorable bichito de la película Gremlins (1984-1990), aunque también se puede encontrar un Gremlin malo y un Goldorak, un robot luchador muy parecido a Mazinger Z. El caso es que el resultado no gustó a todo el mundo y la polémica se desató, pero las constantes peregrinaciones de frikis que acuden a esta capilla, hoy cerrada, para hacer fotos a Gizmo y sus otras quimeras, son prueba de que también hay un lugar en la Iglesia para estos animalitos.



Grace Kelly, fachada del Ayuntamiento de Sevilla




Sevilla es una ciudad con una gran Historia detrás que esconde todo tipo de maravillas y secretos, pero lo que menos se podría esperar un visitante es encontrarse con la mismísima princesa Grace Kelly de Mónaco, y en un lugar tan llamativo como la fachada del propio Ayuntamiento de Sevilla. El escultor Manuel Echegoyán, gran admirador de este inolvidable icono del cine clásico, decidió inmortalizar su efigie tallándola en un medallón entre otros personajes de gran categoría como emperadores romanos. Quien quiera encontrarla, tendrá que buscar entre los medallones que dan a la plaza de San Francisco, muy cerca de la calle Sierpes.

¿Pero por qué, entre tantos personajes famosos, eligió Echegoyán a Grace Kelly? La razón es una visita de la princesa de Mónaco a la Feria de Abril del año 1966. Como era de esperar, Grace Kelly fue el centro de todas las miradas, y no pasó por alto al propio Echegoyán, al que se le había asignado la tarea de tallar los medallones de la fachada plateresca del edificio consistorial. Además de esculpirse a sí mismo y a su esposa, Echegoyán decidió plasmar la belleza de la actriz que tanto le había impresionado. Curiosamente, la Primera Dama Jackie Kennedy también visitó la Feria de Abril y pasó totalmente inadvertida para el artista.



¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Espero que os haya gustado esta selección de caprichos de restaurador, aunque reconozco que hay algunos más que se me han quedado en el tintero. Os animo a viajar, visitar iglesias y catedrales, y tratar de descubrir los secretos que ocultan. ¡Hasta pronto!

diciembre 20, 2021

"La Navidad es machista"

 

¡Hola a todos!

¡Bienvenidos un día más a mi biblioteca, amigos! Hoy os traigo un post muy interesante sobre la Navidad. De los creadores de "Amiga, date cuenta" y "No eres tú, son tus privilegios", llega hoy a vuestros hogares "La Navidad es machista", producida por el famoso estudio Miami Me lo Confirmó y que aportará una nueva luz sobre los problemas machistas a los que las mujeres debemos enfrentarnos a todas horas, y la Navidad no es la excepción.

Se nota que estoy siendo sarcástica, ¿no?

Antes de proseguir, diré que esto no se trata de una idea que a mí se me haya ocurrido, sino que va a ser una reacción a un vídeo que vi hace un año en YouTube y que el algoritmo me ha vuelto a recordar, no sé muy bien por qué. El caso es que lo ha hecho y eso me ofrece una oportunidad de oro para hacer un nuevo artículo de reacción, que es el que aquí os traigo.

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué odiáis celebrar la Navidad con vuestra familia? ¿Es porque sois antisociales y rancios? ¿Es porque la alegría navideña a vosotros os produce repulsión? No, es porque es machista. ¿A que no lo sabíais? Pues sí, es machista cisheteropatriarcal. En el susodicho vídeo, una chica nos va a dar ocho razones por las cuales ella cree que la Navidad es una fiesta machista y hacer que os deis cuenta de ello.


1. ¿Quién decora y limpia tu hogar?

Para ser la primera pregunta que se hace, la chica bien podría haberse explayado con un par de buenos argumentos, pero ha preferido hacer una mini representación de un chico que admira su Belén y le sugiere que le coloque un árbol de Navidad. No viene al caso y la chica tampoco lo explica, pero lo haré yo por ella.

La casa la limpia y la decora el que tiene más tiempo y/o el que tiene más ilusión por poner los adornos de Navidad. A mí no me importa adecentar mi casa ni adornarla para las fiestas precisamente por eso: porque soy la que tiene más tiempo para hacerlo y porque me encanta decorar la casa con el arbolito, las campanitas, el trineo de Papá Noel o lo que sea que me apetezca poner. Pero si durante la semana no tienes tiempo para hacerlo, siempre puedes sacar un par de horitas el fin de semana o en tu día libre, y eso si tu pareja, tus hijos o quien sea no son los que quieren ocuparse de esa tarea porque les apasiona y les hace ilusión. La chica tal vez intentó decir que son las mujeres las que nos encargamos de eso, pero ni lo dijo ni trató de explicarlo. Siguiente cuestión.


2. ¿Las mujeres tienen que hacer la cena?

Según esta chica, las mujeres tenemos la misión casi imposible de preparar una cena impactante con un presupuesto paupérrimo (todo esto lo dice ella; yo no me invento nada). Evidentemente, para que se sepa que la Navidad es machista, ese presupuesto se lo da el hombre, que para eso es el que trabaja fuera de casa, entregándole lo que sobró de los regalos y sin tener ni idea de lo que cuesta preparar un banquete así, como lo explica perfectamente en la representación que le sigue.

¿Cuál es la realidad al respecto? La cena la prepara la persona que tiene más tiempo o más ganas, o incluso aquella a la que se le da mejor cocinar.  Además, el que no cocina, aporta su granito de arena preparando los ingredientes, atendiendo a los invitados o sirviendo la mesa. Lo del presupuesto "paupérrimo" no sé de dónde lo saca, porque tampoco hace falta gastarse una millonada para hacer una cena rica y abundante (yo te la hago por menos de treinta euros). ¿Es posible que esta chica considere que la Navidad es menos machista si hay más dinero de por medio? Ni lo aclara, ni le interesa. Pero a mí sí me gustaría aclararle que ese presupuesto paupérrimo del que se queja seguramente lo han aportado sus padres, salido de su trabajo y esfuerzo para que todos pasen un buen momento.


3. ¿Tienes que convivir con un familiar acosador?

¿Perdón? ¿Me he perdido algo? ¿Desde cuándo el acoso o el abuso sexual está relacionado con la Navidad? Esto me parece bastante grave y es incluso denunciable. Si en tu familia hay algún pariente que te trata de manera que te hace sentir incómodo, te manosea de manera impropia o abusa de ti, tienes que denunciarlo inmediatamente. ¿Qué tienen que ver aquí el machismo y la Navidad? Me parece una vergüenza que esta chica intente convertir el abuso sexual en un meme o una anécdota contada así a la ligera. Esto está mal. Si sufres abusos o acoso sexual en el seno de la familia, debes tomar las acciones legales correspondientes y ser asesorado por un adulto de confianza en el caso de que seas menor de edad, no intentar generalizar y normalizar algo así.


4. ¿Los hombres se sientan en la cabecera?

La chica vuelve a la carga protestando por el hecho de que sea el padre o un hermano el que ocupe la cabecera de la mesa, resaltando lo injusto que es eso porque ninguno de ellos ha cocinado ni hecho nada en toda la noche, pero se les concede el privilegio de ocupar el lugar de honor de la mesa, quedando relegado para las mujeres el puesto que está más cerca de la cocina, para que sirvan mejor a sus parientes varones.

Bien, ahora hablemos en serio: En la cabecera de la mesa se sienta cualquiera, aunque lo lógico es que se sienten los anfitriones por ser quienes organizan la mesa y agasajan a sus invitados. Normalmente, el encargado de la comida se sienta lo más cerca posible de la cocina para no molestar a los demás invitados si tiene que levantarse y poder ir más rápido para ir y traer cosas. Además, a menos que sea redonda, las mesas tienen dos cabeceras, así que, ¿dónde está el puto problema? ¿Dónde está el machismo?


5. ¿La familia de tu pareja te cambia el nombre?

A la lista de lloriqueos de esta señorita se suma el hecho de que la familia de su pareja no se acuerda de su nombre. Para la representación ha elegido, muy convenientemente, a un hombre para que sea el que le inventa mil nombres y luego pase de ella porque, en el fondo, el nombre de la novia de su primo/sobrino no es tan importante.

En serio, lo de esta chica no es normal. Ahora resulta que es machista que los demás no se acuerden de tu nombre. Entonces, ¿cómo lo habré de pasar yo con la familia de mi novio, que son más de cuarenta primos carnales y segundos? El problema ahí lo tengo yo, porque ellos se acordarán de mi nombre pero a mí me resulta casi imposible acordarme de todos. Y eso no es machismo, señorita feminista. Puede ser descuido, despiste o incluso desinterés, dependiendo del caso, pero no es machismo ni hace que la Navidad sea machista.


6. ¿Algún hombre se molesta si las mujeres se divierten?

Si la pregunta número 4 ya era una burrada, con esta riza el rizo. ¿De verdad alguien está tan amargado como para ir a llamarle la atención a las mujeres (solo a las mujeres) si están bailando, riendo y divirtiéndose? No te lo crees ni tú. Lo que seguramente ha pasado es que tus padres estaban preparando la cena y haciendo todo el trabajo mientras tú estabas de cháchara o hablando con tus amigas por el móvil, te han dicho que te pongas a ayudar y eso te ha parecido machista. Pues te diré algo que te sorprenderá: los hijos deben estar atentos a lo que les pidan sus padres. Si tú ves que quien cocina necesita ayuda, ¿qué te cuesta pelar unas cebollas o atender la sopa? Eso lo pueden hacer tanto hombres como mujeres. No hay un inquisidor machista mirando a ver si hay mujeres divirtiéndose para ir a echarles la bronca y aguarles la fiesta.


7. ¿Las mujeres deben comprar los regalos?

En este punto, la chica vuelve a cargar contra los hombres (concretamente contra el padre) diciendo que son siempre las madres, abuelas y tías las que compran los regalos porque son las únicas que se molestan en conocer a sus hijos, nietos y sobrinos, dando a entender que el padre no conoce ni se preocupa por nadie salvo por sí mismo, y por ello le regalará objetos absurdos a sus hijas porque no las conoce en lo más mínimo ni se preocupa por sus gustos.

La realidad es que los regalos los compra cualquiera cuando tiene tiempo para hacerlo, da igual que sea hombre o mujer. Cualquiera puede tener dudas sobre qué regalarle a la otra persona, y está bien hablar y pedir consejo, o incluso escuchar si a la otra persona se le escapa algo acerca de un regalo que le gustaría tener. Estar atento es la clave, pero muchas veces esto no es posible porque tenemos mil cosas en la cabeza, y eso no tiene por qué ser machista, ya que ocurre en ambos sentidos. Y, por cierto, todos nos equivocamos alguna vez al hacer un regalo. Aunque tú no lo sepas, es posible que alguna de tus amigas haya ido a devolver un regalo que le has hecho porque le parecía un mojón.


8. ¿Tienes que ser amable con alguien que no te quiere?

Voy a reproducir punto por punto la pregunta que nos hace la chica porque creo que lo vale: ¿Tienes que ser amable, cariñosa, confiada y segura con personas que no te conocen, no te quieren y te violentan en tu propio hogar?

¿Pero tú dónde te has criado, hija mía? ¿Qué clase de violencia has sufrido? De verdad, por las cosas que dice, me da por pensar que abusaron de esta chica en su casa y ella lo ve tan normal que cree que eso pasa en todas las casas. Claro que después veo la representación que hace con su colega, en el que hace de machito que le dice que se pinte y se arregle un poco, y veo lo que ella entiende por violencia.

Vamos a ver, corazón. En todas las familias hay parientes con los que te llevas mejor o peor, pero el propósito de la Navidad es tratar de limar asperezas (si es posible) y convivir en familia. Además, también puede haber parientes femeninas que te pueden caer mal. Si tan mal te llevas con esa persona en concreto, nadie te obliga a ser amable pero sí educada. No le faltes al respeto, no converses con esa persona si no quieres y retírate antes si la situación se te hace insoportable, pero no montes una escenita ni hagas un drama de ello. Se llama tener educación. Ya sea en Navidad o en cualquier evento social, guárdate tu bilis y tus insultos para ti, y no le arruines la fiesta a los demás.


Resumiendo: los aportes de esta chica no tienen la menor lógica ni argumentos válidos para considerar que la Navidad sea machista. La Navidad, en todo caso, se puede calificar de tradicional, y lo bueno que tienen las tradiciones es que, si hay algo que consideras grave o pernicioso, se puede tratar de cambiar. Aunque, ¿qué tiene la Navidad que sea tan malo? Es una celebración alegre, familiar y apta para todas las edades, y no tiene absolutamente nada que ver con ese supuesto machismo que se le trata de inculcar.

diciembre 15, 2021

100 preguntas que nadie te hace


¡Hola a todos!

Pues ya se va acercando otro fin de año, y se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. O, al menos, así me lo ha parecido a mí.

Aunque otras veces he puesto entradas navideñas, este año he decidido recuperar algunos de mis antiguos memes de preguntas y dejároslo por aquí, no solo para que me conozcáis mejor (aunque si me seguís desde hace tiempo, me conocéis de sobra), sino también para que os lo llevéis a vuestros blogs o redes sociales si os apetece hacerlo vosotros.

Poco me queda que deciros. Espero que tengáis unas felices navidades, que seáis muy felices, que dejéis atrás todo lo malo y miréis al año nuevo con ilusión, que vuestros deseos se cumplan y vuestros proyectos vean la luz y tengan éxito. Yo, como siempre y mientras pueda, seguiré por aquí con mis artículos, mis cosas y mis pensamientos.

¡Muchas gracias por leerme!



1. ¿Duermes con las puertas del armario abiertas o cerradas?

Cerradas. No me gusta dormir con ninguna puerta abierta.


2. ¿Te llevas las botellas de gel y champú de los hoteles?

Sí, a día de hoy se considera que son productos de cortesía por parte del hotel.


3. ¿Duermes con las sábanas metidas bajo el colchón o sacadas?

En invierno me gusta meter bien las sábanas para arrebujarme debajo, como un oso en su madriguera. Pero en verano las saco para que me dé un poco el aire en el brazo o en la pierna (y, de paso, retar al monstruo que vive debajo de mi cama).


4. ¿Has robado alguna vez una señal de tráfico?

Dios, no. ¿Quién narices hace algo así?


5. ¿Te gusta usar post-its?

Sí, pero no los que tengo ahora mismo. Son unos post-its muy básicos con forma de flor que no pegan una mierda y se caen todo el tiempo.


6. ¿Eres de las que junta cupones y luego nunca los usa?

Sí. Seguramente tendré unos ochocientos cupones de compras que nunca reviso y, por lo tanto, me estoy perdiendo jugosas ofertas.


7. ¿Prefieres que te ataque un oso gigante o un enjambre de abejas?

Un oso gigante. Creo que con el oso al menos tendría alguna posibilidad de victoria.


8. ¿Tienes pecas?

No.


9. ¿Sonríes siempre para las fotos?

Sí. Desde hace tiempo sé que la expresión que más me favorece es una sonrisa bien abierta.


10. ¿Cuál es tu peor manía?

Poner todos los cacharros de cocina en su sitio. Me molesta muchísimo que alguien cambie un cacharro de lugar.


11. ¿Cuentas los pasos cuando caminas?

No, no tengo TOC.


12. ¿Has meado alguna vez en el campo?

Sí, claro. En la naturaleza no abundan los urinarios públicos.


13. ¿Y cagado en el campo?

Nunca me ha pillado el toro en ese sentido, ^^U


14. ¿Eres de las que baila incluso si no suena música?

Solo si estoy de muy buen humor; por lo general, prefiero bailar con música.


15. ¿Muerdes los lápices y bolígrafos?

Tengo esa mala costumbre, sí.


16. ¿Con cuántas personas te has acostado esta semana?

Con mi novio.


17. ¿Cuánto mide tu cama?

1,80 x 2,00 metros. Es una cama de Ikea, y los suecos son muy largos.


18. ¿Cuál es tu canción de la semana?

Gold, de Neon Hitch ft. Tyga. La encontré hace poco y me encanta escucharla. Me anima mucho.


19. ¿Te gusta que los chicos vistan de rosa?

Ni me va, ni me viene. Me resulta raro ver a un hombre llevando ropa de color rosa, pero si a él le gusta y le favorece el color, me gusta.


20. ¿Sigues viendo dibujos animados?

Siempre. Creo que es algo que nunca dejaré de ver.


21. ¿Cuál ha sido tu última película favorita?

Reconozco que soy más de series que de películas, pero si tengo que decir una, diré The Witcher: La Pesadilla del Lobo. Me gustó más de lo que esperaba.


22. ¿Dónde enterrarías un tesoro secreto si tuvieras uno?

En algún lugar de mi pueblo natal, pero no se lo diría a nadie. Seguramente escribiría unas pistas en mi diario para que el buscador más avispado lo encontrara.


23. ¿Qué bebes durante la cena?

Casi siempre bebo agua.


24. ¿En qué untas un nugget de pollo?

En ketchup.


25. ¿Cuál es tu comida favorita?

Las chuletas de cerdo empanadas.


26. ¿Qué películas podrías ver una y otra vez y seguir enamorada de ellas?

La trilogía de El Señor de los Anillos, sin duda.


27. ¿Quién fue la última persona que te besó/has besado?

Mi novio.


28. ¿Fuiste alguna vez un boy/girl scout?

No. En mi país no se lleva mucho lo de ser un boy o girl scout, aunque ahora se pueden ver más grupos de los que había cuando yo era pequeña.


29. ¿Alguna vez posaste desnuda para una revista?

Eh... no.


30. ¿Cuándo fue la última vez que le escribiste a alguien una carta en papel?

Si contamos con eso las postales de Navidad, pues hace tan solo unos días.


31. ¿Sabes cambiar el aceite del coche?

No, pero prometo aprender. Algún día.


32. ¿Te han puesto alguna vez una multa por exceso de velocidad?

Los camiones me adelantan en las autovías, ¿tú qué crees?


33. ¿Te has quedado alguna vez sin gasolina?

Nunca. Siempre estoy muy atenta al depósito.


34. ¿Cuál es tu bocadillo favorito?

El de queso con pechuga de pollo empanada.


35. ¿Qué es lo que más te gusta comer para desayunar?

Dos tostadas con aceite de oliva, un zumo de naranja y una tacita de Cola Cao.


36. ¿A qué hora sueles irte a la cama?

Tarde. A eso de la 1:30 am.


37. ¿Eres perezosa?

Debo admitir que sí, algo perezosa sí que soy.


38. Cuando eras niña, ¿de qué te disfrazabas en Halloween?

Cuando era niña no celebraba Halloween porque no es una fiesta de mi país. En Carnaval sí que me disfrazaba, y casi siempre era de personajes que llevaran falda larga, como princesas, hadas y cosas así.


39. ¿Cuál es tu signo en el horóscopo chino?

El tigre.


40. ¿Cuántos idiomas sabes hablar?

Gallego y castellano. Y sé lo suficiente de inglés como para defenderme en una conversación que vaya despacio.


41. ¿Tienes suscripciones de alguna revista?

No. Hace tiempo estuve suscrita a la revista National Geographic, hasta que me cansé de que nunca llegaran a la Edad Contemporánea.


42. ¿Qué molan más: Legos o Lincoln Logs?

Me gustan más los Legos. Son más icónicos.


43. ¿Eres testaruda?

No tanto como debería, la verdad.


44. ¿Quién es mejor: Leno o Letterman?

No sigo a ninguno de estos dos showmans, así que...


45. ¿Has visto telenovelas alguna vez?

Pfff! He perdido la cuenta ya. Las he visto de todos los tipos: latinas, coreanas, chinas de época, turcas...


46. ¿Tienes miedo a las alturas?

No, pero tampoco me expongo a ellas.


47. ¿Cantas en el coche?

Si la canción lo merece, sí.


48. ¿Cantas en la ducha?

No suelo hacerlo, aunque a veces suelto algún gorgorito.


49. ¿Bailas en el coche?

Solo si voy de copiloto. Soy una conductora responsable.


50. ¿Has usado una pistola alguna vez?

No, nunca.


51. ¿Cuándo fue la última vez que un fotógrafo te hizo un retrato?

Hace tres o cuatro años, para unas fotos de carné.


52. ¿Crees que los musicales son cursis?

No soy muy fan de los musicales; no me gusta que estén todo el tiempo cantando. Pero reconozco que los hay muy buenos, como El Fantasma de la Ópera, Anastasia o Hamilton.


53. ¿La Navidad te parece estresante?

Para nada. ¡Es una época que me encanta!


54. ¿Has comido pierogi alguna vez?

Nunca he tenido la oportunidad.


55. ¿Cuál es tu tarta de frutas favorita?

La de fresas con nata. ¡Me encanta!


56. Cuando eras niña, ¿qué querías ser de mayor?

Bailarina, gimnasta, reina o princesa.


57. ¿Crees en fantasmas?

No.


58. ¿Alguna vez has tenido sensación de deja-vù?

Sí, pero eso es porque soy una persona muy cíclica. A veces, en ciertas épocas del año, pienso que me gustaría hacer algo, y recuerdo que hace dos o tres años, por la misma época, estaba haciendo eso mismo que me gustaría hacer ahora.


59. ¿Tomas vitaminas a diario?

Solo la vitamina C del zumo de naranja.


60. ¿Llevas pantuflas?

Oh, sí. De gatitos.


61. ¿Llevas albornoz?

Sí. Prefiero el albornoz a las clásicas toallas.


62. ¿Qué te pones para dormir?

Pijama.


63. ¿Cuál fue tu primer concierto?

Un concierto que dio el cantante Alberto Comesaña cerca de mi pueblo natal, hace ya muchos años.


64. Wal-mart, Target o Kmart?

No hay ninguno en España, así que paso.


65. ¿Nike o Adidas?

Adidas.


66. ¿Cheetos o Fritos?

Me pirran los Cheetos, sobre todo los Pandilla.


67. ¿Pipas o cacahuetes?

Pipas. Son un auténtico vicio. Y cuanta más sal tengan, mejor.


68. ¿Has escuchado alguna vez al grupo Très Bien?

No me suenan de nada.


69. ¿Has ido alguna vez a clases de baile?

Sí, hace unos años.


70. ¿En qué profesión te imaginas trabajando a tu futuro esposo?

Mi novio trabaja en IT, así que me lo imagino a él trabajando en IT, ya que es lo que más le gusta ^^*


71. ¿Sabes torcer la lengua?

No, no tengo esa habilidad sobrehumana.


72. ¿Has ganado alguna vez un concurso de deletreo/ortografía?

No, pero de haberlo habido en mi colegio, habría ganado sin lugar a dudas. Soy muy buena deletreando y me considero una sargento de la ortografía.


73. ¿Alguna vez has llorado de felicidad?

Sí, varias veces.


74. ¿Tienes discos de vinilo?

Yo no, pero mi madre sí.


75. ¿Tienes tocadiscos?

En casa de mi madre.


76. ¿Quemas incienso regularmente?

No. No me gusta el olor tan penetrante del incienso.


77. ¿Has estado enamorada alguna vez?

A día de hoy, lo estoy.


78. ¿A quién te gustaría ver en concierto?

Al grupo Blind Guardian o a Sabaton. Me gustan mucho los dos.


79. ¿Cuál fue el último concierto al que fuiste?

A un concierto del grupo gallego Herdeiros da Crus, hace ya bastante tiempo.


80. ¿Té frío o té caliente?

Los dos, cada uno en una estación diferente. Me encanta el té.


81. ¿Té o café?

Té, sin dudarlo. El café me provoca temblores y me quita el sueño.


82. ¿Azúcar o galletas snickerdoodle?

No sé qué son las galletas snickerdoodle, así que me iré al azúcar.


83. ¿Sabes nadar bien?

Nací en un pueblecito costero, con el mar a menos de un kilómetro de mi casa, así que sí, sé nadar bien.


84. ¿Puedes aguantar la respiración sin taparte la nariz?

Sí, no me parece difícil.


85. ¿Eres paciente?

Depende de para qué cosas.


86. En una boda, ¿prefieres orquesta o DJ?

No sabría elegir. Tener una orquesta me parece muy romántico, pero un buen DJ que pinche tus canciones favoritas también es algo a tener en cuenta.


87. ¿Alguna vez ganaste un concurso?

Una vez quedé segunda en un concurso de carteles que celebró mi instituto (gané un bolígrafo y un libro). Más adelante, en la escuela de idiomas, gané el premio al postre más rico y al más vistoso durante tres años seguidos.


88. ¿Te has hecho alguna cirugía estética?

No. Ni me gustan, ni las necesito.


89. ¿Son mejores las aceitunas verdes o las negras?

Las verdes; las negras no me gustan.


90. ¿Sabes ganchillar o hacer punto?

Ni una cosa, ni otra. Pero sé bordar a punto de cruz.


91. ¿Cuál es el mejor lugar para poner una chimenea?

El salón, sin duda.


92. ¿Quieres casarte?

Sí, me encantaría casarme ^^*


93. Si estás casada, ¿cuánto tiempo llevas casada?

Aún no me he casado, pero llevo dos años viviendo con mi pareja.


94. ¿Quién fue tu crush en el instituto?

Nadie importante.


95. ¿Lloras y te cabreas hasta que consigues lo que quieres?

No. Eso es propio de personas inmaduras y caprichosas, y no me considero ni una cosa ni la otra.


96. ¿Tienes hijos?

No.


97. ¿Quieres tener hijos?

No estoy muy segura. A veces me pregunto si sería una buena madre para mis hijos, si los tuviera.


98. ¿Cuál es tu color favorito?

Me gustan todos los colores, pero me decanto por el azul y el verde.


99. ¿Echas de menos a alguien en este momento?

A mi abuela América. Murió tan solo hace unos meses y la echo mucho de menos.


100. ¿Crees en Papá Noel?

No. Eso es cosa de críos.


octubre 30, 2021

Carmen Mola que te cagas

 

¡Hola a todos!

Hoy toca hablar de Carmen Mola. ¿Sabéis quién es Carmen Mola? Hasta hace poco, lo único que se sabía de esta misteriosa escritora es que era una mujer oriunda de Madrid, profesora y madre de tres hijos, autora de varias novelas negras de bastante éxito y, recientemente, ganadora del Premio Planeta 2021 con la novela titulada La bestia, un thriller histórico con un trasfondo bastante interesante. Pero en realidad no es la ganadora, sino los ganadores del Premio Planeta. Y es que Carmen Mola, para pasmo de muchos, no era una mujer, sino tres hombres: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, tres guionistas con cierto bagaje en cine y televisión que decidieron probar suerte en el mundo de la literatura policíaca bajo el pseudónimo de Carmen Mola. De hecho, hasta la entrega del Premio Planeta, nadie sabía que el nombre de Carmen Mola era un pseudónimo, y la polémica quedó servida.

¿Pero por qué causó tanta polémica Carmen Mola? ¿Qué tiene de especial que tres hombres hayan escrito una serie de novelas bajo pseudónimo? Os lo he revelado en la misma pregunta: que eran hombres.



El mundo de las artes, y sobre todo el editorial, es mercantilismo puro y duro. Está todo tan comprado y premeditado que el talento da igual. A estas alturas, no creo que haya muchos que sepan reconocer el talento ni aunque lo tengan delante de sus narices. No son capaces de saber si algo va a vender o no va a vender, si ese libro que han leído gustará o no gustará, si les va a salir rentable apostar por un escritor o no. El premio al mérito ha desaparecido y ha sido sustituido por las modas del momento. Es el problema al que a diario deben enfrentarse miles de escritores noveles, que se curran una historia y dedican meses e incluso años a ponerla por escrito hasta que queda perfecta para que luego vengan unas personas disfrazadas de editores pero con nula preparación y no sepan reconocer ni su valía ni el trabajo que le ha costado llegar hasta ellos. Es lo malo que tiene que tu talento dependa de la visión de otros. Me temo que, a día de hoy, tener talento está infravalorado, pues lo que priman son las modas, el qué se lleva ahora. No importa que tengas una idea genial, rompedora, original o divertida, sino el nombre que va a figurar en la portada. Rizando el rizo, ni siquiera importa de quién sea el nombre, sino que el nombre sea de mujer.

Esto fue lo que pasó con Carmen Mola, autora de la trilogía negra formada por las novelas La novia gitana, La red púrpura y La nena, publicadas las tres en Alfaguara. No he leído las novelas (y ahora mismo no me falta curiosidad), pero he visto reseñas en las que les dan muy buena puntuación, catalogando la historia como una de las mejores de novela negra del panorama literario actual. Es decir, que ha tenido una buena aceptación entre los lectores de este género. En otras palabras: que se consideran como novelas buenas. Quiero que os quedéis con este detalle porque volveré a él más tarde.

No es algo raro que un escritor decida recurrir a un pseudónimo para firmar sus escritos, pero es interesante conocer los motivos que le han llevado a ello. Los tres novelistas, al ser preguntados por qué recurrieron a un pseudónimo, declararon que el hecho de que aparecieran tres nombres en la portada de sus novelas no iba a quedar bien, de modo que decidieron usar un pseudónimo y empezaron a decir nombres al azar, hasta que uno de ellos dijo "Carmen" y otro dijo "mola", saliendo de ahí Carmen Mola. Una explicación sencilla y plausible que, a mi modo de ver, no cuenta toda la verdad.

Vamos a hablar un poquito de Historia. Retrocedamos hasta el siglo XIX, a una época en la que una mujer solo podía aspirar a una cosa en la vida: ser la esposa perfecta. La figura del "ángel del hogar" de la que nos hablaba Virginia Woolf nos hace imaginar a una mujer profundamente sacrificada y abnegada en favor de los demás miembros de su familia, y siendo además educada de modo que no tuviera ni un solo pensamiento propio y que su mayor logro fuese, precisamente, ese sacrificio por el bien de su marido o prole. Era una época en la que la mujer tampoco gozaba de ninguna posibilidad de independencia, puesto que la sociedad le otorgaba el papel de madre y esposa, pero nunca como mujer soltera autosuficiente.

Por supuesto, la educación de las mujeres tampoco brillaba por su magnificencia. En la España decimonónica, la educación en general era bastante deplorable. En 1872, el 91% de las mujeres no sabían leer ni escribir, y su formación universitaria era casi inexistente. Precisamente uno de los argumentos en contra de la educación superior de la mujer era que no era necesario para las tareas domésticas, y que el tiempo dedicado al estudio era tiempo desperdiciado. Más aún, había padres que preferían que sus hijas no supieran leer ni escribir para que no pudieran leer las cartas clandestinas de los enamorados ni contestarlas, lo que nos indica hasta qué punto causaba pavor que una mujer tuviese siquiera un mínimo de instrucción.

La sociedad en general detestaba y rechazaba al tipo de mujer con motivaciones intelectuales. Se la veía como un ser masculinizado o invertido psíquicamente. Se alegaban para ello las propias condiciones físicas de la mujer, como que su cerebro era más pequeño (y, por lo tanto, subdesarrollado) o que debía prohibírsele hacer ejercicio porque eso la volvía inquieta y agresiva. La lectura, en especial de novelas, se veía como afición peligrosa, nociva e incluso pecaminosa para una mujer porque era algo que podía alterarla y apartarla del camino que debía seguir. La figura de la "literata", como se llamaba a la mujer escritora, era motivo de preocupación y burla a partes iguales. Era una mujer antinatural que se empecinaba en luchar contra los dictámenes que le marcaba su propio sexo y pugnaba por meterse donde no la llamaban, esto es, en el mundo reservado al varón. Sin embargo, la crítica encarnecida no era patrimonio exclusivo del hombre, sino que las propias mujeres no aceptaban este tipo de afición tan poco femenina. En aquella época, ser mujer y escritora constituía una verdadera calamidad y una vergüenza para la familia, ya que suponía la soltería definitiva de la literata. Con todo, resulta sorprendente que tantas mujeres se hubieran atrevido a escribir y que muchas incluso fueran publicadas. No obstante, la literatura femenina pronto quedó relegada a un segundo plano por considerarse de menor calidad. Por ello, es lógico que la mayoría de ellas decidieran utilizar un pseudónimo masculino.

Louisa May Alcott, las hermanas Brönte, Cecilia Böhl de Faber, Mary Shelley, George Sand... son solo algunas de esas "literatas" que, movidas por una gran creatividad y un ferviente deseo de plasmar por escrito sus pensamientos e ideas, tuvieron que valerse de nombres masculinos para hacerse oír y respetar por quienes más las desdeñaban. No todas lo hicieron para esconderse (además de escribir, George Sand fumaba en público, se vestía como un hombre y tuvo varias relaciones amorosas y no era un secreto para nadie), pero la mayoría tuvo que ocultarse bajo un nombre masculino para tener siquiera una mínima posibilidad de publicar sus poemas y relatos sin ser censuradas o humilladas por ello. Con el tiempo, se supo ver la gran calidad que tenían sus obras y obtuvieron el reconocimiento que merecían, de tal modo que no resulta extraño encontrar sus novelas o poemarios con su pseudónimo y el nombre real de la autora, en un intento por rendir homenaje a la escritora oculta tras el antifaz.

Han pasado muchos años desde entonces y, poco a poco, las cosas han ido cambiando mucho. A día de hoy, ninguna mujer occidental tiene prohibido publicar y, dependiendo del género literario, hay incluso más autoras que autores (los géneros romántico y de fantasía juvenil están sembrados de mujeres escritoras, por ejemplo). Cierto que los criterios para calificar una novela como buena o mala son bastante difusos, ya que se tiende a publicar de todo, tenga la calidad que tenga. Las editoriales son como cualquier otro negocio, al fin y al cabo, y su meta principal es hacer dinero con lo que saben que va a venderse mucho y bien. Por eso no resulta extraño que, de repente, triunfe una novela de un tema determinado y a partir de ella surjan trescientas novelas más con temáticas muy parecidas, pero esto también se puede aplicar a otros parámetros, como la edad o el sexo del autor. Y es que, por mucho que nos empecinemos en decir lo contrario, a día de hoy es más fácil que te publiquen si eres mujer.

¿En qué me baso para decir esto? No hay más que echar un vistazo a la realidad que nos rodea. Las actuales reivindicaciones feministas, en su eterna pugna por conseguir derechos y hacerse visibles, han llamado la atención de muchas mujeres que se han unido con entusiasmo a la causa, y entre el merchandising temático que compran a diario también se encuentran los libros, sobre todo ensayos o novelas escritas por feministas y para feministas. Teniendo en cuenta que el mayor porcentaje de lectores lo ostentan las mujeres, las editoriales se esfuerzan por darles lo que quieren. Es una cuestión de oferta y demanda: tú me pides y yo te doy. Por eso, las editoriales prefieren publicar una novela escrita por una mujer, porque saben que va a vender más y tendrá una mejor acogida entre sus lectores.

Esto nos lleva a dos conclusiones nada bonitas. La primera de ellas, que los escritores noveles (y no tan noveles) lo tendrán cada vez más crudo para poder acceder al mercado editorial, ya que es posible que rechacen sus manuscritos por haber nacido con el sexo equivocado (entiéndase "equivocado" en términos mercantiles); de ahí que tengan que recurrir a un pseudónimo femenino para poder tener al menos alguna posibilidad más. Y la segunda conclusión, que viene de la mano de la primera, es peor aún: Que, a fin de cuentas, da igual el talento que tengas para la escritura porque no se te va a premiar por ello, sino por lo que tengas entre las piernas. Suena crudo. Suena duro. Pero es así.

Carmen Mola es el ejemplo más sonado porque sus tres artífices ganaron el Premio Planeta, pero no son los únicos: El escritor Sergi Puertas ha declarado hace poco que, después de enviar su último libro de relatos a cientos de editoriales y ser rechazado o no recibir respuesta alguna, decidió crearse un alias femenino y la respuesta positiva fue casi inmediata. Él fue el que afirmó, después de hablar con varios profesionales del mundillo, que todos han llegado a la misma conclusión: que hoy día se da preferencia a las autoras. Es algo que no se dice en voz muy alta, pero que se sabe. Lo sabe Sergi Puertas, Jorge Díaz, Agustín Martínez, Antonio Mercero y muchos más. Todo el mundo lo sabe.

Si os soy sincera, me sorprende que haya estallado tanta polémica por lo de Carmen Mola. Bueno, me sorprende y no me sorprende, porque cuando se trata de feminismo, pocas cosas me sorprenden a estas alturas. Era obvio que tenían que dar la nota de alguna manera. He leído artículos y posts desgarradores en los que se clamaba contra los autores de Carmen Mola tildándolos de mentirosos, usurpadores y farsantes. ¿Cómo se atrevieron a usar un pseudónimo femenino cuando tantas mujeres en el pasado tuvieron que hacer lo contrario para poder publicar? ¿Quiénes se han creído que son, robándole ese puesto a una mujer? Al margen de que el mundo de la literatura no discrimina a la mujer ni es una batalla entre opresores y oprimidos, yo creo que esto debería hacer que las feministas se replantearan dónde están verdaderamente los privilegios. Porque si yo soy un hombre y veo que publican de mejor gana novelas que llevan la firma de una mujer, pues obviamente voy a ponerme un pseudónimo de mujer para poder publicar, porque a fin de cuentas yo también quiero ser escritor y tengo el mismo derecho que los demás a que me publiquen. Igual las feministas deberían replantearse su concepto de lo que es la igualdad, ya que parece que no les queda muy claro.

"No, pero es que se han aprovechado del nombre de una mujer para poder vender más". Pues teniendo en cuenta que vuestra principal protesta es que los hombres lo tienen más fácil para todo porque son hombres, el hecho de que tres escritores hayan usado un nombre femenino para vender más no tiene mucho sentido dentro de vuestro razonamiento. A no ser que reconozcáis que partís de un argumento falso, capcioso y victimista. Que el cuento de la opresión sistemática a la mujer en pleno siglo XXI es más falso que un euro con la cara de Popeye. ¿A que sí? ¿A que van por ahí los tiros? El mundo literario prefiere a la mujer antes que al hombre. De hecho, el mundo de las artes en general le abre más puertas a la mujer que al hombre, e incluso se está legislando para obligar a que se cumplan las malditas cuotas de género y de paridad, que siempre tienen que ser beneficiosas para la mujer, pero que cuando son negativas para el hombre os da exactamente igual.

Para ser sincera, me alegro de que a las feministas esto les haya molestado tanto. Me alegro de verlas rabiar, de verlas llorar como niñas caprichosas y de tratar de reivindicar una lucha personal para saciar sus ansias de que les hagan casito. Me río a carcajadas cuando veo lloriquear a una chica mientras dice que se siente traicionada por haber leído y disfrutado de una lectura durísima escrita por una persona a quien creía mujer, y que ahora que sabe que son tres hombres ya no le gusta la novela. Como si escribir bien tuviera que ver con lo que tienes entre las piernas, chata. Para gente así, tener pene o vagina define si tu estilo de escritura es bueno o malo. Y, por descontado, un hombre no puede escribir sobre mujeres ni sobre sus sentimientos; porque qué sabrá un hombre sobre cómo se sienten las mujeres, si no tiene vagina.

Me río de vosotras. Me río como una loca al ver cómo os han sacado los colores. Y el hecho de que os sintáis traicionadas porque tres hombres hayan usado un pseudónimo femenino para publicar y, para más inri, ganar el Premio Planeta, demuestra que para vosotras lo importante no es la calidad del producto, sino los genitales de la persona que lo ha escrito. Este es el detalle al que me refería anteriormente. Valoráis más un producto si lo ha hecho una mujer que si lo ha hecho un hombre porque no os cabe en la cabeza que un hombre pueda escribir algo reivindicativo y conmovedor. ¿Dónde queda entonces la igualdad por la que supuestamente lucháis? ¿Qué pasaría si ahora todos los escritores decidieran firmar como mujeres? ¿Sabríais distinguir si algo lo ha escrito un hombre o una mujer? Yo creo que os volveríais locas intentándolo, y valdría la pena llevar a cabo el experimento solo para veros echar espumarajos por la boca y culpar al heteropatriarcado por vuestra falta de criterio.

Me río de vosotras. Me río hasta las lágrimas cuando decís que no os parece justo que los tres autores hayan ganado un premio ni que vayan a subir las ventas de sus novelas gracias al morbo y la polémica. ¿Os dais cuenta de lo ridículas que sonáis, de que vuestras palabras os dejan retratadas? No es justo ni injusto: Es lo que es, y punto. Tres hombres escribieron algo que a vosotras os encantó, pero en el momento en que supisteis sus verdaderas identidades os sentisteis "traicionadas". ¡Uf, qué drama! Pero es que además habéis aprovechado para decir que los Premios Planeta son rancios, reaccionarios y que solo se les da a personas ya consagradas, nunca a "personas de a pie". Y además, ¡oh casualidad!, resulta que el premio de este año es mucho más grande que el de otros años. Nada menos que un millón de euros para que se lo repartan esos señoros. ¿Diríais lo mismo si la tal Carmen Mola fuese real? ¿Y si en vez de ser la sencilla profesora que prometía ser fuese miembro de una buena familia burguesa, como Ana María Matute? Guardad un poco de hipocresía para cuando os haga falta.

Me río de vosotras, pero me río por no llorar. Sois feministas y lo que queréis es que hombres y mujeres seamos iguales en derechos, deberes y oportunidades, ¿no es verdad? En vez de estar llorando porque Carmen Mola son tres hombres, deberíais estar celebrando que Carmen Mola sean tres hombres, porque esa revelación ha puesto de manifiesto que existen muchos mitos sociales que se están dando por ciertos cuando no es así. Pero resulta que hay muchas personas (vosotras, sin ir más lejos) que viven de esos mitos sociales, y cuando alguien amenaza con tumbarle el chiringuito que le da paguitas, normal que se cabree. Pero la realidad es la que es. Las mujeres no estamos oprimidas. Las mujeres no lo tenemos complicado para publicar por culpa de un machito opresor. Las obras escritas por mujeres no sufren de prejuicios ni son infravaloradas solo porque su autora tenga útero y ovarios. Las cosas no son como vosotras decís que son, y Carmen Mola os lo ha demostrado de la mejor de las maneras. Os ha dado una buena lección de lo que debería ser la igualdad.

Poco más que añadir a lo que ya he dicho. Ahora que la identidad de Carmen Mola ha salido a la luz, muchas cosas cambiarán. Las librerías feministas han retirado sus novelas de sus expositores haciendo mucho ruido y paripé, para que todos vean lo indignadas que están, y supongo que gran parte de sus lectoras habrán hecho añicos sus carnés de fans y los quemarán en una hoguera junto con los libros que tanto gozaron, pero que ahora son materia podrida salida de la pluma de tres opresores. A estas alturas de la película tampoco importa ya qué criterios ha seguido el Grupo Planeta para darle el premio a la obra de Carmen Mola, pues es más que seguro que se dejaron guiar por el entusiasmo de que fuese una mujer quien había escrito aquella historia tan turbia y desgarradora. Porque si hubieran sabido que la habían escrito tres señores, seguramente ni siquiera pasaría el primer filtro.

Por otra parte, lo que el trío de autores pierde por un lado, lo gana por otro, pues no somos pocos los que, por curiosidad y por darle apoyo a algo que ha sido tan denostado sin pruebas lógicas, quizá le demos una oportunidad a la obra de Carmen, a ver si es verdad que mola tanto como ella.

Gracias por leerme y hasta la próxima!

octubre 21, 2021

La cosa va de falacias


¡Hola a todos!

¿Cuántas veces habéis debatido acerca de un tema polémico y os habéis dado cuenta de que vuestro contendiente, por las razones que sean, recurría a una serie de argumentos que no os convencían porque no tenían peso alguno? O al revés. ¿Cuántas veces habéis recurrido a argumentaciones poco lógicas para defender vuestra postura, una postura que ya no tenía defensa alguna porque os habían reventado todos los argumentos? Seguramente os habrá pasado muchas veces, pero pocos se darán cuenta de que han recurrido a algo llamado "falacias".

Por definición, una falacia es un engaño o mentira que se esconde bajo el disfraz de un razonamiento lógico. La falacia es como una mina terrestre: prácticamente invisible para el ojo humano hasta que la pisas. No hay debate o argumentación en el que tarde o temprano no se caiga en alguna falacia. Su poder es tan fuerte que incluso pueden invalidar todo un argumento por completo y sirven como vías de escape a aquellas personas que son incapaces de demostrar sus afirmaciones sin valerse de trampas o subterfugios.

Hoy os he traído una lista de algunas de las falacias que más se pueden encontrar en un debate. Sé que faltan muchas, pero es que algunas eran subtipos de otras más conocidas y otras eran tan rebuscadas que daban la impresión de que todo argumento es una falacia. Pero aquí tenéis las más usuales, con sus respectivos ejemplos para que podáis reconocerlas en cuanto las oigáis. No es fácil, pero os ayudará también a evitarlas en el futuro y trabajar mejor vuestros argumentos a la hora de dar vuestra opinión.

Vamos allá: 


1. Falacia ad hominem

La locución ad hominem procede del latín y se traduce como "contra el hombre", que es precisamente a lo que hace referencia esta falacia. En lugar de utilizar un buen razonamiento, la falacia ad hominem reemplaza la argumentación por el lenguaje ofensivo y critica aspectos personales del individuo, sus antecedentes, su raza, su sexo u otras características para dar forma a su argumento, que carece de toda lógica y termina siendo irrelevante.

Ejemplo:

Como Luis no es una mujer, no puede opinar sobre el feminismo.


2. Falacia del hombre de paja

También llamada "falacia del espantapájaros". Consiste en atacar una posición lógica y argumentativa que el contrincante realmente no tiene. La falacia del hombre de paja pretende dar la impresión de estar refutando un argumento a través de una idea que no tiene nada que ver con la línea de la discusión. Aunque no refuta el argumento, quien usa esta falacia cree realmente que sí lo está haciendo, sobre todo si lo hace desde una perspectiva emocional y apelando a los sentimientos.

Ejemplo:

-Creo que sería bueno fomentar el uso de la bicicleta como transporte alternativo para ir a trabajar.

-Ya, claro, tú lo que quieres es que ocurran más accidentes de tráfico y que mueran más ciclistas en carretera, ¿verdad?


3. Falacia de la apelación a la autoridad

También denominada falacia ad verecundiam, se da cuando hacemos un mal uso de la autoridad al argumentar. Es muy común en un debate citar fuentes o datos aportados por personajes que son tenidos como autoridades dentro de una materia determinada. El problema es que es muy fácil caer en la falacia de apelación a la autoridad cuando, por ejemplo, solo citamos a dicha autoridad y nos alejamos de otras pruebas que pueden refutar nuestro argumento; o también cuando citamos autoridades irrelevantes, pobres o incluso falsas para dar forma a nuestro argumento.

Ejemplo: 

Immanuel Kant, uno de los más grandes filósofos que jamás han existido, defendía la pena de muerte. Por lo tanto, debería legalizarse en nuestro país.


4. Falacia de la falsa equivalencia

La falacia de la falsa equivalencia, también llamada de la ambigüedad, se da cuando una palabra, frase u oración se usa deliberadamente para confundir, engañar e inducir a error al sonar como si dijera una cosa pero en realidad dice otra. Es muy común que este engaño se dé en forma de eufemismos, reemplazando las palabras desagradables por otras que tengan una terminología más atractiva.

Ejemplo: 

El Gobierno ha decretado que pagaremos por la circulación en autovías, pero no es un peaje, sino una tarificación por uso continuado.


5. Falacia populista

Más conocida como falacia ad populum, da a entender que algo es cierto, correcto o bueno solo porque otras personas están de acuerdo con la persona que lo afirma. Es decir, que se acepta algo que se dice porque es popular entre un sector de la gente. Es una falacia que se usa mucho en publicidad, aunque también puede darse en debates.

Ejemplo:

¿Redonda? ¡Ja! Todo el mundo sabe que la Tierra es plana.


6. Falacia del costo hundido

Esta falacia no tiene por qué darse exclusivamente en debates; de hecho, es muy probable que todos la hayamos utilizado varias veces a lo largo de nuestra vida. La falacia del costo hundido viene a decir que el ser humano, cuando invierte mucho tiempo y esfuerzo en un proyecto que a la larga se convierte en un lastre, es reacio a dejarlo para dedicarse a otra cosa. Nos duele tener que reconocer que hemos desperdiciado ese tiempo y/o dinero en algo que al final no ha resultado, y por ello nos resistimos a dejarlo. Es natural querer continuar con un proyecto que consideramos importante, pero este pensamiento se convierte en falacia cuando pensamos que debemos continuar con esa tarea o proyecto debido precisamente a todo el esfuerzo que hemos puesto en él. De una forma resumida, sería como decir "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Ejemplo:

-Mi marido y yo nunca nos hemos llevado bien. Me humilla, me insulta y me falta al respeto de todas las maneras. Hace tiempo que no soy feliz a su lado.

-¿Y no has pensado en divorciarte?

-No sé, me da cosa. Llevamos veinte años casados y sería como tirar media vida a la basura, ¿no crees?


7. Falacia in demostrando

La falacia in demostrando o falacia circular se da cuando el argumento de una persona repite lo que ya asumió de antemano y no aporta ninguna nueva conclusión. El argumento circular, también llamado petitio principii o petición de principio, se produce cuando la proposición que debe ser probada se incluye de forma implícita o explícita en las premisas.

Ejemplo:

-La Biblia es la palabra de Dios.

-¿Pero cómo estamos seguros de que es la palabra de Dios?

-Porque lo dice la Biblia.


8. Falacia de la generalización apresurada

Una generalización apresurada no es más que una declaración general sin evidencia alguna que la respalde. A veces, la prisa por llegar a una conclusión lleva a la persona que argumenta a cometer suposiciones ilógicas a partir de estereotipos, conclusiones injustificadas o exageraciones. Normalmente, tendemos a generalizar al hablar, y es algo que no tiene por qué tener nada de malo siempre y cuando no nos creamos a pies juntillas esa generalización, sobre todo cuando no hay manera de respaldar dicha afirmación sin recurrir a conjeturas.

Ejemplo:

Todas las parejas que deciden no tener hijos lo hacen por puro egoísmo. Te dirán que es porque no tienen trabajo, porque pagan mucho de alquiler o porque sienten que no es el mejor momento para tenerlos, pero yo sé que en el fondo es por egoísmo.


9. Falacia del falso dilema

Esta falacia se da cuando limitamos las opciones a únicamente dos, cuando hay más opciones entre las que se pueden elegir. A veces las opciones son entre una cosa, la otra o ambas juntas sin que se excluya ninguna, por no decir que también puede haber un amplio abanico de opciones. El error se da cuando, entre esa múltiple gama de opciones, se reducen a solo dos.

Ejemplo:

Solo hay dos tipos de personas en este mundo: los que creen que Juego de Tronos es la mejor serie de la historia y los que no tienen ni idea de lo que es buena televisión.


10. Falacia de la correlación y la causalidad

Se podría decir que es un dos en uno. La falacia causal o de causalidad se refiere a cualquier fallo lógico que se produce al identificar una causa; es decir, cuando se saca una conclusión acerca de una causa sin que haya evidencias suficientes para hacerlo. Esto nos lleva al siguiente punto, que es el de la correlación. No se puede afirmar con rotundidad que algo ha ocurrido porque antes ha pasado algo que nosotros creemos que ha sido la causa, puesto que no tiene sentido lógico. Es lo que se conoce como falacia post hoc, y es la responsable de muchas supersticiones y falsas creencias.

Ejemplos:

-Se llama Jesús, así que supongo que sus padres son religiosos cristianos. (Falacia de causalidad)


Y otro ejemplo, este sacado directamente de Los Simpson:

-Según esa lógica, yo podría afirmar que esta piedra ahuyenta a los tigres.

-Oh, ¿y cómo funciona?

-No funciona. No es más que una estúpida piedra. Pero no veo ningún tigre por aquí, ¿y tú? (Falacia de correlación)


11. Falacia ad baculum

Es una de las falacias más miserables, ya que se basa en utilizar el argumento de la fuerza, la amenaza o el poder para imponer su criterio. Se puede considerar como un subtipo de las falacias ad consequentiam y ad verecundiam. En el primer caso, porque interpretamos que el argumentante se ve forzado a admitir la validez de la falacia por las consecuencias que tendría el no hacerlo; en el segundo caso, por el hecho de que admite la validez de la conclusión falaz ante la autoridad que reclama la falacia, cuya autoridad viene impuesta por la fuerza o el poder y no por un buen razonamiento.

Ejemplo:

Más vale que estés de acuerdo con la nueva política de la empresa si no quieres perder tu trabajo.


12. Falacia de la prueba anecdótica

Esta es muy fácil de detectar. Consiste en hacer uso de una experiencia personal o de un ejemplo que no tiene nada que ver para presentarlo como una prueba, aun a pesar de que existan argumentos de peso y con respaldo científico que indican todo lo contrario.

Ejemplo:

-Fumar es nocivo para la salud y puede provocar cáncer de pulmón.

-¡Qué tontería! Mi abuelo fumaba mucho y vivió hasta los 90 años.


13. Falacia semántica

La falacia semántica se da cuando, en un debate, una palabra clave se usa con uno o más significados dentro del mismo razonamiento. Se trata de una maniobra de despiste, de jugar con el doble sentido de una palabra para dar un argumento que carece de lógica.

Ejemplo:

Los sexos no son iguales, así que sus derechos tampoco deberían serlo.


14. Falacia ad misericordiam

Esta falacia apela directamente a los sentimientos, eludiendo la lógica y el razonamiento. Por lo general, no se toma como una falacia lógica, ya que suele utilizarse para evitar algún castigo o consecuencia mediante excusas que llegan a sonar ridículas.

Ejemplo:

Yo no fui el asesino, no me condenéis. Bastante he sufrido ya en mi infancia al perder a mis padres en aquel accidente de coche.


15. Falacia de la conclusión irrelevante

De la mano de la anterior, pues busca manipular para cambiar el asunto de la conversación e inclinar el debate a favor del falaz. La falacia de la conclusión irrelevante se sale del tema tratado, ignorando la cuestión principal, para llegar a una conclusión diferente a la que se pretendía defender.

Ejemplo:

Estoy convencido de que pronto me darán un ascenso. Después de todo, soy muy simpático, le caigo bien a todo el mundo y soy el mejor de mi sector.


16. Falacia naturalista

La falacia naturalista considera que algo es bueno, correcto y adecuado para la salud o la moralidad basándose en el hecho de que es natural. Afirma que existe una ley natural o una conducta animal en la que nos deberíamos basar para establecer lo que es éticamente bueno.

Ejemplo:

Las vacunas son malas porque contienen una gran cantidad de químicos.


17. Falacia ad ignorantiam

El argumento ad ignorantiam es una falacia que consiste en defender una premisa argumentando que no existen pruebas convincentes de lo contrario. Quienes recurren a esta falacia no basan su argumento en el conocimiento, sino precisamente en la falta del mismo. En otras palabras, afirman la veracidad o falsedad de una proposición basándose en su propia ignorancia sobre el tema.

Ejemplo:

Yo creo que las hadas existen. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.


18. Eludir la carga de la prueba

En lógica, eludir la carga de la prueba consiste en asumir que algo es verdadero o falso por el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión, en negarse o pretender que el contrario aporte dichas razones. En otras palabras, que quien cae en esta falacia no prueba lo que dice, sino que exige a los demás que le den la prueba de algo que no necesita prueba.

Ejemplo:

María dice que Juan abusó de ella, así que ahora le toca a él demostrar su inocencia.


¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Nos vemos en el siguiente post.